El Parlante

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Actualidad Opinión

Manipulación, tergiversación y radicalismo, casos bien sudamericanos

El 2019 fue un año de extrema convulsión en el ámbito político social para América del sur. Casos relevantes como la asunción e irrupción de Juan Guaidó a principios de año, las manifestaciones en Chile y Ecuador a raíz de medidas económicas de sus respectivos mandatarios, la situación boliviana y la más reciente convulsión en Colombia son los ejemplos más relevantes que dejó este año que termina como una montaña rusa: de arriba para abajo.

A principios de año, el actual presidente interino de Venezuela, Juan Guaidó; fue una de las figuras más importantes para los medios masivos de comunicación. ¿Por qué? Básicamente por lo que representaba, ser el primer presidente “no chavista” en Venezuela después de veinte años.

Venezuela’s National Assembly head Juan Guaido declares himself the country’s «acting president» during a mass opposition rally against leader Nicolas Maduro, on the anniversary of 1958 uprising that overthrew military dictatorship in Caracas on January 23, 2019. – Moments earlier, the loyalist-dominated Supreme Court ordered a criminal investigation of the opposition-controlled legislature. «I swear to formally assume the national executive powers as acting president of Venezuela to end the usurpation, (install) a transitional government and hold free elections,» said Guaido as thousands of supporters cheered. (Photo by Federico PARRA / AFP)

Para nadie es un secreto la situación actual en el país de las ocho estrellas (Para mí son siete, no reconozco la octava). Una crisis política, económica y social sin precedentes en la región que ha impulsado un éxodo masivo de su población a los países más cercanos. Esto, casi todos lo conocen; solo hace falta un vistazo por Google o alguna red social para confirmarlo. Es válido también hablar con los venezolanos que montaron un negocio en tu ciudad o ese que se monta en el bus a vender caramelos. Seguro hay.

Lo que no es muy conocido y casi es ignorado por una gran parte de las personas poco familiarizadas con el caso Venezuela, son las alianzas del chavismo. Grupos terroristas como Hezbollah, grupos guerrilleros como ELN y FARC, asociaciones criminales como los PRANATOS, hampa organizada narcotraficante como el Cartel de los soles, inteligencia cubana y rusa inmersa en la Fuerza Armada; son algunos de los grupos que operan libremente en Venezuela con la complicidad y total apoyo del régimen chavista de Nicolás Maduro. Esto yéndose a un terreno geopolítico y, por supuesto, seguridad hemisférica; representa un extremo peligro para la región.

¿Dónde entra la manipulación mediática? En el cómo se trató la noticia del ascenso vertiginoso de Juan Guaidó a principios de año. Pese a que la constitución de Venezuela indica que, ante un vacío de poder el que debe asumir la presidencia es el presidente de la legítima Asamblea Nacional, y que, en Venezuela existe un vacío de poder desde el año 2017 debido a un adelanto de convocatoria ilegal e inconstitucional para unas elecciones presidenciales, los grandes medios de comunicación decidieron tratar a Juan Guaidó de “Autoproclamado” o “Líder opositor”; no de presidente encargado o presidente interino.

Y esto, no es porque desconozcan la ley en Venezuela; es fácil averiguar y ponerse al tanto para dar la noticia de forma correcta. Pero no, en su afán por mantener una inexistente objetividad e imparcialidad, decidieron llamar a las cosas de forma diferente a su nombre. Es decir, a una pera; le pusieron manzana.

Quiero creer que esta delicada situación era con la intención de mantener un punto de equilibrio en la noticia, pero, venir de Venezuela y, en especial, de Ciudad Bolívar; me hizo cambiar mi perspectiva del mundo. Intento no ser ingenuo. ¿Por qué a los grandes medios como CNN o Deutsche Welle utilizaron los términos auto proclamado o líder opositor? Términos que además de no ser ciertos, inducen a la gente a creer que Juan Guaidó es un presidente ilegitimo e inconstitucional; cuando es todo lo contrario.

