Reflexión acerca de un sistema en terapia intensiva

Reflexión acerca de un sistema en terapia intensiva

En serias conversaciones, que hemos tenido el año pasado, con mi amigo W., nos preguntábamos si el sistema sanitario y de salud paraguayo algún día podría cambiar con los antipatriotas que tenemos de políticos al mando de las carteras tan importantes como la de Salud.

La actual epidemia de dengue, la baja cobertura sanitaria que llegue a departamentos del interior del país, la poca salubridad en la que deambulan a veces los trabajadores de blanco o la mezquindad del actual gobierno en las campañas de prevención de enfermedades o posibles brotes de epidemias son algunas de las variables que como resultado dan valores negativos por mucho, flagelo que no solo toca a la cartera del Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social sino también a todas las demás carteras del Estado paraguayo, muy renuente a combatir con la ética y el trabajo preventivo pero listo y firme para estar en el frente de batalla cuando se trata de prebendarismo, corrupción y una casi total falta de lógica política y ni qué decir, políticas públicas que avizoren cambios próximos que el ciudadano común urge y necesita.

Esta reflexión resulta más que lógica, teniendo en cuenta el deplorable «estado de salud» en que se encuentra dicha cartera.

Siendo partícipe de su desesperanza, comenté lo siguiente:

“A los partidos políticos no les conviene que los ciudadanos paraguayos gocen de buena salud, ya que con ello, tendrán más posibilidades de seguir con la misma política asistencialista, que no busca aniquilar las muertes innecesarias o salvar vidas probables de ser salvadas, si se tuviesen las herramientas mínimas para que los profesionales de blanco puedan hacer su trabajo; será difícil que se cumpla la máxima acuñada por el gran Cicerón, «Salus populi suprema lex est », porque la ley suprema es la de aumentar el fondo de sus bolsillos.

Recuerdo que W., entre gesticulaciones de aprobación (pero siempre manteniendo ese rostro adusto que lo caracteriza al tocar estos puntos que lo llenan de enojo), me respondió con esa tranquilidad y paciencia de siempre:

“El problema con el Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social, es único. Creo que se puede extrapolar con otras realidades a nivel mundial, pero el nivel prebendario y la manipulación ideológica, están a la orden del día en Paraguay. Acá no necesitamos ser de un bando o del otro, a los verdaderos médicos no les interesa estar bien con el gobierno de turno ni ser revolucionarios, sino salvar vidas; pero así como están las cosas en nuestro país, dudo mucho que mejore rápidamente la situación, más aún teniendo todos esos grandes elefantes blancos públicos que se construyeron con premura por gobiernos pasados para mostrarse en fotografías en diversos medios de comunicación, con discursos encendidos de apasionada preocupación por la salud de nuestro pueblo menos favorecido económicamente, y que actualmente, se debaten en la más miserable negligencia gubernamental, sin mantenimientos mínimos, dejados al arbitrio de la inseguridad de ministros que están preocupados en mantener el sillón antes que en realmente, trabajar para que nuestro sistema de salud a nivel nacional, pueda emerger de las tinieblas en las que nos debatimos todos los días”.

A su parecer, contesté lo siguiente:

Teniendo en cuenta tus palabras apreciado camarada, la verdad, estamos muy mal. Me pregunto realmente, ¿si los médicos no tienen herramientas, los hospitales públicos están abarrotados de gente que quiere saber qué le pasa y tener un tratamiento acorde a lo que sufren, pero ver el IPS o, Emergencias Médicas y otros Hospitales nacionales, con toda esa gente durmiendo en los pasillos o recostada en sucias escaleras o en el pasto, —porque no hay suficientes camas o suficientes salas para pacientes, y si las hay, con aires acondicionados que no funcionan o sin siquiera ventiladores, qué podríamos vislumbrar como potable acto social inequívocamente salvífico para nuestra situación?—, (aparte de que son implementos ya con un uso prolongado).

Pero el problema va más allá que la cobertura pública, también ataca a la privada.

Es simplemente lamentable la respuesta:

No, de ninguna manera hay una eficiente cobertura en el sistema de salud paraguayo. Los políticos de turno, están más preocupados en alzarse los sueldos y parapetarse en el congreso, con luchas y discusiones bizantinas, sin ningún valor práctico para la nación guaraní.

