Populismo: El mal de América Latina

Populismo: El mal de América Latina

Los latinos en líneas generales tenemos nuestras particularidades que han sido dignas de estudios exhaustivos que han generado miles de debates y opiniones sujetas a la manera de pensar de cada uno, pero hay algo que nos encanta y que nos hace especialmente particulares; y sería muy injusto decir que solo al latino, pero aquí, hemos logrado evolucionar este concepto a límites extremos; haciéndolo partícipe y actor principal de muchas de nuestras desgracias como sociedad, ese mal, tiene nombre y apellido: Populismo.

¿Qué es el populismo?

Si vas rápidamente a tomar tu smartphone encontrarás una definición bien simple y general —que no es ni remotamente una verdad ni algo absoluto, por cierto—: «tendencia política que pretende atraerse a las clases populares». Pero estas nueve palabras, representan una de las mejores explicaciones del porqué en Latinoamérica nos cuesta en demasía avanzar y progresar con respecto a otras sociedades.

Y es que, a nosotros, nos encanta escuchar los discursos fuertes, que vayan de la mano con nuestra mentalidad rencorosa; no sólo es que nos encanta, nos emociona casi a la excitación. Y lo peor, que no solo nos encantan las palabras populares y esas frases preelaboradas y escritas por gente que no vive en nuestra época —y, por ende— no entienden nuestro contexto.

El problema maligno, es que nos gusta que se tomen acciones populares en base a esos discursos fuertes y estruendosos carentes (en la mayoría de ocasiones) de lógica, criterio y sentido común. Y la mejor forma de explicar el porqué el populismo es nuestro principal mal, son con hechos; realidades:

Publicidad en autobuses de transporte público de la serie “El Populismo en América Latina” estrenada en 2018.

Recientemente en nuestro hermano país Argentina se celebraron unas elecciones presidenciales primarias, el ganador de esta primera vuelta fue el candidato de la famosa y ferviente “combatiente” Cristina Fernández de Kirchner, Alberto Fernández.

La paliza para el oficialismo liderado por el actual presidente Mauricio Macri fue terrible (queda la vuelta, te vas con una goleada encima; remontar sería una auténtica heroica), y este es el fiel reflejo del cáncer en Latinoamérica denominado populismo.

Pero te estarás preguntando: ¿Por qué?

La respuesta viene desde hace varios años, no es simple. Un ejemplo puede ser los dañinos y desbastadores subsidios, que hasta hoy son imposibles de cargarse y eliminarse, se mantienen y seguirán perpetuándose en la mentalidad de nuestros hermanos y se infiltrarán en los flojos aranceles y finanzas del país vecino.

Estas políticas sociales no fueron sino unas medidas populares, que sí, deben existir también, pero de forma equilibrada y bien manejada (como ocurre en muchos países) no para generar popularidad y conseguir votos fáciles.

Ahora, se formaron mentalidades acostumbradas a este regalo sin merecimiento del mismo; que han causado estragos en la economía y afectado contundentemente a la sociedad argentina. Pero claro, esto no es la principal causa de la actual “crisis económica” que atraviesa el país albiceleste, esa fue el desfalco que ocurrió durante el gobierno de la señora Kirchner y anteriores gobiernos. Palabras más, palabras menos: corrupción.

Ocurrió que llegó a la presidencia Mauricio Macri, y fracasó rotundamente en su intento —bastante mediocre— por levantar a la Argentina, ¿Qué pasó?

Mauricio Macri. Fuente: Gatopardo

La crisis económica aumentó sin cesar, las urnas hablaron y mandaron un mensaje contundente: El populismo lo volvió a hacer. Increíblemente —aunque este ensayo explica que la insensatez que cometieron los argentinos es hasta lógica— Cristina está a menos de medio paso de tener un peón en Casa Rosada, porque el señor Fernández, con todo el respeto posible que le puedo tener es un peón puesto a dedo y placer.

¿Qué hizo Macri después de caer?, ¿Se autoevaluó?, ¿Escuchó a la crítica? No, hizo todo lo contrario. Criticó anteriores mandatos y prácticamente hizo la gran y famosa Poncio Pilatos, aunque después rectificó y aceptó que se “equivocó”. La verdad es que no sólo le erró, no fue que se tropezó con una piedra; es que dio durante su gestión cincuenta veces la vuelta a la manzana y cincuenta veces se tropezó con la misma piedra.