Fuente de imagen: https://www.google.com/url?sa=i&source=images&cd=&ved=2ahUKEwiA5I-bppDmAhUhErkGHQNgCDkQjRx6BAgBEAQ&url=https%3A%2F%2Ftn.com.ar%2Finternacional%2Faseguran-que-el-gobierno-de-nicolas-maduro-saco-ocho-toneladas-de-oro-del-banco-central-de-venezuela_943928&psig=AOvVaw2z1I987Ah6rxcmsTdwoGUw&ust=1575147005197822

Hay dos opciones:

1. Deberse a su público. Claramente al ser medios masivos tienen público de toda índole, incluyendo personas con exceso de radicalismo hacia su izquierda. Fieles defensores de las ideologías chavistas y castristas, seguramente. A ellos jamás le puedes presentar una noticia con un Juan Guaidó como presidente interino o encargado. O peor, denominar a Maduro como dictador. 2. Intereses particulares. Y sinceramente, no se cual motivo es más asqueroso.

Lastimosamente para la causa venezolana y de la libertad, Juan Guaidó resultó ser un fiasco. No tomó las medidas necesarias y contundentes en su justo momento, dilapidando la mejor opción histórica de salir del chavismo y el socialismo del siglo XXI en Venezuela. La ruta que la inmensa mayoría de venezolanos apoyó con gran fervor: Cese de usurpación, gobierno de transición y elecciones libres; fue violada. Aquellas promesas de “No a falsos diálogos”, “Con Maduro no habrá elecciones” fueron sepultadas en las memorias de todos nuestros mártires por la causa. Un irrespeto total a la ciudadanía, a la juventud venezolana, al país, a los niños desnutridos y a los ancianos sin medicinas. Este 2019, si bien fue trágico; tiene también sus puntos positivos: Por fin una gran parte del país se dio cuenta de que hay una falsa oposición que busca la cohabitación con el régimen de Maduro. Finalmente se entendieron los constantes errores y fallos estratégicos cometidos desde la clase política opositora en los últimos años. Ahora sí se comprenden muchas cosas que hasta hace muy poco, eran una incógnita; un misterio.

No solo hemos confirmado lo de falsa la oposición y los grandes medios, también nos dimos cuenta de la inoperancia de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) que reconocen a las autoridades de un régimen criminal, que apoya a un régimen que tortura y asesina; y que hace la vista gorda de forma disimulada, fingiendo un compromiso diplomático; pero no real.

También se descubrió la manipulación en redes, los laboratorios rusos y cubanos que operan para lavar la imagen del régimen. Pero, al mismo tiempo, también aprendimos que de lado y lado existen los palangristas, esos periodistas que con un dedo quieren tapar el sol.  Esos periodistas que buscan desprestigiar la crítica con argumentos absurdos defendiendo lo indefendible. De estos siempre hubo, pero ahora ocurrió un fenómeno, los palangristas influencers. Esos que no son periodistas, pero sí tienen un gran impacto en redes sociales. “Suma no restes” “¿Y tú qué propones?” “G2 cubano” eran algunas de sus campañas de manipulación. Nada más bajo que ello.

Caso ecuatoriano y chileno

Con sus respectivos matices, los casos chilenos y ecuatorianos son bastantes similares al estallido social “Caracazo” ocurrido el 27 de febrero de 1989 en la capital venezolana, Caracas. Las razones del Caracazo pueden resumirse en: descontento social y medidas económicas de Carlos Andrés Pérez denominadas “Paquetazo”. ¿Resultados? Olas de saqueos y destrozos del bien público en toda Venezuela. Las consecuencias fueron nefastas para el apoyo popular de Carlos Andrés. Para detener los actos vandálicos se tuvo que aplicar el Plan Ávila (sacar militares a la calle), de esa forma pudieron controlar los violentos saqueos.

El caracazo dejó 276 muertes, un número bárbaro. Pero la cifra extraoficial es alarmante: más de 3000 desaparecidos. Mucha gente creyó que el levantamiento civil y ese descenso de los cerros de Caracas fueron debidos a las medidas económicas del ex presidente Pérez, era lo lógico. Pero no, años más tarde se descubrió que detrás de las protestas violentas y desestabilización estaba el Partido Comunista de Venezuela (PCV) y líderes de guerrillas de los años 70 y 80. Es decir, había intereses de por medio en ese estallido que dejó un gran saldo de muertes y posteriormente terminaron perjudicando notoriamente la economía venezolana.

