El Parlante

Periódico Académico de Divulgación, Ciencia & Tecnología y Opinión de la Realidad Nacional, con óptica universitaria y patriótica.

Stand Up and Teleprompter Show con Tereré incluído Yo sé que no te importa…

COVID Mode On o “Modo Pedorro de Supervivencia”: Teleprompter poético previamente acrecentado por la postrimería del canto de la Seque Sirena y el séquito ministerial de Villanos de Marvel + los Narutianos defensores del Estado

Una cantaleta que ha entrado por la TV, la radio y los medios escritos no independientes conocidos que más arrastre presentan es el del modo de vivir pospandemia, es decir, el “Modo COVID de vivir”; tanto las autoridades nacionales como los periodistas más importantes según la opinión pública se sienten “asustados” por un lado y por el otro, “asertivos” en modo exagerado super sayayin ultra instinto por lo que viene después de la aplicación de la “Cuarentena inteligente”, propuesta básica para enfrentar la flexibilización consciente y también, la galopante presión empresarial que contiene jugosos contratos para la producción a gran escala de necesidades del Estado y las obras públicas, generadora de dádivas multimillonarias a lo largo de la historia democrática del país, ejemplos varios tenemos que podemos citar: el complejo IPS, el Banco Nacional de Trabajadores, ANDE que nunca invierte lo que recibe para mejorar el servicio, ESSAP que nunca concuerda con el MOPC para el arreglo de su alcantarillado, desagüe cloacal y sus caños de agua potable, la Metro-Estafa o Metrobús, la ruta de la vergüenza, la compra de buses nuevos con dinero del Estado a empresarios del Transporte a quienes, en premio a su gran mediocridad, se les otorga subsidios para seguir ganando a costa de “grandes pérdidas” y demás yerbas que serían interminables de mencionar.

Monólogo interior…

Esta pandemia nos enseña algo importante a nivel internacional: No dejar en manos de China el Monopolio mundial de máscaras y camas. Trump ya lo entendió. Todos lo están entendiendo. ¿Cómo se llegó a este punto? ¿Cómo pudimos dejar en manos comunistas el desarrollo y la innovación mundial? Hasta los estudios e investigaciones médicas en torno al coronavirus están siendo monopolizadas por el alto Politburó del Partido Comunista que compra patentes para todo lo que te puedas imaginar, desde chips para computadoras hasta medicina de última generación para combatir enfermedades. Esto según Nature. Acá tenés la publicación: https://www.nature.com/articles/d41586-020-01108-y?utm_source=facebook&utm_medium=social&utm_content=organic&utm_campaign=NGMT_USG_JC01_GL_Nature&fbclid=IwAR01GUlG8P1Hbyg_HaadYZDp-r3FLo8h7rWsmM4kdkVIIqa5_IYWdqJzzyo

Esto nos enseña que monopolizar está mal y no produce equidad. Por otro lado, se debería entender qué podría ser la solución a este dilema mundial, dada la mano de obra barata de los obreros esclavizados en China Continental que supera a todo el mundo en capacidad operativa e industrial.

También refleja quiénes realmente tienen el poder verdadero en estos instantes en Paraguay. Además de estas cosas, podemos dejar en claro nuestra sorpresa en tono irónico sobre cómo se comportan los medios de comunicación que confabulados con los órganos de control gubernamentales esgrimen argumentos a favor para luego, (siguiendo los designios de sus patrones, empresarios multimillonarios con grandes negocios con el Estado o con gente cercana a él), saltar histéricamente a criticar nuevas medidas que mal o bien, tratan de proteger el activo más difícil, la vida.

El Plagueo sigue:

El gobierno nacional debería pensar en ver cómo construir sus propios equipamientos y cómo responder a desastres o epidemias de manera más eficaz: el “modo COVID de vivir” que tanto repiten y repiten como loritos y loritas nuestras autoridades deberían tender a la solución principal que ahora todos están esperando, la generación de puestos de trabajo basados en un programa de inversión público-privado.

Los ministros deberían dejar de hacerse de los Rockstars en la TV y empezar a pensar a corto plazo para mejorar esta situación, sin recurrir al subsidio que no soluciona absolutamente nada y al contrario, genera una mala costumbre de esperar que «nos ayuden» desde afuera y no desde «adentro». Hasta ahora, los periodistas se han mostrado poco inquisitivos con el Gobierno de Mario Abdo, la excusa siempre fue que si “en treinta años no se hicieron bien los deberes, es imposible hacerlos o corregir esta impericia y negligencia en potenciales soluciones a problemas de décadas que venimos sobrellevando los paraguayos”.