Y aquí es dónde entra la pregunta, ¿Cómo es posible esto? ¿Por qué Argentina vuelve a caer en las garras de Kirchner? Y no, no es solamente porque la opción Macri era inviable para la prosperidad —en gran parte por su incapacidad de tomar acciones contundentes— y tampoco es porque no existían otras posibilidades (siempre las hay), es simplemente que nos encanta el populismo, nos enamora.

Cristina Fernández de Kirchner. Fuente: Télam.

Una práctica que los políticos latinoamericanos vienen perfeccionando durante décadas. Discursos frágiles sin propuestas viables. Atropellos económicos. Violaciones a la libertad de prensa —muy de Cristina—, pasar por encima de los derechos constitucionales. Cuántos ejemplos hay de acciones que deberían sepultar a los políticos, pero que son tapados por los mensajes capta borregos. Al final, la aceptación de los crímenes morales, éticos, constitucionales, queda de nuestra parte: en la opinión pública.

Si a nadie le molesta que Cristina Kirchner intimide públicamente a un comunicador ¿quiere decir que le damos vía libre para dominar la esfera del cuarto poder?, y sus borregos le aplauden incondicionalmente cada acción, así esté a punto de presionar el botón que acabe con la faz de la tierra; nosotros, los que estamos entendiendo el atropello que está realizando no nos indignamos, automáticamente le otorgamos el silencio, le regalamos batallas y victorias que los hacen más fuertes.

Lo mismo del otro lado con los “Macristas” —que horrible suena eso, “Abdistas”, “Chavistas”, etc., etc.; es el fiel reflejo de nuestra degradación como seres humanos— que aplaudían cada incoherencia económica del actual presidente argentino. Pero la pelota pica y se extiende

¿Qué pasa en Ecuador?

Los casos son múltiples, por ejemplo, trasladémonos a Ibarra, Ecuador, donde se desató una ola de xenofobia masiva contra los venezolanos que arribaron al país dirigida por el presidente Lenin Moreno, ¿la causa?: El asesinato de una chica embarazada que supuestamente cometió un criminal venezolano en plena vía pública (nada comprobado lo de su nacionalidad), eso fue lo que desató el desastre.

Lenin Moreno. Fuente: TeleSUR.

¿Pero cuál fue el trasfondo? Y simplemente la popular idea de que los migrantes son causantes de los males de un país. Claro que, un movimiento en masa de personas, como lo es el éxodo venezolano, genera problemas en el sistema de salud, en la tasa laboral y administración general. Pero, culparlos y tenerles odio por “arruinar” tu país es ridículo, por no decir algo hiriente.

En varias ciudades de Ecuador y también de Sudamérica y parte de Centro América, se creó un odio irracional hacia los exiliados venezolanos. Sobre todo, a los que se encuentran en condiciones precarias; viviendo en refugios con apenas posibilidades de sobrevivir al clima y a la desnutrición. Una de las tantas falacias que corrían por las calles de Ibarra: “Desde que llegaron estos venezolanos, la inseguridad aumentó”, claro; ¿Por qué antes del éxodo no existía tal cosa en Ecuador? Y así, tantas absurdeces más. En Perú, un país que tuvo que activar una medida un tanto extrema para evitar el ingreso de más venezolanos al país (visas obligatorias) la indignación gira más en torno al trabajo; muchos peruanos se quejan de: “Los venezolanos nos quitan el trabajo”. Esto no es más que ignorancia. Los delincuentes existen en todos los países y el laburo se lo gana el que está mejor preparado, en la mayoría de los casos, es meritocracia.

Evidentemente, con sus respectivas excepciones. Muchas veces la migración ilegal genera empleo a menor costo y “mayor rentabilidad” para los negocios, pero, pensemos; ¿cuántos negocios se arriesgan en contratar inmigrantes? La verdad es que muy pocos, y primero pregunten a los venezolanos en situación ilegal lo complicado que es conseguir trabajo.

