Trump vs Biden: el que importa eres tú

Trump vs Biden: el que importa eres tú

Mucha gente habla de la derrota de Trump. Sin embargo pienso que personas como el dejan aprendizajes. Sabiendo de la inminente derrota fue a jugar Golf, ¿para qué?, se preguntarán varios extraños que no conocen el fuerte compromiso de un hombre como Trump, para los negocios y la competencia diaria. Su vida fue, es y seguirá siendo una competencia.

Este habrá sido el día más relajado de su vida en la presidencia y lo digo, ya que me pongo en sus zapatos, salvando las distancias siderales. Se puso un país entero al hombro contra viento y marea, a todo un país, aún teniendo en cuenta toda la mierda que le escupieron los medios y los manipulables de siempre, apoyados por grandes enemigos, no de él, sino de un antisistema, del outsider que entra a la arena política para destruir los monopolios y las multinacionales.

Capeó varias crisis internas que cualquier persona en su lugar habría decidido esquivar o simplemente, desoír, huir, no enfrentar. Hizo cosas extraordinarias como plantarse ante la Unión Europea, resistirse a la OMS o visitar a Kim Jong-Un en Corea del Norte. Así también, hay que reconocer que tomó decisiones desacertadas, como por ejemplo, no aceptar lo del cambio climático, tan en boga hoy en día, el tema del momento a la moda de los tiempos contemporáneos que solo muestra una faceta del problema y no, el verdadero problema.

Evidentemente, hizo muchas otras cosas y dejó de hacer, otras miles, pero se rehusó a seguir las normas, las reglas estatuidas para la política.

¿Cómo iba a saberlo un Outsider no acostumbrado a tranzar con los politiqueros de siempre? No lo hizo y así le fue. Pero esto va más allá de una postura personal o de una reflexión sobre sus obras de gobierno, que fueron muchas, sino, sobre la vida misma.

Pero Trump es Trump por algo. Por su feroz capacidad para desde la derrota, reflexionar y seguir luchando. «No soy un hombre acostumbrado a perder, perder no me pone bien, ganar es fácil, perder nunca es fácil, no para mí», decía bien seguro y con ánimos en el día de elecciones. Qué frase ésta que nos cuenta algo muy importante, no todos tenemos la oportunidad de estar luchando por el poder, por sobrevivir, o descollar entre tanta mediocridad.

Por que todo se trata de uno mismo frente a la adversidad, y los enemigos. Si después de toda esta batalla continuas siendo tú mismo, has conseguido tu cometido, porque el que importa, eres tú. Estaba tranquilo y siguió estándolo. Sus discursos no cambiaron en el tiempo. A pesar de ir ganando en su momento mantenía que el fraude estaba en marcha, y cuando estaba perdiendo, igual mantenía su postura. Es algo que se ha perdido con este tiempo de tribulaciones virtuales donde cada quién dependiendo de las circunstancias favorables o desfavorables cambia de discurso rápidamente para ponerse a tono con el momento, Trump no lo hizo ni lo hará.

Trump representa el prototipo de estadounidense puro y duro, el que jamás reconoce la derrota, porque no hay espacio para los débiles ni para los perdedores. Aquel que se escuda en sus éxitos, el hombre que está preparado siempre para ganar, nunca para perder. Pero cuando lo hace no se autodestruye, no se muestra indiferente, al contrario, muy al contrario, se muestra calmado, cabizbajo sí, como lo vimos en la conferencia de prensa del viernes pero sin rehuir responsabilidades sobre sus dichos anteriores ni presentes.

Trump sabiendo de su derrota, como todo maestro zen se aísla en el deporte, es decir, en el Golf, continúa batallando, compitiendo, porque ése es el secreto del éxito, una derrota no es el fin del mundo y mucho menos para la gente como él, competidor nato. Sé que muchas personas no entenderán esto. Ser un competidor te aísla de la mediocridad. Ser Trump es tener los objetivos claros, parar y calmarse, pararse un rato y provocar la catarsis necesaria para entender que este es el principio, no el fin. Creo yo, que ésa es la mayor enseñanza de estas elecciones.