¿Se dan cuenta que el gobierno jamás pensó en mejorar la calidad de vida de los trabajadores de la salud, que jamás pensó en mejorar las condiciones para hacer frente a posibles epidemias locales y ni qué decir a pandemias como la del coronavirus, se dan cuenta que el gobierno siempre responderá en la medida de las posibilidades para salvaguardar la salud de sus funcionarios de alto rango, nunca pensando en la gente en general, se dan cuenta que el estado es reactivo siempre, nunca pro-activo, que no tiene la más pálida idea de lo que se reconoce a nivel internacional como gestión de riesgos?

El “modo COVID de vivir” no debería ser una nueva norma para la existencia del paraguayo en general, es el sentido común el que debe primar y no «el distanciamiento social», frase poco feliz que no provoca ningún cambio real, sino solo, las actitudes paranoides; para mí, esta parte es una falacia ya que solamente un huraño misántropo como el Unabomber podría cumplir lo del verdadero distanciamiento y otros pocos como él. El “modo COVID de vivir” es una falacia de estos tiempos que solo sirve para autoflagelarnos, es la afrenta al sentido común, es el castigo autoimpuesto por nuestra molicie y verborrea puerco-esquizoide.

Ya pasó una epidemia el Paraguay a comienzos de los años noventa, la del Cólera y así y todo, con todas las montañas de basura que no eran recogidas por la administración municipal, con toda impoluta falta de tino a la hora del aseo personal o de la higienización correcta en los bares, mercados y lugares de reunión, no ha tocado este suelo patrio esa terrible epidemia que asoló Perú y parte de Sudamérica llevándose también sus muertos, la puerqueza del paraguayo es como su arma de doble filo, por un lado no podemos ser completamente sucios, ni exageradamente limpios, pues los virus, bacterias y hongos son copartícipes, desde nuestro nacimiento, de nuestra vida patética.

La Seque Sirena todavía no ha dejado de cantar, ella canta y canta mientras los obnubilados ciudadanos de esta pequeña Mesopotamia sudaca la escuchan como si fuera ella, la más bella de las sirenas jamás descritas por poeta de ninguna nación. Seque Sirena se tira un pedo y salta a la palestra una nueva iniciativa, una nueva poción mágica que la catapulta a los designios más apolíneos de la savia de este país de conchetos corruptos, nuevos ricos, regidos por la existosa carrera de los testaferros anteriores convertidos en demócratas de laboratorio. La Seque Sirena prorrumpe en los ministerios o en los canales de aire como una diva de la telesinguralidad, ella es la heroína de los periodistas, la estrella de la mancomunada mediocridad ministerial, el epítome magistral de la Omni Potencia Guber-na-Mental.

«Después del COVID-19 nada será igual». Otra falacia de estos tiempos. Después de la Peste Negra, después de la viruela, de la Gripe Española, después del Ébola o de la gripe aviar o del SARS 5 x 8 = 40, «el burro saca la cuenta», de la POLIO, después del SIDA, la vida ha sido la misma, antes, durante y después la gente hace lo que se le antoja porque no existe nada que pueda cambiar el comportamiento humano, a excepción de la Diabetes, pero aún así, los diabéticos lo que menos cumplen son las recomendaciones de los médicos así que no me vengan a decir «Modo COVID-19».

Todo pasa y «cambia, todo cambia» pero luego se vuelve a llegar al mismo punto que supuestamente nos «hizo cambiar», al final vemos que retrocedemos en el tiempo aunque estemos en el momento histórico de la Inteligencia Artificial, los avances tecnológicos más alocados, la vida que se extiende gracias a las vacunas descubiertas gracias al esfuerzo médico y científico a lo largo de este último siglo veinte, nuestra mayor evolución es vivir como siempre hemos vivido, sin preocupaciones hasta que el día de estirar la pata nos ponga parapetados tras la creencia religiosa o la promesa de una cura; todos nuestros ancestros han pasado por esto, desde Qin Shi Huang hasta Gengis Kan, desde Paracelso hasta Enrico Fermi. Nadie quiere morir ni demasiado tarde ni demasiado temprano pero a la hora de hacer los cálculos, nada es demasiado tarde ni demasiado temprano, se ha esfumado la vida y nosotros, con ella.

