Más allá del orgullo…

Más allá del orgullo…

Por Juan Javier de Rueda

Cada 28 de junio se celebra el día del Orgullo Gay, o actualmente llamado Orgullo LGBTQ+ (lesbianas, gays, bisexuales, transexuales, queer, entre otros), en conmemoración a los disturbios de Stonewall en Nueva York, Estados Unidos, en 1969, fecha que marcó inicio del movimiento de liberación para todos aquellos que eran tratados como personas con trastornos mentales, por tener una orientación distinta a lo “normal” establecido.

Esta situación fue revisada por mucho tiempo, hasta que después de varios estudios de ciencias humanas, psicológicas, así como biológicas, finalmente determinaron que lo que muchos denominaban “abominación”, por el gusto o atracción sexual por personas del mismo sexo, no era un trastorno, sino que una condición más del ser humano, es más, de la especie animal en sí.

En este pequeño artículo recorreremos la historia, pero primero trataremos la actualidad de las personas homosexuales.

Actualmente existen varios colectivos sociales que ayudan a las personas homosexuales a salir adelante, ya que no es un mito y mucho menos un misterio, que el “salir del closet”, si bien se ha hecho más fácil en los últimos tiempos, aún es un proceso que los adolescentes padecen y sufren por mucho tiempo, ya que seguimos pecando y despreciando la posibilidad que un miembro de nuestra familia tenga esta condición catastrófica para muchos.

Esta es la barrera más grande a superar para un joven homosexual, la aceptación de uno mismo, de los demás, pero más allá de eso la valoración de su dignidad como individuo, más allá de su sexualidad. Es por ello que estas asociaciones intentan apoyar en amplitud a todos los jóvenes, adolescentes y niños que se encuentran pasando por las mencionadas situaciones.

Por otro lado, no todas las personas homosexuales se sienten identificadas con estos colectivos o asociaciones, ya que no se ven representadas por las mismas, teniendo en cuenta que algunas de estas organizaciones intentando deconstruir los estereotipos establecidos socialmente, intentan imponer formas de pensar y de verse como personas distintas a las demás, y no como iguales, creando una especie de “mini discriminación” entre los propios miembros de la “comunidad” gay. (Qué por cierto, no existe algo más excluyente socialmente, que encerrarse en una comunidad).

Teniendo en cuenta que los y las jóvenes homosexuales, tienen creencias religiosas, estructuras familiares formadas, hasta pensamientos críticos formados, que en muchos casos no condicen con las columnas de soporte de dichos colectivos.

Estas son las premisas que nos alejan de aquellos que nos “defienden” actualmente, ya que salir del closet, es algo muy complicado, y muchos de estos colectivos intimidan a los jóvenes a liberarse y a expresarse tal cual son, sin tener en cuenta el proceso psicológico que se deben quemar, para que la experiencia de la apreciación, aceptación y vivencia sexual, sea una fase que cueste pero que deje un buen recuerdo.

En este sentido, y sin ánimos de hacer propagada de ninguna asociación, tuve la oportunidad de trabajar por poco tiempo con un grupo llamado “It Gets Better” o “Todo Mejora”, que se encuentra en Paraguay desde hace 10 años, y ofrecen apoyo psicológico, contención y un verdadero ambiente de familia para aquellas personas que se sientan oprimidas y necesiten un espacio para comenzar un proceso de aceptación, ya que hay que tener en cuenta, que existe una gran cantidad de suicidios de adolescentes por no sentirse bien con ellos mismos, su incapacidad de tolerar la presión de no poder expresarse y querer sentirse libres.

En este contexto me viene a la mente la serie «Ru Paul Drag Race», que trata de una competencia de hombres que hacen el conocido arte del “Drag Queen”, que tiene sus inicios aproximadamente en los años 40’ en los bares de los suburbios estadounidenses, aunque se tienen registros desde antes del siglo XIX.

