La calidad de los ositos de peluche versus la compra de conocimiento…

La calidad de los ositos de peluche versus la compra de conocimiento…

Dicen que no hay suficientes publicaciones científicas en el país. 

Como si fuera que una publicación honestamente original se da de la noche a la mañana tronando los dedos de los pies…o tirándose un pedo con cada guiso de poroto peky con pata de vaca…

En la ciencia y en cualquier cosa que valga la pena es mejor siempre apostar por la calidad antes que la cantidad.

Hay gente que sostiene que la ciencia debe ser un supermercado donde todos puedan «comprar conocimiento» y «publicar cualquier bazofia». Creen fervientemente, como los peores militantes de la peor perogrullada que el «boom» del momento es publicar a montones, a chorros como una manguera de bomberos…o como un pasado de copas con incontinencia.

Calidad vs Cantidad. 

He allí lo que marca la diferencia y si creés que Paraguay de la noche a la mañana va a crear «nuevos científicos» y «publicadores» de material marketinero y comercial sólo para satisfacer las ordenanzas de los entes que rigen la investigación científica en el país, -si realmente crees en esas huevadas-, entonces significa o que no vivís en Paraguay o querés traer un modelo de primer mundo a un país con mentalidad de tercer mundo…

Los procesos y programas científicos se dan como resultado de años de investigación y lucha contra la burocracia estatal o privada, no de la noche a la mañana. Mucho sudor, esfuerzo y tropezones serán necesarios para que la instauración de la visión científica pueda asimilarse en la materia gris de la gente que tiene la capacidad de «decisión», es decir, «que decide» lo que es bueno o malo para un país y allí, lastimosamente estos pregoneros de una ilusión seudo anarquista, no estarán, porque su visión es irremediablemente «no pragmática». 

Este no es un proceso de dos o cinco años…es un proceso que se ha truncado en los albores de los años setenta del siglo pasado y que lamentablemente, por lo menos, deberá durar treinta o más años. (O menos, si somos positivos).

Me van a disculpar los que piensen lo contrario porque viven en una nube de pedos probablemente, no son capaces de ver la realidad pedorra y paupérrima en la que estamos, en todos los aspectos. 

Lo repito de nuevo: No es con cantidad de publicaciones que demostrás lo bueno que sos, sino con la calidad de tus publicaciones. Ese es el gran problema de querer «adecuarse» a las realidades del primer mundo, con años de experiencia, idas y vueltas. No es fácil el camino.

Sin embargo, este tipo de opiniones deberían «sensibilizar» a las personas encargadas de inyectar mayor presupuesto en el apoyo a la creación de institutos o el aumento para la investigación, el desarrollo de tecnologías, y la innovación.

Ojalá se pueda dar. Pero tal y como están las cosas, es difícil campear, en un campo de Marte, donde los primeros que deberían mostrar el rumbo con diplomacia e inteligencia, son los encargados de mostrar sus garras, vaya uno a saber por qué. De esta forma, los ositos de peluche se reproducen a un ritmo imparable y el conocimiento, bien gracias.

Si no entendés el sarcasmo, dejá nomás.

El Conde de Go

El Parlante

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