El Parlante

Periódico Académico de Divulgación, Ciencia & Tecnología y Opinión de la Realidad Nacional, con óptica universitaria y patriótica.

Reflexión

Tiempos difíciles con buen corazón

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A principios del año, la mayoría de las personas se proponen alcanzar diversas metas. Si les soy sincera, estos días en cuarentena son los que menos inspiración han provocado, tanto para hacer dietas, hacer ejercicio, o tan siquiera escribir. Es fatigoso estar tantos días en casa sin salir, el sentirse agobiado en esta crisis es normal, sin embargo, hablemos de otras visiones que nos ha proporcionado esta cuarentena.

“Algunas veces debemos dejar de analizar el pasado, dejar de planear el futuro, parar de tratar de precisar exactamente como nos sentimos, parar de decir exactamente lo que queremos y simplemente ver qué pasa”.

Comer, rezar, amar

Nos pasamos la vida planeando nuestro futuro, ya sea como estudiantes u obreros. Analizamos el pasado, y nos encerramos en respuestas o acciones que pudimos haber evitado… y renegamos todo lo que acontece diariamente sin observar detenidamente a nuestro alrededor. Tenemos tantas cosas en mente que nos olvidamos de lo que realmente importa.

“El ayer es historia, el mañana es un misterio, el hoy es un regalo, por eso se llama presente”.

Kung Fu Panda – Maestro Oogway.

Olvidamos el presente y lo bonito que es vivir en el ahora, sin martirizarnos la cabeza pensando en el pasado o futuro. La llegada del Covid-19 a nuestro país fue como un golpe a nuestra realidad. Nos hemos visto obligados a quedarnos en casa, lo que me hace reflexionar sobre que, no somos de quedarnos en nuestras casas. Siempre estamos pensando en qué hacer el fin de semana, dónde salir a comer después del trabajo o incluso dónde viajar por semana santa… ¡Nunca Paramos! Hasta ahora que el mundo se paralizó. Todas las cosas que queríamos hacer, nuestros planes, quedaron desplazados.

“La vida es simple, pero insistimos en hacerla complicada”

Confucio.

Es hora de tomar la vida con calma. Desde tener en nuestras casas las cosas esenciales, hasta sacar de nuestra vida a todas aquellas personas y sentimientos que no nos permiten vivir en paz (para no decir gente tóxica que nos amargan la existencia). Date tu tiempo, realiza tus trabajos en lugares donde te sientas más a gusto. Disfruta de algún bocadillo dulce si es que tu economía te lo permite, como dice el refrán, pancita llena corazón contento.

La cuarentena me ha dado suficiente tiempo para caer en cuenta de que había pasado mucho tiempo desde la última vez que me senté contemplando el patio de mi casa mientras disfrutaba de un cocido con mbejú calentito, tanto tiempo desde que estuve con mi mascota al punto de descubrir que entierra parte de su comida para venir a reclamar por más, tanto que me había olvidado lo mucho que disfrutaba de dormir toda la mañana y degustar los platos familiares del almuerzo. Quién sabe, quizás muchos al igual que yo, han descubierto cosas nuevas: desde su paciencia para tratar con los trabajos virtuales, hasta hobbies que no sabían que tenían hasta la actualidad. Pese al mal rato que nos hace pasar la pandemia, aún podemos disfrutar de esos pequeños placeres hogareños olvidados, o invisibles para nuestros ojos.

Imagen: Reuters

“Ayuda a los demás sin esperar nada a cambio”

Un flash a la oscura realidad… no todos pasamos por un buen momento, el gobierno se esfuerza en ayudar a las personas; y pese a que otros aprovechan estos momentos difíciles para llenarse los bolsillos de dinero, también se encuentran los que dan lo mejor de sí. Autoridades o vecinos, policías o médicos, todos aportan su grano de arena. Si vemos a alguien pasar por un mal rato, está en nuestras manos el extender una mano amiga, ofrecer ayuda o dar apoyo moral alegra el corazón angustiado.

Tomos podemos dar nuestro granito de arena en esta pandemia.

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