Esto son ejemplos aislados, pero que ocurren y son una dolorosa realidad. Lo que ocurrió en Ibarra Ecuador fue terrible, y se desató en gran parte por el mensaje lleno de odio y xenofobia del presidente ecuatoriano Lenin Moreno:

Elaborado desde la inoperancia, sin atacar la raíz del problema, un comentario que lejos de tranquilizar a sus conciudadanos generó una terrible xenofobia hacia un grupo minoritario, una minoría que no es ni cerca causante de la inseguridad o la violencia de género en Ecuador. Más allá de este caso aislado, este comunicado será recordado como una página negra en la política latina, llegó en el momento más inoportuno, en el momento del éxodo masivo venezolano. Populismo en estado puro, para simpatizarte con algunos ecuatorianos.

Algo que terminó perjudicando a muchas familias en situación de extremo riesgo. Niñas, ancianos, enfermos, todo venezolano que estaba en Ibarra se vio en la obligación de dejar la ciudad. Algo similar ocurrió en el estado Roraima de Brasil; pero aquello no fue populismo, el gobierno brasileño se comportó a la altura de la circunstancia, fue simplemente ignorancia de unos cuantos. Lo peor de ese caso, es que ni siquiera los que cometieron el crimen de apuñalar vilmente a un comerciante en esa zona de Brasil fueron venezolanos.

Como el populismo destruyó una de las economías más prósperas de toda la región

El caso Venezuela es tan complejo como trágico, difícil de dimensionar y comprender; con muchas vertientes que jamás te permitirán llegar a un camino absoluto del cómo se llegó a la peor crisis de la historia de Latinoamérica. Pero todos sabemos quiénes son los responsables principales: Chavismo y falsa oposición colaboradora, ambos saturados de enormes dosis de discursos y medidas populares, tanto como para “Desgobernar” como para hacerle frente al desgobierno. Unos especialistas que saben bien lo que hacen porque conocen lo que nos gusta.

Hugo Chávez. Fuente: Venezolana de Televisión.

Y me remonto a 2013, tenía trece años justamente; me acuerdo perfectamente. “Muere Chávez en Cuba” (no hay versión creíble) y tocan elecciones. Maduro, como presidente interino; es el “elegido del comandante eterno y Cuba”, se escuchaba en campaña todo tipo de frases repugnantes y asquerosas: “Chávez te lo juro, mi voto es pa´ Maduro”, trece años, seis años atrás; todavía me produce náuseas. Pero sin irme por las vertientes populistas, vamos para el caso populista específico que quiero tocar.

La revolución empezaba su declive popular, la anterior elección de Chávez y Capriles pese a que el CNE dio unos resultados contundentes: un aproximado de 54%-44% a favor del ex mandatario y máximo responsable de la desgracia venezolana. Los resultados se pusieron en tela de juicio por múltiples irregularidades y la tardanza para dar los mismos. Además, si se comparaban anteriores elecciones presidenciales la brecha se acortó de manera considerable.

Nicolás Maduro. Fuente: France 24.

Así que el peligro era inminente o así lo creíamos nosotros, que aún éramos ilusos, por ende, tocaba ganar popularidad fácil. Porque el sufragio estaba a la vuelta de la esquina. ¿Qué hicieron los macabros? “Ley de precios justos”, ¿Qué implicaba? Bajar los precios de vestimenta y electrodomésticos a precios irrisorios, sin respetar ningún criterio de inversión como la cadena de costos, devaluación de la moneda local e inflación.

Un detalle importante es que ya estaba presente la figura del control cambiario, es decir, el Estado sólo facilitaba divisas a precios oficiales a empresas afectas a sus posturas políticas e ideológicas. De tal forma el sector comercio privado, al verse imposibilitado de adquirir dólares oficiales tenía que comprarlos al paralelo (mercado negro) que era diez veces más costoso que el mercado oficial (Las tasas aproximadas eran de 10 bolívares un dólar al mercado oficial y 100 bolívares al paralelo, en la actualidad; ya ni vale la pena hacer el cálculo).

El ingreso de venezolanos por el puente internacional de Rumichaca aumentó de manera progresiva ante la decisión del gobierno ecuatoriano de exigirles visa de todo tipo a los migrantes venezolanos. Fuente: América Economía.

