El Parlante

Periódico Académico de Divulgación, Ciencia & Tecnología y Opinión de la Realidad Nacional, con óptica universitaria y patriótica.

El Paraguay Liberal Parte II: La era de los Guapos

Era la época de guapos en la política paraguaya. Ostentar una divisa era todo un desafío, como desde luego siempre lo fue en este país de política amañada.

El Paraguay Liberal: El inicio de los clubes y partidos políticos en Paraguay

El Paraguay desde su independencia se dividió en tres etapas en lo relativo a su proceso político, “el Paraguay Patriarcal, el Paraguay Liberal, y el Paraguay Corporativo”

Año 1912: Las “cuatro” presidencias – “Una seguidilla de hechos bochornosos”

El flamante presidente Rojas, al decir de Gómez Freire Estévez, era “el Jarismo, sin Jara”, y conformó su gabinete con figuras nuevas, sin ningún arraigo político. Entre los que se destacaban el doctor Alejandro Audibert; en el ministerio de Justicia, Culto e Instrucción Pública (así era el nombre completo de ese ministerio) y el doctor Teodosio González autor de la célebre obra “Infortunios del Paraguay” – en la que relata las desgracias del país producida por sus gobernantes, y del Código Penal Paraguayo, rama del derecho en la que descolló.

La hecatombe: La era del “Varón Meteórico”

Con los antecedentes explicados anteriormente en la primera parte de esta historia (Pacto de Pilcomayo de 1904 que significó el raje y llanura de los republicanos colorados del poder luego de atornillarse más de treinta años en él; derrocamiento del primer presidente liberal Gaona en 1906; presidencia provisoria del doctor Cecilio Báez; presidencia del Gral. Dr. Benigno Ferreira y derrocamiento de éste con el violento y virulento raje de los cívicos del poder) golpes, cuartelazos, conspiraciones, exilio y muertes varias, se sumaba ahora la sorpresiva renuncia del ilustrado don Manuel Gondra, el 17 de Enero de 1911. Por lo que el poder del ejecutivo era servido en bandeja al “Varón Meteórico” Albino Jara.

El «Anarquismo liberal»

Vayamos a los antecedentes; en el año 1904 luego de una revolución que duró casi cuatro meses, en donde se produjeron aparte de acciones de todo conflicto armado, anécdotas curiosas como las deserciones en filas republicanas donde entre el muestrario de desertores figuró nada más y nada menos que el propio vicepresidente de la república, el siempre “ubicuo” doctor Manuel Domínguez quien se presentó voluntaria y sorpresivamente en el campamento revolucionario, poniéndose a disposición de los mismos renunciando al propio cargo.