Moría Nerva, subía Trajano…

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«During a happy period of more than fourscore years, the public administration was conducted by the virtue and abilities of Nerva, Trajan, Hadrian, and the two Antonines. It is the design of this and of two succeeding chapters, to describe the prosperous condition of their empire; and afterwards, from the deduce the most wards, from the death of Marcus Antoninus, to deduce the most important circumstances of its decline and fall: a revolution which will ever be remembered, and is still felt by the nations of the eart«. The Decline and Fall of the Roman Empire, Edward Gibbon

Busto de Trajano, Gliptoteca de Múnich.

Así empieza la voluminosa obra de Gibbon, mostrándonos la mayor extensión del imperio romano y su mejor administración, que fue sin duda la que comienza en asentarse desde la subida al trono de Tito Flavio Vespasiano; lo que vino después, es historia larga que no acometeremos aquí.

El imperio romano bajo Trajano

Uno de los versos del tema musical “High Water” del grupo canadiense Rush dice: “Something Break The Silence”; pues bien, cuando en la ciudad de Roma se supo que Trajano fue electo como el hijo adoptivo de Nerva, poco más que un gritería infernal silencioso se alzó por toda la orbe romana y es que, los patricios, acostumbrados a realzar laudatoriamente y glorificar la imagen de sus contertulios y compañeros de armas, amigos y parentela de las familias más opulentas de la península itálica, veían poco más que como a un bárbaro a todo aquel que no se haya instruido en sus tradiciones cortesanas.

Relieve de la columna trajana. SCALA, FIRENZE. Crédito: History NatGeo.

Ese militar que por sus victorias y su gran comandancia de las legiones de Roma había sido puesto en tan alto cargo y al mando de grandes tropas, las más valerosas en esos tiempos, no era nada parecido a lo que habían visto los romanos; era como que a partir de ese momento y mucho antes, desde la época de Vespasiano, el poder de Roma se decidiría por la cantidad de escudos y pilums, espadas y estandartes, antes que por las habladurías y traiciones nocturnas dentro de las paredes de la ciudad eterna quedarían como un lugar anecdotario y carente de valor.

El poder del ejército siempre fue superior a cualquier otro poder, principalmente desde la caída de Calígula, los soldados tenían más fuerza y valían más sus decisiones que miles de libros escritos por los más sabios de todos los tiempos y puede decirse, que en el caso de Trajano, no se equivocaron.

Cuando la égida de Nerva estaba a punto de expirar, el imperio recaía en las manos de la suspicacia y dimes y diretes, propios de aquella época explícita de violencia y de reticencias con respecto al predecesor, se venía la noche para Nerva pero afortunadamente, el emperador, tenía inteligencia y pensaba en el futuro más apresuradamente que en el presente y como los buenos faraones egipcios que pensaban en su muerte desde el momento de acceder al poder absoluto, sabían lo que debían hacer.

Arco de Trajano en Benevento, detalle: Receptio in fidem di principi barbari.

Al principio se creía que debía recaer en alguien que pudiera seguir con los empeños de la administración de este emperador que como sus predecesores había adoptado al mejor romano posible, no por su posición social o anterior fuerza familiar acostumbrada a reinar o dirigir las riendas de la sociedad romana sino al que era el más apto para ascender hasta la primera y única magistratura. El indicado por el emperador moribundo había sido Marcus Ulpius Trajanus o como su nombre en latín lo recuerda Marcvs Vlpivs Traianvs.

Nerva moría, subía Trajano

La carrera en la milicia desde joven, hizo posible que su nombramiento como el princeps de Roma sea venerado y no discutido, por el Senado y el pueblo, aunque siempre para desprestigiar a cualquier personaje ilustre existan los pordioseros que con su enemistad construyen el castillo de la discordia.

Así, un día como hoy Nerva dejaba el mundo de los vivos y se convertía en divinidad para dejar la sucesión del imperio a Trajano, un 27 de enero del año 98 d.C.

