Paraguay: La Monarquía de la Mediocridad

Paraguay: La Monarquía de la Mediocridad

Recientemente leí un artículo bastante polémico en cuanto a su propuesta, pero no menos importante, por los temas que trata. Es la reseña del escritor Axel Kaiser, que es redactor del sitio web “El Cato.org”, portal virtual que trata temas sobre la Libertad y otros aspectos económicos que son de importancia capital para un buen entendimiento de la “ideología” liberal, según algunos enemigos de la libertad.

De esta forma querido lector te comentaré que iré desde el principio, suponiendo que Kaiser está equivocado y a partir de la evidencia que vayamos traduciendo en hechos podremos llegar a una conclusión donde podamos darle la razón tanto a él como a Brennan, del que parte para realizar su artículo, o sencillamente, no otorgarle el beneficio de la duda.

Jaseon Brennan, autor del libro «Contra la Democracia».

Me llamó mucho la atención este comentario:

La participación política hace a la gente más estúpida y corrupta. Nos convierte en enemigos cívicos y nos da razones para odiarnos los unos a los otros» Jason Brennan, filósofo y cientista político de Georgetown. Brennan es un prolífico e influyente autor cuya obra más polémica, titulada Against Democracy, un trabajo lleno de datos duros donde se muestra cómo realmente funciona, o, más bien, no funciona, la democracia”.¹

Para empezar diremos que la democracia murió en la antigua Grecia. Luego Roma instauró el mejor sistema de todos los posibles, el republicano, pero siempre hay que tener en cuenta que en las democracias y los sistemas republicanos habrán excepciones a la regla, es decir, como Sila, César, Francia o Napoleón…habrán grandes personalidades de la política que se aprovecharán de las debilidades de estos sistemas políticos y actuarán en consecuencia haciéndose con el poder.

Axel Kaiser, autor del artículo al que hago referencia.

Dentro de la suprema lex romana existía aún la figura de la dictadura, ya que en momentos de peligro interno o de peligro externo, los romanos debían priorizar sus esfuerzos en concentrar toda su fuerza y sus esfuerzos en defender a la república.

Escena de la firma de la Constitución de los Estados Unidos, por Howard Chandler Christy

Sigue Kaiser diciendo:

De partida, la idea de que existe un ciudadano racional que vota de acuerdo a la información obtenida en el debate público es completamente falsa. La abrumadora mayoría de las personas, dice Brennan, se dividen en lo que llama hobbits y hooligans. Los hobbits carecen de los conocimientos más básicos necesarios para emitir un sufragio con sentido. Esto es así porque la democracia incentiva la ignorancia, al ser un sistema en que el voto de un individuo es completamente irrelevante desde el punto de vista del resultado electoral final”.

Los hooligans, en cambio, son personas altamente politizadas, que cuentan con mayor información, pero que se comportan como bárbaros en guerras tribales. Plagados de sesgos cognitivos, no les interesa en lo más mínimo la verdad, sino el conflicto que es esencial a la política. Las estadísticas muestran que la mayoría de los votantes regulares, los activistas y los políticos, pertenece a esta segunda categoría”. ²

Para incursionar un poco más es necesario pensar en el problema que yo veo en los países que asumen que la democracia es el mejor sistema político, algo con lo que podemos decidir negarle nuestra aprobación a Kaiser desde su punto de vista, de buenas a primeras.

Vayamos al asunto de fondo.

Lo que se ve actualmente es, que no se quiere romper con el paradigma democrático desde la presión ejercida por países con tradición liberal-democrática, ¿a qué llega esto? Pues que hace dos milenios que seguimos en lo mismo…o sea, copiando un sistema político que funcionó para los griegos, donde no votaban las mujeres, solamente los considerados ciudadanos, luego ese sistema tan aparentemente perfecto se fue yendo al traste gracias a que las votaciones eran compradas y si querían enviarte al ostracismo o asesinarte, el «voto popular» lo hacía. Sócrates es fiel ejemplo de esto. Otro caso notable de ostracismo por el «voto popular y democrático» fue el de Temístocles, héroe de la batalla de Salamina, flecha del tiempo en las argucias navales de la antigüedad que provocaría más temprano que tarde la derrota irrevocable de los persas. Pero sigamos…

El Cardenal Mazarino.

