Un niño llamó a mi puerta…

Un niño llamó a mi puerta…

De la ética y la épica en la filosofía de la libertad.

Cientos e incluso diría miles de jóvenes en Paraguay van conociendo la filosofía de la libertad. El internet es la principal fuente de acceso de información y análisis.

Son numerosos los que van conociendo sobre la libertad y la propiedad como un concepto moral insustituible e irrenunciable en directa oposición a los colectivismos (socialismo, comunismo etc.) que hicieron del individuo una mera circunstancia, un medio apenas al servicio de la tribu, de la sociedad y luego del Estado o cualquier otra organización.

El libertarianismo (aunque prefiero el término liberal en su sentido europeo y clásico) contiene ciertamente y como sabemos un sentido ético de inconmensurable valor porque no pretende decirles a los demás lo que deben pensar ni hacer. Busca la verdad pero no aquella revelada por el misticismo de los dioses ni por los autoritarios de toda laya que prefieren imponerla a los demás.

Apela a la persuasión en vez de la coerción, ofreciendo un ideal en el que nadie y menos el poder del Estado tiene atribuciones de transgredir. Las decisiones de cada quien de buscar su propio sentido en la vida colaborando libremente con los demás y sin dañar a otros es para nosotros un sentido común para hacernos más fuertes, comprensivos y unidos.

Sin embargo, este ideal ético de la libertad requiere de una épica, entendida como la puesta en marcha de acuerdos o consensos básicos para enfrentar a sus declarados enemigos, de ayer, ahora y siempre, pues no todos están dispuestos a vivir en la sociedad libre. Tal vez un movimiento político, un partido, una fundación, un Instituto sean los medios para este propósito, como de hecho de alguna manera se hace e intenta.

Pero, nada de ello será posible si antes cada uno no se muestra de espíritu abierto, comunicativo, tolerante y firme en sus convicciones colocándose en el lugar de aquellos que menos tienen; como el niño de la foto inserta en este escrito que, al final y al cabo, podrá salir de esa situación en la que se encuentra.

Publicación de la red social Facebook donde se ve a un niño estudiando en la calle.

Este niño así como tantos otros en nuestro país bien podría encontrarse en mejor situación y más allá de las connotaciones y medidas que se podrán llevar a cabo, hay una realidad constatada que para lograrlo necesitamos de un ambiente institucional de más libertad, propiedad y república, instituciones con los que no todos comparten siendo el motivo por el cual este niño quizás no llegue acrecentar su talento e inteligencia que hasta podría ser mucho mejor que cualquiera de nosotros.

La épica de la libertad es llevar a cabo ese ambiente institucional para de alguna manera poner una barrera a los diferentes colectivismos que siguen avanzando usando nuestros recursos (impuestos y regulaciones) resultado de nuestro trabajo.

Niño estudiando.

Por de pronto sucedió que: Un niño llamó a mi puerta.

Víctor Pavón

4 comentarios en «Un niño llamó a mi puerta…»

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