Sálvese quien pueda

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Desde la conquista europea del entorno natural de América Latina, las reservas naturales del continente han estado sujetas a una constante destrucción, ejecutada por la necesidad de madera para elaboración de muebles y casas, esta destrucción dirigida desde el momento mismo de la instauración de la colonia hasta nuestros días, no ha cesado, a pesar de todas las leyes ambientales que han sido escritas para de alguna forma frenar la deforestación, o quizá, generar conciencia en los ciudadanos americanos, pero hasta el día de hoy, parece que este problema no tiene solución.

Imagen: Archivo Crónica.

Los urgentes problemas económicos, políticos y te trasgresión a los derechos humanos han tendido a concitar la atención de quienes luchan por un cambio. La gran posibilidad de un colapso en puerta ha puesto la mirada de muchos en la situación del medio ambiente. Pero, ya es tarde, la irresponsabilidad de un sinnúmero de personas, hace que todo se vuelva incierto, aunque podamos reducir todas nuestras preocupaciones a esa toma de conciencia que hemos mencionado en el primer párrafo.

A lo largo del siglo ante la preocupación, muchos países redujeron los niveles de polución de aire y agua, han protegido las especies en peligro de extinción, han suscrito convenios internacionales para la prohibición de pesticidas, herbicidas y hasta armas de destrucción masiva, etc., sin embargo, todo ha quedado siempre en los papeles, porque de la voluntad de cambio, absolutamente nada.

A pesar de todos los acuerdos, protocolos, leyes y demás yerbas, sigue existiendo la devastación ecológica. Es así que muy pocos bosques se mantienen intactos, y el nivel de deforestación se incrementa década tras década.

Imagen: Archivo ABC Color.

En el Paraguay, lejos estamos de estándares eficaces para controlar a los rollotraficantes, los controles son muy débiles o al menos, lo que siempre pasa: existen excelentes leyes pero nulo acompañamiento de los órganos gubernamentales encargados de exigir su cumplimiento, debido en gran parte a la falta de insumos y recursos humanos. Los gobiernos sucesivos deberían mejorar esta visión que tienen de la problemática y prevenir, antes que curar. Los recientes incendios fuera de borda que sufrieron los bosques paraguayos, principalmente en el Chaco y otras zonas del país, deben hacer reflexionar a las autoridades que toman decisiones.

Para salvar los bosques, sería necesario frenar la tala indiscriminada de árboles por parte de los rollotraficantes que trabajan tranquilamente.

El pensamiento hacia el futuro lo debemos tenemos todos por igual, con leyes que se hagan cumplir. Y por sobre todo, que el pueblo sepa defender sus intereses.

Imagen: Archivo ABC Color

Cuando los estudiantes comprendan. Cuando los legisladores, jueces, ministros, presidentes tomen en cuenta de que el pensamiento hacia el futuro lo debemos forjar desde el mea culpa, todos por igual.

Solo entonces se alzará la voz pública y a partir de allí, la construcción de un mejor futuro para nuestros descendientes.

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