Esta falacia de autoridad de los gobiernos que ahora se han vuelto más controladores, significa para nuestro país la adopción de reglas básicas y fundamentales de aseo, higiene y limpieza, algo por lo que el paraguayo, en general, salvo honrosas excepciones, no ha sido SEGUIDOR DE LA «suprema lex est«; el paraguayo es puerco, porque no tiene educación y no culpemos solo al sistema educacional estatal sino al propio seno de la familia donde crece el niño que se convertirá en adulto puerco.

Es la falacia de Seque Sirena, ella esclarece, dilucida, explica una y otra vez dando saltitos de saltimbanqui, un saltimbanqui politroqueniano recubierto de lápiz labial de las putas de los canales y las redes sociales…ella es la estrellita ahora, la damisela portentosa, la María la del Barrio del Twitter y los medios de comunicación, ahora ella está un poco calladita, ya que nadie la quiere ver de nuevo, sonriendo como si no pasase nada, como si nadie haya muerto, como si nadie vaya a morir, porque ahora estamos en la fase más importante de esta obra de teatro tragicómica del “modo COVID de vivir”.  

Si de chicos vemos a nuestro alrededor a la gente tocándose la nariz a todo momento y comer el moco sin que nadie diga nada, rascarse las bolas o tocarse el culo luego y saludarte como si nada, salir del baño sin limpiarse con agua y jabón, (solo con el papel higiénico) y luego ir a «remover la yerba de la guampa» tocando la bombilla con la mano sucia y asquerosa; si te vas a casa ajena y no te lavás la mano al llegar para saludar al dueño de casa, si no tenés pañuelo para sonarte la nariz y lo hacés como esos jugadores de fútbol que se la suenan en la cancha, a lo arriero porte, si en fin, no lavás tu arroz o tus verduras y legumbres convenientemente cuando vas a cocinar entonces de qué lo que estamos hablando?

Si mirás las ollas populares por TV, todo el mundo sigue el “modo COVID de vivir”, es decir, se aglomeran en torno a las ollas, se pelean por las vacunas en los centros de salud, los pobres se aglomeran en los barrios populares o pobres como el Bañado Norte, Sur, Este, Oeste y la Chacarita, Mundito, Barrio Kambala, las compañías barriales de Ñemby, Luque, San Lorenzo o Tablada Nueva, a nadie le interesa respetar el “distanciamiento social” porque cuando hay hambre no existe “modo COVID de vivir”, eso sólo puede ser materia inherente al que puede hacerlo.

Allí vemos a un canillita con una remera con Seque Sirena en su portada…Seque Sirena es la nueva rock star del gobierno, ella dice la verdad, es puramente intelectual, puramente científica, experencialmente apta para explicarle a los ungabungas que la entrevistan que son todos bodrio y basura sin sentido, ella es la sacrosanta y misteriosa vaquera de las causas imposibles.

En los supermercados se toman decisiones sobre las nuevas reglas, reglas que desde antaño deberían haber estado presentes en sus locales que más se han preocupado de contrabandear que de darles mínimas condiciones de seguridad sanitaria a los clientes potenciales.

Dejémonos de ser tan serviles y obsecuentes, pedorros y genuflexos, bárbaros y puercos, el gobierno quiere abrogarse ahora, premios que no se merece, porque jamás pensó en la salud del pueblo, sino solo en su propia salud, conseguir buenos negocios para los popes del Estado y aquellos empresarios que siempre han participado en las licitaciones, yo no lo digo por malo ni por decir nada más, a las pruebas me remito, las renuncias del secretario de la DINAC y la de la presidenta de PETROPAR nos deben dejar zanjadas las dudas persistentes de hacia dónde va esto.

Nuestra sociedad es una porquería almidonada, la población paraguaya es una ironía que se adorna con cochinería de la peor calaña, con la impureza misma del Alma de la Raza, limpiamos nuestra mugre con la indecencia, vivimos en albañales, nuestra conciencia se apolilla en una letrina, somos hijos que desde chicos hemos vivido en la inmundicia, nos une el orgullo de vivir como chapuceros en pocilgas peores que las chacras de los chanchos de Oschi. Porque Paraguay ahora es obra y gracia de Seque Sirena, el Doctor Optimus Lutor, el Gallo Paloma Groserito, la Cheta Ministra, Cuello de Botella Alquímico, el Mandamás Real, Sugar Ray Banana Split Diplomático y los inefables enanos mal construidos que los acompañan.