Caracazo. Fuente de imagen: https://www.google.com/url?sa=i&source=images&cd=&cad=rja&uact=8&ved=2ahUKEwj7gsrLppDmAhU0AtQKHTVmCIoQjRx6BAgBEAQ&url=%2Furl%3Fsa%3Di%26source%3Dimages%26cd%3D%26ved%3D%26url%3Dhttps%253A%252F%252Fwww.telesurtv.net%252Fopinion%252FEl-caracazo-y-el-derrumbe-del-golpe-fascista-20140227-0061.html%26psig%3DAOvVaw3y2kzjkgmQ08fQE1Ui_V5l%26ust%3D1575147125512643&psig=AOvVaw3y2kzjkgmQ08fQE1Ui_V5l&ust=1575147125512643

Este año Ecuador y Chile fueron protagonistas de las tapas de los medios más importantes del mundo. Todo ello a raíz de las medidas económicas que se dispusieron a implementar tanto Lenin Moreno y Sebastián Piñera que culminaron en diferentes manifestaciones, protestas y actos vandálicos. El mandatario ecuatoriano intentó eliminar el subsidio del combustible que rige en el país andino desde hace más de cuatro décadas, en Chile, fueron algunas medidas económicas de la gestión Piñera. Las portadas en el mundo se dieron un festín con el famoso “Aumento de los 30 pesos”.

Los casos son particulares, pero tienen muchas similitudes. La primera es que, de protestas legítimas; intereses particulares armaron un terrible proceso de desestabilización. Que Chile tenga muchos problemas que deben trabajarse es indudable; sobre todo en la parte social. Ahí la protesta pacífica debe hacerse sentir. ¿Cuál es el problema? Que se promovió la violencia para cumplir objetivos. ¿Cómo es posible que se manifestaron en contra de la suba del pasaje del metro y hayan destruido una gran parte de la red subterránea? Los daños se estimaron en al menos medio millón de dólares según la empresa encargada de la red.

Chile. Fuente de imagen: https://www.google.com/url?sa=i&source=images&cd=&ved=2ahUKEwifu87tppDmAhWFHrkGHXHYCZUQjRx6BAgBEAQ&url=https%3A%2F%2Fwww.laprensa.hn%2Fmundo%2F1329189-410%2Fmanifestaciones-y-huelgas-se-intensifican-en-chile-y-presionan-al-gobierno-de&psig=AOvVaw1GkZUvDSVRhuu3Nh1HLuCu&ust=1575147209169034

De la misma forma estaba la justificación que las protestas en Chile no eran producto de la suba sino que eso era apenas la punta del iceberg. ¡Ok! La punta del iceberg, entonces, ¿A qué se deben los saqueos y el destrozo al bien público? Si los problemas venían desde hace varios años, como indicaban los manifestantes, ¿Por qué la protesta iba dirigida a Piñera? Un presidente que apenas tiene un año de gestión. Recuerden que, en Chile, la mayoría de los gobiernos post-Pinochet no fueron de derecha. ¿Por qué no existieron estas manifestaciones en la época de Bachelet? Donde existieron medidas similares con el alza del precio del combustible y problemas similares o iguales que denuncian en las actuales manifestaciones.

Lo mismo para Ecuador, hay momentos en los que las administraciones deben sincerarse con la economía, lo ideal sería buscar un punto de equilibrio; un acuerdo. No pasar por encima de los decretos o de los ciudadanos. La medida debe ser social, además de económica, en eso estamos de acuerdo; pero no puede ser una decisión populista.

Lastimosamente el populismo es el gran mal de Sur América y Latinoamérica en general. Ni Piñera ni Moreno supieron como controlar y estar a la altura. Primero al no poder llegar a un conceso y después dejándose pasar por encima. En mi tierra dicen: “Chivo que se devuelve, se desnuca”, y eso les pasó a los mandatarios, en especial a Piñera que dejó llevar la presión al punto tal que ahora Chile tiene una constituyente a las puertas. Otra de las grandes mentiras históricas. ¿Quién dijo que cambiar la constitución era la solución a los problemas de los países? Esto es una farsa, a las constituciones simplemente hay que respetarlas.

Moreno salió menos perjudicado si se compara, simplemente tuvo que derogar el decreto 883 y los indígenas acordaron dejar de protestar… de momento.

Los medios de comunicación dejaron mucho que desear en la cobertura a estas grandes manifestaciones. Palabras como “Paquetazo” abundaron. Pero en ningún momento se tomó en serio la tesis de la desestabilización. Pese a que toda la convulsión ocurrió justo después de la reunión del Foro de San Paulo en Caracas, pese a las sinceras y reveladoras declaraciones de Nicolás Maduro: “El plan que nos hemos trazado en el foro iba mejor de lo que pensaba” en referencia a las protestas, claramente. Un criminal confesando su crimen ante la complicidad apática de la comunidad internacional. De ahí radican todos los males, de esa bestia roja cancerígena en Venezuela que busca hacer metástasis en el resto de América. Por suerte, en el sur – increíblemente – solo tiene un aliado: la dupla recién electa Fernández.