El que un hombre como Trump, que es el más vilipendiado del mundo en estos momentos por su forma de ser, auténtica, original, coherente, segura, es el reflejo de los que buscan alguna vez toparse con el poder, con el éxito que ello genera y no claudicar, no perder los estribos y mantenerse firme en sus convicciones. Porque de nuevo, ni Biden ni Trump importan, porque todo se trata de ti, que me estás leyendo. Eres tú el que tienes que congraciarte con tu propia existencia. Eres tú al final, el que opina, el que piensa, reflexiona, putea, se plaguea o desentona y olvida, eres tú el que al final protesta por ellos, vota por ellos o simplemente eres tú el que el día de mañana tendrá que laburar como un esclavo para mantenerse a tono con los tiempos y salir adelante, muy a pesar de Biden o Trump, en última instancia eres tú el que tendrá que salir airoso, tener éxito y no aceptar el fracaso como moneda común en tu patética vida.

Imagen: AFP vía Getty Images

El Outsider Trump luchó solo contra todo un sistema, contra los medios en su contra, contra un montón de escollos y los superó pero como todo gran hombre, supo ganar y supo perder, es decir, no aceptó su derrota, ni lo hará, no por pichado ni antidemocrático, sino porque es el hombre auténtico, es el reflejo de lo que queremos ser y que, por cobardes, no lo asumimos. El que deja todo lo seguro atrás para embarcarse a lo desconocido. Trump es el aventurero que todos tenemos dentro nuestro. Trump es lo que nosotros jamás seremos, un hombre que sale de su zona de confort para atropellar, irrumpir en la arena política con sus vicios y virtudes, defectos y bondades; Trump soy yo, eres tú, somos todos nosotros buscando alguna vez «encastrar» en algo, formar parte de algo, y así como triunfamos perdemos, porque ello es lo que conforma la personalidad ganadora del hombre superior.

Ahora, Trump somos todos y Biden, el ganador Biden, solo una anécdota en la vida de Donald Trump. ESTOY SEGURO QUE HABRÁ QUITADO MUCHAS ENSEÑANZAS MIENTRAS RECORRÍA LOS 18 HOYOS EN LA CANCHA DE GOLF. Nos dio una gran enseñanza esta elección estadounidense, nos demostró a propios y extraños que perder o ganar no importa cuando ya eres parte de la historia.

Biden no será recordado por vencer en las elecciones sino, por ser el vencedor de Trump, el hombre acostumbrado a ganar. Si esa no es una enseñanza, entonces vos, que me estás leyendo ahora, no sabés nada de lo que es la vida real. Pena por ti, y también por mí, porque jamás llegaremos a convertirnos en un Joe Biden, vencedor de la Bestia del Apocalipsis. Es fácil ser Joe Biden, un politiquero de siempre, alguien que dedicó toda su vida a ser político.

Pero nadie tiene las agallas para pensar como Trump, porque ello significa estar en lo incorrecto, ser un irracional, un pedorro hijo de puta que no tiene empatía con las minorías ni con los comunes, y justamente por ello, ser el más empático de todos. Un tipo que no ríe por quedar bien, que no ofrece discursos que todo el mundo quiere escuchar, porque ello le repugna como te repugna a vos, mentir para obtener votos, como de hecho, lo hace cualquier político.

En la vida las grandes derrotas son necesariamente las mayores enseñanzas, de las frustraciones se quitan posteriormente los mayores logros, estar en el consigo mismo, de acuerdo a tus expectativas, sin arrepentirse de nada, siendo tú mismo, sin temores ni reservas. He allí el detalle del misterio de la vida. Porque el mundo es de los malos, de los que asumen y de los que se arriesgan.

¿Estás seguro que esta noche o mañana estarás saliendo de tu zona de confort, para arriesgarte a perderte en lo desconocido? Apelo a que sí te arriesgarás, porque no eres Biden, sino Trump, ¿o no? I Still Haven’t Found What I’m Looking For…

Si no estás de acuerdo con lo que digo:

«YOU´RE FIRE!»

Gabriel Ojeda

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