Los médicos están estudiando una carrera que les traerá más penas que glorias, es cierto, eso se sabe desde un comienzo en que uno pisa las aulas de las facultades de medicina, pero no tener respuestas a lo que necesitarían los profesionales de blanco al asumir funciones en diferentes lugares, uno debe mirar al ocaso y ligeramente sonreír, ya que no puede existir algo peor. El paciente y sus familiares se deberían adentrar en los hospitales para salvar sus vidas. Actualmente, con nuestro sistema de salud, que no diferencia a pudientes con pobres, el paciente sabe que está entrando a un túnel sin retorno, en algunos casos, y en otros, que no saldrá bien del hospital, porque justamente, todos los problemas que venimos enumerando, entre otros, ocasionan mala praxis.

Pero, ¿qué hace el gobierno nacional a todo esto?

Nada.

¿Qué hacemos los ciudadanos paraguayos para cambiar las cosas?

Nada.

Sin embargo, esta última respuesta es apresurada, porque en la gran extensión de tierra que tenemos, hay ejemplos de personas que luchan todos los días con las falencias y amenazas que tenemos en el sistema de salud nacional, personas caritativas o simplemente, con ánimos de voluntariado, sin pedir nada a cambio, sola y exclusivamente, tratando de aportar su grano de arena para que otros compatriotas puedan vivir mejor o salvar sus vidas, cuando están en peligro por enfermedades o accidentes; tanto ciudadanos comunes, profesionales de blanco e incluso, políticos reales, de carne y hueso, contados, es cierto, pero políticos al fin, porque al fin de cuentas, ¿qué es la política sino hacer de las cosas imposibles, posibles?

Esas personas no necesitan nombres ni fotografías en los medios de comunicación, pero a veces, estas historias deben contarse, deben publicarse y hasta que sea «trending topic» en una país como el nuestro que solamente publica lo malo de sus ciudadanos, y nunca, las cosas que merecen recordarse.

A todo esto, cabe recordar que es lo que dice el documento sobre «Política Nacional de Salud 2015 – 2013». Echemos un vistazo.

Imagen: https://www.mspbs.gov.py

Fundamenta su visión en estos cinco puntos o “elementos fundamentales” para el afianzamiento de una “cobertura universal” de acuerdo a experiencias de países que mejoraron la calidad de vida de sus habitantes que son:

1. La gobernanza para abordar las causas fundamentales de las inequidades en salud.

2. El fomento de la participación: el liderazgo de las comunidades para actuar sobre los determinantes sociales.

3. La función del sector salud, incluidos los programas de salud pública, en la reducción de las inequidades en salud.

4. La acción a todo nivel sobre los determinantes sociales: el alineamiento de las prioridades y de los actores.

5. La vigilancia del progreso: medición y análisis para fundamentar las políticas y desarrollar la responsabilidad sobre los determinantes sociales. (p 14).

De todo este documento publicado con bombos y platillos, rescato, lo que para mí, son variables inequívocamente pasibles de una solución inmediata pero bien deliberada, para el cumplimiento de los tantos tratados internacionales que se firman desde los gobiernos sucesivos, pero que en la realidad, son sólo, semblanzas e intenciones que jamás se cumplen.

Entre estas variables tenemos la EQUIDAD, que según el documento «se refiere a la ausencia de diferencias injustas en el estado de salud, en el acceso a servicios de salud integrales, oportunos, y de calidad, en la contribución financiera, y en el acceso a entornos saludables». «La equidad es una piedra angular de los valores sociales: la forma en que una sociedad trata a sus miembros menos favorecidos refleja el valor que confiere a la vida humana, ya sea de manera explícita o implícita». Incluye consideraciones sociales, de género, generacionales, territoriales, étnicas y culturales. Vemos que esto no se cumple nunca. (Pág 17)

La UNIVERSALIDAD, que «señala que todos los habitantes de un país deben estar al alcance del Sistema de Salud. Todas las personas sin discriminación alguna, deben participar de los beneficios del sistema». Evidentemente con lo que venimos diciendo, esto tampoco se cumple. (Pág 18).

La TRANSPARENCIA EN LA GESTIÓN Y RENDICIÓN DE CUENTAS. Éste punto es el más importante ya que implica «el uso conocido y claro de los recursos que se han encomendado, eliminando cualquier discrecionalidad indebida en su utilización y a garantizar el acceso a la información de los usuarios y ciudadanos en general. La rendición de cuentas requiere de políticas reguladoras y de procedimientos legales y específicos que permitan a los ciudadanos hacer exigibles sus derechos en caso de que no se respeten». (Pág 19).

De nuevo, chocamos contra el frontón de la altura del Olimpo, al que no se puede acceder, por todo lo que ocurre en nuestro Sistema de Salud, más arriba lo expresamos en otras palabras.