Este formato tipo reality show, tiene como mentor a una de las más conocidas drag’s conocida como «Ru Paul», quien a pesar de su orientación sexual, nunca dejó que la religión sea un impedimento para que exprese su sexualidad y se encuentre en armonía con su Dios, ya que ese es uno de los puntos más llamativos de su persona, teniendo en cuenta que siendo homosexual en los años 60’ y con el auge racista aún presente, sus creencias quedaron intactas y lo deja ver en su programa, que es aclamado en el mundo. Asimismo, intenta recrear el ambiente de familia entre los participantes, ya que cada uno de ellos tiene distintas historias y vivencias, y así también, el amor hacia uno mismo con la famosa frase “si no te amas a ti mismo, ¿cómo mierdas piensas amar a otra persona?”.

Esta es la representación homosexual que muchos buscan, el respeto de sus derechos, creencias y virtudes, más allá de su orientación. Estamos en la mejor época para ser homosexuales, podría decirse que sí, de alguna forma, pero la verdad es que en la antigüedad la expresión de la sexualidad era mucho más fluida, ya que el ser humano actuaba como tal y en varias culturas, las relaciones sexuales entre hombres eran signo de hombría y virilidad, esa es una parte de la historia que no contaron en el filme 300.

Así también, en la edad media cuando una mujer enviudaba, podía juntarse con otra mujer y hasta conseguir la bendición de la iglesia para que vivieran juntas con el témino «Affrément» en Francia y Brotherment en Inglaterra. Es más que evidente, que los procesos eclesiásticos establecidos por la Iglesia Católica en Roma, marcaron el futuro de todos los pueblos, hasta aquellos que fueron invadidos por los europeos posteriormente, lo que hizo que predomine la ética y la moral que esta institución religiosa predicaba.

Con el pasar de los años, el catecismo de la Iglesia Católica, se ha mostrado un poco más abierto a las relaciones homosexuales, pero no por completo, muy al contrario de su hermana Iglesia Anglicana, que hasta tiene obispos y sacerdotisas abiertamente homosexuales, pero la verdad es que gracias a muchos valientes a lo largo de la historia del mundo, han logrado grandes cosas en este ámbito, es por eso que hoy día en varios países ya es legal el matrimonio así como la adopción homoparental.

En Paraguay, nos encontramos tremendamente atrasados en los derechos igualitarios, quebrantando así a la propia Carta Magna, en su preámbulo que reza lo siguiente:
“El pueblo paraguayo, por medio de sus legítimos representantes reunidos en Convención Nacional Constituyente, invocando a Dios, reconociendo la dignidad humana con el fin de asegurar la libertad, la igualdad y la justicia, reafirmando los principios de la democracia republicana, representativa, participativa y pluralista, ratificando la soberanía e independencia nacionales, e integrado a la comunidad internacional, SANCIONA Y PROMULGA esta Constitución.
Asunción, 20 de junio de 1992”

Así como en los artículos 24, 25,26,33 y por sobre todo el artículo 46, que habla de la igualdad de personas, indicando que todos los habitantes de la República son iguales en dignidad y derechos. No se admiten discriminaciones. El Estado removerá los obstáculos e impedirá los factores que las mantengan o las propicien.

Las protecciones que se establezcan sobre desigualdades injustas no serán consideradas como factores discriminatorios sino igualitarios.
Lo que en pocas palabras podría referir que no vivimos en una igualdad de derechos total, que nos falta un largo camino de educación que recorrer y por sobre todo que el Estado se desligue totalmente de las tradiciones religiosas, para que finalmente las igualdades sean reales entre todos los habitantes

Finalmente, para culminar este texto, quisiera decir que no estoy orgulloso de ser homosexual, porque no creo que la orientación sexual sea una razón de orgullo, pero si me enorgullece saber que existieron personas que lucharon hasta la muerte por las libertades igualitarias.

Me enorgullece saber que existen organizaciones que ayuden a los jóvenes a contenerse, conocerse y salir adelante. Me enorgullece saber que se sigue luchando para que la igualdad sea real, y que en sociedad se pueda vivir una verdadera vida de paz.

Queda mucho por hacer y es momento de hacerlo, no sé si con marchas o besatones, pero creo que ayudando en la educación e intentando entrar de manera limpia en la política se puede conseguir mucho más. Hay que educar al Paraguay, para que no existan desigualdades.

El Parlante

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