El Parlante

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Trastornos mentales: la luz al final del túnel

Al hablar de salud mental tenemos conceptos erróneos, ya que creemos que solo se trata de la ausencia de trastornos mentales. La salud mental incluye nuestro bienestar emocional, psicológico y social. Afecta la forma en que pensamos, sentimos y cómo actuamos ante las tensiones de la vida, incluso en lo diario. Las enfermedades, o trastornos mentales desde la más pequeñas, hasta las más peligrosas son consideradas graves y pueden afectar esa manera de vivir y la población de nuestro país no se encuentra exenta de esta problemática, ya que cada vez son más las personas que presentan este tipo de afecciones , y lo peor: son de larga duración.

A nivel social, estos trastornos pasan desapercibidos, uno por la falta de interés del propio afectado y dos, porque la mayor parte de las personas creen que son fases en las que los afectados sólo exageran lo que les ocurre. En el país, las enfermedades mentales están arrasando con todo a su paso, jóvenes –sobre todo- y adultos son víctimas de estos episodios. Hacer frente a las situaciones de la vida, es mucho más difícil para las personas que sufren de algún trastorno, aunque ninguno de nosotros posea un estado de salud mental absolutamente perfecto; buscamos equilibrarnos y encontrar un punto que nos acerque a un grado de paz con nosotros mismo, pero hay factores que conducen a la turbación, se vuelven silenciosos y al darnos cuenta; alcanzaron un grado muy alto.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), existen 400 tipos de trastornos mentales. Entre las que que más se dan actualmente, podemos citar: trastornos afectivos (depresiones y distimias), trastornos de ansiedad (fobias, angustias, obsesivos compulsivos, somatización), trastornos psicóticos (esquizofrenia, bipolaridad) y los trastornos relacionados a la tercera edad (demencias, trastornos del sueño). Además, hay que tener en cuenta que la mayoría de estas afecciones inicialmente se manifiestan con dolores físicos, por lo que son comúnmente mal diagnosticadas, y no reciben el tratamiento adecuado.

Es por eso que mi principal punto de enfoque, son los jóvenes, considero que son la franja etaria más afectada, en su mayoría. Sufrir de ansiedad y depresión va en aumento, la infelicidad se vuelve compañera de uno mismo  la mayor parte del tiempo, la tristeza, la frustración y la angustia se vuelven parte del día a día, por lo que sentirse solo aunque se la persona esté rodeada de mucha gente, es una sensación inevitable. ¿Realmente se trata de un “estado pasajero”, o es un camino a un trastorno?

Imagen ilustrativa. Fuente: La Libera.

Sufrir de algún tipo de trastorno no acaba en esos momentos de “altibajos”; va mucho más allá. La inquietud, el agobio, las inseguridades, la sensación de vacío, la incertidumbre, el temor a la muerte, el intento de suicidio, el temor a perder el control, son en su mayoría síntomas de aquellas personas que padecen de estas afecciones invisibles. .

Finalmente, los trastornos tienen manifestaciones físicas. El cuerpo habla cuando necesita un descanso, una revisión, una introspección, una ayuda consigo mismo para seguir avanzando, la taquicardia, las palpitaciones, la presión en el pecho, la falta de aire, los temblores, la sudoración, las náuseas, las alteraciones en la alimentación y en el sueño, el cansancio, el hormigueo, el dolor insoportable de espalda y cuello, puntadas en el estómago, la pérdida de voz… son síntomas de algunos de los trastornos más comunes.

Cuando la enfermedad es silenciosa, cuando creemos no pasar por esa situación, o quizás no queramos reconocerla, muchas veces aplicamos todo tipo de medicamentos (los que son de libre venta) para hacer pasar un “aparente” dolor de cabeza, espalda, panza, tos, o cansancio “nomás” … Cuando es constante y parece de nunca acabar, no se debe dejar pasar más. A veces cuesta reconocer que necesitamos de ayuda profesional. Romper mitos y prejuicios, debe ser imperante a la hora de tratar salud mental.

Asimismo, es una situación tan frágil y de poca divulgación que ni el propio Gobierno, a través de su ministerio de salud, realiza trabajos adecuados para atender como corresponde a las personas que se encuentran sufriendo uno de estos trastornos, ya que además de la asistencia física, se necesita un acompañamiento psicológico, para que el individuo pueda lograr contrarrestar la afección. O al menos aprender a vivir una vida normal con ella.

Sufrir de trastorno es también escuchar muchas preguntas a nuestro alrededor. ¿Por qué no hablas? ¿Por qué no buscás ayuda? ¿Por qué no te acercás a alguien de confianza? Por qué esto y aquello. Buscar ayuda muchas veces –debido a los prejuicios- se trata de a recibir críticas, si se está temiendo por el control de uno mismo, ¿por qué la gente se empeña en tirar críticas, sabiendo que puede empeorar la situación?

Vivimos en un mundo de muchos tabúes, que sentirse agotado mentalmente es sinónimo de estar loco. Muchos son juzgados de tal forma, y la opción preferencial termina siendo callar la situación, el resultado final de esto –desgraciadamente- no es nada positivo. La enfermedad precisa de un tratamiento, no pasará solo creyendo que todo va a estar bien, es necesario buscar ayuda, encontrar el porqué del trastorno, y en base a eso, trabajar los miedos, hasta derribarlos.

