El Parlante

Periódico Académico de Divulgación, Ciencia & Tecnología y Opinión de la Realidad Nacional, con óptica universitaria y patriótica.

Tecnología

Omnicanalidad

Actualmente nos encontramos viviendo en un mundo donde advertimos que las redes sociales van sellando una mayor participación en cuanto a “conversaciones grupales” e “interacción de amistades”, tanto es así que vemos cómo van formando parte de los programas de televisión, quienes utilizando esta gran aceptación social que tienen las redes sociales y la tecnología, obtienen provecho de dichas plataformas.

Teniendo en cuenta que las tecnologías vigentes son parte fundamental de la realidad empresarial reflejadas en los medios de comunicación, estamos siendo testigos de cómo, de un tiempo a esta parte, han sido utilizadas de manera más productiva e interactiva. No hay noticiero, novela o programa de entretenimientos, que no lo esgrima como argumento válido para ganar más adeptos y subir el rating.

La denominación correcta para esta nueva utilidad dada a las redes sociales y las tecnologías es la de la “OMNICANALIDAD DE MEDIOS DE COMUNICACIÓN”. Un nuevo formato o plataforma, que busca es acercar al televidente un programa a través de diversas opciones desde la comodidad de la casa, trabajo, u otra actividad.

Todo esto, gracias a la amplia diversidad de formatos sociales como ser Facebook, Twitter, Instagram, Snapchat, YouTube entre otros.

Utilizando un ejemplo internacional muy prodigioso en cuanto al aprovechamiento y la correcta explotación de estos recursos, podemos hablar un poco más de un programa televisivo musical “Operación Triunfo” en España. Éste, utilizó el mecanismo de omnicanalidad, brindando así una experiencia única y a completa disponibilidad del televidente, convirtiéndose así, en uno de los fenómenos sociales, tras su reaparición, luego de dieciséis años, desde la primera edición, buscando innovar y así captar la atención de toda una población.

“Operación Triunfo”, conocido también por sus siglas “OT”, es un programa creado en 2001 destinado a promocionar nuevos cantantes. Programa de talento y encierro donde una de las solicitudes de trabajo es la de formar a los participantes mediante una academia, todo lo relacionado a lo artístico, y a su vez, la de trasmitir valores sociales.

Cada semana, en una gala en directo, los concursantes han de demostrar sus dotes sobre el escenario. No solamente buscan llegar mediante una trasmisión lineal o en directo, sino que también mediante el desarrollo por las redes sociales, pagina web y aplicaciones móviles.

Lo que se buscó con todo esto es el trasmitir por distintos dispositivos una serie de contenidos exclusivos, llegando a toda una población y al mundo, mediante el consumo del día de emisión o bien, que pudiesen acceder desde cualquier punto y horario, permitiendo de esta manera que el televidente forme parte del programa, mediante la creación de comentarios y contenidos del mismo; que se ven reflejados, en una serie de datos relacionados al programa, que nos describen que casi el 45% de la población observó el contenido de la transmisión, obteniendo un “target” juvenil de cerca del 29,4%, patentes con 10 emisiones con mayor audiencia social.

Dicho programa abarcó durante su emisión ampliamente las conversaciones en twitter sobre televisión, sosteniendo un 73% de twitts, donde 12,5 millones fueron acerca del formato.

Según la productora Gestmusic (Endemol Shine Iberia)* :“El Canal cuenta con más de 4.400 vídeos subidos y, entre todos los usuarios, el tiempo que se ha dedicado a ver su contenido es de 6.024.425 minutos de visionado (11.454 años y 146 días). El 58% del contenido consumido es bajo demanda, mientras que el consumo del directo es de un 42%. Entre todos los vídeos se han obtenido más de 9 millones de comentarios y 11 millones de ‘Me gusta’, datos que visualizan la acertada estrategia digital al apostar por compartir, además del propio directo y las actuaciones de la gala, piezas complementarias con los hechos más relevantes que se viven en la Academia y El récord en directo lo tiene el reparto de temas de la Gala 7, con cerca de 140.000 personas”. “El dispositivo favorito de los usuarios para acceder a los contenidos del canal es el teléfono móvil, del que proviene el 44,7% del consumo, seguido por el ordenador en un 31,5% y las tabletas en un 13,2%”.

También se puede leer en el informe que: “El seguimiento del programa desde las redes sociales es también un éxito cada semana, siendo el hashtag #OTDirecto TT cada día. El momento que más audiencia social se reúne es durante las galas. La gala de mayor audiencia social en esta edición ha sido la cuarta, en la que se alcanzaron más de 800.000 tuits con la etiqueta #OT18Gala4, un promedio de 3.312 tuits por minuto y logró el minuto de oro a las 00:36h con 8.632 tuits, convirtiéndose en la tercera gala más comentada en Twitter entre la pasada y la actual edición”.

Analizando estos datos podemos discutir y coincidir en que las redes sociales y las nuevas tecnologías están tomando mayor protagonismo en cuanto a la expansión de contenido para los televidentes o público que “elige cierto tipo de contenido”.

En Paraguay se podría quitar provecho con una experiencia de acercamiento y participación de un formato televisivo, mecanismo que de a poco, van introduciendo los medios de comunicación en nuestro país, mediante las trasmisiones en directo vía Facebook e Instagram; es evidente que la TV Digital está abriendo una nueva época, en la Televisión y su programación de entretenimientos.