Se formaron las primeras facciones y de eso, no hemos salido…luego el imperio romano gobernó durante muchos siglos, lo que vino después de Carlomagno, Bizancio, los estados, principados y reinos italianos y el Vaticano desembocaron en el despotismo ilustrado, en grandes figuras como Richelieu, Mazarino, Luís XIV y todo ello terminó en Otto von Bismarck; luego, las guerras mundiales y la imposición de las Naciones Unidas, que fueron las naciones aliadas ganadoras de la II Guerra Mundial, decidieron «democráticamente» que todos los países debían regirse por democracias, en fin, caímos de nuevo en lo mismo con un país como EE.UU. y por otro lado la URSS que quisieron imponer al resto del mundo sus sistemas políticos de gobierno con los resultados que todos sabemos. Evidentemente, de este lado del mundo, el imperio yankee debía de ser, siempre, salvo excepciones como la cubana, la panacea que curáse todas las heridas sistémicas culturales y el ejemplo a seguir en materia de libertad y democracia.

El Cardenal Richelieu.

Finalmente quiero copiar lo último de Kaiser con lo que transmite un argumento, aparentemente irrebatible, sesgado por la experiencia real:

También existen los vulcans, una ínfima minoría de ciudadanos informados dispuestos a cambiar de opinión cuando la evidencia que enfrentan así lo indica. En suma, es simplemente falso que la esencia de la democracia sea un proceso deliberativo y racional del estilo imaginado por Habermas, en virtud del cual los votantes avanzan sus preferencias. Por lo mismo, también es falsa la creencia de que la participación política es buena y necesaria en una sociedad. Estudio tras estudio muestran lo contrario”. ³

El hecho de que “estudio tras estudio” se delimite una opinión contraria a los elementos de la participación política de la mayoría, no necesariamente implica que la democracia tal y como la expliqué más arriba, desde la historia real y producida en el pueblo ateniense, nos debe hacer pensar que Kaiser es una especie de Rousseau moderno que está próximo a la metamorfosis que lo convertirá en un Voltaire.

Lo que quiero explicar aquí es que solamente en EE.UU., luego de dos milenios volvió la humanidad a tener un sistema democrático. Notable es. Siempre se vuelve al pasado para corregir el presente y mirar con optimismo al futuro. En una sociedad como la nuestra, la paraguaya, plagada de animales políticos de dudosa procedencia, caudillos en el peor sentido del término y un amor inconfundible y hasta pernicioso hacia el verde olivo, para sanar los problemas sociales del país, hay que imponer la democracia, como la libertad. Ya lo dije varias veces y me escracharon por pensar de esa forma.

Otto von Bismarck

¿O vos pensás querido lector que los padres de la nación americana se fueron con su constitución a decirle a sus conciudadanos: «ahora les ponemos a consideración esta Constitución, a ver qué piensan«? Simplemente se aceptó porque al que trabaja la tierra lo único que le interesa es que le dejen producir tranquilo y vivir tranquilo.

Pues bien. Nosotros tenemos una constitución interesante, muy buena según algunos constitucionalistas y según algunos optimistas, una de las mejores del mundo, sólo que nuestros conciudadanos no están preparados para la libertad y la democracia, no pueden convivir civilizadamente porque la mayoría de los paraguayos son hobbits ungabungas que se enfrentan siempre a los hooligans seccionaleros. La lucha entre estos dos enemigos acérrimos pero aliados eleccionarios inconscientemente, provoca que paises como el nuestro sigan siendo furgón de cola en arte, cultura, libertad, disciplina y libertad.

Con respecto a nuestra realidad tuvimos un sistema de dictadura perpetua con el Dr. José Gaspar Rodríguez de Francia y luego, un gobierno familiar de los López que podría haber terminado en una monarquía constitucional como los países nórdicos o países bajos en la actualidad, es decir, una democracia republicana apoyada en los órganos de gobierno a partir de una tradición de gobierno por parte de los monarcas.

Es notable pero si se fijan y hacen un recuento histórico de los movimientos que echaron monarquías, en el fondo hicieron lo mismo y sufrieron lo mismo, Robespierre con su Monarquía de la Razón y el ateísmo terminó mal, Lenin, Stalin y la URSS también echó una monarquía e instauró una Monarquía del Politburó con el camarada secretario como monarca.

