Pensando, convertido en hipertexto

Pensando, convertido en hipertexto

Un enigma, término totalmente nuevo por lo que debemos recurrir al diccionario de la Real Academia Española (RAE), que lo define como: “Realidad, suceso o comportamiento que no se alcanzan a comprender, o que difícilmente pueden entenderse o interpretarse”.

Es totalmente verídico si afirmo que los fragmentos que nos proveyó el profesor Ojeda, fueron enigmáticos. Un texto que no tenía contexto (lo primero que se me vino a la mente), el primero al cual le daré mayor énfasis, por lo que me llevó horas para interpretar, y el otro, que sí lo tenía, aparentemente, claro está con el que intentaremos avizorar una aproximación. El vocablo en cuestión se repite en casi todas las dieciocho páginas del material.

El juego y el saber[1] se titula la parte de la cual estamos hablando. El saber, como se da a entender en el material, es algo que unos se obsesionan en poseer, que se vuelve un hábito peligroso para las culturas mencionadas conseguirlos por varias eventualidades, entre ellas, la de controlar a la población con el conocimiento o el saber ancestral.

Una sed que los lleva a poner en juego la vida de los sabios interrogados por otros sabios. “Para el hombre primitivo el poder y osar algo significa poderío, pero el saber algo significa poder mágico[2]; en el citado anteriormente puede englobarse la idea central del texto. Según mi percepción.

Todas las culturas, los pensadores mencionados de una u otra forma buscaban responder los interrogantes arraigados a los humanos. Lo malo está en que si se abstenían a responder les costaba la vida. Era un juago cruel.

Sin embargo, si tratamos de plasmarlo sobre la actualidad creo que sería interesante. Hoy día, en la gran mayoría esto resulta una ironía, puesto que el juego es vivir en la mediocridad; una tortura tratar de entender el origen de cada cosa. Además, muchos fenómenos ya tienen una explicación científica por lo que muchos no cuestionan y se dejan llevar por esas explicaciones sin pensamiento crítico o criterio objetivo.

Lo positivo rescatable, después de haberme inmiscuido en el texto y pesquisado los temas tratados es que: el conocimiento, la filosofía deben ser una vena central en cada uno, algo que no se siente pero que es de vital importancia.

Es hacer énfasis al significado de la filosofía (amor a la sabiduría), y empezar a entender que saber más debe ser un juego diario, para así entender el sentido de cada cosa, de cada fenómeno y  de cada circunstancia. Más, no debe ser un sacrificio.

Pensar por sí mismo es un desafío que se debe superar con un juego, juego de conocimiento, bagaje por nuevas filosofías. Es aquí, donde cito nuevamente un pequeño texto para cerrar esta idea y conjugar con otro texto interesante: “La solución del enigma no se encuentra cavilando y con deducciones lógicas. Es, más bien, un desligarse, la liberación repentina de una ataduras con que el que pregunta el sujetado al preguntado[3]. Por lo tanto es importante con el conocimiento uno logra liberarse de los interrogantes de la vida.

Como ya mencionamos anteriormente, tenemos un texto que esclarece la importancia de del hipertexto. El hipertexto es un “conjunto estructurado de textos, gráficos, etc., unidos entre sí por enlaces y conexiones lógicas[4].

El hipertexto es el bagaje sin riendas, en donde el escritor tiene amplia libertad de ir abriendo nuevas ventanas, nuevas ideas sin ninguna estructura que lo limite y encuadre. En él, el lector se siente cómodo, un recorrido fantástico, una abeja posando y recolectando polen con las ideas que el autor ha dejado a merced del que se atreve a entrar en el mundo de mil ventanas.

Fuente Imagen: bez.es

El hipertexto tiene un contraste con el mundo leibniziano cuya filosofía está basada en las mónadas (Cada una de las sustancias indivisibles, pero de naturaleza distinta, que componen el universo, según el sistema de Leibniz, filósofo y matemático alemán del siglo XVII)[5]. Por lo tanto tiene un pre establecimiento, es decir, no tiene ventanas. Es un universo cerrado.

Si cruzamos “El juego y el saber” y el “Windows y Mónadas”[6] podemos deducir que se forma una simbiosis, mejor dicho, ambos temas son una simbiosis. Están en estrecha relación, porque como podemos ver más arriba, ambos, se fundamentan en «libertad».

Recordemos que en el texto de Han se posicionan dos posturas, una, la que refiere a que el lector de las Windows se convierte en un lector pasivo, sin pensamiento propio en el que reglas preestablecidas lo “nutren” de la información que “necesita leer”, y por el otro, citando a Han “El lector sigue menos un orden preestablecido que sus tendencias e intereses[7], por ello se convierte como mencionad Ted Nelson en un active reading, un lector activo.

Pensar es libertad, escribir un hipertexto es libertad, aparentemente. No obstante, sin filosofía, sin cocimiento no se puede escribir o formar parte de este «mundo digital» porque será limitado en el cuadro estructural, de hecho, esta situación converge en una posterior, volverse un esclavo de la información, al no poder entenderla o no conseguir pensarla de manera correcta, se circunscribe el individuo digital en un océano de información que al final, desinforma, generando las falacias o la tan mentada posverdad.

Sin filosofía, sin bases sólidas, el lector activo se convierte en un lector activo en el sentido de buscar sus tendencias e intereses pero vuelto en un espectador pasivo de la generación de conocimiento, no aspirando más que a ser un repetidor de shitstorms o informaciones falsas.

Es por eso que es importante entrar en el trance de pensar jugando para poder tener una amplia libertad a la hora de crear un hipertexto libre, (muy contradictorio la verdad) sin sujeto, donde el lector sea el protagonista.

¿Se puede decir que pensando en esta era digital, (en la que se busca lo contrario justamente), podamos convertirnos en ventanas activas que generen hipertextos de relevancia? Dejo al lector la respuesta.


[1] Huizinga, Johan. Homo ludens. p. 137 y sgts. Alianza Editorial. 2008

[2]Ibíd.

[3]Ibíd.

[4]RAE

[5]Ibíd.

[6]Han, Byung-Chul. Hipertextualidad. p. 65 Herder. 2018

[7]Ibíd.

William Legal

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