Esencia

Esencia

Solemos pensar que estamos solos en el mundo, que no hay nadie para nosotros, tal vez sea verdad o tal vez no. ¿Quién sabe?

La sociedad actual, de consumo y atolondrada por justificar las conductas personales de a acuerdo al bolsillo y no a la calidad de los seres humanos está destruyendo la esencia misma de la búsqueda. ¿Qué más podría significar esta vida que encontrarnos a nosotros mismos en este tembladeral de ruido y menosprecio? He allí el dilema del hombre moderno, del homo consumens de Fromm.

Tenemos miedo a arriesgarnos, a ser nosotros mismos ante los demás por temor al rechazo colectivo, entonces nos enfocamos en moldearnos de acuerdo a lo que la sociedad quiere y es ahí cuando nos destruimos, cuando hacemos cosas que no queremos o no aceptamos, cuando decimos algo para agradar o callamos para el mismo fin.

Fuente de la Imagen: athomeinspace.com

Cuesta al hombre encontrarse, porque todo a su paso es desviación, incomprensión, fatiga y frustración, decíamos que la gente espera de nosotros un tipo de comportamiento social, una cierta inclinación hacia el borreguismo, hacia lo culturalmente aceptado, pero esto no es verdad, es simplemente lo que te obligan a creer las grandes multinacionales que roban los sueños de las personas enfrascadas en consumir en demasía, en comprar por deporte.

Nos autodestruimos, pues creemos que si no somos como los demás no entraremos a formar parte del mundo, como borregos y no nos damos cuenta que al querer ser como los demás desean, realmente nos transformamos en nadie, porque no es la esencia la que está puesta en escena ante el público, es la recolección de otras personas en tu vida.

Fuente Imagen: edocet.naukas.com

Así, el individuo, cual Narciso se observa en el otro, como el reflejo deforme de un grito desaforado, quiere salirse pero ya es tarde. ¿Cuántos de nosotros pensamos realmente en cuidar lo más preciado que tenemos con todas nuestras fuerzas?

La vida, la vida, ella es sola y única, la razón que hace que nos preguntemos cosas tan aparentemente desfasadas y encontradas ya, en el baúl de los recuerdos, la esencia del hombre no puede quedarse en los miramientos nada más, en una pose colectiva que nos imponga nuestra forma de pensar, nuestra manera de movernos a través de los cientos de miles de voluntades que cada día intentan salir adelante.

Somos más que consumo y moda, nos hemos convertido en monstruos, eso sí, monstruos a la hechura de una sociedad parasitaria, ingenua y a la vez demoníaca que nos dice cómo comportarnos, qué decir o pensar, el imperio de lo políticamente correcto y del consumo masivo de basura, olvidando nuestros orígenes, nuestra verdadera esencia.  

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Arriesgarse es el punto, sentir más las cosas y no dejarse llevar por la corriente, si es necesario ir contra ella y si los demás te miran y dicen que eres raro pues sé lo más raro que puedas ser; no hay pérdida en ello, sino mucha ganancia.

Valeria Valdéz