¿Cuánto bajaron los precios de los electrodomésticos y vestimenta? No recuerdo con exactitud, pero, no exagero al mencionar que los precios bajaron a menos del 50% y quizás, me quede corto. Fue una locura. La gente salió en masa a las calles para aprovechar renovar su armario y equipos (ya el sueldo estaba desfasado en comparación al salario), otros, porque sabían la catástrofe que se avecinaba y el golpe de KO que le vendría a la economía, y otras familias, con mucho pundonor decidimos no participar de esa atrocidad disfrazada en una “Ley” llena de populismo y maldad, mucha maldad. Muchos comercios cerraron, otros se adaptaron, muchos dueños presos por negarse a bajar los precios. Fue terrible.

La actual crisis de migrantes y refugiados venezolanos es, sin duda, una crisis sin precedentes en la región. El año 2018 culminó con al menos de 3.4 millones de venezolanos, aproximadamente más del 10% de la población de Venezuela, que han huido a diferentes destinos en Latinoamérica y el Caribe. Estos venezolanos se han ido de una Venezuela plagada de graves problemas que incluyen la escasez de alimentos y medicinas, hiperinflación, violencia generalizada, existencia o percepción de control social, e inclusive violaciones masivas de derechos humanos, y crímenes de lesa humanidad. La profunda recesión económica combinada con una hiperinflación rampante es parte de una crisis que abarca grave escasez de alimentos, medicinas e insumos básicos, al igual que la provisión altamente inestable de servicios de electricidad y agua. Las condiciones humanitarias a las cuales la población venezolana es sometida son, según numerosos testimonios, uno de los determinantes de la migración masiva de venezolanos. Esta crisis humanitaria es, en gran medida, resultado de una política económica procíclica, junto a enormes cantidades de controles y regulaciones sobre la economía y el sector privado. Durante la gestión de Hugo Chávez el aumento masivo de importaciones vino acompañado de una acumulación insostenible de deuda externa. En el corto plazo, esta estrategia resultó efectivamente en una mejora temporal en indicadores económicos y sociales, tales como la tasa de pobreza y de desigualdad. Sin embargo, todo esto fue un efecto temporal. Los venezolanos también emigran en precarias condiciones económicas. Reportes independientes aseguran que más del 40%, según la Organización de Naciones Unidas, al menos 1.3 millones de migrantes y refugiados venezolanos sufren de problemas de nutrición. El fenómeno de “los caminantes”—venezolanos que deciden caminar por miles de kilómetros a través del continente para llegar a otro país— sugiere la desesperación que existe por huir y, al mismo tiempo, la alta vulnerabilidad económica que impide que hagan su trayecto usando vías de transporte convencionales cuyos costos están fuera del alcance de muchos. Fuente: Informe preliminar sobre la crisis de migrantes y refugiados venezolanos en la región Por el Grupo de Trabajo de la OEA. 8 de marzo de 2019

Lo peor de todo es que hubo una enorme cantidad de ignorantes (porque no hay otra forma de llamarlos) que se pusieron del lado del régimen, que aplaudían como focas cualquier atropello. Violación a la libertad, a la economía y a la constitución pero, el populismo todo lo puede, amigos míos.

Imagen de archivo de cientos de inmigrantes venezolanos esperando para entrar en Ecuador desde Colombia, en el puente internaiconal Rumichaca en Tulcán, Ecuador. 14 junio 2019. REUTERS/Daniel Tapia

Este tema merece tiempo para analizarlo, contextualizarlo y dimensionarlo; y eso es algo que no dispongo del todo. Lamentablemente, es mejor explicarlo con ejemplos para sacar la conclusión que venimos señalando tácitamente:

Los populistas cometen atropellos, delinquen disfrazados, violan los derechos fundamentales como la libertad, violan el derecho a la propiedad privada, y cuantas otras atrocidades, pero; nosotros somos quiénes lo permitimos. Y, cuando tú permites injusticias; o colaboras de alguna u otra forma para ello significa que te gusta. Y sí, lo sé, no somos todos; pero, lastimosamente, a la mayoría de latinoamericanos les emociona y encanta el populismo.

Emmanuel Rondón

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