La puerqueza en Paraguay es nuestro mayor portento, no somos orgullosos por la Virgencita de Caacupé o por el Movimiento apostólico de Schönstatt, no señores, no somos felices los paraguayos por nuestra chipa y nuestro ka´a he´e, ni por el guaraní, que supuestamente, todo el país habla; nuestro mayor orgullo no es el tereré ni la sopa paraguasha, ni tampoco nuestras grandes represas de las que no nos habituamos a quitarle los mayores réditos, no señores, somos soberbios los paraguayos pero no por las Ruinas Jesuíticas ni por el salto del Guairá o el Río Paraguay, no lo somos por tener el pantanal o la mejor carne de América y ser grandes exportadores de alimento que el mundo consume, ni siquiera nuestro chismerío y mediocridad pueden ser nuestros grandes baluartes conductuales, la puerqueza, la suciedad, la roña que nos rodea no es solo física, sino espiritual.

No existe ética ni moral tan elevada como para no caer en la tentación de quitar algunos centavitos a costa de la histeria general y formar parte de la mucosidad chorreante mezclada con baba etanólica, nuestra sociedad es una porquería almidonada, la población paraguaya es una ironía que se adorna con cochinería de la peor calaña, con la impureza misma del Alma de la Raza, limpiamos nuestra mugre con la indecencia, vivimos en albañales, nuestra conciencia se apolilla en una letrina, somos hijos que desde chicos hemos vivido en la inmundicia, nos une el orgullo de vivir como chapuceros en pocilgas peores que las chacras de los chanchos de Oschi.

Porque Paraguay ahora es obra y gracia de Seque Sirena, el Doctor Optimus Lutor, el Gallo Paloma Groserito, la Cheta Ministra, Cuello de Botella Alquímico, el Mandamás Real, Sugar Ray Banana Split Diplomático y los inefables enanos mal construidos que los acompañan, súmenle a estos tremendos representantes a los pigmeos sifilíticos del Congreso y a los hermanos de la orden escocesa del Palacio de Injusticia y la Fiscalía General de Pantalón Chupín de Pescado rico y calentito desde las aguas llenas de jeringas que se encuentra bajo el Puente Remanso.

Allí tienen su Modo Covid de Vivir, ellos son el virus, nosotros las bacterias y los jóvenes, los vectores de este mamarracho monumental…de algunos periodistas solo prevalecen Itachi “El Farfullante” con cara de Chimpancé, el Kakashi el travestido, Jiraiya del Club 6 de Enero de Lamber City, el Sasuke arrepentido de la avenida Don Carlos Antonio López, la Sakura goriloide, el Shino Aburame de la Lupa, la Deidara avejentada, el Asuma Sarutobi del tic tac – tic tac – tic tac, o la Hillary Clinton en modo histérica teletonístico, cada energúmeno que tenemos…

Somos los fachos de la dejadez, la estratagema invaluable que teje redes de carroña alrededor de los pendejos, para que se conviertan en verdaderos paraguayos, más sucios que los propios remedios yuyos refrescantes que nacen gracias a la bosta de la vacas Holando, nuestra gente es una marea embravecida desorbitada de impurezas, somos hijos de la impudicia y la lascivia y la promiscuidad de nuestro primer adelantado, el desecho del jaguareté, la sobra del Tapir, la hemorroides del Tapiti, el vómito del Yrybú, la deslenguada asquerosidad de un Tatú Carreta, la sangre podrida del Mbopi, el mbocapú sangriento que se escucha con el pedo de nuestro Taguá, la sopa de gangrena de pata de Cavajú. Cochinos, peripatéticos de la bazofia, neoplatónicos de corral, marxistas del escombro, médicos de la inmundicia, heces con zoonosis de la politiquería, el humus del mañana, la ilustrada putrefacción de hoy.

Fotograma de la película «Old Boy»

A la puerqueza “se la quita bañándose”, decía el Chavo del Ocho, pero la puerqueza espiritual, ese tumor maligno que crece y crece sobre esta caterva descosida llamada Nación, hasta corromper lo último, no deja de contaminarnos día a día con autoridades de mierda y periodistas obsecuentes.

El sentido común, que en nuestro país es el menos común de los sentidos, no debe dejarnos para siempre, la lucha sigue.

Desde las mazmorras de Ciudad Nueva, feliz día del periodista por cierto.

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