Políticamente correcto: Es mejor matar al que piensa diferente que convencerlo con argumentos

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Los jóvenes, el futuro y el presente de la humanidad, los luchadores de un mejor porvenir, así como los salvadores del mañana. ¿Pero qué nos pasó? ¿Dónde están esos jóvenes?

En la actualidad todos estamos deseosos de escupir nuestras opiniones y estamos en nuestro derecho, existe una Constitución que avala la libertad de expresión, pero eso no implica que tengamos la verdad, ni la razón. No obstante, muchos jóvenes se sienten los libertadores del mundo y aquellos que piensen distinto o subestimen su posición, son tratados como ignorantes, carentes de argumentos, fachos, nazis, stronistas o peor, intolerantes, por lo que debe ser extinguida para que deje de propagarse entre otros individuos; esto cumple la famosa máxima: “si no estás con nosotros, estás contra nosotros”.

Fuente Imagen: Realidad7

Estos episodios de pseudo-vulnerabilidad normalmente se reflejan en las redes sociales, en donde algún comentario, criterio, noticia o recomendación que salga de la norma en la cual se encuentran adoctrinados, son vilmente pisoteados o minimizados con argumentos que rozan la sensibilidad, más allá de una verdadera razón, escudándose en este argumento falaz para llevar agua a su molino doctrinario o ideológico. De la misma forma, han conseguido espacios en medios masivos de comunicación, así como en otras plataformas, intentando mantener el orden que a ellos les parece correcto, sin respetar la opinión de sus detractores, ya que para su percepción  carecen de validez por no ser igual al pensamiento colectivo que construyen y des-construyen constantemente.

Estos social justice warrior (guerreros de la justicia social, por su traducción en español), al sentirse atacados, sus argumentos cimentados en ideologías sin estructuras diseñadas en bases filosóficas y científicas, comienzan a tambalear, por lo que sacan sus armas de destrucción masiva e interpelan a sus oponentes con insultos para posteriormente, recurrir a la estrategia de sentirse ofendidos y hasta ultrajados en su integridad, por lo que vuelven nulo el debate , ya que la libertad de expresión solo ellos la pueden poseer. Estas prácticas de nula civilidad y respeto a la opinión contraria a su “programación neurolingüística” tienen un claro efecto singular en las masas de internautas menos preparadas que fácilmente caen en su victimización.

Fuente Imagen: PANAM POST

Indagando un poco más en estos nuevos estereotipos creados por una fuerza superior que por ahora llamaremos “La política de lo correcto” no solo increpa el pensamiento de los jóvenes, sino que también de muchos adultos que para no asumir ciertos criterios establecidos por la sociedad o líneas de acción que hacen que un país se desarrolle, en todo sentido, hacen suyas estas guerras ideológicas y se convierten en los paladines de la moral y la verdad que defienden.

Esta situación me recuerda al libro de Aldous Huxles “Un Mundo Feliz” de 1932, en donde se refleja la utopía de una sociedad libre de guerras, pobrezas y hambruna, por lo que el hombre llega al culmen de la felicidad, pero a un costo muy elevado, ya que para acceder a tal escalón de iluminación humana, fueron eliminadas la figura de la familia, la diversidad cultural, las religiones, la literatura, el arte, la ciencia misma y finalmente la filosofía, pues estos eran los principales arquetipos que destruían el ascenso al umbral de una convivencia iluminada por la paz eterna, es decir, de esta forma, con una sociedad sin criterio propio ni pensamiento crítico alguno, puede ser más fácilmente manipulable o moldeada según los intereses de la clase dominante; también podemos, (salvando las distancias claramente) compararlo con el estado ¿extraño?, que se proponía en la película “Demolition Man” con Sandra Bullock y Sylvester Stallone, una utopía en la que decir groserías era pasible de multa y cárcel, en caso de reincidencias, y lo políticamente correcto era la norma, por oposición a la era “cavernícola” del siglo veinte.

Al establecerse un pensamiento único se deben eliminar todas las teorías que puedan atentar contra ella, para que ningún individuo pueda cuestionar contra la institución de este nuevo razonamiento, es más o menos lo que pasó en la Revolución Francesa con la puesta en escena de toda una maquinaria burocrática, posterior a la caída de los reyes, en la que el Mesías Robespierre juzgaba y cortaba cabezas sin ton ni son, por el simple hecho de ser contrario a sus ideales políticos, es más, durante el Reinado del Terror, que duró un año, el mismo Maximilien terminaría perdiendo la cabeza y la vida, este trecho vivido por la sociedad francesa de aquella época aprobó los peores atentados contra las leyes, libertades y nadie se salvó, instituyéndose por ese breve lapso de tiempo una praxis de la teoría por medio de la cual, la culpable de todos los males en el principio fue la religión, persiguieron la religión, prescribieron a los católicos solo para instaurar otra religión, la del Estado que ejerce la coerción sobre los individuos mediante la metodología del terror en sus más perversas manifestaciones.

Fuente Imagen: Espacios Inseguros.

¿En verdad es eso lo que estamos buscando? Si bien es cierto, un mundo sin guerras y sin hambruna suena bastante atrayente, pero deberíamos de pensar ¿Por qué sigue pasando esto? ¿A qué responde esta situación? ¿Por qué la gente sigue muriendo de hambre? ¿Por qué el ser humano, siendo el único animal racional no logra una convivencia entre distintos pensamientos? ¿Por qué encasillarnos en lo que nos hace distintos para buscar igualdad?

