El Parlante

Periódico Académico de Divulgación, Ciencia & Tecnología y Opinión de la Realidad Nacional, con óptica universitaria y patriótica.

Stand Up and Teleprompter Show con Tereré incluído Yo sé que no te importa…

Un nuevo concurso literario en Neptuno o de “los esfínteres cargados de mbuzús investidos de sacrosanto teletubbiesmo y bodoquismo pichirulista de antiguos pyragüés hoy convertidos en luchadores por la Democracia de los amigues de la Kulture invertida: el nuevo formato de adjudicación de proyectos culturales en el Estado Omnipotente de Neptuno

Recientemente, un tipejo llamado Matusalén de los Altos Pastizales de Irgen 127832, parte frontal de la ciudad Graciena-K-Dramonia, del Planeta Neptuno (algunos lo llaman el Harold Pinter del acomodo neptuniano aunque de ello solamente tenga la “pinta”), de estirpe Jeffersoniano-Ack-Ackista, ganó un concurso literario organizado por uno de esos lugares creados e inventados por el Estado Neptuniano y los amigues de lo ajeno, dependiente nada más y nada menos del Honorable y Espléndido Senado de la República Libre y Revolucionaria de Neptuno presidida por el actual presidente de Neptuno Jefferson Ack-Ack Espronceda Rosenberg Jr., y que tenía como objeto destacar a través de esta obra literaria, la figura de un importante demócrata y político de aquel planeta lejano en el que se instauró desde la caída de la dictadura Jefferson Ack-Ackista una verdadera dictadura de la Kulture amigue[1].  

El persona-jete en cuestión, supuesto luchador por la democracia, pero sobreviviente, pigmeo de poca monta escurrido con las mieles del seudo-éxito, gracias a los pichirulos del ancien régime, que fuera alguna especie de doctor en policíacas elucubraciones, que funge como Bunge, ahora, en esta modernidad plagada de mediocridad y prebendarismo, atrabiliarismo recalcitrante y bodoquismo chupaculos, pestilente de sifilítica podredumbre cultural con poca gracia y forma de hablar cansina y propia de energúmenos, miembro honorable de las castas más pedigüeñas del país neptuniano, excelso representante de la porquería almidonada cultural neptuniana de morondanga, con su gente de morondanga y su arte de morondanga, pudo conseguir esta presea, porque es como Highlander, inmortal pantagruélico escolopendromórfico pulpejo mal parido por miles de putas preñadas en la dictadura tóxica de Jefferson Ack-Ack Espronceda Rosenberg.

Inmoral, anti-ético, el GOAT[2] de las trampas literarias, pelafustán genuflexo ante el poder de Jefferson Ack-Ack Espronceda Rosenberg y luego de su caída, convertido en gran exponente de una lucha en la cual nunca se inmiscuyó, más que como representante/ministro plenipotenciario del pyragüeteato radical con aires de James Joyce y como una voz que en las tinieblas, ensalzaba a como dé lugar las dadivosas muestras de generosidad del totalitarismo, una forma de ver al mundo neptuniano que se hizo con el control del poder de la administración del dinero público para repartírselo sin vergüenza y pundonor a los “amigues, amixs” y demás petulantes mamarrachos que vagan por las ciudades de Neptuno, bañándose con la meada resecada de los borrachos escritorsuchos que siguen de cerca todos los pedos que se tire su “maestro” y los travestidos de la información, que consideran su efigie y figura actual, como la muestra más eminente de sublimidad en todas las artes burguesas, concebido en alguna alcantarilla perdida de Neptuno donde las aguas negras inseminaron los óvulos ácidos que se escaparon de un estanque plagado de pirañas y ratas.

Esto no pasa de ser una costumbre enraizada desde antes en lo más profundo de la capacidad extraterrestre de chupar las tetas del Estado Neptuniano, que denigra el verdadero logro de los mejores, el esfuerzo de los luchadores artísticos, la batalla diaria de los que merecen ser escuchados y vistos, que caídos en la desgracia de la indiferencia claquista y el vacío cultural que convierte todo futuro ahínco por practicar artes y desarrollar cultura en una sola cosa: Babosismo y politroquismo embadurnado de semen linfogranulómico de carpinchos vaicuéchos y sangre de culos penetrados por mbuzús alimentados con saliva impregnada de vaginosis bacterial; en fin. Demás está decir que a estas alturas neptunianas, convertirse en escritor o escritora de fuste o para ser menos violentos, de mediana calidad y capacidad de arrastre, hay que arrodillarse a chupar las vergas gonorréicas de estos pedorros petulantes, no es nada nuevo ni siquiera, extraño. Una vergüenza por donde se lo mire. Pero vayamos paso a paso.

Esta Aldea nos presenta cada sorpresa o no, en este caso, no fue sorpresa, armaron el concurso para que él gane, porque «no hay luego otro caudillo cultural», no hay luego nadie parecido a este «espécimen de la fauna artística neptuniana», arcángel de los anarcoteletubbies que lo «acongojan» de estiércol mal llamada «alabanza a su gran trayectoria marcada por la negligente estilística y la trasnochada palabra» que logra con sus fulgurantes muestras de intelectiva y avezada sabiduría, comprometer a las nuevas generaciones para que lo seduzcan con aplausos, vítores y zapateos al estilo seccionalero más chabacano, (ya que provienen de gente ñembo culta o disque, culturalmente superior), como si fuera que con ello, él les otorgará la gracia divina de obtener una pizca de su inmortalidad, engendrada y emergente desde las tinieblas de la persecución a las nuevas voces sin voz.

