El Parlante

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Sobre fragmento del libro: En el enjambre de Byung-Chul Han

Nacer es una acción, un verbo. Si seguimos la mirada de Cioran, también representa un inconveniente en el sentido literal del término. Pero olvidemos por un momento a Cioran, ese monstruo de la calamidad, que como un eco se circunscribe a nuestros fracasos más portentosos y la frustración diaria de no poder alejarnos de esta cotidianeidad penetrante que nos rodea. 

Vayamos a lo que interpreta Byung-Chul, como la hecatombe de la era moderna, a través de la hiperinformación, ya que a pesar de este gran inconveniente de ir hacia ninguna parte, la confianza, sigue en pie. El nacimiento de la información es un inconveniente en estos días y veremos por qué, ésta confianza, se desintegra en la virtualidad, en la transparencia de lo digital.

“En el panóptico digital no es posible ninguna confianza, y ni siquiera es necesaria. La confianza es un acto de fe, que queda obsoleto ante informaciones fácilmente disponibles. La sociedad de la información desacredita toda fe. A confianza hace posibles las relaciones con otros sin conocimiento exacto de estas. La posibilidad de obtención fácil y rápida de información es perjudicial a la confianza. Desde este punto de vista, la crisis actual de la confianza se debe a los medios de comunicación. La conexión digital facilita la obtención de información, de tal manera que la confianza como praxis social pierde importancia en medida creciente. Cede el puesto al control. Así, la sociedad de la transparencia está cerca estructuralmente de la sociedad de la vigilancia. Donde las informaciones pueden obtenerse con gran facilidad y rapidez, el sistema social de la confianza pasa al control y a la transparencia.” Byung-Chul Han. En el Enjambre. Pág. 100. Herder Editorial S.L., Barcelona. 2014

La historia de algo empieza a través de una acción, sea cual fuere ésta desencadena múltiples escenarios, nadie sabe que repercusión tendría pero es mejor accionar que no hacerlo, sea cual fuere el caso. 

Hoy en día ya no se “nace”, no hay acciones que den nacimiento a algo, lo que se hace “nace” pero para vivir por no más de 5 horas, es espontaneo, es un “clic” y su acción está a la merced de sus contactos, puede ser motivo y origen de burlas, aprobación, enojo o distintas emociones y reacciones pero… ¿cuál es el punto? 

El punto de crítica es que: lo digital está matando a la historia, en el ámbito digital una historia no transciende, no existe narración, no podemos nacer pero tampoco morir completamente. Nuestro nacimiento de ideas queda en la memoria de algún lector y este puede tomar la opción de ignorarla o de brindarle importancia, al ocurrir lo segundo, esto queda en la memoria de algún lector y esto no dejaría que la evocación muera completamente. 

Todo es un me gusta, me encanta… ¿Pero qué me gusta? ¿Qué me encanta? ¿Me gusta la falsa vida que muestra una persona vacía? Nacer antes y nacer ahora, nacimiento de una historia… una anécdota de tus abuelos o una foto con unas cervezas en una piscina… ¿qué es más interesante? 

Si uno elige lo segundo, la sociedad digital lo domina. Una historia lleva años de trayectoria o algo que es solo un momento pasajero en el aire, fugaz, algo modificable por la mente y esto puede conducir a varias versiones distintas así perdiendo la original y las opiniones que variarían según los receptores, con esto tenemos infinitas variables indefinidas, tenemos un completo caos. 

Pero el peligro que ve en esto Byung-Chul Han va más allá de estos simples actos de no preparación para la era tecnológica ya que la mayoría de las personas aceptan los cambios y las transformaciones sin chistar: la gran cantidad de nuevos formatos digitales hace posible un mundo donde todo el mundo comparte todo el mundo de manera descontrolada para los ojos inexpertos, pero pensándolo mejor, bajo un control siniestro que da para pensar. 

Compartimos informaciones verídicas o falsas sin chistar, no importa cuántas, con tal de compartir, con tal de ser arte y parte del “compartir” sin cerciorarnos de que así, más y más, vamos formando parte de una meta data, de un gran conglomerado que repite falsedades, el caldo de cultivo para las falacias se hace realidad patente por el simple compartir. 

Veamos lo que expresa Han: 

“Vigilancia y control son una parte inherente a la comunicación digital. Lo peculiar del panóptico digital consiste en que comienza a desaparecer la diferencia entre el Big Brother y los habitantes. Aquí cada uno observa y vigila al otro. No solo nos vigila el servicio secreto de Estado. Empresas como Facebook y Google trabajan ellas mismas como servicios secretos. Iluminan nuestras vidas para sacar capital de las observaciones obtenidas mediante el fisgoneo. Las empresas espían a sus empleados. Los bancos examinan con lupa potenciales clientes de crédito. El eslogan propagandístico de SHUFA, a saber, «Nosotros creamos confianza», es puro cinismo. En realidad, deshace por completo la confianza y la sustituye por el control.” Byung-Chul Han. En el Enjambre. Pág. 101. Herder Editorial S.L., Barcelona. 2014

La historia escrita ya no será modificada a menos de que exista algún hallazgo histórico jamás revelado antes, pero es muy poco probable, la historia de hoy en día subyace como un producto de las tendencias virtuales.

Cualquiera puede modificar a placer la verdad y esconderla. Se crea entonces otra verdad, que algunos investigadores han tildado con el rimbombante nombre de pos verdad, el imperio de la desinformación. 

Como periodistas, debemos atender y entender esta situación que se nos presenta a comienzos de este siglo XXI que aún, provocará grandes cambios en la sociedad mundial. 

Nos debe ocupar, pensar en Snowden o Assange, que se han nutrido de documentación de los archivos secretos de las agencias de espionaje norteamericanas y otras, a nivel mundial, ya nadie queda a salvo luego de la pos verdad. Cuando nos sacamos una foto y la alzamos al facebook o cuando pensamos en algún comentario breve a una noticia de último momento publicada en nuestro Twitter estamos ofreciendo una tendencia, no una información. 

Esta tendencia se convertirá en desinformación, en una falacia digital repetida por millones de personas en el resto del mundo que desvirtuará la verdad de la cosa misma. 

Byung-Chul Han/ Foto: S. Fischer Verlag

Concluimos con lo que Byung-Chul Han nos dice al final del capítulo: 

“Cada uno vigila al otro. Cada uno es Gran Hermano y prisionero a la vez. Ahí tenemos la consumación digital del panóptico de Bentham.” Byung-Chul Han. En el Enjambre. Pág. 103. Herder Editorial S.L., Barcelona. 2014

«Hoy no se tortura, sino que se “postea” y se “tuitea”».
Byung-Chul Han. Entrevista para la Red Filosófica Uruguaya. Publicado el 20 de mayo de 2016

Fuentes: 

-1)Byung-Chul Han. En el Enjambre. Pág. 103. Herder Editorial S.L., Barcelona. 2014

-2)https://redfilosoficadeluruguay.wordpress.com/2016/05/20/byung-chul-han-hoy-no-se-tortura-sino-que-se-postea-y-se-tuitea/

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