Derecha sin Soberanía e Izquierda sin Rebeldía

Derecha sin Soberanía e Izquierda sin Rebeldía

La antigua fraseología «derecha vs. izquierda» ha resucitado con inesperada fuerza en los últimos años, marcados por una profunda ideologización cultural. Pero ambas palabras desde el stricto sensu aristotélico-tomista, han dejado de tener un significado sólido y claramente definido. Por esa razón, en nuestra era de turbo-capitalismo y tecnocracia absolutista, necesariamente debemos emprender el camino señalado por Martín Heidegger, es decir, hurgar en el pasado para encontrar el punto en el que hemos «perdido la brújula» y extraviado todos los sentidos para poder hallar algún hilo conductor que permita reencausar nuestros rumbos.

Primero señalemos que tanto la «derecha» como la «izquierda» históricas nacen como hijas de la Revolución. Y por «Revolución» entendemos al proceso que dio nacimiento a la Era Moderna, es decir, a la «Revolución Protestante» de Martín Lutero y sus 95 tesis. Todo lo demás surge de este momento infausto en la historia universal. La lucha por una creciente eliminación del «poder espiritual», cuya única cabeza es la Iglesia Católica; la imposición del «Poder de los Príncipes» por encima de cualquier ley; el «Absolutismo Monárquico», el «Estatismo», el «iluminismo» y «liberalismo», son todos hijos de la mal llamada «Reforma». El mal que hoy afecta a nuestra posmodernidad ya se encontraba en plena ebullición en 1517. Así, al entenderse claramente todo esto se verá con facilidad que tanto la «derecha» como la «izquierda» son simples caras de la misma moneda: en el fondo, por diferentes medios, niegan la supremacía total del Plano Espiritual, es decir, de la Santa Iglesia Católica en lo referente a las leyes y las tradiciones que deben regir a las naciones.

Nosotros tenemos esto bien en claro, pero no navegaremos en aguas tan profundas en este caso. El problema fundamental que señalaremos es que actualmente, a pesar de que se haga tanta alharaca alrededor de los términos «derecha» e «izquierda», en la gran parte del mundo posmoderno occidental ninguna de las dos cosas existe realmente y en realidad no son sino «posiciones relativas», es decir, pertenecientes a un relativismo moral e ideológico en el que cada una de ellas se ubica en función al «Partido Republicano» de EEUU en el caso de la «derecha» y respecto al «Partido Demócrata» del mencionado país en lo referente a la «izquierda».

Así como Ud. lo leyó. Si en algún momento nuestro ilustre lector se tentó por «definirse» en torno a algún espectro político, lo hizo en función a lo que se entiende por dichos espectros en la óptica política estadounidense, más específicamente, la óptica atlanticista del Destino Manifiesto, el Pentágono y Hollywood. Hablando en lunfardo y argot popular: te haces llamar «de derecha» porque seguís la línea política de los «Republicans» yanquis (incluyendo a los Libertarios de EEUU); te haces llamar «de izquierda» porque seguís la línea política de los «Democrats» yanquis (incluyendo a los Comunistas de EEUU). ¡No lo niegues!

Entonces, si a los «Republicans» no les interesa la protección del medio ambiente y si lo suyo es vivir insultando al Santo Padre el Papa Francisco (el único argentino a quien presto obediencia) por medio de sus sectas y cismáticos dizque tradicionalistas manejados por la CIA y el MI6, llamándolo «Bergoglio» y tildándolo de «Comunista», pues eso es el camino a seguir por la «derecha alineada» del resto del mundo, cortada por la tijera del Tío Sam.

Y si a los «Democrats» no les interesa la protección de la historia y cultura de la nación y si lo suyo es promover la muerte de los «proletarios» por medio del aborto y la promoción de todo tipo de degeneraciones burguesas auspiciadas por la gran corporatocracia turbo-capitalista, pues esa es la postura que un buen seguidor de la «izquierda alineada» del resto del mundo, cortada por la tijera del Tío Sam, seguirá.

¡Hasta ese punto el «Gran Satán» se tragó el cerebro y se apoderó del espíritu de muchos!

Y por esta razón decimos que hoy no existen «derechas» ni «izquierdas» sino simplemente imitaciones de la «derecha yanqui» y de la «izquierda yanqui».

¿Entonces qué queda para hacer?

Idealmente: someterse al Sumo Pontífice de Roma, restablecer el Antiguo Régimen con una Monarquía Temperada como lo enseña el Santo Magisterio, con corporaciones y gremios de obreros organizados según sus necesidades y representados por ellos mismos ante las Cortes, con el Poder Judicial administrado por el Monarca en base a las leyes infalibles de la Santa Iglesia, con una Aristocracia basada en la nobleza del corazón y el espíritu encargada de defender los intereses del pueblo y la Patria, cuya soberanía está representada en el Rey o Imperator y cuya potestad se sustenta en su absoluta sumisión a la Iglesia Apostólica Romana.

Pero desde una perspectiva pragmática: «derechas» e «izquierdas» deben «independizarse» del Gran Satán, deben romper las cadenas de dominación que están tendidas y acogotándolos lentamente desde Washington, Nueva York y la City de Londres con los ritos de su teocracia anglicana.

"I Tread on You", San Miguel aplasta a la Serpiente en una imagen de burla a la famosa "Bandera de Gadsen" de los Estados Unidos. [Imagen: Reddit].
«I Tread on You», San Miguel aplasta a la Serpiente en una imagen de burla a la famosa «Bandera de Gadsden» de los Estados Unidos. [Imagen: Reddit].

