El Parlante

Periódico Académico de Divulgación, Ciencia & Tecnología y Opinión de la Realidad Nacional, con óptica universitaria y patriótica.

Stand Up and Teleprompter Show con Tereré incluído

El Barneyismo influencer y los pedorros miembros de la secta streamer vampiroide

A nadie le debe importar lo que una demente salte a compartir en las redes sociales, pero cuando te impone una nueva forma de pensar como la correcta ya no se aplica el principio «dejar hacer, dejar pasar», porque influye directamente sobre miles de jóvenes que siguen sus posteos como si fueran la verdad.

Esto es gravísimo, ya que pone al tapete manchado de por sí, de una gran salsa de mediocridad, pedorra magnificada palabrería sin sentido, el clamor popular de ver a alguien autodestruirse ante propios y extraños, y la no menos inveterada e inefable concupiscencia del influencer acogotado por hacer de tripas corazón para ofrecer un nuevo producto a sus seguidores y detractores; ésta forma virtual de mostrar o decir cosas que a nadie puta les puede interesar ni importar invade nuestros entornos desde el celular o la compu, solo para mostrarnos su cara más ingüeroviable, a través de una máscara facinerosa y letrinaria, que fascina a los internautas porque les da eso que necesitan, aquello por lo cual viven: el chismerío chabacano, llano y vestido de santa pretensión de autenticidad y originalidad frente la realidad de sus propias conciencias encerradas en su melancolía paroxística que debe ser atendida, no porque nos importe ni nos interese o tenga que hacerlo, sino porque en esta era líquida de la hipertextualidad, en el entorno del enjambre de borregos virtuales, uno debe automáticamente, ser tolerante con los intolerantes o con los idiotas.

En estos veinte años de internet y cibernautas todos experimentamos un cambio, un cambio que empeoró las cosas como decía el extinto Umberto Eco, estamos en una era donde los que menos saben son escuchados, vistos o leídos, donde una generación ignorante y bajo el sesgo de la cultura de la cancelación describe su existencia mediante el uso y el abuso de estas importantes herramientas para llevar agua a su molino, el caso de esta señora es eminente, en este sentido, el prejuicio de ella es que entiende que todos somos más idiotas que ella, por eso no puede absorber la crítica o una postura contraria, como muchos como ella, creen que tener un pensamiento negativo sobre sus creencias personales, que son falacias, te hace “discriminador”, “intolerante” o peor, “ignorante”.

Esta legión de idiotas con teclado y Smartphones, se convierte así en un cuerpo que actúa como una milicia que prohíbe posturas contrarias, ellos desean y obligan a los demás a ser idiotas como ellos, practican la idiotización y la imbecilización de las masas para gloria de sus movimientos culturales al estilo new age pero con jagua ryái´s ungabungas rebosantes de megalomanía galopante que saltan histéricas con cada nuevo seguidor o seguidora idiota al que proclaman como nuevo miembro de esta secta de streamers vampiroides drogodependientes de la fibra óptica de su corrupción, colapso y posterior desintegración y encima, estos nuevos fanáticos se convierten en el colchón inefable donde poder descansar sus trasnochadas y desquiciadas elucubraciones.

En un mundo como éste, donde los “influencers” y «streamers» son la vanagloria de la ignorancia universal, debemos soportar con tolerancia las burradas de ciertas personitas que creen en pelotudeces, ni los famosos movimientos anarquistas tanto el anarcoBackyardiganismo, el ultra spongebobsismo o el anarcoTeletubbiesmo llegaron a tanto, es más, quiero decir que estos al menos eran cómicos y te dejaban cierto sabor dulce por sus posturas tomadas de los pelos cuando fueron predominantes, pero luego quedaron en lo más hondo del agujero ciberespacial controlado por el FBI; pero estos anarcobarneyistas llegan a extremos notables pues a partir de la cantidad de seguidores que tienen, pueden ser ejemplos válidos para los jóvenes de ahora, depresivos y baluartes de la estupidez que pueden copiar lo que no debe copiarse.

Al momento de escribir estas líneas me viene a la cabeza la famosa serie de Barney, el Dinosaurio, que dejaba embobados a los niños por su singular forma simpática y empática de actuar y hacer las cosas que hacían reír. La señorita a la que hacemos referencia se cree una Barney pero salvando las distancias, sus actos no son simpáticos ni empáticos y mucho menos miméticos, sino asquerosos, lamentables, voluptuosamente abúlicos y generosamente anoréxicos; la señora es una Barney vestida de Negranieves, con un águila harpía que le carcome el cerebro todos los días, con un Mbói Chini que se alimenta de su ayuno y una bacteria que se emborracha de su trastorno nocturno; esta señora presenta una escalofriante violencia frente a los que no piensan como ella, es fácil desde su óptica “iluminada” tratar a los que con razón la critican, de no entendidos, de personas que no son capaces de ver sus propios errores que se manifiestan, según esta «vomit-posh-chorra» concienzuda, en base a los prejuicios que desde el seno familiar te han inculcado tus padres, ¿notan el facilismo de estas aseveraciones? ¿puede esgrimirse como defensa el ataque a los demás por ser “inculcados” desde el seno de la familia a entender que una buena nutrición, basada en los preceptos científicos comprobados, puede ayudarte a tener una vida sana que te dé una vida plena, si es que se pueda llamar «plena» la espera a morir indefectiblemente?

