Que desaparezcan CONACYT y la mitad de la UNA, de paso…

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1- Mucho ruido y pocas nueces

Antes de entrar en la parte central de este artículo, debemos hacer una crítica a los movimientos dizque «revolucionarios» como una no te calles y otros que existieron anteriormente y que lejos de optimizar y reformar el funcionamiento de la universidad nacional de asunción, la han convertido más y más en una cueva de burócratas y botín político.

No quiero caer en infantilismos filosóficos: en política no existe la «neutralidad». pedir que las distintas facultades de la una estén libres de actividad política siendo que los seres humanos somos, según Aristóteles, «zoon politikon«, es virtualmente imposible. pero podemos trabajar para que esto sea reducido al máximo: la única opción es eliminar lo que deba ser eliminado y reforzar aquello que pueda funcionar de manera más independiente de los vaivenes políticos.

¿Quieren verdadera reforma? aquí se las traigo, para que los que alguna vez fueron de una no te calles (yo entre ellos, posteriormente decepcionado y defraudado por la poca visión que se mostró en esos eventos que hoy llamaré «de mucho ruido y pocas nueces»): ¡hay que cerrar la mitad de la una!

2- Filosofía de la educación en serio

El único paraguayo que planteó (y ejecutó) el cierre de una institución de Educación Superior fue el Dr. Francia. no le tembló el pulso al darse cuenta que el «Colegio de Asunción» (ex Real Seminario de San Carlos) era obsoleto, no tenía profesores para cubrir las necesidades y se había convertido en una carga innecesaria para el erario público. ¡el que quiera estudiar, que acuda a las instituciones superiores privadas!

Vista de la entrada de la Universidad Nacional de Asunción sobre Av. Mcal. López. Crédito: Archivo Ultimahora

La filosofía educativa del Dr. Francia respondía a un fin bastante pragmático: ¿para qué necesitaba paraguay llenarse de miles y miles de cretinos con diplomas, que sólo saben parlotear de politiquería barata? Como señalamos anteriormente, para eso estaban las escuelas y colegios de enseñanza superior que funcionaban de manera privada.

Tocaría a los López la tarea de reformar la educación siguiendo el diseño del Dr. Francia. se crearon (o restauraron) instituciones adaptadas a las necesidades del país. Paraguay no precisaba de miles y miles de abogados buenos para nada, ni de dizque economistas que discuten más teorías inaplicables antes que realidades. El país necesitaba técnicos, ingenieros, maestros de letras y matemáticas, arquitectos, médicos… ¡las leyes ya estaban todas dictadas por la Naturaleza y Dios mismo, sólo había que ejecutarlas, no debatirlas!

Esto y no otra cosa era «filosofía de la educación», patriótica y reformista, con énfasis en la tradición neo-escolástica y el desarrollo tecnológico.

¿Qué filosofía de la educación existe hoy en nuestro país?

La de la UNA que gasta más de la mitad de su presupuesto en burócratas y en sustentar estructuras que sólo sirven para crear profesionales del robo, el timo y la rapiña. hasta el punto en que pedimos que vuelvan Francia y los López y que, con mano dura, hagan lo que todos sabemos que se debería hacer pero nadie se atreve a decirlo… ¡es muy políticamente incorrecto!

Pero lo diré yo, aquí y ahora, porque sólo en El Parlante podrás leer estas cosas y porque me encantaría ver a este mundo moderno arder:

¡Se debe cerrar la mitad de la UNA, al menos por 50 años!

Y seré específico. se deben cerrar las siguientes facultades:

*Derecho.
*Ciencias sociales.
*Ciencias económicas.
*Filosofía.
*Arquitectura, diseño y arte.

Con el dinero que sobrará al cerrarse esas obsoletas instituciones se podrá financiar a las facultades de ciencias duras y tecnología:

*Ingeniería (que deberá absorber a arquitectura y diseño).
*Medicina.
*Química.
*Agronomía y Veterinaria (que deberán fusionarse).
*FACEN y Politécnica.
*Ddontología y Ciencias de la Salud (que también deberán fusionarse).