La «derecha» debe dejar de ser «liberchaira» y funcional a los intereses estadounidenses. Debe recuperar , si cabe la expresión, su auténtico sentido (al menos decimonónico) de «soberanía política» e «identidad nacional». Porque, les doy una pequeña noticia, amigos de la «derecha liberal»: no se puede ser «anti-globalista» y «pro Estados Unidos» porque eso equivale a intentar separar al «calor» del «Sol». El Globalismo es el hijo macabro y nefasto de los yanquis y su «nuevo orden» establecido post 1945 con Bretton Woods y la Carta del Atlántico; con el «dólar estadounidense» como moneda universal; con la OTAN como proxy de la Fuerza Aérea de EEUU para hacer de «policía del mundo» exportando la «democracia liberal» homologada a la yanqui; con el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional gobernando las divisas y finanzas internacionales según los caprichos de la Reserva Federal; con las Naciones Unidas con sede en Nueva York para crear una «Federación de Pueblos» sin identidad ni cultura unidos por el positivismo posmoderno de «cartas universales» creadas en laboratorios; con la defensa a ultranza de las «corporatocracias internacionales» y su turbo-capitalismo bio-leninista que se encarga de crear nuevas «clases medias gerenciales» que en nombre de la «propiedad privada» operan como el «politburó privatizado» de la ideología de género y de la degeneración hollywoodense; en fin, una «derecha soberana» con verdadera identidad no tiene miedo de «expropiar» o «expulsar del país» a los capitales foráneos que atentan contra las tradiciones y la identidad nacional (de hecho, el único buen capitalista en Paraguay es el capitalista paraguayo). Te estoy pidiendo, amigo, que dejes de ser la «derechita cobarde» y te conviertas en la «derecha con huevos/ovarios», que declares la guerra al «Destino Manifiesto» y a todo lo que EEUU representa ideológica y culturalmente hablando desde 1776.

Y siguiendo con el caso de los «zurditos», para que vuelvan a ser respetables deberían dejar de seguir bailando el jazz de la CIA y el MI6 con sus «revoluciones de color»; deberían abandonar el ridículo «internacionalismo posmoderno» que actualmente está lejos de defender a los «proletarios del mundo» sino que solamente sirve a las corporatocracias que expropiaron al «leninismo» y lo convirtieron en «bio-leninismo turbo-capitalista», haciendo de las «degeneraciones burguesas» el arma con el que se acogota a los trabajadores del mundo. Porque, les doy una pequeña noticia, amigos del zurdaje bravío: no se puede luchar «contra el sistema» haciendo todo lo que sirve al sistema; porque la eugenesia contra los más débiles, el aborto, el feminismo que busca eliminar a la femineidad (y a la masculinidad) y la ideología de género son armas de laboratorio socio-político creadas en el Pentágono y en los centros de poder atlanticistas para aniquilar a los pueblos. ¡Pregunten a los musulmanes, a los que tanto dicen defender, cómo está utilizándose a estas «revoluciones de color» para someter a sus naciones al dominio estadounidense! Zurdito, en vez de luchar contra los sacrificados y patriotas productores del campo y de intentar aplastar a los humildes trabajadores paraguayos-teeté con impuestazos, preocúpate de los grandes capitales globalistas que por medio de la extorsión económica buscan eliminar la soberanía de los pueblos, preocúpate por los burócratas a los que nadie eligió que se sientan en escritorios cosmopolitas y dictan desde sus sedes neoyorquinas el dominio a los países del mundo; preocúpate por la perniciosa y cada vez más terrible influencia de las oenegés, que operan como la «quinta columna» de los plutócratas internacionales que buscan dejar desamparados a los obreros del mundo, dejarlos sin Estado Soberano que los proteja y sin propiedad privada en donde vivir y prosperar (y si pudieran, exterminar a todos los «proletarios» porque ya somos demasiados para «ellos»). Zurdito, te estoy pidiendo que seas un verdadero Estalinista con amor hacia la «Madre Patria», que reivindiques de verdad a José Stalin y declares la «gran guerra patriótica» a los «degenerados burgueses internacionales y nazis» como George Soros, Bill Gates, Jeff Bezos, Mark Zuckerberg y demás, que buscan «aputarrar y sodomizar a nuestras naciones proletarias»; en fin, una «izquierda soberana» es verdaderamente rebelde, no se deja guiar por la tecnocracia y el turbo-capitalismo de los oligarcas que manejan a las oenegés y los entes internacionalistas con el poder del dinero.

Quizás, solamente quizás y con espíritu soñador, una «derecha auténtica y soberana» y una «izquierda rebelde y soberana», independientes del Gran Satán (Estados Unidos y la teocracia anglicana) podrían tener muchísimas más cosas en común que diferencias y podrían unirse para trabajar como una «Nueva Fuerza» que resucite y restaure al Paraguay Eterno, que al fin y al cabo, es lo que todos queremos. Al menos, todos los que estamos del lado patriótico y noble de la historia. Porque de lo contrario, si se mantienen la «derecha» y la «izquierda» cortadas por las tijeras del Tío Sam, seguiremos peleando por una metáfora absurda que tantas veces señalaron algunos amigos: «alentar por el cadáver o por los gusanos que se lo comen».

¡Pisemos juntos, zurdos y diestros (de una izquierda y una derecha auténticas, no las imitaciones cobardes y palurdas que bailan al son del «jazz» estadounidense), a la cabeza de la serpiente sodomítica y sus banderas que solo disfrazan al imperialismo estadounidense, globalista y atlanticista!

Emilio Urdapilleta