Muchas veces detrás de una sonrisa se ocultan las peores tragedias, las peores batallas, las inseguridades más grandes que hace que uno se encierre por miedo y sienta que es insuficiente, tanto como para no encajar en este mundo. Acabar con la vida para dejar de ser un “estorbo” es lo que, ante estas situaciones, parece ser un escape y solución a todo, pero es un completo error.

Como sociedad deberíamos ayudar a las personas que están sufriendo esta terrible enfermedad, saber escuchar y no reclamar nada, después de todo, no somos jueces de la vida, al contrario, nuestra misión debería ser, sino ayudar, al menos ser amables con todos; no sabemos la situación que atraviesa cada persona, quizás con un gesto de amabilidad pueda estar evitando situaciones, haciendo sentir importante, respetado y valorado al otro.

                   Cualquier persona puede estar pasando por lo mismo

Esta enfermedad no discrimina, no se fija en tu estatus social y económico, no tiene acceso a tu hoja de vida o a tu título para escogerte. Y resalto eso, porque creo que hay que ser conscientes de ello para saber que algún día nos puede tocar atravesar algo muy fuerte, que nos consuma silenciosamente.

El actor Heath Ledger, ganador de premios como el Óscar y Globos de Oro, sufría de una larga depresión, en paralelo con el estreno de su película Dark Knight, se daba la noticia de su suicidio. Asimismo el comediante Robin Williams, que nos hizo reír a todos alguna vez, padecía de un grave trastorno, que sólo lo demostró con su suicidio. Ver sus fotos todavía supone que nos robe una sonrisa ya que recordamos sus películas y las escenas tan graciosas en ellas. ¿Tendrá prohíbido un comediante atravesar situaciones difíciles, a la par que nos hace reír a todos? Apenas en el 2014 nos dieron la triste noticia, Robin se ahorcó, su período de depresión fue tan fuerte que lo llevó a las drogas y el alcohol; lo condujeron a la muerte, el vacío pudo más. La lista de famosos que atravesaron esta situación, es muy extensa.

La depresión es una de las enfermedades o trastornos mentales que más sufre la población actual. Quizás el frenético ritmo de vida, la falta de tiempo para uno mismo, los problemas acumulados, los dolores guardados y tantos otros factores, hacen de esta enfermedad una de las más frecuentes en los individuos, pacientes tanto de clínicas de psicología como de médicos de cabecera acuden sin entender por qué, hasta iniciar un tratamiento.

Según Medlineplus, estas son algunas consecuencias de la depresión:

  • Dificultad para conciliar el sueño o exceso de sueño
  • Cambio grande en el apetito, a menudo con aumento o pérdida de peso
  • Cansancio y falta de energía
  • Sentimientos de inutilidad, odio a sí mismo y culpa
  • Estado de ánimo irritable o bajo la mayoría de las veces
  • Dificultad para concentrarse
  • Movimientos lentos o rápidos
  • Inactividad y retraimiento de las actividades usuales
  • Sentimientos de desesperanza y abandono
  • Pensamientos repetitivos de muerte o suicido
  • Pérdida de placer en actividades que suelen hacerlo feliz, incluso la actividad sexual

La esperanza al final del túnel

Imagen ilustrativa. Fuente: Getty Images

Al final sí existe la luz, cuando ya no decidimos callar más, cuando decidimos que necesitamos la ayuda de un profesional. Es normal que uno se sienta triste, decaído o desanimado, todos sentimos estas emociones en algún momento de nuestras vidas, pero depende de nuestras ganas de salir adelante y no quedarnos estancados, debemos ser los sobrevivientes para ayudar a los demás que necesitan de nosotros.

El cuerpo nos da síntomas da alerta, hay que hacer un esfuerzo por escucharlos. No todas las personas presentan las mismas características, ni la misma intensidad, cada persona según su predisposición se muestra más vulnerable a los síntomas. Escuchar un “yo también pasé por eso, tenés que hacer esto o aquello”, no basta para practicarlo por sí solo, creyendo que ahí acabará la situación. Escuchar testimonios es solo un empujón para entender y comprender la importancia de pedir ayuda. Sanarse a uno mismo es un proceso largo, y quizás el que más cuesta, porque requiere además de la ayuda profesional, de nuestra propia interioridad.

En la terapia se da una tarea desafiante: la indagación de conocernos y reconocernos, para ello es necesario que alguien tenga una mirada objetiva sobre nosotros y nuestros procesos mentales, para eso están los psicólogos y terapeutas.

Finalmente, no solo es importante conocer el impacto de los trastornos mentales y la necesidad de acudir a los profesionales del área sino recordar que cada uno es un ser irrepetible, único, dotado de capacidades y dones que necesita descubrirlos y explotarlos. Se puede salir de lo más profundo y seguir brillando.

Hay esperanza al final de túnel. Encontrar la salida, depende única y exclusivamente de uno mismo.

Posdata: Si pasás por esto; ya estuve en tú lugar y a veces lo que uno necesita es hablar, buscar y pedir ayuda; eso demuestra que tenés coraje y un grandísimo valor…

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