El Parlante

Periódico Académico de Divulgación, Ciencia & Tecnología y Opinión de la Realidad Nacional, con óptica universitaria y patriótica.

Gestión de Riesgos Opinión

Un país a oscuras

El temporal del pasado sábado en gran parte del territorio nacional demostró, de nuevo, la problemática emergente desde la no previsibilidad de nuestras autoridades gubernamentales encargadas de administrar la cosa pública, especialmente los servicios básicos como el de energía eléctrica.

Los fuertes vientos que sobrepasaron los 100 km/h echaron árboles, provocaron la caída de columnas y la consabida oscuridad; esto no es nada nuevo, lamentablemente una gran cantidad del país, principalmente el Departamento Central quedó a oscuras como siempre ocurre cuando los fenómenos climáticos arrecian.

El ingeniero Guido Chávez, director de distribución de energía informaba ayer en el programa La Lupa, que el corte de electricidad comenzó el sábado desde las 20:45 hs., dejando sin luz a unos 400 mil usuarios. 127 alimentadores de energía quedaron averiados y fueron reparados durante el trascurso del domingo. Imagínense lo que significa estar unas horas sin luz y ni qué decir, cuando hay varios compatriotas que siguen a oscuras por más de un día, lo mismo en el caso del agua potable. Es una calamidad que puede ser evitada.

Imagen crédito: Hoy.com.py

Esto debe suscitar en las autoridades de la ANDE y de la ESSAP, que depende de la calidad en el servicio proveído por la primera, para que sus plantas bombeen el líquido vital a la ciudadanía, una capacidad de réplica positiva a futuro, en la previsión de eventos naturales, principalmente, ya que estos fenómenos climatológicos se presentan anualmente.

Es hora de que la gestión de riesgos de desastres resuelva la problemática de la “no previsibilidad”, ya que es hora, de que se invierta inteligentemente el dinero de los contribuyentes en la creación de un sistema eléctrico preparado ante este tipo de tormentas, y que, fortalezca, a partir de allí, las posibles calamidades que la ciudadanía en general, deberá sufrir, si sucede lo contrario, es decir, si no hay cambios y transformaciones desde el seno mismo de todos los componentes de la ANDE, tendremos que prepararnos como todos los años ante una tormenta para pasar las de Caín, después de que los vientos lleven con violencia, el mal invertido dinero por los aires y eche por tierra, las esperanzas de un mejor servicio eléctrico. Los paraguayos nos merecemos una mejora sustancial en este servicio básico, no podemos seguir a oscuras en la mayor parte del año, de esa forma, la nación, no podrá brindar ningún servicio u oportunidad de negocios a grandes empresas que necesitan la energía eléctrica sin cortes.

Imagen crédito: ABC Color

La concienciación y sensibilización de las autoridades nacionales ya se ha realizado en los papeles, cuando el Paraguay firmó el acuerdo del Marco de Sendai 2015-2030 para la reducción de riesgos de desastres y, por lo tanto, deberían acometer sus acciones no solamente, desde el punto de vista de la reacción, sino desde la pro-acción duradera.

Una ANDE segura y resiliente, capaz de enfrentar los problemas, fuerte a la hora de resolverlos y proclive a convertir las amenazas en oportunidades, tendría que ser la base del discurso desde la cual, las inversiones públicas bien encaminadas, podrán levantar el edificio de la excelencia en la gestión y administración de la res publica, que contribuirá a solidificar un mejor servicio a las personas interesadas y a la ciudadanía paraguaya, en general.

Esto definirá una mayor eficacia futura a la hora de sufrir cualquier evento adverso de carácter natural que, aunque previsible, es imposible de evitar; el cambio y la transformación debe comenzar desde adentro del ser humano, si no cambiamos nuestra forma de pensar, no transformaremos nuestro entorno y seguiremos con un país, a oscuras.

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