La primera Tuyuti fue un ataque preventivo

La primera Tuyuti fue un ataque preventivo

Todos los amantes de la historia universal conocen en líneas generales que la Primera Batalla de Tuyuti, el 24 de Mayo de 1866, fue la más grande y sangrienta de América Latina. 60 mil combatientes de ambos bandos (35 mil de la Alianza, 25 mil de Paraguay) cruzaron las armas por espacio de ocho horas en las que ambos sufrieron una atroz escabechina.

Las fuentes hacen variar muchísimo el resultado de las bajas. La más aceptada universalmente es la de George Thompson, que habla de 13.000 pérdidas paraguayas entre muertos, heridos y prisioneros contra 8.000 de los aliados. Para los corresponsales del New York Times (que los hubo), las bajas de ambos bandos fueron similares (en torno a 7.000), aunque resaltaron que los aliados tendían a pensar que las suyas fueron muchas más. Las fuentes aliadas y pro-aliadas siempre enfatizan en la supuesta «destrucción» del Ejército Paraguayo, reduciendo su número de bajas a menos de 5.000 y elevando las guaraníes todo lo posible.

Batalla de Tuyutí: teatro de la operación.

Algunos observadores neutrales como Kennedy, Hutchinson, Burton o Fix reducen notablemente los caídos de ambos bandos, incluso se animan a decir que hay algo de exageración en lo ocurrido en la Primera Tuyuti. Según estos, las bajas fueron 4.000 de los paraguayos, 3.000 de los aliados.

Sabemos que al igual que en Estero Bellaco, el Mariscal Solano López dirigió personalmente las acciones y en este caso particular comunicándose directamente desde la altura de Paso Pucu, a la vista de los cañones enemigos. También los líderes aliados participaron directamente, el charrúa Venancio Flores como siempre en lo más recio del combate, Bartolomé Mitre en la retaguardia pero viendo caer disparos de fusil a su alrededor sin inmutarse. El único que nunca pisó un campo de batalla fue Pedro II, con la ridícula excusa de que «no podía abandonar el trono de Brasil» (más ridículo considerando que es conocido como el «Emperador Viajero» por sus innumerables paseos alrededor del mundo).

Pero ¿qué podríamos agregar al conocimiento general que se posee sobre la Primera Batalla de Tuyuti?

Episodio de la 2da División Buenos Aires en la batalla de Tuyutí, Mayo 24 de 1866, República del Paraguay (1876-1885).
De Cándido López – en:Image:Tuyuti.jpg, Dominio público

Es sabido que los aliados sufrieron un duro revés en Estero Bellaco, viéndose forzados a detener su marcha en medio de los pantanos, en una posición bastante desventajosa. Sin conocimiento del terreno, sin gran capacidad de maniobra y con la acción de la flota aliada neutralizada por el terreno cenagoso, el Gral. Mitre se veía en la imperiosa necesidad de mejorar sus posiciones.

General Vicente Barrios. De Angelo Agostini. – A Vida Fluminense, nº 122, Dominio público,

Hacía varios días que era noticia en todo el campamento aliado que un «avance en fuerza» se realizaría tarde o temprano. Y de hecho, había una fecha pactada para dicho menester: el 25 de Mayo de 1866, para que coincida con la celebración de la Revolución de Mayo Argentino.

Louis Schneider, Max von Versen, el Cnel. Fix y recientemente Chris Leuchars, todos afirman que el Mariscal López estaba enterado del ataque inminente que lanzaría el Gral. Mitre… Algo debía hacerse.

El teniente coronel Salustiano Jerônimo dos Reis, la Brigada 14 en la batalla de Tuiuti, ve a su hijo, alférez Salustiano Jeronymo Fernandes Reys, 17, herido por una caída de cohete Congreve. Incluso recibir moralmente el golpe, el coronel da órdenes de avanzar. De Desconocido – Semana Illustrada, nº 297, 1866., Dominio público.

Si bien la posición paraguaya era fácilmente defendible, pues los pantanos, ciénagas y matorrales eran difícil de franquear para cualquier ejército, el riesgo de ser rodeados y atenazados por la retaguardia era demasiado grande (y el ataque paraguayo lo demostró, con menos hombres y sin «flota aliada»).

El Mariscal Francisco Solano López

El Mariscal López se jugó al todo por el todo. Su ataque preventivo podía terminar de tres maneras:

1- Una victoria total, siendo rodeados y aplastados los aliados y aniquilado su ejército.

2- Un empate, lo cuál dejaría a ambos ejércitos debilitados y los Aliados sin posibilidades tácticas de lanzar una maniobra de rodeo sobre las posiciones paraguayas.

3- Una derrota, lo que equivaldría a que los Aliados lancen un inmediato contraataque, que podía acabar con las defensas paraguayas.

Soldados uruguayos atrincherados durante la batalla de Tuyutí. Wikipedia.

El Héroe Máximo consideró todas esas opciones y las posibilidades parecían estar a su favor. Su ataque fue inventivo, creativo, temerario, elástico… Dependía muchísimo de una perfecta coordinación para una victoria total, pero con un simple empate, es decir, causando un enorme daño e inmovilizando a los aliados en sus puestos era más que suficiente.

Los paraguayos estuvieron a punto de alcanzar la victoria total. Los errores de Resquin y Barrios fueron durísimos, pero a pesar de ellos, sólo la intervención milagrosa de los brasileños Osorio y Mallet logró salvar a la Alianza de una catástrofe, rechazando a los guaraníes.

El campo estaba repleto de cadáveres que apenas podían quemarse…

Batalla de Tuyuty: Ataque del Ejercito Paraguayo à las líneas Argentinas (Cuadro de F. Fortuny).

Si juzgamos por lo ocurrido posteriormente, la batalla fue un empate técnico. Pero en términos estratégicos, el Mcal. López le «ganó la mano» al Gral. Mitre. El 24 de Mayo planeado por López, día de la Vírgen María Auxiliadora, antecedió al 25 de Mayo de Mitre y la Revolución de Mayo, dejando una ligera sonrisa a los paraguayos a pesar de las graves bajas en ambos bandos, que se destruyeron mutuamente.

La iniciativa la tendrían los paraguayos de nuevo, en el «Boquerón de la Muerte».

Emilio Urdapilleta

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