El Parlante

Periódico Académico de Divulgación, Ciencia & Tecnología y Opinión de la Realidad Nacional, con óptica universitaria y patriótica.

Reflexión

El silencio, nuestro enemigo interno

El arma más destructiva que poseen los seres humanos quizá sea el silencio, que inconscientemente consume las ideas, las formas de expresarse, las opiniones o lo que uno piensa, remplazándolos por la inseguridad, el miedo o la desesperación, haciendo que tarde o temprano inevitablemente cualquier mente llegue al colapso, y de cierta forma explote, ya sea para bien, o en el mayor de los casos lamentablemente para mal.

La vida tan ajetreada que actualmente llevan las personas en todas las partes de la Tierra, crea una especie de “ceguera” que imposibilita detectar cuando un ser humano necesita ayuda, esto, sumado a quien en realidad está sufriendo internamente, no compartirá su pesar para no “molestar” a las personas que considere confiables, pues el ser humano se ha encargado de hacer creer a su entorno que es el único que sufre o está cansado y que, con sus problemas ya tiene suficiente para escuchar las de su prójimo.

Las nefastas actitudes que poseen los humanos por naturalidad se van desarrollando con el tiempo si éste se encarga de alimentarlos con antivalores que aprende durante su camino por la vida, generando una masa de personas incapaces de ayudar, ni siquiera con el acto más sencillo de escuchar a quien lo necesita.

Estas actitudes que muchas veces son adoptadas en el hogar, con incontables consentimientos en el que crece un niño, sin que verdaderamente conozca el sacrificio y el valor de la ayuda mutua para crecer en un mundo con más empatía, construye un muro imposible de cruzar para muchos otros niños que a la par crecen, pero encerrados en su propio mundo de tristeza, hasta que se convierta en una persona capaz de pensar y tomar decisiones que crea conveniente para evitar tal dolor, aunque la realidad es que muchos de estos niños ni siquiera llegan a la adultez, solo para evitar el mal que les consume silenciosamente ante la vista de todos pero sin que nadie lo pueda reconocer.

Las últimas generaciones son las que mayormente se vieron afectadas por la sofocante angustia que provoca el silencio, y que ha logrado incentivar lastimosamente a que muchos niños, adolescentes, jóvenes y adultos tomen la decisión menos acertada en sus vidas: el suicidio.

Vigilance, 14”x20”, oil on canvas, 2019. Fuente de la Imagen: http://chevalfineart.com/portfolio/new-releases/

La cifra de suicidios que ocurrieron en los últimos años alrededor del mundo es verdaderamente preocupante, siendo el bullying uno de los principales causantes de este terrible acto, y al que le siguen también factores como el desempleo, la falta de comunicación o crisis familiar, las adicciones, los chantajes, incluso la soledad en la que vive una persona, y otros causas que crecen en torno a la indiferencia humana.

Las campañas sistemáticas creadas por profesionales del tema a partir de estos problemas presentes en toda sociedad, hacen que los demás sepan cómo detectar, reaccionar y traten de saber comprender el pesar ajeno, sobre todo enseñando a las futuras generaciones el respeto por la vida de las personas, creando de esta manera seres empáticos capaces de ponerse en el lugar del otro, frente un sufrimiento por más pequeño que este sea, para que de esta manera puedan entender que el arma más potente ante estas situaciones son el “escuchar” y “hablar”, incluso gritar, para sacar todo lo que una persona guarda por dentro.

Lo valioso, a pesar de todo, es que muchas personas decidieron ponerle una barrera e impidieron que el martirio los consuma, para que más tarde puedan tomar la decisión correcta de no dejarse vencer y saber encaminar sus vidas, son estas personas las que hoy son apoyo y ejemplo para muchas otras, ellas junto con toda la humanidad pueden hacer un cambio para el mundo, comenzando por ser un poco más comprensivo, sabiendo identificar a quien necesita tu ayuda o cualquier gesto de voluntad, pues ante este mundo lleno de caos y maldad, son los únicos medios que tienen para combatir al enemigo más poderoso que vive en nosotros: el silencio.

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