Trump: Más inteligente de lo que aparenta

Trump: Más inteligente de lo que aparenta

El Nóbel de Economía, Paul Krugman, escribió un artículo para el New York Times (ariete del progresismo internacional) en el que, ¡qué sorpresa!, critica la capacidad mental del Presidente de EEUU, Donald Trump. «El Peor y el Más Tonto» es el título que dice todo.

Nos tomamos el atrevimiento de contestarles brevemente, a pesar de ser ellos tan importantes e infalibles y nosotros, bueno, humildes paraguayos que ven las cosas de manera distinta.
COHERENCIA, POR FAVOR:

El Señor Krugman, vocero del New York Times, se desgañita señalando la incapacidad del Presidente Trump. Lo cual probablemente, sea muy válido dados los 71 años de edad del magnate de bienes raíces convertido en Primer Magistrado de su país.

¿Cuáles son los argumentos esgrimidos por Krugman?

Pues: que simplemente le desagradan, sí, le desagradan los ministros seleccionados por Trump para su cartera.

No sabemos por qué le desagradan. Krugman, probablemente apelando a la propia autoridad, no nos explica qué tienen de malo los seleccionados por Trump. Nos dice que son malos, que no saben lo que hacen, pero tampoco explica por qué. Y una acusación sin pruebas puede ser descartada sin pruebas.
Todavía digamos más: en el último párrafo, de refilón, Krugman nos dice que la economía de EEUU está recuperándose y el país no ha intervenido en nuevos conflictos internacionales hasta ahora. ¡Quizás ese par de elementos, mencionados por el mismo Krugman, le auto-refutan!

Bueno, es la humilde percepción que tendría el autor de estos escritos. Y es que: no es suficiente con acusar gratuitamente en el New York Times. Uno debe ser capaz de demostrar por qué un Presidente y sus Ministros, que están recuperando económicamente a su país y lo están alejando de las guerras internacionales, en realidad es malo, muy malo.

La imagen puede contener: 1 persona, traje
Donald Trump, presidente de EE.UU.

¿POR CASA CÓMO ANDAMOS?

No recordamos que Paul Krugman haya criticado severamente a Hillary Clinton, del Partido Demócrata y ex candidata presidencial, por haber demostrado visibles señales de deterioro físico y mental en su pasada campaña electoral.

La Secretaria de Estado Clinton, quien por casi 30 años formó parte de los más altos círculos del poder político (después quieren acusarnos de que nosotros, en Paraguay, no hacemos «recambio») tambaleaba en los escenarios, caía de escaleras, necesitaba de ayuda para caminar, tenía relapsos extraños al momento de hacer discursos ante las cámaras, incluso se la veía gravemente constipada varias veces.

Sin embargo, repetimos: nunca vimos al New York Times ni a Paul Krugman especular siquiera sobre el estado de salud de Hillary Clinton. ¿Quizás porque es demócrata, es decir, liberal y progresista?

Desde luego, también Trump tiene sus deslices aquí y allá. A los 71 años, ¿por qué no los tendría? Muchas veces es repetitivo en sus expresiones, demasiado repetitivo. Quizás tenga que ver con el inicio de la senilidad, pero cabe recordar que Trump, antes de ser Presidente de EEUU, fue «comerciante», resumiéndolo en una palabra.

En el mundo del mercadeo, muchas veces ser repetitivo, tener un slogan y venderlo a fuerza de constante reproducción, puede tener su valor y generar buenos resultados. Es propio, quizás, de un hombre que casi 50 años vivió de las compras y las ventas de bienes reales de producción, ser algo repetitivo. Pero, en el caso de que estuviera siendo afectado por alguna enfermedad de la vejez (cosa que aparentemente, no es así, según los estudios médicos que se publicaron), no son The New York Times y Paul Krugman quienes tienen, precisamente, la autoridad moral para señalarlo.

MÁS INTELIGENTE DE LO QUE APARENTA.

Donald Trump llegó a la Presidencia de EEUU jugando como el «equipo chico», como decimos en Paraguay, o como el «underdog» en lenguaje yanqui.

Ha sido subestimado, ha sido criticado por todas, absolutamente todas sus posturas. Se ha puesto en cuestionamiento su capacidad personal, se ha dicho que «The Trump Organization», imperio de aproximadamente 8 billones de dólares que creó junto a su familia, en realidad no tiene mérito alguno.

Se ignoraron y ningunearon los libros que escribió, sólo o acompañado, en 30 años. Sus producciones de televisión, muchas de ellas enormemente exitosas y aclamadas por la crítica en su tiempo, pasaron a ser notas para la burla de los «prestigiosos» editores de The New York Times y demás prensa liberal progresista que anteriormente alababa y felicitaba esas obras.

¿Y en qué ha quedado todo eso?

En meros manotazos de ahogado cuando Trump fue electo a finales del 2016. Estamos en el segundo año de la Presidencia del tipo que, supuestamente, según los agoreros del desastre en el New York Times y otros medios, iba a encargarse de destruir a su país y quizás al mundo entero con «su dedo en el botón» de los misiles estadounidenses.

¿Y qué ha pasado? Pues nada. Nada de nada. Todavía más: la economía de EEUU está repuntando (hay que reconocer un mérito a Barack Obama, quien la estabilizó, pero Trump potenció y perfeccionó lo que venía antes), el país está alejándose de los conflictos internacionales y existe un sentimiento de paz y prosperidad en el ambiente mundial. El mismo Krugman dice esto…

Entonces podemos afirmar, con esta evidencia en mano, que Donald Trump es más inteligente de lo que aparenta y que sus críticos, aparentemente, siguen sin aprender de sus derrotas y de las lecciones del pasado.

Emilio Urdapilleta

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.