En nuestro mercado, el formato de omnicanalidad lo vienen aprovechando las cadenas radiales, quienes, ya están trasmitiendo contenido a nivel radial-visual, accediendo a través de una aplicación o mediante la trasmisión en un canal de televisión, ofreciendo así, una variedad de accesos a diversas plataformas de interacción con la sociedad.

Experiencia de Omnicanalidad que va tomando protagonismo y que esperamos vaya creciendo y expandiéndose a programas culturales y de conocimientos, mediante la buena utilización para la formación de la ciudadanía.

Sin embargo, no siempre hay críticas positivas hacia estas plataformas. Byung-Chul Han expresa que “Los individuos que se unen en un «enjambre digital», no desarrollan un «nosotros»”.»Lo que hace posible el control total no es el aislamiento espacial y comunicativo, sino el enlace en red y la hipercomunicación». (p 100)

El mayor acierto de Han es diseccionar los efectos del ruido al que estamos sometidos; ése ruido informativo y de medios que nos aturden y crean desinformación o “tormentas de mierda” (shitstorms).

“El medio digital carece de edad, destino y muerte. El tiempo se ha congelado y, por ello, es la gran enfermedad contemporánea. El cansancio de la información ininterrumpida tiene un síntoma principal: la parálisis de la capacidad analítica. O lo que es lo mismo, la incapacidad de distinguir lo esencial de lo no esencial”, nos dice. Se evidencia de manera patente, la tecnofobia del filósofo, pero por una buena razón; cada vez nos hemos de despersonalizar más, y profundizar nuestra existencia, no en el aire libre o en la interacción real con las otras personas, sino a través de las redes sociales, de ese enjambre digital en el que los medios nos inducen a hundirnos, cada día, más y más.

Esa pérdida de la privacidad a través del panóptico digital “idiotiza” a las masas y “mediocratiza” la programación televisiva, vendiendo lo que la mayoría de la gente supone es contenido de alta calidad; en este sentido, estamos perdiendo la capacidad crítica, ese pensamiento crítico, tan necesario para tomar buenas decisiones o elecciones acorde a nuestros intereses, se está perdiendo rápidamente con la proliferación de las multinacionales productoras que generan contenido “vendible” y “consumible” por una franja popular a nivel mundial, que deja a un lado programas de interés cultural o histórico. El espectador debe consumir “Bailando por un sueño” o “Máster Chef” porque esos programas “venden” y son, los que la gente quiere ver.

Asimismo, Byung-Chul Han describe este fenómeno «En el Enjambre» desde otro punto de vista, sería como la segunda fase de la protocolización moderna de la vida: “La política es en cierto modo un asunto accesorio. El botón de me gusta es la cédula de elección digital. Internet o el Smartphone son el nuevo local electoral. Y el clic del ratón sustituye al «discurso”. (p 97)

De esta manera, el clic de «seguir» o «me gusta», desde el smartphone supone la elección del televidente sobre el programa más visto o el que mejor llegue a la población digiital, también da la capacidad «votar», «elegir» al candidato preferido.

Es así que se forman “ciudadanos ejemplares” o “héroes digitales” que incursionan en la arena política, haciendo y diciendo lo que “la gente quiere escuchar”, gracias a los algoritmos digitales, personas con intenciones políticas de acceso al poder público, encuestan a los esclavos digitales a través de tormentas de mierda o de informaciones, todo lo que el “elector digital” quiere ver o escuchar, gracias a su «previa iniciación» con programas de entretenimiento.

“En cierta forma la compra no supone ningún discurso. El consumidor compra lo que le gusta. Sigue sus inclinaciones individuales. La responsabilidad por la comunidad caracteriza al ciudadano, pero el consumidor no tiene esa responsabilidad”, sostiene.

La omnicanalidad es un sustento de las empresas publicitarias y cadenas televisivas que a través de productoras multinacionales generan los mecanismos necesarios para crear entretenimiento acorde a los gustos de sus televidentes o de ciertas franjas sociales, que encaminan el funcionamiento de una economía de la información y de programas de TV, que se aprovechan de las necesidades, tal el caso de Netflix, espacio en internet, que “brinda” series y películas, hechas al gusto del consumidor por una adhesión mínima.

Por un lado, podemos prever una proyección positiva que a la larga, podría excluir los contenidos mediocres o poco exitosos, (aunque esto parezca demasiado ingenuo) pero como se dice más arriba, ello no implica que en este ruido informativo y de pasatiempos televisivos, no nos “hundamos” sin querer, en un abismo del que ya no podremos emerger.

Pero en este mundo digital, objetar la omnicanalidad, no tiene asidero, porque en la carrera comercial, el que no vuela, muere rápidamente.

La reflexión que nos quedaría por hacer es:

¿Realmente consumimos lo que queremos o sabemos lo que queremos en materia de consumo televisivo y digital?

Por Mario Maidana

Fuentes:

*https://www.gestmusic.es/el-canal-oficial-de-operacion-triunfo-en-youtube-llega-a-los-1-000-millones-de-visualizaciones/

http://www.rtve.es/television/ot
http://www.rtve.es/television

Byung-Chul Han, La sociedad de la Transparencia. Herder. 2013

Byung-Chul Han, En el Enjambre. Herder. 2014

Byung-Chul Han, La agonía del Eros. Herder. 2014

Imagen: https://ca.finance.yahoo.com/news/happened-stock-market-today-210400970.html

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