Listas desbloqueadas

Listas desbloqueadas

Las listas desbloqueadas surgieron como propuesta para depurar las listas partidarias y reducir el efecto del bloqueo en la conformación de las listas partidarias finales, que se resuelven a nivel interno como en las generales por el sistema D’Hont. La idea y el propósito detrás es que un individuo – digamos, corrupto – que puede comprar su lugar en los primeros puestos de una lista, no se valga de personas más honestas o potables ubicadas en lugares más bajos de la lista, para ganar votos y entrar de forma asegurada. Entonces, el desbloqueo de listas serviría para que, la persona honesta y potable, gracias al voto directo a su persona dentro de las listas, pueda desplazar a los indeseados de los primeros lugares. Básicamente que, dentro de nuestra política partidaria, desprestigiada por la corrupción en el ejercicio de los cargos electivos, aquellos mejor posicionados por los años de delincuencia en el ejercicio de los cargos, puedan ser desplazados a los últimos lugares por el voto popular en favor de las personas honestas y más aptas a través del desbloqueo de las listas.

El problema con esta estrategia – afirmando que el objetivo es loable – es que pasó por alto el problema original: delincuentes ocupando los principales lugares en las listas y después en los cuerpos colegiados. Esto se debe en gran medida a que los mismos tienen más recursos para pagar operadores, comprar votos y hasta “ganar simpatía y fama” con campañas publicitarias, sin mencionar ya la fama adquirida por la antigüedad en el cargo, por lo que, salvo se consiga que más del 80 por ciento de los electores participen en las elecciones internas y generales y exista un verdadero sistema, estrategia o esquema de PUBLICIDAD de la competencia electoral y las propuestas con sus candidatos, quizás financiada por la Justicia Electoral, el problema persistirá y serán elegidos en los primeros lugares los mismos candidatos a quienes se buscaba excluir.

En este contexto, la corrupción en la política partidaria y las aguas que hace nuestro sistema electoral en su capacidad de filtrar y potabilizar el conjunto de candidatos de los partidos políticos – y la calidad y sustancia de la propuesta  electoral – quizás tienen sus raíces en un entramado de causas conjuntas que se retroalimentan y refuerzan, como el mal diseño del subsidio electoral, la misma concurrencia del dinero en el proceso electoral – ya sea para financiar propaganda o comprar votos y operadores – hasta la impunidad garantizada que ofrecen las poco limpias relaciones de “independencia y control mutuo” entre los poderes del estado, y no necesariamente en el bloqueo de las listas y la conformación de los cuerpos colegiados.

Fuente de la imagen: Agencia IP

El presente comentario se da en relación al artículo que Andrés Carrizosa presenta afirmando que las listas desbloqueadas contribuirán a la inestabilidad en el interior de los partidos políticos, empeorando la vigente inestabilidad, que crean de por sí, las internas y las pujas electoralistas. Esto se ve claramente en las campañas para las elecciones municipales para este año: cada partido dividido en múltiples estrategias de publicidad y propaganda, con candidatos que se promueven individualmente solicitando que, además de votar a su partido, los marquen y elijan para recibir su voto directamente y quizás con eso, subir en la lista y alcanzar el curul dentro de la concejalía.

A este respecto, mi principal argumento, además de las falencias señaladas al principio, es que con las listas desbloqueadas en las generales se pierde el sentido de REPRESENTACIÓN PARTIDARIA, lo que en esencia perjudica el esquema que se supone debería dar forma y cuerpo al sistema a electoral en el país, esto es, el rol de los partidos políticos en la generación y debate de objetivos, fines y digamos “ideales” – para no decir paradigmas – que proponen para administrar y dirigir la república hacia lo que suponemos es, un estado mejor de cosas, el bienestar general, la prosperidad económica y la felicidad de la población. Sin olvidar que, al desbloquear las listas en las generales, se quiebra la voluntad partidaria que se refleja en la conformación final de las listas resultado de las internas.

Quizás antes de complicar más el proceso electoral haciendo el concurso y la competencia por los cargos electivos más vulnerable y dependiente del dinero, deberíamos analizar qué tanto está cumpliendo nuestro sistema o régimen electoral y qué incentivos y medios presenta para atraer la participación de las personas más capaces, sensibles, conscientes e interesadas en las problemáticas que vive el país y su resolución. Y con eso también pensar en la arquitectura del poder y las prerrogativas y discrecionalidades que atañen a los cargos públicos electos, y como este conjunto de cosas contribuyen a que en Paraguay un delincuente tenga más posibilidades de llegar a parlamentario o concejal, que a reo penitenciario.

 

Artículo comentado:
“Por qué las Listas Desbloqueadas en las Elecciones Generales pueden ser muy Desestabilizadoras”, por Andrés Carrizosa.

https://www.legislab.org/blog-archivo/2021-22-08_fragmentacion_e_inestabilidad

 

Derlis Salinas