Si me olvidé de alguna en la lista: es porque debe desaparecer y punto.

Para el estudio de letras, lenguas y humanidades ya se tiene al instituto Raúl Peña, que también podría recibir las cátedras de filosofía y economía.

¿Qué perderíamos si aplicamos este plan maestro?

Nada, si exceptuamos que miles de burócratas irán a la calle y ya no tendremos a los nefastos «politiqueros profesionales» en esa lista de facultades que deberían desaparecer. ¿significa que las otras facultades, dignas de ser preservadas, estarán libres de la politiquería? como dijimos anteriormente: no. pero su enfoque científico y técnico debería ser una barrera muy dura de ser superada, o sea, allí sólo deberían ingresar y estudiar los mejores de los mejores.

Para los que quieran estudiar las carreras que deberían desaparecer, para eso tienen a la «ley Marcos», que hizo más bien que mal, que ayudó a desnudar la obsolescencia de la UNA en tantas facultades. porque sí, damas y caballeros, hoy muchas denostadas «universidades privadas» son mejores que la Centenaria Universidad Nacional de Asunción en varias carreras humanísticas y de lo que se conoce vulgarmente como «ciencias blandas».

Algún día otros reconocerán esta verdad y gritarán junto a mí que «el emperador está desnudo».

3- Qué desaparezca CONACYT

He visto que en estos días los «científicos» paraguayos estuvieron llorando porque se les están cortando las alas en muchas cosas desde el gobierno nacional.

Y aunque Mario Abdo Benítez ha cometido más errores que aciertos en su actual administración (por ejemplo, regresó el «vito» de dinero público, regresaron los triples aguinaldos para los burócratas, que desangran al erario público), sin embargo tiene mucha razón en echar un atento ojo a lo que ocurre en CONACYT.

Porque se han desnudado enormes derroches de dinero, pésima administración de recursos y peores resultados en la producción de trabajos en la mencionada institución.

Y los «científicos» pueden llorar, pueden chillar, pueden plaguearse todo lo que quieran… ¡pero nada dijeron y nada hicieron para denunciar los malgastos, la mala administración, el derroche ridículo de recursos en CONACYT!

No pienso que sean cómplices de un sistema que evidentemente, está creado para la rapiña y el carnaval (todo lo que provenga del estado no puede servir para otra cosa, lastimosamente). pero, si ellos se consideran la «élite intelectual» del país (y para mí no lo son, pero suponiendo que lo sean), deberían ser los primeros en denunciar todo lo que está mal. incluido el mal manejo en CONACYT (es de público conocimiento todo lo que se fue revelando en la pérfida administración de dicha institución, publicado en varios periódicos del país y en varios documentos oficiales viralizados en redes sociales gracias a la ley de transparencia pública).

CONACYT ni debería existir siquiera. para eso, cada facultad y cada institución superior debería tener sus grupos de investigación, sus departamentos de innovación y desarrollo. sus docentes deberían tener como condición sine qua non el producir investigación científica o tecnológica para poder trabajar en dichas facultades. en los contratos deberían establecerse las «horas de investigación» para cada docente, con un mínimo requerido y los montos fijos de pago. ¡basta de dar 300 millones para proyecto ridículo 1, 500 millones para proyecto ridículo 2, 700 millones para proyecto ridículo 3!

Ese dinero debería estar en la una para adquirir lo que se necesite, directamente, en cada facultad. ¡los profesores ya deberían estar suficientemente pagados por sus horas de investigación estipuladas por contrato!

Parecen verdades de perogrullo… pero no lo son por lo que podemos ver en la administración pública. ¿acaso los «científicos» deberían tener derecho a ser «burócratas de carrera»?

No. ¡nadie tiene ese derecho con nuestros impuestos!

