Una historia de maldad pura y fe

Una historia de maldad pura y fe

Hace ya 47 años llegaba a las librerías de todo el mundo la novela que marcó un antes y un después en la literatura de terror contemporánea. Su título, “El Exorcista”. Lo curioso es que su autor, William Peter Blatty, siempre la consideró una “novela de fe” vestida de thriller policíaco. Pero esta, fue mucho más.

El Exorcista comienza con tres sugerentes citas, que son una verdadera declaración de intenciones de lo que Blatty quiso transmitir con su novela: la primera es un pasaje del Nuevo Testamento (Lucas VIII, 27-30) que nos describe un encuentro de Jesús con un hombre poseído, en donde Jesús pregunta al hombre: “¿Cuál es tu nombre? Contestó él: Legión”.

La segunda es un fragmento de una conversación telefónica de la Cosa Nostra, captada por el FBI,en la que dos asesinos comentan entre risas cómo colgaron a William Jackson de un gancho de carnicero.

La tercera, una exposición del psiquiatra Dr. Tom Dooley acerca de las atrocidades cometidas en Laos por los comunistas contra sacerdotes, maestros y niños.

William Peter Blatty. Blatty 2009

Las tres citas hablan del Mal, en estado más o menos puro; y la novela nos habla de ese Mal, y de su enfrentamiento con el Bien, desde el punto de vista espiritual lo cual se ve reflejada en la primera cita, desde el punto de vista policíaco (esto se da en la segunda cita) y psiquiátrico (en la tercera), tomando como inspiración un hecho real de posesión ocurrido en 1949 en Mount Rainier, Washington.

Lo que quiere contarnos Blatty no es una novela de terror, sino, según sus propias palabras, “una parábola del cristianismo, de la eterna lucha entre el bien y el mal; una historia de amor y sacrificio por salvar un alma (…) Una novela de fe en el ropaje popular de una historia de detectives,lleno de suspense; en otras palabras, un sermón en el que nadie se durmiese”(1).

E insiste: “Es una novela de fe; no quería dar miedo”(2). A pesar de su intención espiritual, no cabe duda de que “El Exorcista”sí da miedo (un miedo especialmente terrorífico, por lo real de su causa) y deque probablemente nadie se haya dormido leyendo el misterioso caso de una candorosa niña poseída por el Mal absoluto, magníficamente envuelto en una apasionante trama policíaca y aderezado con el drama personal y espiritual de un sacerdote con una fe titubeante.

Max von Sydow (Padre Merrin) charlando detrás de cámaras. Fotografía de Josh Weiner

Resulta curioso que, aunque debatimos constantemente sobre la existencia del Creador, pocas personas diverjan acerca de la presencia del “diablo” en nuestras vidas. En una época de grandes progresos científicos -como la detección de las primeras ondas producidas por el universo tras su creación, es decir, la evidencia física que demuestra la teoría del Bing-Bang-, continuamos sintiéndonos atraídos por  lo inexplicable, lo esotérico, lo obscuro, lo prohibido…

A finales de agosto de 1949, William Peter Blatty se obsesionó con un reportaje publicado por The Washington Post sobre Robbie Mannheim, un joven de catorce años que,durante seis semanas, había sido sometido a numerosas sesiones de exorcismo para expulsar un demonio que había poseído su cuerpo. Su curiosidad se incrementó al conocer que uno de los sacerdotes responsables era profesor en un campus universitario cerca de la casa de William, el padre William Bowder, a quien escribió repetidas veces solicitándole una entrevista personal. Si bien,el sacerdote se negó a esta petición, informó a Blatty de la existencia de un diario pormenorizado de los hechos acontecidos aquel abril.

De izquierda a derecha: Miller, Blatty y Burstyn. Fotografía de Josh Weiner

Los documentos estaban custodiados en la sede de la orden de Jesús en Nueva York y Blatty consiguió acceder a ellos. Impresionado por el testimonio de los tres párrocos,decidió escribir una novela que describiese aquella intensa batalla contra el mal.

Blatty fotografiado por Josh Weiner

Si bien William Peter Blatty dramatizaba algunos detalles de la historia original, demuestra el riguroso proceso de documentación e investigación previo a la concepción del libro. El autor nos describe una iglesia más racional y escéptica de la que estamos acostumbrados a través del padre Damien Karras, quien deberá encontrarlas pruebas necesarias para autorizar el exorcismo de Regan MacNeil.

Tras las escenas de «El Exorcista» de William Friedkin. A la izquierda de la imagen Max von Sydow en el papel del Padre Merrin. Fotografía de Josh Weiner

Al igual que los diferentes equipos médicos, somos incapaces de establecer un diagnóstico capaz de explicar la progresiva degradación física y psicológica de Regan, e incluso cuando interviene Karras seguimos mostrándonos escépticos ante la posibilidad de que todos los acontecimientos hayan tenido un origen paranormal. Blatty aprovecha nuestros prejuicios, volviéndolos en nuestra contra para manipularnos,confundirnos, engañarnos tal y como haría el propio diablo.

De esta forma,el autor consigue mantener la intriga hasta prácticamente las últimas hojas con pistas falsas que nos impulsan a creer, precisamente, en la posibilidad de que todo sea consecuencia de la mente enferma de Regan. Únicamente, cuando reaparece el personaje del padre Lankester Merrin, a quien conocimos en el primer capítulo de la novela, y asistimos al exorcismo somos incapaces de seguir negando la realidad.

Detrás de cámaras. El Exorcista de William Friedkin. Max von Sydow y el director. Fotografía de Josh Weiner

Además, durante la lectura de estos capítulos descubrimos la existencia de un anterior encuentro entre el sacerdote y la entidad demoníaca, provocando una gran desazón en el lector, pues significa que -con independencia de las veces que hayamos conseguido derrotarlo- siempre encuentra la forma de regresar para seguir infligiéndonos daño.

En este aspecto,«El exorcista» es una novela verdaderamente desalentadora. William Peter Blatty no pretende transmitir ningún mensaje esperanzador sobre la existencia de Dios,así como su capacidad para proteger de cualquier mal a aquellos que creen en él, sino todo lo contrario. Adviértase que Chris MacNeil y su hija son ateas,pero la ausencia de dogma no evita que Regan sea poseída al jugar con una tabla de ouija perteneciente a su madre. Algunos lectores podrían considerar que ambas son castigadas por su falta de fe, pero Blatty demuestra que, incluso aquellos con unas sólidas convicciones, acaban por dudar.

Linda Blair, (Regan) recibiendo indicaciones de Friedkin durante el rodaje de la película. Fotografía de Josh Weiner
El proceso de maquillaje de Dick Smith con Linda Blair. Fotografía de Josh Weiner
El proceso de maquillaje de Dick Smith con Linda Blair. Fotografía de Josh Weiner

El efecto de sus palabras resulta todavía más devastador a través del uso de frases cortas para describirnos imágenes dantescas como las contorsiones en ángulos imposibles y dolorosos, los cambios de temperatura en la habitación, la transformación delas facciones, los desagradables olores, el movimiento de objetos. Además,observamos como las escenas a plena luz del día y los escenarios abiertos son reemplazados de forma progresiva hasta que toda la acción se desarrolla en la habitación de Regan durante la noche. Una metáfora perfecta sobre las sombras que, poco apoco, se extienden impidiéndonos vislumbrar cualquier vestigio de luz.

Sin embargo,William Peter Blatty no pretende causar polémica, sino que el tratamiento de la historia se realiza de forma respetuosa al englobar todos los puntos de vista existentes a través de sus personajes. De ahí la importancia de los diálogos,que nos proporcionan información relevante para comprender las múltiples temáticas mencionadas, pues el autor no nos habla exclusivamente de los exorcismos, también denuncia el abuso de psicofármacos en niños o la marginación social.