Actualmente, la democracia de EE.UU., es la mejor que existe, ya que los pensadores e intelectuales que trabajaron sobre ella, analizaron, pensaron, razonaron y con argumentos históricos y que no eran perfectos pero sí, perfectibles, asumieron una posición ejemplar y corroboraron todas las posibilidades en las que se deberían ajustar los cinturones políticos para no dejar caer este castillo maravilloso de libertad, igualdad y oportunidades que componen el sueño americano.

Un buen libro que nos acercaría a los comienzos de esta democracia es la obra inigualable de Alexis de Tocqueville, “La democracia en América”, que fue una serie de observaciones y bien encaminadas opiniones sobre el sistema político y electoral creado por los padres de la Nación Americana. El apreciado lector se preguntará, ¿a qué viene toda esta cháchara? Pues bien, hemos analizado una reseña, sí, sólo una reseña pero con una gran carga filosófica y política que nos pondrá en posición de emitir alguna opinión consecuente con nuestra realidad nacional, porque si no fuese así, ¿para qué leeríamos?

Alexis de Tocqueville.

De si es necesario ahora, en países como el nuestro construir un nuevo concepto de lo que queremos como sistema, es bien sabido que debería fortalecerse desde el principio, actuar sobre los puntos flojos y los fallidos intentos por implementar ciertas normas jurídicas que no pueden instaurarse en el imaginario colectivo mientras el Poder Judicial siga siendo manejado por el poder Legislativo. La independencia de poderes lastimosamente no se está dando como lo habían anunciado los proyectistas de la Constitución Nacional aprobada en el año 1992.

El Paraguay necesita y urge de un sistema político y electoral que realmente proporcione seguridad jurídica, seguridad institucional y la independencia de los poderes del Estado, para avizorar un republicanismo asentado en la propiedad privada, la igualdad de oportunidades, el imperio de la Ley y por supuesto, la libertad con responsabilidad, algo de lo que carece el paraguayo común y la patria en sí.

Estos deberán ser los pilares para la inversión pública y principalmente, el gasto del sector privado, que generará fuentes de trabajo y un aumento del PIB, para que más familias puedan salir de situación de pobreza, pero siempre en el marco de la legalidad y del respeto irrestricto de la propiedad privada, algo que los paraguayos no están acostumbrados a respetar, por la ofensiva de ideas de izquierda que bullen en los corazones de los movimientos campesinos y de grupos que son enemigos de la Libertad. Pero sigamos con el punto antes de perdernos…

Los hooligans paraguayos. Seccionaleros.

La evidencia como manifiesta Kaiser es lapidaria, el hecho de que en la praxis, los ciudadanos de un país como el nuestro, quieran seguir el mismo camino de oscuridad y fanatismo politiquero nos debe hacer pensar realmente en la profundidad del problema en el que estamos hundidos desde que cayó la dictadura de Alfredo Stroessner, quiénes fueron los que de alguna manera u otra, “impusieron” la nueva Constitución Nacional, quiénes fueron mayoría, quiénes de qué partidos mayoritarios o minoritarios, ¿realmente tenían todos los participantes capacidad y legitimidad asumidas?

Para mi, la Constitución Nacional de 1992 puede tener sus luces y sombras pero es la mejor que podemos tener hasta el momento, el tema de fondo es el sistema político que la avala, y no es una democracia de hecho, pero sí, una monarquía partidaria de facto, en el que el amiguismo, el nepotismo, el mecenazgo seccionalero participa activamente para copar los estratos más importantes del Estado, lo peor, este sistema ha corrompido a todos los partidos. Actualmente en Paraguay no hay ideologías defendidas en partidos políticos reales y plausibles, comprometidos con la mejora sustancial de la situación social, política, económica y cultural.

En 1992 se aprobó la nueva Constitución Nacional mediante una Convención Nacional Constituyente.

Los movimientos que se forman para hacer frente a toda esta corruptela, caen por su propio peso sin pena ni gloria, en la más completa indiferencia cultural, por una sencilla razón, no existe norte en cuanto al aprovechamiento de los intelectuales, quedándose éstos, en peleas inconsecuentes, sesgos, envidias de por medio e intereses creados grupales o individuales que comprometen negativamente cualquier avance en este sentido.

