“La sociedad sitiada” de Zygmunt Bauman

“La sociedad sitiada” de Zygmunt Bauman

“Sociedad sitiada” es una reflexión que busca responder una de las interrogantes más significativas del momento en el que la obra fue escrita, ¿por qué los avances tecnológicos ya no consiguen que las sociedades se sientan seguras? Y, ¿estos mismos avances contribuyen a la inseguridad?

“Sitiar” significa cercar un lugar, cerrando todas las salidas para apresar o afectar la conducta de sus habitantes; y es en lo arcaico de esta definición donde radica la ponderación de Bauman.

En la “era del espacio”, tajantemente concluida por los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001 contra el World Trade Center en los Estados Unidos, el territorio fue siempre el recurso más preciado y el premio mayor de las luchas, la marca que distingue a los vencedores de los vencidos. 

Las medidas de seguridad se pensaban y aplicaban en términos de extensión; y el espacio se consideraba refugio y guarida, ninguna intención dolosa osaría trasponer los límites territoriales.

Esta situación ya no era tal hacía tiempo, pero el ataque le dio pantalla global. Las torres fueron el símbolo del fin de la seguridad del territorio, y aunque Bauman no utiliza el término, está claro que maneja el concepto de la “era de la información”.

A lo largo de la historia, la fuerza tecnológica ha dado nombre al tiempo; la edad de piedra concluyó con la edad de bronce; fuimos avanzando y la era del espacio dio lugar a la era nuclear. Se subentiende entonces que si la era de la división del átomo es anterior a la era de la información, la información es más poderosa que la gran bomba.

La globalización de capital también hace planetarios los conflictos y problemas que antes eran regionales. El terrorismo se exporta a gran escala y no sólo pertenece a ciertos enclaves continentales, se expande y resplandece en las retinas de propios y extraños, culpables e inocentes. Los grandes poderes, independientemente de su fuerza, pierden absolutamente la ilusión de ser invencibles, la vulnerabilidad está garantizada así como las crisis cíclicas.

Créditos de la Imagen: Reuters

Las alianzas, frentes y lealtades son fluctuantes, así como los adversarios. Todo sirve a la conveniencia temporal.

Estas ideas, expuestas en el año 2002, han evolucionado hasta la actualidad, dónde por primera vez la era de la información es cuestionada a nivel mundial, de la mano de los gobiernos de los Estados Unidos y Gran Bretaña. 

Los gobiernos de estos países están perfectamente conscientes de la imposibilidad de las barreras físicas de detener la influencia extranjera, por lo que utilizan lo único que determinan como más poderosos que la información, la intención.

Zygmunt Bauman. Wikipedia

Estos gobiernos proyectan y defienden un ideal patriótico que le da a la población una elección consiente sobre “de qué lado están”.

Las discusiones modernas están abarrotadas de argumentos para todas las posturas, y queda a elección del individuo el qué creer; el deseo e intención de dar crédito a una idea es más fuerte que la idea en sí, o las pruebas a favor y en contra de la misma.

La era de la información aceleró todos los procesos, por lo que los países como el nuestro, que históricamente han “debatido” los temas sociales con décadas de retraso, los discuten “sólo” meses después de su relevancia. El impacto de los globalistas es comparativamente menor en nuestro país porque nuestra propia idiosincrasia hace muy difícil que nuestras intenciones sean expresadas, mucho menos dirigidas por un extraño.

Nuestros temas en boga se definen por la región, más específicamente por nuestros vecinos inmediatos. Pero chocan con un tradicionalismo cementado en años de adoctrinamiento. Hay dogmas que en Paraguay no admiten discusión ni pruebas en contra, incluso en los considerados más cultos de la sociedad, mucho menos en círculos más coloquiales.

Fuente: La Sociedad Sitiada, Zygmunt Bauman. Fondo de Cultura Económica. 2004

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Santiago Tardivo

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