Detrás de cámaras. «El Exorcista» de William Friedkin. Max von Sydow recibiendo indicaciones del director. Fotografía de Josh Weiner
«El Exorcista» de William Friedkin, detrás de cámaras. Fotografía de Josh Weiner
En los confines de la habitación de Regan; «El Exorcista» de William Friedkin. Fotografía de Josh Weiner
Regan (Blair) acostada en la cama junto a su madre Chris MacNeil (Ellen Burstyn) sentada, durante el rodaje de “El Exorcista”. Fotografía de Josh Weiner

Posiblemente la única escena que resulta forzosa sea la fiesta celebrada por Chris MacNeil y su incomprensible insistencia en derivar la conversación hacia las misas negras.

Con todo, Blatty nos proporciona alguna sonrisa con el detective William Kinderman y sus delirantes monólogos, aunque pronto descubrimos que el autor vuelve a engañarnos con la inofensiva apariencia de este personaje.

La famosa escalera donde muere el Padre Karras durante la grabación de la película. Situada entre las calles «M» y «Prospect», en el barrio Georgetown, frente al río Potomac. Washington-Distrito de Columbia. Fotografía de Josh Weiner. Se ha convertido en uno de los destinos favoritos de los turistas de todo el mundo.

«El exorcista»demuestra ser una novela sólida en todos los aspectos, desde el riguroso proceso de documentación e investigación previo hasta la inesperada conclusión de la historia. A pesar de la dramatización con respecto al suceso real que la inspira, William Peter Blatty consigue alejarse del sensacionalismo propio de este tipo de historias, sabiendo encauzarla hacia una perspectiva más respetuosa que abarca todos los puntos de vista a través de sus personajes y,en especial, los inteligentes diálogos.

Linda Blair durante el rodaje. Fotografía de Josh Weiner.
Linda Blair, (Regan)recibiendo indicaciones de Friedkin durante el rodaje de la película.Fotografía de Josh Weiner
Ellen Burstyn y el Director Friedkin durante el rodaje. Fotografía de Josh Weiner
Friedkin y Jason Miller, (Padre Karras) durante el rodaje. Fotografía de Josh Weiner

No obstante, la pesadumbre continúa tras acabar la lectura, pues como cita el libro:

«Como ha dicho usted… en lo que a Dios concierne presumo de no creyente, y, aunque no estoy muy segura, creo que lo sigo siendo.Pero en lo que respecta al diablo… bueno, es algo distinto. Lo podría aceptar,y en realidad lo acepto (…) Si a uno se le ocurre pensar en Dios, tiene que imaginarse que existe uno (…) ¿Se da cuenta de lo que quiero decir? Él nunca habla. Pero el diablo no hace más que darse propaganda, padre.»

Dejamos el guión original de Blatty en pdf para los que quieran leerlo en el siguiente enlace: 

https://docs.google.com/viewerng/viewer?url=http://www.cinephiliabeyond.org/wp-content/uploads/2015/10/EXORCIST-THE-1972-12-18-scanned.compressed.pdf&hl=en 

NOTAS:

  • Entrevista a William Peter Blatty. New York Times. 1973
  • IBID.

Fuente: “El Exorcista”, William Peter Blatty. Zeta Bolsillo. 2009

Imágenes fuentes:

(Reseñas bajo las imágenes; el resto aquí)

1-Fotograma de la película «El Exorcista» de William Friedkin. https://filmdaily.co/obsessions/horrors-based-on-real-events/

2- WilliamPeter Blatty. Blatty 2009 https://en.wikipedia.org/wiki/William_Peter_Blatty#/media/File:William-Peter-Blatty-2009.jpg

3-Todas las imágenes detrás de escenas producidas por el fotógrafo Josh Weiner extraídas del siguiente enlace: https://cinephiliabeyond.org/william-friedkins-the-exorcist-the-most-terrifying-film-we-ever-laid-eyes-on/

Ernesto Duarte

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *