Schopenhauer y la crudeza filosófica

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¿De qué sirve una filosofía si no conmueve y desbarata todo lo que uno daba por absoluto? ¿Para que filosofar si no puede hacerse desde la crudeza y simplicidad para ser apreciada por todos?

Estas cuestiones fueron entendidas y abordadas en su profundidad por una de las mentes más brillantes de la historia del pensamiento humano, el maestro Arthur Schopenhauer.

En una época donde el elitismo filosófico se erigía como dueño de la verdad absoluta, profesando ideas confusas y un lenguaje inextricable, Schopenhauer aparece para devolver la filosofía al lugar donde corresponde, a las calles, al hombre y a su agitada vida.

Fotografía de retrato de Arthur Schopenhauer en 1859, por Schäfer, J.

El filósofo alemán nacido en Danzig se encargó de manera frontal y directa de desenmascarar a toda una línea de pensadores cuyas ideas oscilaban entre lo superficial y dogmático. Filósofos que  planteaban temas poco trascendentes y que por medio de un léxico dudoso lograron gran repercusión.

Con un perfil más realista y rompiendo con este esquema, Schopenhauer se introduce en el ser humano abordando aquello que lo hace un ser particular y diferente de todos: su sufrimiento y  voluntad.

Entender el sufrimiento no como algo a esquivar o extinguir, tampoco como un peligroso combustible para forjar un nuevo mesías e imponer valores totalitarios como único camino de superación. Schopenhauer expone el sufrimiento como algo inherente al hombre, una condición que debe ser aceptada como parte de su esencia y vida.

Parte del pensamiento de Schopenhauer puede tratar de explicarse en la siguiente alegoría: El deseo, el aburrimiento y el hastío son caballos que estiran el carruaje de la existencia humana, en un círculo repetitivo e interminable, así pasa sus días éste ser más instintivo que racional llamado hombre.

«El mundo es mi representación«, frase memorable del maestro de Danzig que conmocionó la historia filosófica. Haciendo al hombre dueño y gestor de su efímera estancia y cuyo motor principal es su voluntad ciega.

Desbarata la tesis cristiana del libre albedrío alegando que en el individuo priman la motivación, los deseos y su carácter innato condicionando sus decisiones. Su pensamiento de la necesidad como causa desencadenante de los hechos humanos, terminan echando por tierra el dogma del destino como justificante de lo que pueda acontecer.

Su filosofía alcanzó abordando incluso al amor desde una óptica bastante particular y profunda. Lejos del lirismo idealista y romántico, Arthur definió el amor como la voluntad biológica del ser humano por perpetuar su especie. Una trampa de la naturaleza que utiliza mecanismos instintivos para permitir su preservación.

El ¨amor¨ entre el hombre y la mujer como un sentimiento complejo, perdurable y hasta sobrenatural tiene su antítesis si partimos desde la premisa de la voluntad como motor y saciar el placer como fin. Chocante y aberrante para quienes repiten conceptos e ideas por tradición, pero interesante y hasta probable desde la óptica de lo humano como animal evolutivo.

Detalle. Estatua del filósofo Arthur Schopenhauer del artista Friedrich Schierholz en Frankfurt – Foto de stock

Dostoievski, Shestov, Cioran, Ortega y Unamuno son algunos de los pensadores que se vieron fuertemente influenciados por la filosofía de Schopenhauer. En todos puede notarse la idea del hombre expuesto desde lo más profundo de sus entrañas, con sus luces y sombras pero con un lenguaje simple sin dejar la complejidad y riqueza filosófica de lado.

Reconocido por los grandes intelectuales y olvidado por el modismo de las masas, Arthur Schopenhauer representa una filosofía accesible en términos de complejidad argumentativa  pero apreciada y comprendida no por muchos. En tiempos donde la auto-ayuda y la charlatanería postmoderna son el estandarte de una sociedad en declive, deleitarse con  Schopenhauer  es pisar tierra y entender de alguna manera en la podredumbre en la que estamos sumergidos.

Desde el Parlante acompañamos este artículo de Jesús compartiendo dos documentos fílmicos de importancia capital, uno de ellos es la «AVENTURA DEL PENSAMIENTO» del gran filósofo español Fernando Savater y «Filosofía, una guía para la felicidad» del inglés Alain de Botton para saber un poco más de este gran filósofo alemán. Nota del Editor.

AVENTURA DEL PENSAMIENTO:

«Filosofía, una guía para la felicidad» (En tres partes):

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