El Parlante

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Un Estado inepto ante su propia cuarentena

El 10 de marzo, luego de tres días de confirmarse el primer caso de Covid-19 en nuestro país, el gobierno declaraba cuarentena obligatoria en todo el territorio nacional. Escuelas y negocios cerraron a fin de evitar la propagación del virus, pero dando un duro golpe a la economía de muchas familias. A fin de lidiar con la situación, el Estado paraguayo mediante un Proyecto denominado Ley de Contingencia, accede a un préstamo de 1.600 millones de USD; que además de ayudar a las familias, serviría para la compra de insumos médicos. A dos meses del inicio, la cuarentena se ha empezado a flexibilizar y la ciudadanía ha cumplido con lo acordado, pero ¿Lo ha hecho el Estado?

El  Infectólogo Dr. Tomás Mateo Balmelli, alegó en una entrevista del 27 de abril para Telefuturo, que en gran parte la cuarentena “Fue bien tomada y realizada”. “Los hospitales públicos y privados están vacíos, las camas están vacías, tenemos una ocupación menor del 30% y eso se debe a que la ciudadanía hizo bien su trabajo”, siguió diciendo.  

Pero en contrapartida, manifestó que si bien el Ministerio de Salud ha establecido el aislamiento desde el inicio (lo que evitó una propagación masiva), no aprovechó el valioso tiempo para abastecer de insumos al Sistema Sanitario, lo que lo pondría definitivamente en jaque ante el desborde del nuevo coronavirus. “Hoy en día tenemos a la tropa, sin fusil. Nosotros los médicos estamos desprotegidos”, añadió.

El 11 de mayo, llegaron los nuevos cargamentos de insumos, en reemplazo al primero que no reunía las condiciones y especificaciones técnicas. Pero nuevamente fueron rechazadas en un 100% debido a numerosas irregularidades y deficiencias e imposibilitó una vez más que los profesionales de la salud cuenten con los equipos necesarios para esta batalla.

La Nación

Entre estos cuestionamientos se pueden mencionar los jurídicos, ya que las mascarillas y trajes llegaron sin marca alguna y se las han colocado en el país, además los trajes de protección; que son de un nivel de seguridad inferior al estipulado en el contrato. Pero lo que llama aún más la atención en este procedimiento, son los propios proveedores de insumos, que ya son conocidos por tener “negocios” con el Estado, el grupo empresarial denominado “Clan Ferreira”.

En una investigación, el Diario la Nación comentó “Las actas de conformación de las sociedades anónimas de las empresas invitadas por el Ministerio de Salud a participar de una contratación por la vía de la excepción confirman que están todas vinculadas al empresario Justo Ferreira, quien montó un holding de empresas con el único fin de proveerle al Estado. Ferreira está vinculado a un grupo de empresarios imputados por estafa y asociación criminal. El reciente contrato para el clan Ferreira fue de G. 85 mil millones (US$ 13,5 millones) a través de una compra directa, que según dos cámaras de proveedores se “cocinó” a puertas cerradas.”

ABC Color

Mientras el ciudadano común cumplía en casa con la cuarentena obligatoria, incluso pasando hambre por temor a exponerse a un virus potencialmente letal, y los profesionales de salud se colocaban al frente de esta lucha contra la Covid-19, los ladrones de guante blanco no pararon.

Las ollas populares fueron muy vistas, a causa de un Estado ausente en situación de emergencia, y que si dio algo al pueblo fueron migajas de los 1600 millones de dólares que posteriormente se deben pagar. Los trabajadores de blanco del Hospital de Clínicas se manifestaron el pasado 26 de mayo exigiendo la entrega de insumos, ya que hasta el momento “no recibieron ni un solo tapaboca o gorro del Ministerio de Salud”, según lo expresado por el Lic. César Méndez (Presidente del Sindicato de Trabajadores del Hospital de Clínicas) a Radio Ñanduti.

Las denuncias de corrupción saltaron como nunca antes en un Ministerio de Salud capitaneado por el Ministro Julio Mazzoleni, que como reza en el artículo 242 de nuestra Constitución es  jefe de administración de su respectiva cartera. Si bien se aplaude la buena gestión del MSPBS, al cerrar fronteras y entrar en aislamiento a tiempo, no puede pasar desapercibida la “Gran Estafa”; como la titularon varios medios de comunicación.

La cuarentena total no duró para siempre, y seguimos pasando fases de flexibilización, sin embargo nos preguntamos ¿Estamos realmente preparados para el temblor? Pues con una tropa sin fusil al decir del Dr. Mateo Balmelli, definitivamente no.

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Estudiante de Periodismo en la Universidad del Norte. Escritora y lectora, amante de la música. Colaboradora en el Periódico Académico El Parlante.