Un sueño latente en medio del caos

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Inmolación, palabra clave y reflejo de la mayoría de los jóvenes de hoy. Es increíble, que en medio de tanto caos un sueño latente permita mantener la fuerza, el coraje y la valentía como valores fundamentales del joven paraguayo.

Son muchos los cuestionamientos que surgen a raíz de este gran problema, quién imaginaría que al terminar el bachillerato se nos acerca una gran ola de responsabilidades y necesidades. Todos, pero absolutamente todos los que pasamos por esto sabemos bien de qué se trata. Introducirse al mundo laboral, sin ningún tipo de experiencia previa ni capas protectoras es uno de los desafíos más grandes que recibimos.

Michael Cherval. Adamant Time to Love, 24″ x 30″, oil on canvas. http://chevalfineart.com/

Me he preguntado tantas veces, ¿por qué tanto caos por trabajar y estudiar a la vez? Hasta que lo comprobé. Levantarse a las cinco o seis de la mañana, ir a trabajar de siete a cinco de la tarde, en medio del cansancio, ir directamente a la facultad porque de alguna u otra manera tenés un sueño que cumplir. Debés ser alguien en la vida y mejorar tu estatus social, llegar a casa a las once de la noche y tirarte a la cama, ese es el verdadero caos. Porque todo lo citado anteriormente se repite cada día.

Después de tanto, ¿qué sentido tiene la vida?, ¿vinimos al mundo solo para matarnos con las reglas que impone la sociedad?, ¿trabajar y estudiar me darán el fruto alguna vez?, o ¿moriré sin disfrutar nada? Tantas son las incógnitas que se presentan cuando el estrés se apodera de uno, y la frase que invade los pensamientos juveniles es: ¨Trabajar para estudiar y estudiar para trabajar¨. Sí, ingresamos al mundo laboral sin experiencias, nos acoge un trabajo no demasiado bueno como el que deseamos pero el necesario para costear los gastos que implica poder estudiar. A la vez, estudiamos para ser profesionales en un área específica -o varias áreas- y así poder escalar social y económicamente.

La gran problemática llega con la acumulación de gastos, responsabilidades externas, pérdida de trabajo o incluso la falta de tiempo. Algunas de estas causantes, conlleva a dejar de lado el estudio, perder el semestre o año en la facultad, para después no poder volver. Es preocupante, pero a la vez desafiante la situación que se atraviesa en la vida de un joven con metas por delante, pero sin recursos para cumplirlos; la depresión está a la vuelta de la esquina en estas circunstancias.

Michael Cherval. Gold Fish Rising, 24″ x 36″, oil on canvas. http://chevalfineart.com/

Hablar de las remuneraciones que percibe un joven, es hablar de un polietileno. Lamentable. Tener que dar todo el esfuerzo posible para llegar al mes con lo justo, otra vez, con necesidades y deudas. Tener que lidiar con cada uno de esos puntos, agregándole la falta de comprensión de los jefes cuando se lleva a cabo un examen.

Lo absurdo de la vida es tener que lidiar con estos temas de manera irremediable pero, como pensaba Camus: ¿Y si dejásemos de vivir absurdamente para empezar a vivir por nosotros mismos? Es absurda la respuesta, como absurda la vida. Y sin embargo, no elegimos el suicidio.

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