El Parlante

Periódico Académico de Divulgación, Ciencia & Tecnología y Opinión de la Realidad Nacional, con óptica universitaria y patriótica.

Crítica Opinión

Todos los paraguayos somos iguales (Pero algunos paraguayos son más iguales que otros)

!Comparte!

Tal vez este texto no será el primero ni el último que se haga eco de las cuestiones que esta pandemia evidenció en términos sociopolíticos. Pero una cosa sí es cierta, el COVID-19 demostró que nuestro país no es más que una granja al estilo orwelliano. 

En la novela “La rebelión de la granja” (1945), cuando un grupo de animales se organizaron para romper las cadenas de abusos que recibían por parte del granjero, establecieron un contrato social en el que, por sobre todas las cosas, se garantizaba la igualdad entre todos. 

Y fue así hasta que los cerdos tomaron definitivamente las riendas de la granja y, cual enmienda constitucional, decretaron que a partir de ese momento, existían animales más iguales que otros. 

La “estricta cuarentena” que decretó nuestro lúcido Gobierno desde el vamos demostró que la realidad del Paraguay parece haber salido de la pluma de Orwell cuando vemos los casos de Karim Salum, o como el empresario que decidió pasarse por las pelotas la cuarentena y realizar su boda en plena emergencia sanitaria. Quizás algún lector de otras tierras se estará diciendo: “Bueno puede pasar en todas partes, pero de seguro habrán sido imputados”…Permítame reírme. 

No, no fue el caso de ninguno de los dos porque evidentemente la rigurosidad de las leyes es inversamente proporcional al nivel socioeconómico de la gente, en otras palabras, mientras menos “pudiente” seas, más duro te van a venir a coger, como dice la popular canción. 

Fotograma de la película «Rebelión en la Granja»

Y remitámonos a los hechos difundidos, nunca vimos a ningún personaje con apellido compuesto o a ningún “bro” bajarse de su Hilux con vapeador en mano a ser humillado haciendo payasitos en la vía pública ante la atenta mirada de los Linces. Y tampoco nunca vimos a la fiscala Teresa Sosa irrumpir vehementemente en las violaciones de la “estricta cuarentena” cuando el nivel socioeconómico está por encima de los cuatro salarios mínimos -por decir un número-. 

Hasta tal punto llegó nuestra realidad orwelliana, que estos políticos cerdos ya ni se estresan en cubrir sus cagadas, y el célebre cerdo Chillón, encarnado por nuestros medios de comunicación, con honrosas excepciones, no ha hecho más que trasladar la culpa al “paraguayo promedio que no entiende simples instrucciones de aislamiento”, ¡pero váyanse a donde ya saben, inescrupulosos! 

El cerdo Chillón paraguayo, si es que lo catastrófico sucede y nos vamos al carajo por culpa de este virus, no recordará que fue la culpa de Salum y los otros cerdos, sino que dirá que, una vez más, fue la culpa del paraguayito cretino, ese pobre ignorante que “no entendió” la fábula del barquito que explicó nuestro ministro de Salud Pública. 

Porque el cerdo Napoleón, que representa a nuestro gobierno, no se equivoca jamás, no roba nunca, déjense de pensar blasfemias. Si las cosas malas suceden en la granja llamada Paraguay, es por culpa del paraguayito que “no quiso entender o que es demasiado estúpido para comprender lo que el sabio Napoleón dice”. 

Fotograma de la película «Rebelión en la Granja».

En la granja orwelliana llamada Paraguay, también los cerdos negocian con “los enemigos a muerte”, y nos damos cuenta cuando los cerdos de Añeteté arreglan debajo de la mesa con Honor Colorado apañar a Sandra Quiñónez y demás culpables de la vista gorda a la violación de la cuarentena por parte de Salum y otros paraguayos pudientes que son menos iguales que otros. 

Y las preguntas que muchos ya se hicieron y a las cuales me sumo es: ¿con qué autoridad moral ahora este gobierno de puercos puede querer castigarnos cuando el hambre nos expulse del confinamiento? Cuando la venidera “cuarentena inteligente” fracase, ¿con qué cara podrán pedirnos que volvamos a la “cuarentena estricta”? Y cuando eventualmente pase el temblor, ¿serán tan caraduras de decir que fue un logro de ustedes? 

No cerdos de cuarta, no fue ningún logro de ustedes que se haya podido reducir bastante la cantidad de contagiados, porque desde el vamos nunca pudieron con la presión de sus amigotes empresarios. Desde hace dos semanas que buscaban la mejor excusa para levantar la única medida acertada que pudieron tomar.  

Así que el único héroe acá es el “paraguayito de a pie” que se bancó UN MES DE INGRESOS CERO para que su gente no se contagie, sin olvidar por supuesto a los médicos que a pesar de las precariedades hicieron un trabajo titánico para la contención de este mal. No aceptemos otra versión. 

Los cerdos de la granja paraguaya (políticos y empresaurios) cambiaron sutilmente nuestra risible y burlada Constitución Nacional y dejaron claro que sólo los menos pudientes recibirán castigos cuando violen la ley. Es más, hasta irán hasta sus casas a buscarlos si es necesario – y sin orden judicial-, como pasó con el desgraciado chipero que “osó” denunciar a la “insigne e inmaculada” Policía Nacional.

Me dirán que el chipero desmitió su versión al final… pero vamos, ¿realmente consideran que podemos creer eso cuando viene de esa podrida institución? 

En fin, esta perorata nada más era para graficar que en el artículo 46 de nuestro contrato social vigente desde 1992, ahí donde dice que “todos los habitantes de la República son iguales en dignidad y derechos” también dice en letra pequeña que “sin embargo algunos paraguayos son más iguales que otros”. 

Pero no olvidemos que somos más que ellos y que, así como el final de la obra de Orwell, depende de nosotros expulsar de la granja a estos inútiles vividores que tienen nombre y apellido. Sabemos quiénes son, nunca lo olviden, cerdos. 

!Comparte!

DEJA UNA RESPUESTA

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *