Las peores elecciones desde 1989

Las peores elecciones desde 1989

A pocos días de las elecciones generales en Paraguay, se siente un ambiente de alta apatía hacia este evento. Pareciera como si las elecciones están pasando desapercibidas, siendo un evento que cada 5 años en contiendas anteriores movía con mucha fuerza al electorado paraguayo.

En ese sentido, la apatía se demuestra ya por dentro de los partidos políticos. El diario 5 días publicó días atrás, que el gasto de campaña a la fecha en millones de dólares de los grandes partidos era muy inferior al del año 2013, e incluso, al del año 2008. 

Podríamos indagar que la recientemente aprobada Ley de Financiamiento Político (que limita el gasto de campaña de las organizaciones políticas) en proceso de normalización actualmente por el Tribunal Superior de Justicia Electoral (TSJE), como el mayor énfasis de la propaganda en las redes sociales hayan contribuido a que el gasto de campaña en estas elecciones sea menor. Pero las razones anteriores se ven muy poco probables para que sean las causas de esta merma en este factor.

Mucho más probablemente, la razón de esta apatía puede deberse a que una buena parte de la población paraguaya (especialmente los jóvenes menores de 35 años, que forman en gran medida el electorado nacional) se ha tornado más escéptica de la clase política paraguaya. 

Esto quizás provoque que los partidos políticos tradicionales al menos se hayan vuelto más aversos al riesgo de lidiar con un electorado así, y hayan dado lugar a que crezca la oferta electoral de organizaciones políticas más pequeñas, sin que éstas despierten un entusiasmo mayor. Esto hacen que en Paraguay, las esperanzas de una verdadera renovación política sean cada vez menores, haciendo que estas elecciones se conviertan en las peores desde la caída de la dictadura de Alfredo Stroessner en 1989.

La falta de una puja por una mejor calidad de las instituciones (punto en común de gran parte de la izquierda y de la derecha paraguaya con mayor trayectoria en la arena política) quizás sea una de las razones por las que el electorado paraguayo demuestren menores ganas de ejercer su derecho a elegir las autoridades. 

La corrupción, la impunidad, la desidia, las pocas aptitudes y otros grandes vicios entre varios políticos de las distintas organizaciones políticas en los distintos espectros posiblemente han acrecentado la antipatía a las elecciones venideras, como si nada cambiará votando.

Quizás en parte tengan razón, pero no menos cierto también es el hecho que la oferta política actual no presenta nada radicalmente distinto ni mejor a lo que ya estamos acostumbrados aquí en Paraguay. 

En este sentido, se hace menester la necesidad de surjan nuevas iniciativas, no de organizaciones políticas, sino de formar nuevos liderazgos políticos que comprendan de una mejor manera la filosofía de la buena política, que busquen fomentar el imperio de la ley y su espíritu. 

Y por sobretodo, buscar abolir los privilegios que distintos grupos políticos y económicos gozan en este país intentando perpetuar el parasitismo y por consecuencia, los vicios que emanan de él.

Imagen: De izquierda a derecha en primera plana, Efraín Alegre y Mario Abdo Benítez (Marito), candidatos presidenciales por la Alianza GANAR y la Asociación Nacional Republicana (Partido Colorado). Fuente: Radio Ñandutí.


Javier Alonso

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