Un verdadero triquitraka malabarista, saltimbanqui que desde la caída de la dictadura de Jefferson Ack-Ack Espronceda Rosenberg en el planeta Neptuno ha sabido catapultarse en los lugares de poder de la cultura, que decide qué es y qué no es, pasible de ser atendido; hasta ha ganado concursos realizados especialmente para otorgarle ese premio a la ambición desmesurada por el ijagarrapasismo centelleante, escudándose en las enaguas del aichinjaranguismo proto-izquierdoso, aunque en el fondo sea un facho jeffersoniano Ack-Ackista[3] de cuarta.

Si negáramos por un solo momento la realidad y expresáramos nuestro punto de vista, en un Aldea neptuniana como ésta, (siendo nosotros terrícolas) creyéndonos con la capacidad suficiente como para no criticar este tipo de hechos, podríamos incluso decir, que sus acólitos y seguidores masticadores de sus cagadas monumentales podrían en todo caso, ser considerados, dignos representantes de esta porquería humana.

Pero, empero, como no estamos en una Aldea buena, sino en una mala, (y aparte, no estamos en el Planeta Tierra) los epítetos, magníficas muestras de perfecta sorpresa que podamos tener o máximo, las posturas que podamos esgrimir y las ideas que podamos expresar, como siempre, quedarán en el más completo olvido, en la indiferencia más encumbrada, en el vacío más fatuo.

La nueva forma de los proyectos culturales pagados por el Estado Neptuniano, ha nacido y se presenta en el siguiente diálogo, hipotético por cierto, porque nada de lo que puedas leer en este post, es real, es cierto ni fidedigno ni falso, a la vez, todo vale en un mundo como el Neptuniano claro está:

—Hola, tengo una nueva creación insigne para el arte paraguayo.

— ¿En serio, y cómo se llama?

—Se llama: «La polifonía de mi esfínter neptuniano cargado de mierda: monólogo en dos fases sobre cómo cagar sobre la cara de mis aduladores para que me adoren más».[4]

—Excelente Maestro, pero ahora no tenemos plata para ayudarte con tu proyecto.

—¿Y qué se puede hacer? Porque esto tengo que publicar, tengo que estrenar o no sé qué lo que se deba hacer…

—Podemos armar un concurso relámpago para darte el dinero.

—Pero con ello se da oportunidad a que otros me ganen el concurso.

—De eso no te preocupes que el Estado Neptuniano tiene una respuesta para todo, y además, recordá, los jurados los ponemos nosotros y les pagamos por lo que deberán hacer lo que les decimos…

—Excelente, ¿cuándo puedo pasar a cobrar?

—Y ni bien termine el concurso te avisamos, pero desde ya, «conocéte» ganador, ya de por sí ganaste porque queremos darte el dinero, vos fuiste siempre buena gente con tus opiniones y publicaciones, para vos el Estado siempre es bueno y ésa es una propaganda que tarde o temprano, debemos retribuir; además sos parte de la rosca cultural, de la claque artística de nuestro Planeta Neptuno.

Obra ganadora de nombre: «Yo, El Supremo de K-Dramonia». 👏 👌

El ganador: ex-Pyragüé del Gran Excelentísimo Señor Presidente y Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas de la República libre y revolucionaria de Neptuno, Jefferson Ack-Ack Espronceda Rosenberg. 👏 👌

Ahí tenés tu cultura neptuniana de primera línea y excelsa superioridad. 👏 👌

Seguí participando pendejo. 👏 👌

Esperemos que estas prácticas mafiosas culturales neptunianas no se instalen en los corazones de los terrícolas y más aún, de nosotros, los paraguayos, quienes vivimos en el más completo progreso, con paz y tranquilidad, donde los políticos que tenemos son altruistas y solo piensan en sus compatriotas, y la cultura se maneja dando a cada quién, lo suyo, en un Estado total de igualdad de oportunidades, algo que los neptunianos, aún no supieron entender, lastimosamente.

Fin de la conversación. Eliminar o denunciar esta publicación.

Escrito por «El Conde» y el «Chanchón Criticón» en exclusiva para El Parlante.


[1]“Amigue”, en el lenguaje inclusivo, la correspondiente a “Amigo” que a pesar de no ser reconocido por la Real Acanemia de la Lengua Neptuniana, queda muy bien usarla de este modo, para estos fines.

[2]Expresión en inglés que significa “Greatest Of All Time”, El Mejor De Todos Los Tiempos.

[3]Dícese de los seguidores del régimen dictatorial del ex presidente de Neptuno, Jefferson Ack-Ack Espronceda Rosenberg, quien fuera destituido por un golpe de las fuerzas armadas de Neptuno y una confederación de estados libres de la Vía Láctea.

[4]La “polifonía” es un término extraído de la teoría y crítica literaria acuñada por el sabio Mijaíl Bajtin, ruso que provocó una radical revolución en la forma de interpretar textos literarios que ha tenido su eco en la actualidad con lo que conocemos como “coralidad”, planteamiento escénico en el que muchas voces a la vez, son provocadoras de un quiebre de la monotonía escénica y del diálogo con el consigo mismo del personaje, en este caso, del monólogo interior del mismo que se yuxtapone a la propia interpretación del espectador o del lector de este artículo en tono de sorna. Esto claro está, desde el patafisismo.

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