Fuente de imagen: https://eluniversal.cl/download/multimedia.normal.a5977e5bf1938e85.41746f6e5f5069c3b16572612079204c65696e204d6f72656e6f205f636138635f6e6f726d616c2e6a7067.jpg

Es indudable que los medios elijen a su conveniencia el como difundir las noticias, qué vende más y cómo suena mejor. Hay un círculo que para mí debe ser la principal pauta para cubrir estos acontecimientos siendo lo más objetivos e imparciales posibles (Más allá de que nunca será absoluta): Condenar el uso excesivo de la fuerza, amparar la defensa del bien público; condenar los actos vandálicos dentro de las manifestaciones, amparar la protesta legítima.

Aunque esto suene subjetivo, pues cada quién evalúa determinado hecho según sus creencias y posturas; los grandes medios masivos deberían tener un equipo que busque la veracidad para la difusión de temas delicados. Pero todos sabemos que esto no ocurre así.

Así como en Chile y Ecuador el uso excesivo de la fuerza se hizo presente, los vándalos no se quedaron atrás. ¿Qué medio de comunicación veló por la propiedad privada o el bien público? ¿Qué medio defendió los derechos de los cuerpos de seguridad? Eso lastimosamente se ve poco e impulsa las críticas a los movimientos. Utilizan al ciudadano común para promover ideas que nada tiene que ver con su manifestación, y los medios están allí, influyendo de forma directa.

Un intento de dictador defendido por la opinión pública

Quizá alguno ya esté pensado que hablaré de Nicolás Maduro, pues no, claro que no; a él solo le defienden fanáticos sin capacidad de raciocinio y criminales. El próximo caso puesto en tela de juicio es el de Evo Morales, otro personaje que estuvo en los principales focos mediáticos.

El ex mandatario boliviano es todo un fenómeno comunicacional, uno de los grandes ejemplos de la izquierda latina, un gran farsante para muchos otros. Para hablar de Morales, dejemos de lado el crecimiento económico de Bolivia, más allá de que pueden existir algún tipo de manipulación en las estadísticas, no se puede negar que la administración no fue nada dañina para Bolivia. Sus números hablan muy bien, de hecho.

Ahora, si vamos a empezar a evaluar administraciones únicamente por el área económica, creo que somos simplistas. Si por algo condeno a las dictaduras militares, como la de Pinochet en Chile, Stroessner en Paraguay o Pérez Jiménez en Venezuela es por la violación de los derechos humanos y por querer adueñarse de todo el poder. Morales, además de querer perpetuarse en su cargo inconstitucionalmente, cometió grandes crímenes en sus últimos reveladores días en Bolivia.

Ese audio filtrado donde pide cercar una ciudad para que no entren productos básicos necesarios para sobrevivir, habla de sus intenciones. Morales además de cometer un fraude electoral hay que recordar que se candidató de manera ilegitima. Tuvo que armar una maraña política para poder hacerlo, poner a jueces alineados y cometer constantes atropellos a la carta magna. Que medios de comunicación hayan defendido a Evo y no a la policía y fuerzas armadas por ponerse del lado correcto de la historia, no es más que la prueba de cómo se manejan los grandes medios.

Decir que lo que ocurrió en Bolivia fue un golpe de estado no es más que desconocer el término e ignorar la constitución de Bolivia donde se indica claramente que la Fuerza Armada puede sugerir una renuncia para evitar males mayores. Lo peor de eso, es ignorar lo que fue Morales antes de renunciar e irse a México para no ir preso, es hacerse el tonto de las violaciones a la carta magna que cometió Evo.

Aún así, pese a que todos los intereses oscuros intentaron disimular las nefastas, ambiciosas y egoístas decisiones de Morales; la ciudadanía boliviana se hizo sentir y las instituciones demostraron estar a la altura. Hubo ética y moral en la fuerza armada, reservas que no quedaron en Venezuela.  No hubo una falsa oposición que apaciguara las calles. No existió la negociación impune con criminales. Bolivia este año fue el ejemplo, más allá de que los medios no lo reseñen así y prefieran destacar más a Chile.

Fuente de imagen: https://alnavio.com/fotos/1/11896_JCZ-EXTERIOR-
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Colombia no se quedó atrás en 2019

Recientes protestas violentas azotaron al país colombiano. Las razones a priori son cuatro:

 1. El paquetazo, que son medidas que causarán un fuerte impacto económico y social en los trabajadores.

2. La educación, donde estudiantes reclaman una mayor inversión en educación. También exigen el cumplimiento de algunos acuerdos firmados el año pasado después de más de meses de protestas donde e incluyen inversiones para las universidades de unos US$1.300 millones.

3. Matanza de líderes socialesindígenas y grupos ex guerrilleros.

4. Cumplimiento del proceso de paz. Las organizaciones sociales también reclaman al gobierno un mayor compromiso con la implementación del acuerdo de paz con las FARC alcanzado en 2016. Fuente: BBC.

El caso colombiano se parece al chileno o ecuatoriano, pero este es más macabro y sigue un plan trazado a dedo desde La Habana. Empezando desde el retorno a las armas del grupo terrorista FARC y culminando con una serie de pedidos insólitos. Pero encuentren la lógica al cuarto punto, las FARC incumplen el acuerdo de paz, el gobierno colombiano acciona; y a los que les piden que cumplan el acuerdo logrado en el mandato de Santos es a Duque. No tiene sentido.

El punto uno ya es todo un clásico, todo estallido social que desembocan en muertes, saqueos y actos vandálicos viene acompañado de una “lucha social” o un “paquetazo”. Volvamos al ciclo, protestar y exigir está bien; siempre en el marco de la paz y respetando la libertad de los demás, lo que jamás debe permitirse es el destrozo del bien público y la propiedad privada. Eso debe ser rechazado con contundencia, hago otras consultas: ¿Quién defiende a todas esas personas que perdieron sus negocios debidos a los saqueos? ¿O quién defiende a esos hogares que fueron ultrajados por los vándalos? ¿Por qué no se rechaza por igual? ¿Cuáles son los intereses?

En todos los casos señalados hay situaciones que van de la mano, hay intereses claros de sistemas y estructuras que ya se encargaron de destruir a uno de los países más ricos de la región. Hay suficientes pruebas no solo para creerlo, sino para confirmarlo. Lo increíble es el trato de la prensa, de los medios, de los periodistas; que eligen colaborar con esa causa maligna de una u otra forma.

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Los gobiernos y administraciones de esta parte del continente son lamentables, están llenas de inconsistencia e incoherencia que permite instalar ideas peligrosas y dañinas. Lamentablemente existe una mano negra que manipula, existen los intereses oscuros. Negarlos es tan peligroso como votarlos.

Cuando hay casos tan claros como el que Juan Guaidó sí es presidente constitucional, como que lo que ocurrió en Bolivia no es un golpe de estado, como que el foro de San Paulo estuvo detrás de los actos vandálicos en Chile, Colombia y Ecuador, como que hay un plan para desestabilizar las principales democracias del hemisferio; cuesta entender las posturas de los medios de comunicación sino hay intereses de por medio.

Este año ha sido de altibajos para la causa libertaria. Corruptos que salen de prisión o se convierten en vice presidentas no son buenos presagios, pero los casos de Bolivia y Uruguay para celebrar el 2019 son un gran empujón para creer en el sur de América.

Quizás sea un ingenuo al escribir esto y el 2020 me deje retratado como el más iluso tarado. Pero, si aún existe la posibilidad de que en el sur al menos se aprendería de errores del pasado y que entendería que en la política nada es lo que parece; solo quizás así, aún habrían esperanzas.

Este 2019 ha sido un año de aprendizajes, al menos pudimos ver de forma superficial hasta qué punto son capaces de manipular los grandes medios. También como la diplomacia eligió el camino de la complicidad, el apoyo y las medias tintas. Solo exonero de culpa a la OEA, que ha sido firme aliado de la libertad y la defensa de los derechos humanos; no así la ONU, que se ha convertido en una organización aberrante donde se banca a las principales estructuras criminales del mundo.

Usted y yo, estimado lector, podemos tener diferentes lecturas de lo que sucede; y eso lo voy a respetar. Pero si algo aprendí este año es que las posturas además de firmes y contundentes, deben ser racionales y actuar en consecuencia. No me puedo dar el lujo de ver como se tergiversa la realidad y no denunciarlo, es como el que mira un acto de corrupción y no levanta su voz: ser cómplice.

Ya expuse los casos puntuales, solo resta ver si van a intentar mirar desde esta perspectiva o elegirán lo que muchos ya hacen: ignorar las experiencias ajenas.

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