La tecnología en nuestras vidas

La tecnología en nuestras vidas

Por Julián García

La tecnología juega un papel fundamental en nuestras vidas, es un hito en constante evolución. La usamos en cada contexto de nuestro día a día, sin mucho análisis y ha pasado de ser un lujo a convertirse en una necesidad. Incluso me atrevo a decir que ha llegado a ser algo obligatorio, en apenas unas décadas…

Sobre el ahorro de papel y el reciclaje en general, hemos de felicitar a las empresas. Están consiguiendo que nos sintamos culpables y tener cargo de conciencia por no reciclar. Sobre todo, cuando son ellas las primeras y máximas responsables del adecuado uso de los recursos naturales. En vez de enfocarse en desarrollar energías y materiales sostenibles, se centran en vendernos todos sus productos y servicios…

Volviendo a la tecnología, seguimos dependiendo cada vez más de ella. Y debido a la altísima importancia que ha alcanzado, nos centramos en perfeccionarla cuando nos hemos excedido con creces en creatividad e ingenio. Mientras tanto, estamos dejando de lado y nos olvidamos de una máquina mucho más importante: nuestra persona. Nosotros mismos; con nuestro cuerpo, mente y alma. Que no se me mal interprete, la tecnología es asombrosa, necesaria, útil, eficiente.

 Imagen: EFE

Pero también es un arma de doble filo: la falta de una fuerte moral y algunos principios orientados hacia el bien común, no sólo son destructivos, sino que podemos perder el curso de las relaciones sociales y el desarrollo personal. Irónicamente, la tecnología se vende para crear puentes y unir, pero al mismo tiempo nos separa y nos mal cría. Mismamente los ‘smartphones’ y las redes sociales: mientras nos acercan a los que están lejos, nos separan de los que están cerca.

Desde el punto de vista ADULTO vale la pena preguntarnos sobre si nuestros jóvenes y niños están conectados a pantallas y dispositivos por la simple razón que no tenemos el tiempo para estar con ellos o sencillamente porque nosotros también estamos buscando actividades diferentes que nos generen mayor placer o estamos haciendo lo mismo que ellos. Como consecuencia, encontramos jóvenes y niños con altas carencias afectivas que redundan en soledad, tristeza y miedo llevándolos a volcarse al mundo tecnológico.

La tecnología no es mala en sí, pero depende completamente del uso que nosotros los seres humanos le estamos dando y como lo estamos manejando. Hay una delgada línea entre el uso apropiado de ello y el pasar 6hs diarias con los ojos pegados a la pantalla.

Ésta, sin un control adecuado nos hace perder fácilmente la noción del tiempo, perdiendo así horas valiosas que podríamos haber invertido en la lectura de un buen libro, practica de algún deporte o algún arte como lo seria la música. Es elemental que tengamos un dominio absoluto sobre nosotros y no dejarnos controlar por una Skynet (nombre que recibe la inteligencia artificial que lidera al ejército de las máquinas en la saga de películas Terminator)

 Lo vuelvo a repetir, la tecnología no es mala…

Abre las puertas a nuevas formas de conocimiento, a novedosas especialidades, amplificación de estrategias de comunicación y la conformación de redes digitales que pueden posibilitar la adquisición de experiencias que fortalezcan la capacidad que tienen los seres humanos para pensar, sentir, comprender y experimentar la vida misma.

Pero depende del dominio que tengamos sobre nosotros ante un fenómeno tan grande como la tecnología.

El Parlante

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