Moshé Dayán, de esos hombres que se convierten en mitos

Moshé Dayán, de esos hombres que se convierten en mitos
Moshé Dayán. Fuente: https://i2.wp.com/levantium.com/wp-content/uploads/2012/12/dayan.jpg

Recientemente el amigo Aldo Ullón publicó un buen artículo recordando al héroe israelí Moshé Dayán, que junto a otros como Shimon Peres, Yitzhak Rabin o Ariel Sharon, fueron gravitantes para la historia de las victorias bélicas obtenidas en el siglo veinte por parte del Estado de Israel.

En un clima que despertaba mucho odio por parte de las naciones árabes, en aquellos tiempos, por lo que ellos consideraban una deliberada y malintencionada ocupación arbitraria y violenta de territorio dentro de Palestina, apoyados por el gobierno de los Estados Unidos, las esperanzas para que el joven Estado pudiese sobrevivir, eran sinceramente, casi nulas.

Sin embargo, los países árabes aunque, provocativos y con alianzas estratégicas con la Unión Soviética, principalmente Egipto, también entendían que un conflicto armado directo no tendría el éxito esperado, ya que cada quien, estaba enfrascado en resolver sus propios problemas y en el negocio de la guerra fría, era más importante, como decimos en Paraguay, “la doctrina del cháke”, más conocida internacionalmente como la estrategia de la persuasión, antes que la guerra total, que causaría millones de víctimas de ambos bandos y una destrucción parcial o completa de uno de los contendientes, pues bien, ésta era la necesaria forma de pensar de los gobernantes; no podían llevar a sus países a una muerte segura, si no tenían plena confianza y seguridad en la preparación de sus fuerzas militares y órganos de inteligencia.

Es así que comienza el conflicto con sentimientos encontrados en las calles de Egipto, la milenaria nación que quería salir de la pobreza y el aislamiento, para reverdecer como en la antigüedad, siendo líder entre varias culturas y países.

Los ejércitos de Egipto, Siria y Jordania, exacerbados en su espíritu nacionalista a través de los discursos ardientes e incendiarios de Gamal Abdel Nasser, el presidente egipcio, presentaba un panorama desalentador para cualquiera; pero “situaciones extremas requerían soluciones que estuviesen a la altura”, (como diría nuestro amigo Ullón en su reciente artículo sobre este héroe israelí), y ante la inoperancia o el miedo a enfrentarse ante la posición negativa de la comunidad internacional, el primer ministro israelí, más defensor de las conversaciones diplomáticas y la paz, no entendía el punto de vista militar que Dayán propulsaba y defendía a capa y espada; después de todo, las fuerzas militares de los tres países estaban reuniéndose en las fronteras con gran potencial logístico y de hombres, lo que hacía suponer lo peor para cualquier estratega moderno; aunque se le discuta mucho su apuro para enfrentar la guerra.


Imagen 1. Nasser (en el centro), el rey Husein de Jordania (a la izquierda) y Amer (a la derecha) en el cuartel general egipcio, antes de la firma del pacto de ayuda mutua del 30 de mayo de 1967. 

El héroe soviético Abdel Hakim Amer, Jefe del Estado Mayor egipcio, el segundo hombre más poderoso después de Nasser, tenía una férrea determinación y hasta se podría decir, un entusiasmo demasiado desaforado, considerando el apoyo táctico recibido por parte de los Estados Unidos hacia el nuevo Estado de Israel. Resulta hasta ahora, materia de estudio, la conducta de este militar.

De todas formas, Nasser tenía a toda la Liga Árabe bajo su manga por su capacidad política de congeniar con príncipes, reyes y políticos de enorme poder, por aquellos años; era el líder árabe más reconocido a nivel mundial y sus índices de popularidad eran realmente prodigiosos. Además, tenía en sus planes solicitar ayuda a la URSS (a instancias de Amir y las Repúblicas Árabes más fuertes), si el plan salía mal, ayuda que nunca llegaría, por las circunstancias y el enfoque de la Guerra Fría, entre las potencias más grandes del mundo, que se llevaba en esos momentos como política exterior de ambas potencias.

En todo Israel se hicieron sonar las alarmas, los ciudadanos, se escondían en los refugios esperando lo peor, la derrota de Israel y la conquista árabe, por una sencilla razón: La liga árabe nacionalista entre Egipto, Jordania y Siria tenía en Nasser a un gran propagandista, como habíamos mencionado más arriba, que era manipulado por su jefe de Estado Mayor Abdel Hakim Amer, para iniciar las operaciones militares en la brevedad, sin tener en cuenta la verdadera fuerza disponible, ni si eran modernos u obsoletos sus instrumentos de guerra y ni qué decir, su ejército, poco profesional pero sí, muy fanatizado. Hay que recordar que uno de los artífices de la autoridad de Nasser fue siempre el poder de las Fuerzas Armadas, que lo respaldaban, y Amer, su principal aliado, en ese sentido.

Sin embargo, la nula reacción del primer ministro israelí Levi Eshkoly y ante los acontecimientos que se veían venir, o su ya limitada funcionalidad al frente del cargo, fue destituido de manera sorpresiva pero por lo demás acertada, pues en la realidad, darle todo el poder a Dayán, significaba en los papeles previos, y en el pragmatismo operativo, lo mismo, al existir una mayoría que consideraba que el ataque era la reacción efectiva ante el peligro inminente.

Dayán empezó a mostrar sus armas para convencer y manipular a su entorno, había nacido el futuro político. Como uno de sus comandantes junto a Isaac Rabin y Ariel Sharon, ofrecería a sus compatriotas sus horas más gloriosas en las heroicas batallas que se libraron y aprovecharía luego, estos sucesos con un plus que lo haría posicionarse de manera decisiva dentro de la política israelí .

Ahora sería dueño de las operaciones militares de defensa, y como buen comandante, con sobrada experiencia en el campo de batalla, supuso que la mejor acción militar sería la de atacar primero, una vez que haya conseguido tener todas las variables bajo control y esperando una victoria rotunda y rápida, considerando inteligentemente que si el conflicto se alargaba, Israel, no podría obtener un mejor resultado.

Dayán entendía y entendió perfectamente todos los movimientos de la alianza árabe, desde un comienzo, consiguió unir a todas las fuerzas israelíes y potenciarlas, además de utilizar de la mejor forma posible, a sus fuerzas especiales y controlar todos los movimientos desde la inteligencia militar y el espionaje a niveles nunca vistos para la época.

Con una táctica militar sin precedentes, y principalmente, con la firme voluntad de destruir a las fuerzas enemigas a como dé lugar, primero, y luego, iniciar las conversaciones de paz, sería una apuesta arriesgada, la verdad. El mundo árabe estaba pasando una de las peores crisis del siglo veinte.

Marcaba presencia con su parche, aparte una determinación y voluntad de hierro, sumados a su gran carisma. Gran artífice y responsable de la destrucción de las fuerzas de la coalición de Egipto, Siria y Jordania durante la Guerra de los Seis Días.

En su famosa declaración frente al Muro de las Lamentaciones reconquistado de las fuerzas militares jordanas del Rey Huséin I, decía: «El Ejército ha liberado Jerusalén esta mañana. Hemos reunificado la capital dividida de Israel. Hemos retornado a nuestros santos lugares para no irnos de ellos nunca jamás».

También tuvo destacada participación, ya como Ministro de Defensa durante el Yom Kippur en 1973.

Años más tarde, en el Yom Kippur, el panarabismo, (Movimiento político que propugna la unión de todos los países de lengua árabe y civilización musulmana), sufría otra de sus derrotas más difíciles de sobrellevar, dadas las circunstancias en las cuales estuvieron, perdiendo inexorablemente, de manera increíble cuando tenían todo para triunfar. Pero esa es otra historia y no quiero extenderme demasiado…

Imagen 2. Moshé Dayán. Abril de 1956. Archivos de la Fuerza de Defensa Israelí, por sus siglas en inglés IDF. 

Fuente de las imágenes: 

(1)https://es.wikipedia.org/wiki/Gamal_Abdel_Nasser#/media/File:Nasser,_Hussein_and_Amer_before_signing_Egyptian-Jordanian_defense_pact.jpg

(2)https://www.timesofisrael.com/when-moshe-dayan-delivered-the-defining-speech-of-zionism/

Gabriel Ojeda

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