El Parlante

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La satanización del Youtuber/Streamer

En estos días estuve leyendo una serie de artículos que se desprendían de uno en particular, publicado en la plataforma digital de la cadena CNBC. Este artículo exponía los resultados de una encuesta realizada por Lego, una de las compañías de juguetes y entretenimiento más importantes a nivel global. La encuesta/estudio en cuestión buscaba definir cuáles son las aspiraciones personales y profesionales de los niños de hoy en día; la misma se realizó con niños de entre ocho y doce años en los Estados Unidos y el Reino Unido.

«Los niños de hoy en día ya no quieren ser astronautas, quieren ser YouTubers», reza el titular de la CNBC, así como de todas los demás portales que se hicieron eco de este artículo. Mi pregunta es, ¿Qué tiene de malo que los niños a ser YouTubers o Streamers? Para empezar, me veo en la obligación de aclarar que, si bien en ningún pasaje del artículo mencionado se habla directamente de esto como algo malo, el titular pretencioso y malintencionado es más que obvio.

La moda de ir contra lo popular y lo actual es un mal que hemos padecido siempre, en su momento se satanizaba a los niños que soñaban con ser estrellas de rock, se estigmatizaba a quienes aspiraban a ser actores e incluso se marcaba con una letra escarlata a quienes apuntaban a convertirse en deportistas profesionales en modalidades no tan populares.

Esto pasa actualmente con quienes tienen como objetivo dedicarse profesionalmente a ser creadores de contenido en plataformas como YouTube, Twitch o aquellos que ven una oportunidad de ser jugadores profesionales de E-Sports. Todo esto se da por la ignorancia, el prejuicio y/o el complejo de inferioridad de mucha gente que intenta desprestigiar algo actual y «mainstream» para sentirse superiores por ir «contracorriente».

Dedicarse a la creación de contenido para plataformas digitales no es fácil y hacerlo profesionalmente conlleva una carga horaria de entre seis y ocho horas diarias como mínimo, esto dependiendo de la plataforma y el tipo de contenido.

Pero no son solo las horas que lleva grabar un vídeo, el tiempo que toma editarlo o las horas de transmisión en vivo, a eso hay que sumarle las horas de planeamiento, el tiempo de redacción de los guiones, las horas dedicadas a la observación de otros creadores de contenido para ver qué es actual, el estudio de las tendencias y los algoritmos para sostener o aumentar el crecimiento de tu canal.

El creador de contenido digital rara vez descansa y es que, en un mercado en el que hay una oferta enorme, ausentarse una semana o un par de días incluso, puede significar el decrecimiento de tu marca y la migración de tu público hacia otro creador más constante.

Otro punto que es más que interesante analizar y por sobre todo aclarar, es el argumento que usan muchos de los retrógrados opositores al contenido digital (que al final son quienes más lo consumen) es que dicho contenido es siempre vacío, carente de calidad o material educativo y/o científico.

Esto no podría ser más falso, si bien es cierto que en su mayoría se ofrece contenido destinado al entretenimiento, que por cierto ni por asomo esto desprestigia o minimiza su importancia puesto que el entretenimiento es en extremo necesario para todos, hay una enorme cantidad de canales con alto nivel educativos, científico, político y social, como Tarea Plus, Visual Politiks, Arte Historia, Sci Show, Crash Course, Academia Play y hasta el mismo Julio Profe solo por mencionar unos pocos.

Además hay una amplia gama de cursos completos y gratuitos que van desde cursos de idiomas hasta fotografía, pasando por la edición de material audiovisual, marketing digital y un enorme etcétera. Lo mas importante de este tipo de canales no es solamente que aportan a la comunidad dándole herramientas útiles y contenido educativo amplio, sino que lo hacen de una manera fácilmente digerible y llamativa para que la gente, los jóvenes, los niños se enganchen con estos temas y se interesen en los mismos.

Es así que muchos niños que aspiran a ser creadores de contenido en estas plataformas, no necesariamente apuntan a hacer vídeos jugando videojuegos o haciendo tonterías para entretener, muchos de ellos ven una posibilidad de exponer, conversar y debatir sobre tópicos de su interés en unas plataformas únicas que le dan la chance que no van a tener en medios y plataformas tradicionales o convencionales.

Los niños aspiran a dedicarse profesionalmente a algo que les gusta, que les apasiona, ¿No es eso lo ideal?

Porque de nada nos sirve llenar el mundo de astronautas, científicos, abogados, ingenieros que carecen de vocación y pasión por la profesión que eligieron o que más bien les impusieron, porque de esta manera no serán productivos. Debemos dejar de satanizar a los YouTubers/Streamers.

Por Fernando Falcón

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