La Información en la caverna digital

La Información en la caverna digital

Todos estamos involucrados en la sociedad de la información por excelencia. Sin embargo, mucha información por canales alternativos o normales genera ese ruido que Byung-Chul Han, Lipovetsky y otros, han llamado hiperinformación, es decir, tenemos acceso a mucha información o peor, “compartimos” links de noticias e informaciones, sin saber la veracidad de las mismas.

El filósofo Platón habla sobre una caverna que está construida como un teatro, los que se encuentran en aquella cueva son espectadores del teatro, esto quiere decir que la caverna es un sitio aislado, un mundo imaginario donde las personas situadas en ese lugar no pueden ver la realidad que depara la vida.

“La caverna de Platón es una especie de teatro de sombras ya que los cautivos llevan objetos de toda clase como figuras de hombres, animales hechos de maderas o de piedras. La sombra de estas figuras se refleja por las paredes de la caverna causando impresiones a los espectadores haciéndoles pensar que son las sombras mismas la que hablan. Los espectadores de aquel teatro más bien están encadenados al mundo ficticio”, leemos en “La era de la Transparencia”.[1]

Imagen: https://www.the-tls.co.uk/articles/public/platos-cave-cartoon/ de Ella Barron

Según Platón, la polis es justa cuando garantiza tres condiciones. La primera, que la polis esté gobernada por personas sabias. La segunda, que la polis sea valiente y la tercera, las personas que no gobiernan en la sociedad se encargan de trabajar, producir y distribuir los bienes. Estas deben tener templanza y autodominio, al no tenerlo se crean desequilibrios dentro de la polis, hay gente demasiado rica como pobres. Ciertamente, en la actualidad queremos cumplir con reglas básicas de convivencia social, tener una certeza sobre lo que podemos esperar de los demás y de aquello que los demás, pueden esperar de nosotros. Ahora la pregunta que cabe hacerse es: ¿Quién garantizaría que estas tres condiciones básicas de convivencia se cumplan en esta era digital? Ésa es la pregunta que se hace Byung-Chul Han. Intentaremos ofrecer una aproximación al pensamiento de este filósofo de origen coreano, radicado en Alemania.

La sociedad de la transparencia es una sociedad de información, pero de informaciones que no son reales, sino inventadas al gusto del consumidor. En este punto, se hace referencia al panóptico digital, lugar donde todos vigilamos y somos vigilados a la vez, bajo nuestro aval, la mayoría de las veces, sin saberlo. Las redes sociales “unen” en la distancia a muchas personas, pero terminan por destruir las relaciones que siempre se han tratado de un intercambio discursivo entre los individuos, con el “me gusta” y el “me divierte”, tenemos la posibilidad de “conocer” a nuestros contactos, alrededor de nuestra zona de confort, interactuar con ellos, saber lo que piensan y entender sus vicisitudes, de manera virtual, evidentemente, una visión equivocada del mundo que pretende dictar cátedra a través de las tormentas de mierda, (shitstorms), los memes, las cadenas de indignación y de oración, o noticias publicadas en portales falsos que definen la opinión pública.

Este espacio es ideal para los enemigos de la razón y la verdad, para aquellos movimientos que siempre mienten para llevar agua a su molino, como los anti vacunas, los terraplanistas, los conspirativos, los que dudan del calentamiento global y otros ejemplos, pues, las maximiza, sin hacer otra campaña que la de compartirse y re-compartirse, indefinidamente. Por ello se dice, que las nuevas tecnologías, no son malas de principio, pero sí, el uso que se haga de ellas. También, estudios y la misma breve historia de las redes sociales muestran con lujo de detalles, que las estafas o el acoso, son más fáciles de cometer con la ayuda de las redes sociales, siendo lugar común de delincuentes, asesinos seriales o depredadores sexuales, lo que convierte a toda la contemporaneidad, en una trampa cazabobos digital de poder tal, que todavía, no podemos dimensionar.

No todo es malo, evidentemente, las empresas se benefician de manera sustanciosa con las plataformas para hacer propaganda de productos de interés común o actividades de ocio, pero a veces, las mismas, son un caldo de cultivo para el ruido o lo que es mucho más dañino en sociedades como la nuestra, el infoactivismo virtual en desmedro del compromiso social de ir a cumplir con el derecho del sufragio en las elecciones generales, como bien mencionaba Rodolfo Sosa en su artículo, “Apatía Juvenil”:

“Estos espectadores, estos paladines del teclado, demuestran que no les interesa la res publica, no les interesa su destino ni el del país, tan solo están en la mediocre búsqueda de situaciones y hechos que les sirvan para generar shitstorms —según Byung-Chul Han—, las shitstorms o tormentas de mierda, son todas aquellas publicaciones coléricas e improductivas que genera este enjambre virtual en las redes sociales para obtener varios «Me Gusta», pues es para lo único que aparentemente brindan su atención y su «intelectualidad».”[2]

