La innovación en el Currículo universitario: No se puede pasar del Ábaco al Ipad

La innovación en el Currículo universitario: No se puede pasar del Ábaco al Ipad

Caemos en un siglo donde nos toca replantearnos el papel de las universidades dentro de una sociedad. Y en Paraguay la dejadez de las instituciones de gobierno encarece el protagonismo cultural y en todo fundamental de las universidades. Los currículos sostienen una realidad social, con contenidos necesarios y pertinentes para poder ser llevados a la práctica adecuadamente, en el mercado laboral.

Las universidades posicionadas en el sector educativo, desarrollan currículos donde el contenido programático posee los rigores establecidos, pero no la capacidad de transmisión. Lo cual, no implica solamente al docente, sino a la capacidad de contratación de profesionales, con asimilación correcta de los contenidos curriculares.

La concepción de universidad cambia cuando Wilhem Von Humbolt (1808) decide prolíficamente adherirse a las corrientes sociales con la inventiva y la participación cada vez más absorbente de una sociedad, que carecía de ordenamiento profesional y cultural, debido a los avatares políticos en toda Europa.

En 1810 funda la Universidad de Berlín con el propósito de crear un vínculo alumno-profesor, en el cual ambos son líderes de un advenimiento intelectual, dentro de un aula de clases o en el espacio tiempo que sea. Incentivó la idea de que el profesor o educador es el que instala el orden de los contenidos para que el alumno sea el artífice de su propia educación. Orientador y propulsor de la libertad de enseñanza, coloca al mundo occidental con una nueva corriente educacional, apoyada por Lorenz Von Stein.

Así es que en las últimas décadas, las universidades americanas, también han seguido la corriente de su sociedad, creando un vínculo más satisfactorio para el comercio. La realidad exigía una coordinación de investigación entre universidades y organismos gubernamentales y empresas privadas.

“Las sociedades que han logrado un avance significativo en su desarrollo y calidad de vida, lo han realizado con base en un círculo virtuoso de inversión, innovación, con la ampliación de bienes y servicios generados desde el conocimiento inédito, la invención y la aplicación tecnológica, hacia la reforma, cambio y reingeniería en sus procesos de producción” Ana Rosa Castellanos Castellanos; Coordinadora de Docencia del SUV; Universidad de Guadalajara

En las Instituciones de Educación Superior se producen conocimientos y aportes, en los modos y procesos de relación social que desde la construcción y aplicación de conocimiento se derivan hacia los espacios productivos y el mundo del trabajo, en métodos y técnicas de organización, en sistematización y mejora de procedimientos, en proyecciones y valoraciones.

“Las universidades emprendedoras tienen en común un núcleo de gobierno fuerte, una periferia de desarrollo amplia, un centro académico motivado, una base de financiación diversificada y una cultura emprendedora integrada”, tal como describe Charles Joseph Clark, en un periodo de transformación social en Canadá.

Este tipo de conocimientos, denominados: “conocimiento económicamente relevante”, se producen colectivamente, siendo aplicado en las organizaciones y los espacios productivos, mediante cambios culturales que en las dinámicas de relación y colaboración, inciden en la mejora de la producción y se combinan con el conocimiento estructurado y generalizable. Bien o mal, los países en subdesarrollo han copiado modelos gloriosos para aplicarlos en realidades adversas.

No se puede ir del Ábaco al Ipad directamente. Pero tampoco se puede retroceder a la incoherencia del descubrimiento de la rueda. Nuestras universidades aún no pasan de ser meros centros de titulación con un porcentaje ínfimo de aprendizaje.

En la última década no han existido avances significativos en materia de innovación en los centros de Educación Superior. Métodos de enseñanza-aprendizaje han evolucionado, sin embargo, esto, no conlleva un mérito en cuanto a innovación. En los países desarrollados la innovación se paga bien y cuesta; en nuestra realidad, estamos contemplando aún, los procesos del siglo pasado. Los pilares de la última década, con el ABC de los procesos, han sido Investigación y Desarrollo, los cuales, muchas empresas han adquirido, creando departamentos fundamentales para su crecimiento. Escapar de esta corriente, es quedarse estático.

Todo lo cual, solamente, nos indica que se debe realizar un plan nacional con miras a la innovación educacional y social, sin escapar de los procesos que sirven de sostén a cualquier empresa, y preparar coyunturalmente al individuo social, con pensamientos libres para con su educación. Sin olvidar la lectura pertinente de la república, una radiografía extensa de la idiosincrasia para implementar las reformas adecuadas.

Por Jorge Luís Domínguez

Foto: Entrada de la Universidad Nacional de Asunción-Campus Universitario de San Lorenzo, sobre la Avenida Mariscal López. IP.

El Parlante

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.