Estatua de Trajano. Crédito: History NatGeo. NY Carlsberg Glyptotek, Copenhague / Fotografiado en los Museos Capitolinos de Roma

A Trajano no le importó la vida cortesana, le importaba conquistar y extender la pax romanica por la vía diplomática o por las armas, a todas las fronteras del imperio donde llevó a las mayores victorias con los mayores botines de guerra jamás obtenidos, anexionándose el reino de Nabatea y conquistando con la fuerza de las armas Mesopotamia y Armenia que luego su sucesor, Adriano, se encargará de asentar; se mantuvo por dos años en plena movilización, haciendo la guerra y conquistando más extensión territorial para aumentar el limes romano, solo dos años después, el pueblo pudo verlo entrar triunfante en la ciudad.

Entre sus obras se pueden nombrar:

*La vía nova traiana;

*El magnífico y nunca igualado Foro Trajano;

*La columna trajana, obra de arte que nos muestra la vida de las legiones;

*Creó una ley que favorecía la implementación de medidas sociales de la administración central del imperio para ayudar a familias en situación de vulnerabilidad con la ley de los alimenta;

El foro de Trajano en el corazón de Roma. Wikipedia.

*El puente sobre el Río Danubio, una obra maestra de ingeniería que sirvió para mantener a raya a los dacios y transportar al grueso de su ejército victorioso ante las fuerzas de Decébalo o hasta el puente de Alcántara;

*La fundación de ciudades entre las que destaca la actual Colonia, acueductos, arcos triunfales, etcétera.

Homenaje, no queda de otra

El español, el que nació fuera de Italia y a pesar de ello, nació en Itálica, a decir de Dion Casio o Herodiano, historiadores poco fiables, ciertamente, pero coincidentes en sus manifestaciones positivas con respecto al emperador. El sevillano inmortal, de la Hispania, desde cuyo enclave llevó a Roma a la conquista más enérgica y grandiosa del Imperio.

Tuvo que llegar desde España, el iniciador, el salvador, el optimate, el majestuoso rey civilizador, el que con yunque y martillo apisonó las tierras desconocidas y bárbaras, explosionando los talentos de sus ciudadanos, los sueños de sus antepasados, rubricando con gloria, victorias y excelsitud el presente de sus coetáneos hasta cotas inimaginables.

Relieve de la columna trajana.

Roma, la última frontera del Emperador como se titula ese famoso documental que vemos en YouTube, representó para sus augurios el frente de batalla que eclosionó en la vastedad de sus conquistas jamás eclipsadas, jamás emuladas.

Trajano, su hijo mayor, su héroe inmortal, tuvo la suficiente cantidad de sangre corriendo por sus venas para despreciar el lujo y la vulgaridad de los deleites mundanos y supo decidirse por elegir la temeridad de los combates, menospreció siempre la vida tranquila por la aventura de la vida militar, nunca segura, nunca completa, prefiriendo las penurias del soldado; y elevó la disciplina de sus legionarios para engrandecer esa alicaída institución militar, vigilando, manteniendo el jolgorio y la rapiña de sus dirigidos lejanas a sus existencias.

El puente de Alcántara, ampliamente considerado como una obra maestra de la ingeniería romana, fue erigido durante el reinado de Trajano. Crédito: Wikipedia.

Fortaleció con ello su propia personalidad, sin temer a la muerte más que a la ignominiosa cobardía de rehuir los desafíos gracias a sus ganas de acometer las mayores empresas, de superar sus propias fuerzas, de esa forma, se ganó el mayor de los honores colocándose codo a codo con lo más encumbrado y llegando incluso, a sobrepasarlos con sus hazañas.

¿Qué más podemos decir?

El mejor de los príncipes fue elevado al nivel de Augusto y no es para menos, respetó con mucho celo las instituciones romanas, las mejoró o las dotó de nuevas formas que favorecieran su legado con la eficaz administración de la res publica, respetando siempre las tradiciones republicanas y manteniendo un feedback inusitado con el senado romano.

Busto de Trajano, Gliptoteca de Múnich. Wikipedia

¡Salve optimus princeps traianus!

Fuentes:

Casio, Dión. Historia Romana. Libro 68. Biblioteca Clásica Gredos. 2004

Gibbon, Edward. The Decline and Fall of the Roman Empire. Chapter 1. The Modern Library. 1995.

Vipia Aelia:
https://www.facebook.com/VlpiaAelia/photos/a.1392468104328142/2532825786959029/?type=3&theater

https://es.wikipedia.org/wiki/Trajano
https://historia.nationalgeographic.com.es/a/trajano-gran-triunfo-emperador_8010/5#slide-4

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Gabriel Ojeda

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