El Parlante

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La irreverencia de Shrek a destiempo

El séptimo arte, esa expresión visual por el cual podemos viajar, al espacio, al pasado, al futuro, a la realdad de los juegos de videos, historias jamás contadas, a los momentos más escalofriantes  y episodios divertidos, con solo observar una pantalla, ya sea en el cine, en una tv o hasta en un Smartphone. Muchas de las historias que llegan al campo del audiovisual, son inspiraciones de obras clásicas plasmadas en libros o eventos de la vida real, por lo que la industria del cine nos ha contado de manera animada, por medio del drama, el terror y la comedia, la evolución del hombre en todos los ámbitos.

El cine ha progresado bastante y en este avance, invirtió en historias memorables, que ahora son considerados clásicos para toda la vida, verdaderas obras de arte que quedarán plasmadas en las retinas de aquellos quienes las disfrutaron, así como en la posteridad. Posteridad que creo que puede verse afectada por el intento forzado de lo políticamente correcto, en donde personajes de piel clara pasan a ser afro descendientes, donde un hombre  heterosexual no puede recrear el personaje de una persona transexual u homosexual, porque eso es considerado discriminación, y se convirtió en un espacio donde las mujeres ya no pueden verse bien, sino que tienen que estar sujetas bajo las medidas establecidas por los movimientos extremistas feministas de turno, que a la vez cuestionan la aparición de cualquier hombre como protagonista de un guión. De esta forma han destruido largometrajes como, Los Ángeles de Charlie, Capitana Marvel, así como la prometedora película de uno de los miembros icónicos de la marca DC Comics como Harley Quinn, creando la peor película de este universo Aves de presa y la Fantabulosa emancipación de Harley Quinn.

Pero nadie recuerda a Shrek y su tremenda sacudida a las películas animadas, rompiendo por completo con los estereotipos establecidos por la sociedad, sin ningún tipo de presión por parte de ningún sector político y ningún colectivo social. Pero vayamos por partes, para que esto tenga mucho más sentido y concordancia con lo escrito más arriba, describamos a los personajes que prosperaron a lo largo de las cuatro entregas del filme.

Hace casi 20 años que se lanzó la primera entrega de esta historia, y de ese inicio sobresale la capacidad de los creadores para incorporar todos los cuentos de hadas y los clásicos del cine animado, alrededor de una historia distinta, en donde un ogro es el protagonista principal, un hombre, que nunca va al rescate de una princesa, sino que acompañado de su noble corcel, que este caso era un burro, fueron al castillo en donde se encontraba una princesa en la espera de su salvador, pero la misma no contaba que jamás sería salvada, sino que junto con los valientes personajes, escaparían del recinto que estaba custodiado por un dragón.

A lo largo de las cuatro películas se destacan varios personajes, que encajarían actualmente dentro de lo políticamente correcto, es decir, aquello que hoy de manera forzosa intentan implantar en cada película que se estrena en Netflix , o las películas de supuesta liberación, Shrek lo consiguió, con toques de humor, sin presiones de ningún tipo, y con la captación de niños, jóvenes y adultos.

Además de los protagonistas de esta historia, sobresalen algunos personajes como:

(Imagen: IMDb/© 2011 – Dreamworks/Paramount Pictures)

La hermanastra malvada de cenicienta, llamada Doris, que resulta ser un hombre, o más bien una mujer transexual, que en un principio solo aparece como relleno, pero en las siguientes películas toma la posición de una de las amigas de Fiona, y se roba el amor de varios telespectadores.

Pinocho, que en un principio iba a ser entregado a la guardia de Lord Farquuad por su propio padre Yepeto, para posteriormente ser arrojado con los demás personajes de cuentos de hadas en el territorio de Shrek, se convirtió en uno de los amigos del protagonista y desde la primera entrega ha mostrado una especie de ambigüedad sexual, usando ropa interior femenina, maquillándose o deslumbrándose por la aparición del príncipe Encantador.

Así también tenemos en esta historia a los tres cerditos, quienes de manera evidente muestran sus gustos de alta costura, así como la delicadeza, por lo que se convierten en el estereotipo común de una persona homosexual.

Y finalmente tenemos a la princesa Fiona, que para nada pertenece al estereotipo de belleza que se encuentra instaurado en la sociedad. Ella es una ogra, que adquiere la forma de su verdadero amor, o sea, la identidad de una bestia. Esta es la verdadera ruptura de la belleza convencional que tanto atacan las feministas de la supuesta tercera ola. Fiona es la muestra perfecta de la independencia y el empoderamiento femenino, ya que no fue salvada por nadie, sino que combatió junto a su verdadero amor contra cualquier tipo de inconvenientes que se les presentara, desde un grupo de ladrones de bosque, todo el ejército de Lord Farquuad, la presentación ante la sociedad como una de las parejas más extrañas de un reino muy importante, y la muestra de que no necesitan dinero para ser felices por siempre. Asimismo, en la cuarta entrega de la saga, muestran a la princesa como una reencarnación de Xena, ya que ella sola se liberó del dragón y comandó un ejército de ogros para hacerle frente a la tiranía del reinado de Rumpelstinski.

(Fuente Imagen: IMDb/© 2001 – Dreamworks)

Dreamworks, tomó al toro por las astas y produjo una de las mejores películas animadas, incluyendo todo lo políticamente correcto, lo irreverente y lo que hoy día todas las empresas cinematográficas intentan incluir de manera forzosa, incorporando el comportamiento natural de las personas, como algo raro que debe ser aceptado por todos para tener éxito. Es por eso que el irreverente Shrek ,su esposa Fiona serían, así como todos sus personajes marcan una impresionante tendencia a la normalidad de todos los temas que toca alrededor de los cuatro filmes, ya que a nivel general, jamás hubo una manifestación o una guerra cibernética por sus diálogos, sus posiciones políticas o por las racialidades.

La armonía del humor de Shrek, hace que sea un verdadero éxito, lo que debería de ponerlo en los estandartes de la historia del cine, porque hace más de  15 años, consiguió la inclusión forzosa que todos sus sucesores intentan realizar de mala manera. Nucleó la historia de los clásicos de la escritura, los clásicos del cine e hizo lo que quiso, para conseguir el gran final que obtuvo en su cuarta entrega.

La irreverencia de Shrek, es lo que los movimientos políticamente correctos deberían de imitar.

Por Juan Javier de La Rueda

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