En una parte del libro “La sociedad de la Transparencia” se lee: “En el siglo XVIII las personas aún vivían en un teatro, ya no se encontraban en una caverna sino trasladaban el teatro hasta en las calles. Vestían, peinaban hasta maquillaban de una forma muy llamativa ocultando sus verdaderas apariencias. Las mujeres y los hombres pintaban partes de sus caras con maquillaje de color rojo convirtiendo así sus rostros en un escenario. Las personas de aquella época querían sacar a luz una apariencia falsa para causar grandes impresiones a los demás, querían mostrar lo que los demás individuos deseaban ver”. “Su corazón transparente como un cristal no puede ocultar nada de lo que sucede en él, toda excitación que en él asciende se comunica a su ojo y a su cara”. “En virtud de la cual todas las sensaciones, todos los pensamientos se hacen comunes, de modo que cada uno, en cuanto se siente como ha de ser, se muestra a todos tal como es”.[3]

La sociedad de la transparencia para Han es como la caverna de Platón, haciendo una comparación con la realidad del manejo de la información actual con la de la antigüedad de manera fantástica. Es una sociedad sin poetas, sin seducción y metamorfosis, donde se ha perdido todo interés en el discurso real, sino en aquel generado a través de algoritmos que despersonalizan las relaciones sociales, un espacio en el que gracias a un clic, nos intercomunicamos con todo el mundo virtual, sin salir de nuestras casas. Nuestra realidad actual es que estamos muy pendientes en las tecnologías, recurrimos siempre en las redes sociales cuando necesitamos informarnos sobre algo, pero lo que no sabemos es si las informaciones de las redes sociales como el facebook, twitter entre otros, son verdaderas, por ello, las redes son “desinformadoras”, en pocas palabras vivimos en una “Caverna Digital” en la que la coacción más silenciosa (pero no por esta razón la menos violenta), es la estar “al tanto y a la moda”, comprando lo último en celulares o computadoras para seguir formando parte de ese enjambre virtual. Lo peor, es que estamos de acuerdo.

“Vigilancia y control son una parte inherente a la comunicación digital. Lo peculiar del panóptico digital consiste en que comienza a desaparecer la diferencia entre el Big Brother y los habitantes. Aquí cada uno observa u vigila al otro. No solo nos vigila el servicio secreto del Estado. Empresas como facebook y Google trabajan ellas mismas como servicios secretos. Iluminan nuestras vidas para sacar capital de las observaciones obtenidas mediante el fisgoneo. Los bancos examinan con lupa a potenciales clientes de crédito. El eslogan propagandístico de SCHUFA, a saber, «Nosotros creamos confianza», es puro cinismo. En realidad, deshace por completo la confianza y la sustituye por el control”.[4]

Hoy en día las personas utilizan las redes sociales para comunicarse, difundiendo su vida privada a todo el “panóptico digital”, a través de las fotografías/selfies en Facebook, Twitter, Instagram entre otros, ocultando sus verdaderas identidades; mostrando una personalidad que otras personas esperan ver en ellas, mostrando una máscara falsa de la realidad, he allí un gran peligro. Nos encontramos en una sociedad digital donde la ética y la moral no existen, ya que utilizan tales medios de comunicación para dar opiniones sin censura y dañando psicológicamente a otras personas mediante el cyberbullying. Todo esto lo hacen detrás de una computadora o de un teléfono celular para captar la atención de los demás. Después de todo, nuestra era digital se puede sintetizar en “QUIERO LLAMAR LA ATENCIÓN, QUIERO QUE ME PRESTEN ATENCIÓN”.

Es conveniente buscar en diferentes fuentes la misma información para confirmar su veracidad, como por ejemplo, en otras páginas de internet incluso, ¡hasta en los libros! Las informaciones en los libros podrían tener un 90 por ciento de veracidad en su contenido y solo el 20 por ciento tendrían las redes sociales. Para muchos de nosotros, que nacimos en la era digital, será una contradicción, lo que estoy compartiendo como opinión, pero naturalmente, ésta es una de las ventajas de vivir en la era digital, la de poder ser “leídos”, a pesar de las multinacionales, de los medios de comunicación masivos, de la censura digital.

La confianza se ha perdido.

Por Valeria Portillo

Editado y Corregido por GO

Fuentes:

https://pijamasurf.com/2018/06/la_tecnologia_moderna_la_nueva_cueva_de_platon/

https://klikot.livejournal.com/783.html

https://www.infobae.com/america/cultura-america/2018/02/24/quien-es-byung-chul-han-el-filosofo-surcoreano-que-esta-en-boca-de-todos/

https://elpais.com/cultura/2018/02/07/actualidad/1517989873_086219.html


[1]Han, Byung-Chul “La sociedad de la Transparencia”. Herder. 2013 (p. 73)

[2]Sosa, Rodolfo “Apatía Juvenil”  – “Desintegración del Silencio 2”. Arandurá. 2018 (p. 128)

[3]Han, Byung-Chul “La sociedad de la Transparencia”. Herder. 2013 (p. 73)

[4]Han, Byung-Chul “En el Enjambre”. Herder. 2014 (p. 101)

El Parlante

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