Por último la INTEGRALIDAD y la SOSTENIBILIDAD. (Pág 19)

Estos son principios básicos en el correcto devenir de las carteras gubernamentales y organismos estatales sean estos dependientes o autárquicos, porque no se garantizan innovaciones en el sector de manera gradual y constante, sino todo lo contrario, siempre estamos esperando el altruismo de otros países, que nos ayuden a potenciar nuestros hospitales, de allí que nuestro proceso del sistema de salud no sea sostenible en el tiempo, el «taupéichante» tan coloquial y cultural nos tiene apresados, por lo tanto, es imposible dadas las circunstancias actuales de que nuestro sistema responda a las necesidades de salud de la población.

Fuente: https://www.mspbs.gov.py/dependencias/portal/adjunto/9753ad-POLITICANACIONALDESALUD.pdf

Fuente Imagen: 18988826 – medicine doctor hand working with modern computer interface as medical concept. https://www.enriquedans.com/2017/05/el-futuro-de-la-medicina-es-digital.html

Estamos mal, es cierto, pero hay ejemplos peores. Sin embargo, esto no puede dejarnos con los ojos vendados. No es que a nadie le interese la cuestión sanitaria, pero, de vez en cuando sirve el «plagueo».

Habida cuenta de todos estos problemas que venimos mencionando desde hace mucho tiempo en publicaciones de «El Parlante», tanto impreso como digital, nos llamó la atención este breve documental sobre la vida en una aldea de la India.

El portal de noticias «Aljazeera», publicó un breve documental en el año 2017, acerca de un médico de nombre Karimul Haque, que perdió a su madre debido a que esta no pudo ser asistida en un hospital. Luego del incidente, el médico juró que ninguna otra persona de su aldea, sufriría el mismo destino. De esa manera, durante los últimos 15 años, Karimul presta servicios sanitarios utilizando su motocicleta como ambulancia. De esta forma el médico ha logrado salvar la vida de más de 4000 personas.

Hay que tener en cuenta que este incidente ocurrió en el país que, probablemente dentro de algunos años, será la segunda economía mundial, superando a EE.UU., para posicionarse con gran proyección, detrás de China.

Los mismos problemas de cobertura médica tenemos que los que tienen muchos ciudadanos de la India, principalmente, por la baja inversión estatal en obras públicas, que abaraten costos, eliminen fronteras naturales y acerquen más a las personas. Tienen el mismo tipo de personas preocupadas por la negligencia gubernamental y también, por las precariedades propias de su sistema de salud, pero no se quedan lamentándose, sino actuando en consecuencia. Este panorama algún día debe cambiar.

¿Qué podemos esperar y pensar sobre un país como éste donde hasta el propio Presidente de la República contrae el dengue? Podemos esperar que esto empeore y pensar que nuestro sistema de salud no tiene absolutamente ninguna posibilidad de mejora mientras se siga manteniendo esta estructura parasitaria y prebendaria.

Foto Ilustrativa: Mario Abdo durante una jornada de donación de sangre en el Palacio de López (Presidencia de Paraguay) Gentileza

Es más, me animaría a repetir «que a los políticos les favorece» tener un sistema de salud defectuoso, casi abortado, es más fácil tener a raya a ciudadanos enfermos y disminuidos intelectualmente a causa de los diversos males que aquejan a la población paraguaya como desnutrición, parasitosis, condiciones vulnerables de vida, etc., de esa forma, resulta casi una obligación por parte de ellos «comprarles para su cajón cuando algún familiar muere repentinamente», enviarles los famosos regalitos de fin de año o cuando se acercan las elecciones, compartir con ellos los packs de polar y conti acompañados del pan trincha y el vaka´i a cambio de sus cédulas de identidad o pagarles un mínimo monto de dinero por las mismas. Lastimoso.

Fuente Imagen: https://www.jobisjob.co.ve/medicina+-+salud/category

Pónganse a pensar, si tuviésemos más ciudadanos como Karimul Haque, y menos políticos como los que tenemos, seríamos un mejor país. ¿No lo creen así queridos amigos? Un ejemplo de vida en la India, el universo paralelo del Paraguay.

Para culminar esta reflexión, les dejo el documental de Al Jazeera English «AJ Short: India’s Ambulance Dada», que podría traducirse como «El hermano de la ambulancia de la India», para que lo puedan ver en este enlace del portal en youtube.

Las imágenes hablan por sí solas.

Gabriel Ojeda

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