Un país como el nuestro necesita un nuevo sistema democrático (pensado desde una Constitución que no debe cambiarse, pero sí reformarse, si es necesario como un «estáte quieto» a los políticos que con sus mañas notables logran pasar por encima de ella), como el norteamericano, pero también, no podemos dejar de otorgarle la razón a Kaiser en este punto, también, debemos tener muy en cuenta que estamos en un país que no se presenta como buen semillero de la democracia que nos favorecerá como Nación, ya que la mayoría de sus habitantes, son analfabetos funcionales o peor, funcionales a las fuerzas políticas que manejan como una Monarquía de la Mediocridad, al Paraguay.

Hobbits paraguayos. Campesinos «sin tierra» manipulados por líderes inteligentes y sin escrúpulos.

Es evidente que lo planteado por Kaiser es algo que cualquier intelectual a lo largo de la historia ha querido demostrar, la democracia en sí misma, no existe, porque desde los Estados se monopoliza la actuación gubernamental, mediante la acción humana de individuos que persiguen o defienden intereses que no coinciden con los de la mayoría; (pero no siempre se debe confiar ciegamente en los intelectuales, ojo con eso, para que se entienda vale esta aclaración). Al final el elector no vota, no elige, sino sólo describe un movimiento pergeñado por grupos de poder, de facto o tenebrosos, que eligen por los ciudadanos.

Para que podamos mejorar o transformar nuestra sociedad debemos primero, aprender lo que significa o implica para nosotros «Democracia» y luego, entender qué deberemos provocar, para que nuestro sistema político, funcione tal y como necesitamos que funcione. El paraguayo común, no es democrático ni liberal, lastimosamente. Para muestra un botón contemporáneo: Todos añoran la época del Rubio, porque «por lo menos en ese bello tiempo de «tranquilidad y paz», al menos vivíamos organizadamente. Ahora todo es un caos«, vox populi en las redes sociales y grupos de WhatsApp.

¿En qué estamos pensando, en qué nos hemos convertido?

En una sociedad que no sabe lo que quiere porque no sabe lo que tiene, reflejo de las nuevas generaciones que son las generaciones de la negación; todo es malo porque a mi no me gusta o porque no lo entiendo y requiere de mi pensamiento o que lea algún libro, la negación lleva a la juventud paraguaya a alzarse contra la autoridad no con argumentos sólidos de cambio sino por el mero hecho de hacerlo, porque está de moda, así también funcionan los politiqueros. Esta negación produce el caldo de cultivo necesario para que los mediocres se sigan aupando en la estratosfera del poder, mientras los demás, sigan con su exultante estupidez «luchando» como militantes de primaveras que no se dieron ni se darán.

El artículo de Kaiser (que no es artículo sino reseña en la que divulga un material muy interesante de ser leído) es un guiño hacia sociedades como la nuestra que en su gobernabilidad y gobernanza, son el reflejo fidedigno de lo antidemocráticos y antiliberales que somos. Porque así como están las cosas, los hooligans seccionaleros paraguayos seguirán gobernando por mucho tiempo más.

Como hemos visto, partimos desde la óptica del absurdo, creyendo que Kaiser y Brennan están equivocados y al final, nos hemos dado cuenta, que tienen razón. Debemos entender el contexto en el que escribe Brennan, primero y en el que Kaiser, después desarrolla su reseña para El Cato.


Declaración de la Independencia, una pintura de John Trumbull que representa el Comité de los Cinco presentando su borrador de la Declaración de la Independencia en el Congreso el 28 de junio de 1776. La pintura de Trumbull aparece en el reverso del billete de dos dólares de los Estados Unidos. Cuadro del pintor estadounidense John Trumbull. Se encuentra en la rotonda del capitolio de los Estados Unidos (Washington D.C.) y representa la presentación al Congreso del documento que establecía la Declaración de Independencia de los Estados Unidos.

Por ello, la democracia en Paraguay, realmente todavía, no se dio de hecho pero sí, en la teoría. Porque vivimos en una Monarquía de los Mediocres, de facto.

¹https://www.elcato.org/el-gobierno-de-los-hooligans?fbclid=IwAR0E6Kegj5KdoNyqS6o5cE1uvylH6I9Avwi_2nRsW4pq62Em3ReN6lmDYyk

²Ibid.

³Ibid.

Para saber un poco más de Brennan:


https://cronicaglobal.elespanol.com/politica/hobbits-hooligans-vulcanos-democracia-mejor-sistema_148028_102.html

Gabriel Ojeda

Informacion

Un comentario en «Paraguay: La Monarquía de la Mediocridad»

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