Sólo debería existir el derecho a que los mejores, exclusivamente los mejores, sean los profesores de la «nueva una», investigadores que publican sus propios libros y traducciones de manera periódica (pregunta del jaque mate: ¿cuántos «científicos» de CONACYT o docentes de la una han publicado al menos 3 libros propios, artículos científicos originales (papers) o traducciones científicas?

Hagamos esa investigación ahora mismo: ¿cuántos «profesores» de la una o «científicos» de CONACYT han publicado al menos 3 libros sobre temas científicos, propios? ¿o traducciones? ¿o artículos científicos, de los cuáles, aunque sea uno sea de relevancia importantísima para la ciencia mundial?

Aquí no cuenta la «mafia» de las publicaciones con revisión de pares… ¡obras propias, investigaciones originales, no consecución de líneas de investigación de otros investigadores que sirven para llenar currículos y número de publicaciones! ¿las hay?

Y con eso, cierro mi caso…

why so serious, son?

¡Que se cierre la mitad de la UNA y CONACYT! ¡ahora mismo!

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4 comentarios en “Que desaparezcan CONACYT y la mitad de la UNA, de paso…

  • el 19/12/2019 a las 12:11 pm
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    Las críticas son interesantes. El debate es necesario. Por un lado, es importante mencionar que es necesaria una entidad rectora de la ciencia y tecnología. Por otro lado, es urgente que cada universidad incentive la investigación y la extensión. Creo que este aspecto está faltando.

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  • el 19/12/2019 a las 5:57 pm
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    Concuerdo plenamente con lo expuesto por el autor del presente artículo… Habiendo estudiado la mitad de mi carrera en Ing. Civil en la Una, puedo decir que, como muchos al comienzo, estaba muy orgulloso de ser estudiante de la misma, por lo sacrificado que fue la etapa de ingreso, y ni que decir los 1ros semestres… pero con el paso de los años ese «orgullo» se fue diluyendo, y ante la necesidad tuve que trasladarme a una privada…
    En fin, una reforma como la propuesta, no nos vendría nada mal… A fin de cuentas, las carreras que se cerrarían abundan en oferta entre las privadas, y quienes aleguen no poder costearlas, siempre están las becas, o incluso podria implementarse algo parecido al sistema de «Vouchers» finlandes

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  • el 20/12/2019 a las 9:13 am
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    Si existe corrupción en la política eso no significa que el camino sea la anarquía. Posiciones tan extremistas nunca dieron lugar a ningún avance real, y solo demuestran niveles de fanatismo que no son empáticos con la sociedad. Lo único que estas implementaciones fomentarán sería un mayor número de gente que no estudie en instituciones superiores, y un retroceso total a la ya de por sí poca investigación que se hace en el país, que muy a pesar de no contar siempre con recursos, equipos, y entre otras cosas que demuestren interés estatal o apoyo en el mismo… Logra cada año seguir con ciertas investigaciones, lo que se necesitan son carreras relacionadas con humanidades, y no se deben desalentar, porque van a ser igualmente requeridas con las carreras técnicas

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  • el 20/12/2019 a las 7:44 pm
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    Muy oportuna está acerba y cruel crítica, realista per se. El sistema burocrático se empotró en todas las instituciones públicas. Ralentiza su funcionamiento. Se pierde en cuanto a su misión, visión y objetivos. Está atestado de parasitos chupasangres. Cero eficacia. ¿Para qué está el Estado Paraguayo? Solo para servir como botín de los politicastros y mantenerse con votos cautivos y mantener como rehén al pueblo paraguayo. Creo que el león guaraní fagocitó su principal característica o virtud de glorioso. Si no pulverizamos a los parásitos. Si no despertamos moralmente. Dejaremos de Ser. Para convertirnos en el simple kokue y granja de los apátridas al servicio de las multinacionales. Pueblo Paraguayo: ¡Arriba!

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