En toda era existe una rebelión o resistencia a la cultura dominante y en este caso, sería impreciso decir que la izquierda o el socialismo es parte de este contraataque, más bien, fue el adoctrinamiento de lo políticamente correcto, lo que hoy debe ser combatido para que dejen de existir niños alineados en la hipersensibilidad y jóvenes que no puedan aceptar una crítica. Ante estos pensamientos que de a poco van cimentándose en concreto, existirá un grupo de individuos que se sublevarán a lo establecido e intentarán recuperar la cordura de la humanidad.

DE esta forma se demuestra la abismal diferencia entre “la generación X”, que alzaban la voz, demolían murallas que los dividía y se sumaban a las voces dominantes para lograr posicionarse, no desde el victimismo, en un claro ejemplo se puede mencionar a Malcolm X y  Martin Luther King, quienes no lucharon por una comunidad, sino que expandieron su cultura para que sea respetada y forme parte de otras culturas, ya que la idea de crear asociaciones o grupos de víctimas, no haría la diferencia.

Por otra parte, los denominados “progresistas”, no buscan un cambio tangible; desde la hipersensibilidad se refugian detrás de sus Smartphones e intentan dar prueba con bases no muy buenas de la ideología de género, el socialismo, el veganismo, el famoso terraplanismo y los movimientos antivacunas, indigenismo, los derechos de los animales, perniciosos hasta más no poder, entre otras cosas, siendo estos últimos dos puntos muy buenos, pero llevándolos a lo absurdo al tratar a un indígena como una persona desvalida y elevando la vida de un animal por sobre la de un ser humano.

Los progres han hecho que reflote un tema que estaba olvidado, como la diferencia entre las razas humanas, llamando al negro “descendiente afroamericano” y al blanco “capitalista opresor”.  Es tanta la presión que realizan, que durante los últimos años hasta las empresas fílmicas se han hecho eco de la existencia de personas blancas en películas, o la carencia de homosexuales en las mismas, lo que provocará que el próximo lanzamiento de la Sirenita en “live action”, sea protagonizada por una mujer de color. Así también van forzando la aparición de personas “no binarias” como protagonistas de cuentos o filmes, forzando de manera extrema esta situación y enfocándolo como algo antinatural.

Ha llegado a tal extremo la hipersensibilidad que ni siquiera se puede hacer humor, porque alguna persona iracunda puede salir lastimada u ofendida, ahora mismo estamos viviendo una transformación del pensamiento, pensamos en función de la sensibilidad de otras personas, no en función de nuestros conocimientos y premisas, sean éstas, erróneas o valederas, vamos directo a un mundo donde el pensamiento terminará por desaparecer para dejar paso a la pose, el cliché o los encendidos discursos en pro de la abulia mental.

Fuente Imagen: Banksy – dezeen.com

Nos estamos quedando sin formas de convivir con otras personas en la distinción y la diferencia, mientras aquellos que movilizan la destrucción del “hatero patriarcado capitalista”, también desean la aniquilación de las personas que no piensan como ellos, existe una gran parte de la población que ha abierto los ojos y se percató que las premisas que rezan estos colectivos sociales solo promueven la violencia en todos los lugares en donde se encuentren, no pueden seguir segando a más personas, pero tampoco desean que estas “luchas sociales” terminen en guerras y muerte. La excusa es la construcción social que parta de la premisa que más convenga a los colectivos para lograr sus fines particulares, que en el fondo son los de una minoría reacia en aceptar que están cargadas de resentimiento y no de valores, que podrían en cualquier caso, formar parte del engranaje de la “nueva sociedad de lo políticamente correcto”.

La represión de silenciar la libertad de pensamiento está acaparando al mundo, no es solo un problema de Latinoamérica o España, en verdad, estos movimientos sociales están destruyendo los países en donde pisan con firmeza. En nuestra región existe más de un ejemplo indicado por Cuba, Venezuela, Argentina, Nicaragua, Ecuador, Bolivia, Brasil, Colombia y lastimosamente a esta lista ahora se suma Chile, una de las potencias más fuerte que ha tenido América.

Y mi pregunta es ¿Qué quieren en realidad? ¿Qué están buscando?, una destrucción masiva de los Estados o más bien un control de población a nivel mundial. Sin mucho más que agregar, desearía conocer a una persona que se encuentre completamente de acuerdo con estos movimientos que van surgiendo y que no les afecte de manera personal una de las políticas que imparten.

Las marchas y manifestaciones son un derecho constitucional, al menos en Paraguay, ¿pero de qué sirve marchar si no existe un objetivo claro de lo que necesitamos?, más bien, ¿de qué sirve  desnudarnos, saquear lugares históricos, destruir propiedad del Estado, robar supermercados y hasta lastimar a aquellos que piensan distinto?, ¿cuántas vidas creen que salvaron con esos actos?

Fuente Imagen: Digital ad Warriors

Finalmente, siendo un puto facho, porque así me dicen las personas que saben de mi preferencia sexual, pero sin comulgar con sus ideologías, me siento con el deber social de llamar a la tranquilidad a aquellos que piensan que defienden mis derechos tras pasear por calle Palma semidesnudos y desprestigiando las creencias religiosas de los demás. 

La desigualdad se acabará cuando estos grupos «mal llamados minoritarios» (porque no importa el número de personas, sino lo que valen como seres humanos) sean parte de las políticas públicas, puedan ingresar por medio de méritos a cargos de decisión y se ganen de buena forma el amor del pueblo. Solo así podrán conseguir un verdadero cambio, mientras tanto, todo lo que hacen se queda en el mero vandalismo y la pérdida de respeto.

Atte.

Un puto facho

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