El Parlante

Periódico Académico de Divulgación, Ciencia & Tecnología y Opinión de la Realidad Nacional, con óptica universitaria y patriótica.

Efemérides Historia Universal Reflexión

Una reflexión imperfecta y alternativa sobre la Noche Triste

Un día como hoy hace 500 años, exactamente, el capitán de la avanzadilla española aliada con varios pueblos nativos que estaban en contra del dominio azteca se daba cuenta del peligro que corrían si se quedaban en la enorme ciudad de Tenochtitlán; los rumores se iban sucediendo, a medida que pasaron los días y en ese momento, las certezas eran propias de la realidad en la que estaban las circunstancias, la incertidumbre ante la posibilidad de perder la vida o no saber qué pasaría ese día, posteriormente, aumentaban el miedo en los españoles y sus aliados. Aquellos, ni cortos ni perezosos, se encomendaron a su Dios y con seguridad en sus armas, cimentaron un plan para la huida y llegada hasta Tlaxcala, la ciudad aliada en la que reposarían las esperanzas de lograr salvar la vida o morir en el intento.

Los aztecas, férreos defensores de su tierra y su civilización entendieron que el destino y la fortuna, tan cercana a ellos por tantos años, se presentaba en ese ahora, esquiva, había que actuar, había que vencer o morir; en consecuencia, deciden golpear primero a los españoles, y atacan a la luz de la Luna de sangre, la refriega es grande, los tesoros conquistados por Cortés y los suyos se acumulan como una masa de peso muerto que inviabiliza su huida, todas las grandes riquezas son arrojadas al lago interior, otras se pierden con los caballos y con soldados que cargando sus esperanzas, creían poder llegar al finalizar la noche, a contar cuánto oro y plata podían cambiar su existencia aquí, en el Nuevo Mundo o el continente europeo.

Los aztecas furiosos, ya cansados del establecimiento de la inacción por parte de sus líderes atosigan a las tropas enemigas y les consiguen alcanzar y dan muerte a muchos de ellos. La Noche Triste, empezaba a convertirse en leyenda, en el mito de la ambición desmesurada por tesoros incalculables y la sed de prevalencia y libertad de aquellos antiguos mexicanos, trenzados en una lúgubre noche desconcertante, que aullaba en la oscuridad, gritos de dolor, de carga, los sonidos de la muerte y el rechinar de dientes.

Unos 1300 españoles se enfrentaban en la Noche Triste a la ira azteca, 600 de ellos no llegarán a ver el alumbramiento de un nuevo día. 900 nativos de las tribus aliadas a Cortés mueren indefectiblemente y se pierden 45 caballos.

Representación pictórica de lo que fue la majestuosa metrópoli centro del Imperio Azteca, Mexico-Tenochtitlán. Fuente: https://inperfecto.com.mx/

Cerca había un árbol, y es allí, donde los españoles y aliados toman un respiro del terror que se avecinó sobre ellos, allí Cortés entiende que su existencia es prácticamente un cataclismo para sus amigos y compañeros, compatriotas y aliados pero también, se da cuenta de que el Imperio Azteca, orgulloso y poderoso, representa a una civilización que acallará su ímpetu y su resistencia a la conquista española, por su inferioridad tecnológica y estratégica (esto, según la leyenda). El cerco se estaba cerrando y el acogotamiento de las defensas y sus grandes guerreros Águila y Jaguar, era ya prácticamente, irreversible.

No fue el fin del mundo para los españoles, pero sí fue, más tarde o más temprano, la definitiva mueca de la historia, sobre aquel imperio, que se erigió sobre los sacrificios humanos ante la horrorizada visión de esos cristianos, que irremediablemente, fueron los herederos y fundaron al final, el México actual.

FOTO: Especial. Fuente: https://wradio.com.mx/programa

Queda de todo esto una reflexión importante, el hispanismo vence a los aztecas y otras grandes civilizaciones amerindias precolombinas, sin embargo, este legado es resaltante y además, impresiona y representa para sus herederos que somos nosotros una base fundamental sobre la cual construir nuestra cultura, nuestra idiosincrasia, nuestro humanismo occidental, pero por el otro, se han perdido grandes desarrollos y la historia misma de pueblos tan importantes para la humanidad como los mayas, los aztecas o los incas, que son el reflejo de que las sociedades pueden desarrollarse y eclipsar a otras, que en su misma época, levantan imperios o reinos. Nos damos cuenta que Cortés, por un lado, héroe de Carlos V y para nuestros descendientes verdaderos dueños del nuevo continente y ancestros del México, el anticristo, el diablo, el destructor del gran Imperio Azteca.

Los grandes imperios se erigen sobre la conquista y la masacre de millones de inocentes, así fue con Egipto, Asiria, Babilonia, Persia, y la gran Roma Eterna, lastimosamente los Aztecas esclavizaron a muchos pueblos, y a otros, simplemente los desintegraron y extinguieron de un plumazo ante su demoledor poderío militar, algunos quedaron, ciertamente, pagando tributos rigurosos y fuertes, el descontento para todos los súbditos de los imperios así puestos a la palestra de la historia de la humanidad, representan las cadenas que deben ser rotas, las rebeliones, las sediciones y revoluciones de toda nuestra existencia desde que el mundo fue antropomorfizado por nuestros ancestros por la capacidad de racionalizar los recursos naturales y hacerlos suyos, en detrimento de los más débiles no se olvida a propósito ni se pasa por alto, indefectiblemente cualquier sociedad o civilización que emerja de la oscuridad y el caos, deberá enfrentarse a su destino o perecer antes de tiempo y cuando ellas se enfrentan en combate sin igual y violento, penosamente una de ellas deberá dejar de existir para la gloria de la victoriosa, por ello se dice siempre, los vencedores escriben la historia. Pues la historia, parece irónico, se trata de los pueblos poderosos que subyugan a otros, por esa pasmosa e infame y eterna ambición, que nos perseguirá hasta la muerte.

La noche triste de Hernán Cortés” (189), de Manuel Ramírez Ibáñez. Oleo sobre lienzo (130 x 180 cm) en el Museo de Bellas Artes de Badajoz

Quién pensaría en sobrellevar esta existencia, si nos ponemos a pensar en tanto conocimiento que se ha perdido, la historia de civilizaciones que podrían habernos mostrado, el camino de una mejor tolerancia, a pesar de que las más grandes y recordadas, también presentaban esta ambición desmesurada con la que culpamos a los europeos por dilapidar todos los tesoros de nuestra tierra y la historia de sus habitantes, de nuestros ancestros, ya entrelazados con esos europeos, para conformar una nueva civilización, la Americana.

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