A paraguayan movie: Presentación de un alegato impropio y súmamente patético desde el ala más radical del patafisismo citadino

A paraguayan movie: Presentación de un alegato impropio y súmamente patético desde el ala más radical del patafisismo citadino

Quería hace mucho tiempo decir algo pero creí que lo iban a tomar como nuevo plagueo, que lo tomen como tal, no me importa y aprovechando la derrota paraguaya en las eliminatorias:

Se está armando un gran festival de Poesía desde la Manzana de la Rivera. No me invitan. Ergo, no soy poeta y tampoco me gusta la poesía de Carmen Soler, de paso, aclaro. 

No soy «poeto mainstream» de seguro. Una cosa es el olvido consciente y otra muy distinta la discriminación que sufro por parte de los seudo poetas que organizan este evento.

Todo bien con su festival. Suerte que no me invitaron a leer mis poemas porque de seguro terminaba en moquete porque no soy «políticamente correcto». No soy chupamedias de los que controlan el producto literario en la actualidad en Paraguay y porque soy crítico con los perros. Y claro, los perros y las perras abren sus piernas para ser publicados y publicadas en antologías poéticas y recién se iniciaron hace dos meses en los avatares de la lucha y el trabajo cultural.

Creí que quince años de actividad cultural servían de algo pero por lo visto no en este país donde solamente te identifican como poeta si sos «open mind» o de un sector ideológico determinado, aparte de estar bien con los mandamases de turno. 

DEFINITIVAMENTE NO SOY CONSIDERADO INTERESANTE PARA LEER MIS COSAS A LOS COSOS Y COSAS…

Lamento decirlo pero lo diré: No me gusta ser parte de la pose mainstream de la actualidad poética de Asunción porque me resbala legalmente, tener que hacerme del «buena onda hippie» y de escuchar mamarrachos o leerlos y decir: «Qué lindo que escribís, qué linda poesía, escribís muy bien, chao, qué purete», y demás pelotudeces de aquellos que se han creado una imagen de «cool» y «true» para luego formar parte de la rosca y la claque a la cual criticaban cuando esas claques no les hacían caso. Ni siquiera invitan a poetas del interior del país. No hay descentralización. Una vergüenza.

Como decía hace poco un amigo, hay una opresión consciente de un sector de la sociedad que cree ser literato para que no surjas. He allí el ejemplo claro. 

Sufrí persecusión y censura por parte de los pares escritores. Ahora también me discriminan por no pertenecer a esa caterva de lameculos y aggiornados al sistema cultural. (Aclaro que entre los poetas que leerán sus obras hay grandes amigos y poetas a quienes respeto por su larga trayectoria y por su don de gente). Critico a la organización del evento no a los que leerán sus obras. Pero contados son aquellos. Hipócritas.

Ahora que todo el mundo habla de la cachaka y la cumbia villera como sentencias del destino emancipador de nuestra cultura autóntona puedo esgrimir alguna salutación a este presente que vivimos. Entre la k-chorra y el premio nacional de los amiwis de la «izquierda literaria pelotuda» me quedo con la k-chorra.

Por poco ya no la comparan con Gabriela Mistral a la ganadora del premio nacional del amiguismo literario…juajuajua.

Armaré mi propio festival de Poesía con juegos de azar y mujerzuelas.

Gabriel Ojeda

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