Stroessner se fue pero el stronismo perduró

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El mayor logro de Stroessner, a pesar de lo que mantengan a rajatabla sus seguidores y fanáticos sobre sus famosas obras por todos, harto conocidas, es que ideó el complemento ideal para el aprovechamiento de las arcas del Estado por parte de cualquier político que quisiera volcarse a ocupar un cargo público, Stroessner cayó y se fue exiliado en 1989 pero el stronismo ha perdurado hasta hacerse con el control total de la política y del Estado.

La dictadura personalista del “Rubio”, sostenida en gran medida por las Fuerzas Armadas y un sector mayoritario del Partido Colorado, (por lo menos hasta septiembre de 1987), tenía sus días contados; para muchos, ésta fue la época en que “le bajaron el pulgar” al liderazgo partidario de Stroessner, tras la escisión del sector “Tradicionalista” liderado por el Prof. Dr. Juan Ramón Chávez, según nos cuenta Diego Giménez, en su artículo sobre los 30 años del «stronato» en el periódico El Parlante.

Alfredo Stroessner partiendo al exilio en Brasil, donde finalmente moriría años más tarde. Imagen Créditos: Rubén Alfonso. Ultima Hora.

Las prácticas stronistas ahora, 31 años después, ya no son solo materia propia de los correligionarios del Partido Colorado sino que se extendieron con toda su fuerza, descontroladamente hasta el corazón mismo del PLRA y de cualquier movimiento o partido de izquierda o progresista, carcomiendo con mucha rapidez y corrompiendo a los politiqueros de turno que se hacen con el poder a lo «stronista». La estructura granítica perdura en todas las esferas del Estado paraguayo. Es lo que hay y es lo mejor, no salirse, ya que funciona para los politiqueros de turno, habidos ladrones de guantes blancos, que malgastan el dinero de los contribuyentes ante la atenta mirada complaciente de los medios de comunicación masivos y más importantes del país. A todos les conviene seguir con las mismas prácticas.

Y LO PEOR:

Víctimas se convierten en victimarios, victimarios se convierten en demócratas y los demócratas en stronistas. En fin. QUÉ CONTRASENTIDO DE LA HISTORIA.

SÍ PIBE, VOS QUE SOS UN PENDEJO VERÁS ESTA FOTO DE ALFREDO STROESSNER EN SU ESCRITORIO DEL PALACIO DE LÓPEZ Y DIRÁS:

¡»STROESSNER DICTADOR SANGUINARIO»!

El problema es que los sanguinarios siguen en el poder y el sistema corrompido y subyacente, no cambiará jamás, a no ser que se haga un verdadero golpe a las fuerzas conservativas políticas que se van sucediendo en los distintos mandatos a lo largo de estos 31 años de transición que no ha trascendido para nada. La gente hoy se burla de los stronistas con páginas en las que se hace mención a esos años y a la opinión de sus seguidores y beneficiarios directos, los que se enriquecieron durante su gobierno de 35 años, y está bien la burla, pero hay algo que asusta, es terrorífico y más sanguinario que cualquier hecho atroz, es la indiferencia de la sociedad o peor aún, la complicidad que hace posible que este sistema perdure, un sistema stronista que veo difícil, que de aquí a poco, pueda extinguirse.

Imagen: Stroessner: el recuerdo sigue vivo © Frank Scherschel / The LIFE Picture Collection / Getty Images

Cada quién, podrá sacar sus propias conclusiones, pero la mutación de sostenedores de la dictadura convertidos en grandes demócratas, es un hecho histórico que no se estudia a profundidad en Paraguay, el silencio cómplice y complaciente parece ser el mismo que obligadamente mediante decreto acaeció tras la muerte del Dr. José Gaspar Rodríguez de Francia, qué dilema, qué ironía pero la cruda realidad.¿Cuánto tiempo tardó el país en desprenderse del legado del Dr. Francia? ¿Cuánto tiempo hará falta todavía para desprendernos del legado de Stroessner? Parece imposible pensar en un cambio de aquí a poco.

El mayor logro de Stroessner fue el stronismo, que no nos hace evolucionar como sociedad, que nos hace ver todo lo diferente a nosotros, provenga de donde provenga como malo y todo lo que pensemos, como la única verdad posible, que nos hace actuar como cómplices silenciosos de un sistema parasitario en el que todos estamos, más o menos, mal o bien, fuertes o débilmente, absortos, somos libres en la esclavitud, somos esclavos de nuestra indiferencia y silencio, aunque digamos lo contrario; si no estás conmigo, estás en contra mía.

El stronismo se adhirió fuertemente, en la Academia, en los deportes, en la cultura, en el sector privado y en todas partes, hasta me animaría a decir que todos somos stronistas sin saberlo…o en potencia.

Esclavos de la historia, esclavos del finado Stroessner y su stronismo.

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Gabriel Ojeda

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