No, según ella, todos los que pensamos de manera diferente estamos “programados por una sociedad equivocada, violenta y opresora”, cuando uno piensa que todos están equivocados esgrimiendo este tipo de pelotudeces, uno se da cuenta que el fósforo y el hierro, no son precisamente componentes esenciales de tu sangre sino todo lo contrario, existe una inconsciente y a la vez consistente búsqueda por reafirmarse frente a una sociedad chopeta-chetoide progresista que no la comprende, que no la ve “con buenos ojos” solo porque ella “ha tomado esta valiente decisión de autodestruirse” y encima de todo, hacerlo público en cada tweet, posteo de Facebook o foto de Instagram; esto ya es el colmo, el acabóse, es una falta total de elegancia, ¿por qué puta tengo que compartir mis creencias personales en las redes sociales? ¿para convencer a otros que sigan mi camino? ¿para mostrarle al mundo que mi idea de mundo es la correcta y que, por lo tanto, todos los demás están en el error?

A quién puta le importa si me gusta la pizza o si me gusta bailar desnudo en la plaza pública, a nadie puta le importa ni le interesa si estás enferma o si sos sana, a nadie puta le interesa ni le importa si creés en los alienígenas ancestrales o en monstruitos reptilianos que salen de las profundidades de la Tierra, a nadie puta le importa ni le interesa si te gusta pasar hambre o si te gusta comprar cervezas caras o whiskies añejados, a nadie puta le interesa si te querés autodestruir, hacélo por favor, pero no lo compartas, existen personas que ni qué y otras que simplemente, entienden que cada quien hace de su culo un candelero y está en su derecho de hacerlo pero al compartirlo, pierde el sentido de pertenencia a algo superior a la moralidad o la inmoralidad, que es carácter humano de entender que a nadie puta le interesa ni le importa lo que te pase, si sufrís depresión o si te querés tirar del campanario de la Catedral de Asunción, o si te duele la panza o si te gustan ciertas series, a nadie le interesa lo que te interese y mucho menos lo que pienses, ni lo que te importe o deje de importar.

Sencillamente no es gracioso, it´s not funny, pero no se podría exigir preeminencia de la risa, remedio infalible, para la seriedad de la demencia recalcitrante, del intento fútil por llamar la atención para llenar el vacío interior que te aqueja, ¿verdad?

Me hace reflexionar:

«Una cara linda, una mente enferma y un corazón podrido».

Así son las redes sociales de muchas mujeres y hombres de esta nueva era donde no importa lo que sepas, o lo que aprendiste porque siempre hay una joven o un joven que saben más que vos sin haber experimentado absolutamente nada, a sus preciados 18 añitos.

Muchas veces con los ojos vemos cosas alucinantes, realmente asombrosas que no podemos creer, pero el resultado final es que cuando tocamos esas cosas, cuando tenemos la oportunidad de verlas cerca, de compartir con ellas, olvidos y reseñas y anecdotarios, nos encontramos con la honesta cara del mundo, de su existir, el completo y más tragicómico embiste del destino con respecto a nuestro acostumbrado anarcoromanticismo.

Nos damos cuenta que lo bello y lo sublime puede formar parte de lo feo y horripilante, pero cuando a esto le agregamos una falta total de dignidad y decencia, ya nos queda claro que todo está perdido. Quizás, esta forma de pensar equivocada durante miles de años, nos refuerce en esta reflexión para tratar de entender lo que la señora en cuestión quiere mostrarnos.

No señores y señoras; la vida te da sorpresas legalmente pero no para reírte o sentir lástima. No se puede sentir lástima por los idiotas ni por sus seguidores, lástima se tiene de los animales porque ellos se guían solo por su instinto, no tienen razón, pero bien que a veces, los animales son más coherentes que los propios seres humanos.Su punto, estamos en lo cierto, está más que claro. Ella transporta sus inseguridades, sus miedos personales, la violencia de su entorno con este tipo de publicaciones, ella se muestra feliz, hasta donde la máscara puede desviar nuestra atención de su problema de esencialidad. La esencia de la forma de pensar de esta señora es que ella es alegre, feliz, se muestra contenta con su mierda, se concentra en lo que ella piensa es correcta forma de pensar, es un escarabajo estercolero hembra que carga con su mole de mierda a través de las redes sociales y nos obliga a olerla, y así, escalofriantemente, quiere que todos seamos seguidores de su mierda de supuesta superioridad, porque sí, queridos amigos y amigas, ella piensa que es superior al resto de mortales porque está iluminada y nosotros, el resto de míseros buenos para nada, vivimos en la caverna platónica.

Solo ella puede sufrir, solo ella puede lograr la plena satisfacción, solo ella puede drogarse, solo ella puede obtener placer, solo ella puede pensar correctamente, solo ella entiende los complejos procesos del sistema nervioso central, solo ella es la víctima de la humanidad, solo ella tiene la verdad en la punta de su lengua cuando apunta sus dardos contra años de avances médicos, solo ella tiene derecho a escribir y publicar sandeces.

¿Existe modo más patético y rudo de excrecencia adosada de voluble depresiva observancia con signos de seudo iluminación?

Afortunadamente, hay muchos que también tenemos derecho a refutarla o a escribir en las redes sociales e inundar con shitstorms los complejos vericuetos de la web.En fin, ESTAMOS TODES LOQUES, TODES MORI-MEMES.

DEJA UNA RESPUESTA

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *