Jack de las Tierras Altas (Jack Upland)

Jack de las Tierras Altas (Jack Upland)

Traducción de José Antonio Alonso Navarro

Doctor en Filología Inglesa por la Universidad de A Coruña

Dedicatoria

                           A John Wycliffe, un hombre bueno y cristiano.

Introducción

     Jack de las Tierras Altas (o en su título original Jack Upland) es un texto en prosa de autor anónimo (muy probablemente un lolardo) escrito o bien a finales del siglo XIV (quizá en torno a 1390) o a comienzos del siglo XV. El texto se ha conservado en dos manuscritos: el manuscrito Harley 6641 de la Biblioteca Británica, que data del siglo XV, y el Manuscrito Ff. Vi. 2 de la biblioteca de la Universidad de Cambridge, que corresponde al siglo XVI, además de en la edición en letra gótica en torno a 1536 de John Gough y otras ediciones modernas que menciona el profesor James M. Dean en su introducción de Jack Upland en http://d.lib.rochester.edu/teams/text/dean-six-ecclesiastical-satires-jack-upland-introduction.

     A este texto en prosa le siguieron tres textos más: Responsiones ad quaestiones LXV, fechado quizá antes de 1396, Friar Daw´s Reply (La respuesta del fraile Daw) en torno a 1419-20 y Upland´s Rejoinder (La respuesta de Upland. En este título he dejado Upland igual), que está fechado en torno a 1450. Jack de las Tierras Altas posee como protagonista a un personaje que suponemos sencillo y rural llamado Jack que se dirige a un fraile anónimo en forma de preguntas retóricas (unas sesenta y cinco). Este fraile anónimo podría representar a las órdenes mendicantes en general, en las que estarían incluidas la orden de los franciscanos, agustinos, carmelitas, dominicos y de los hermanos portadores de la cruz, esta última una rama o apéndice de la orden conocida como los Fratres Cruciferi, de origen incierto.

     El autor de Jack de las Tierras Altas (Jack Upland) ve a las órdenes mendicantes como órdenes que están más interesadas en los asuntos mundanos y materiales que espirituales, así como más inclinadas a vestir ropas elegantes y costosas y a vivir en casas suntuosas que en predicar el verdadero Evangelio y las verdaderas enseñanzas de Jesucristo. Los frailes son vistos como engañosos y pérfidos, avariciosos, hipócritas, glotones y lascivos, movidos por el interés y el lucro, y más propensos a favorecer a los ricos que a los pobres. En cuanto al Papa, este es considerado el propio Anticristo.

     William Woodford, un fraile de la orden de los franciscanos menores, decidió responder a las preguntas formuladas por Jack en Jack de las Tierras Altas (Jack Upland) en Responsiones ad quaestiones LXV al igual que, como muy bien comenta el profesor Dean, el autor anónimo de Friar Daw´s Reply (La respuesta del fraile Daw). Y a este último texto le daría la réplica el protagonista de Upland´s Rejoinder (La respuesta de Upland), que no es otro que el campesino Jack. Friar Daw´s Reply (La respuesta del fraile Daw) no es un texto en prosa como Jack de las Tierras Altas (Jack Upland), sino un poema aliterativo que consta de 932 versos y tiene como objetivo principal responder a las preguntas formuladas por Jack en Jack de las Tierras Altas (Jack Upland).

     La versión digital del texto original de Jack de las Tierras Altas (Jack Upland) en inglés medio (Middle English) preparada por el profesor James M. Dean se encuentra disponible en http://d.lib.rochester.edu/teams/text/dean-six-ecclesiastical-satires-jack-upland. La versión de La respuesta del fraile Daw (Friar Daw´s Reply) se encuentra en http://d.lib.rochester.edu/teams/text/dean-six-ecclesiastical-satires-friar-daws-reply.

Traducción de José Antonio Alonso Navarro:

Yo, Jack de las Tierras Altas, me lamento ante el Dios único y ante los verdaderos cristianos de que el Anticristo y sus discípulos, vestidos con ropajes de santidad, mancillan y pervierten la Iglesia de Cristo por medio de infinidad de engaños. Pues Dios, que es Todopoderoso, Omnisciente, majestuoso en apariencia, y todo lo dispone, así como hizo el alma del hombre a su imagen al igual que su mente, razón, y voluntad, y por medio de las obras de fe, la esperanza confiada y la caridad duradera a semejanza suya, así dispuso los estados del hombre, haciendo que los nobles representasen el poder del Padre, que los sacerdotes representasen la sabiduría del Hijo, y que los comunes representasen la buena voluntad eterna del Espíritu Santo. Constituye el deber de un sacerdote predicar el evangelio honestamente y de corazón rezar de manera devota, administrar los sacramentos sin pedir ningún pago por ello, estudiar las Escrituras solamente, y servir como verdaderos ejemplos de cómo vivir la vida con santidad, tanto en las obras que se hagan como en las tribulaciones que se padezcan.

San Hugo en el refectorio de los Cartujos. Francisco de Zurbarán
Técnica – Óleo sobre lienzo. 1630-1635

     Es deber de un noble enmendar las acciones de los criminales mediante la vigilancia y defender a los siervos de Dios teniendo en cuenta la autoridad de su cargo. Es deber de los comunes, en verdad, trabajar para sostén de ellos mismos, y para que tanto los sacerdotes como los nobles desempeñen apropiadamente las funciones de su cargo. Y así nos lo ha enseñado Cristo, tanto de obra como de palabra, de lo cual son testigos las Sagradas Escrituras en muchos lugares, y así se ha conducido la Iglesia de Cristo durante más de mil años. Mas el Anticristo ha dado su venia para que se abandone todo esto y se actúe de un modo diferente. Por lo tanto, este ha permitido a todos los sacerdotes, sin importar su posición, que dejen de predicar en los altares y se ocupen de las tareas propias de los legos. También ha dejado que estos puedan ganarse la vida a costa de las ofrendas, diezmos y otros bienes dados a sus parroquias como limosnas para que se hagan cargo de asuntos mundanos. Y estos mismos sacerdotes no han hecho sino echar a perder muchos maitines y misas por falta de devoción y, en consecuencia, que se tenga que pagar por recibirse los sacramentos o, en caso de no pagarse, para que nadie pueda recibirlos. Y para que los sacerdotes no estudien las leyes divinas de las Escrituras, el Anticristo ha dispuesto que aquellos estudien otras tantas leyes que les permitan obtener mayores ganancias. Y en relación al modo de vida del sacerdote en la práctica, ¿quiénes son los que más se centran en los asuntos mundanos sino ellos? O ¿quiénes son los más codiciosos y los que menos soportan que se los agravie a riesgo de que se querellen en seguida? Y de todos los hombres, los sacerdotes son los que menos aceptan que se los critique por sus defectos, aunque no sean muchos.

     El Anticristo ha dado permiso a los nobles para que batallen con el fin de que estos puedan obtener reinos y otros señoríos, así como matar a sus hermanos en Cristo y quemar sus casas, y de esta manera lograr el perdón. Y aquel que haciendo uso de sus privilegios sea incapaz de gobernar un señorío, se le permitirá luchar por dos. Y la potestad dispuesta por Dios para que los nobles puedan sostener y defender a los hombres con bondad se ha dirigido, azuzado por el Anticristo, a poner fin a toda señal de bondad. El Anticristo ha dado permiso a los comunes para que abandonen las labores que les corresponden y se conviertan en hombres ociosos llenos de mentiras a fin de engañarse mutuamente.

     Algunos se han hecho artesanos y mercaderes puestos al servicio de la falsedad; otros abogados dispuestos a acabar con las leyes divinas de las Escrituras y el amor al prójimo; y otros tantos se han inclinado por colarse como serpientes en falsas órdenes religiosas y llamarse a sí mismos religiosos a fin de vivir con ociosidad guiados por la hipocresía y engañar a todos los estados dispuestos por Dios. Y de este modo, tanto el Anticristo como sus clérigos han convertido las virtudes en vicios: la mansedumbre en cobardía, la crueldad y la soberbia en sabiduría y fortaleza, la ira en hombría, la envidia en la justificación del mal, la pereza en un rasgo propio del carácter señorial, la codicia en sabiduría y sabia previsión, la gula en magnanimidad, la lujuria en benévolo consuelo, la benevolencia en docilidad, la santidad en hipocresía, la herejía en auténtica fe y observancia de las costumbres antiguas, y la Santa Iglesia en la sinagoga de Satanás. Y para que nadie se percate e impida esta terrible abominación del Anticristo, este ha apartado a los sacerdotes de su cargo, y les ha dado un gran número de posesiones y prebendas que se oponen a los evangelios, y ha puesto en su lugar a aquellos que no sepan quejarse (ni lo hagan en la práctica) de su señorío y, además, permanezcan en la retaguardia apoyando al Anticristo en su batalla.

Grupo de conversos del Cister segando.
 Dominio público

     Y en relación a esto, el Anticristo ha levantado otro ejército de hombres en contra de las enseñanzas de Cristo, y los ha apartado del mundo encerrándolos en muros de piedra, claustros y celdas. Y en lugar de estar ocupándose de trabajar en el mundo ayudando a los tres estados formados por los nobles, los clérigos y los comunes dentro de la Iglesia de Cristo con un amor regido por la humildad y de ganarse el sustento como todos, llevan en los tiempos que corren una vida de ocio y al abrigo de toda pobreza, recibiendo ayuda de todos, pero sin ayudar nunca a nadie a cambio, y viviendo quejándose de la comida y de las ropas superfluas. Y aunque pudiera decirse que el hábito está hecho para todos ellos, la envidia sería siempre su perdición[1]. Y así, estos hipócritas encubiertos se encuentran batallando junto al Anticristo en medio del campo de batalla. Pero los más crueles entre los servidores del Anticristo son los últimos que han entrado a la Iglesia de una manera que asombra, los cuales, dado que proceden de diferentes lugares tras la siembra del Anticristo, de diferentes países y familias, conocen a todos los hombres.

     Tales hombres no se muestran obedientes a los obispos ni leales a los reyes, ni aran ni siembran ni escardan ni cosechan el trigo o la cosecha ni ninguna otra cosa que ayude a otros hombres excepto a ellos mismos. Y estos hombres, según dicen, poseen todo el poder de Dios para salvar la vida de un hombre tanto en la Tierra como en el Cielo, sí, para vender el cielo y el infierno a quienes les plazca, y, sin embargo, estos sinvergüenzas no saben si ellos mismos van a salvarse o condenarse. Ellos son confesores y manipuladores de damas y señores, de prelados y párrocos, además de expoliadores de la Iglesia. Y también, como los herederos de Simón el Mago, son quienes dispensan todos los sacramentos puestos a la venta, puesto que ellos oran solamente por aquellos que pagan bien por su servicio. Estos son los frailes aduladores de las cinco órdenes[2], las más falsas dentro de nuestra religión, y las primeras que serán destruidas. Estos frailes suelen actuar como cocinillas[3] de los conventos y son codiciosos en los mercados, constituyen una plaga para el matrimonio y son los mismos hijos de Caín[4], son fariseos que se dedican a adular a la gente y soldados endebles dispuestos en primera línea, hombres soberbios y vacíos que luchan a la vanguardia acompañando al Anticristo. ¡Que Dios nos proteja de dicho capitán y de su ejército!

     Bien sé a causa de mi fe que Cristo desea que todos los cristianos amen a su Dios por encima de todo, y después, a su prójimo como a sí mismo, pues de ello, como afirma Cristo, depende toda la ley y los profetas. Pero, atendiendo al mandato de Cristo, como afirma Santiago, la manera en que aquel que ama sus bienes más que la salud de su alma o de su cuerpo ha de amar a su prójimo, es ofreciendo comida y bebida a los necesitados e indefensos[5]. Pero ¿qué orden es esa que va a recibir limosna de todos los hombres, y que a cambio no va a darles nada en tiempos de necesidad? Tal orden, que es propia del Anticristo, debe estar muy necesitada[6]. Y, así pues, fraile, tened algo de paciencia, y responderle ahora a Jack de las Tierras Altas lo que yo os pregunte, esto es, si tanto vuestra orden como vuestras reglas se asientan en la ley de Dios[7], y si estáis o pensáis poneros del lado de Cristo. Fraile, ¿cuántas órdenes existen en la Tierra, y cuál es la más perfecta? ¿Cuáles son vuestras reglas que habéis remendado y quienes las hicieron, puesto que hace mil años Cristo ni hizo esas reglas ni ninguna otra después de que ascendiera al cielo? Fraile, ¿existe alguna orden más perfecta que la que haya podido ser fundada por el propio Cristo? Fraile, si la regla de Cristo es la más perfecta, ¿por qué no os gobernáis a vosotros mismos[8] de acuerdo con ella? ¿Por qué un fraile ha de ser más castigado por romper las reglas que estableció su fundador que por romper los mandamientos que creó el mismo Dios? Pues por romper vuestras propias reglas se os suele castigar con frecuencia. ¿Acaso Cristo aprueba más otras religiones que la que nos enseña Santiago? Si decís que “sí”, entonces decid ahora dónde se halla en el Evangelio, y puesto que no podéis hallar dónde, ¿por qué habéis abandonado Su regla y habéis tomado otra contraria a ella? Pues la regla de Cristo os manda dar a los enfermos, a los ciegos y a los cojos que son pobres bajo pena de ser condenado, y vuestra regla os manda, en cambio, robar tanto a los pobres como a los ricos todo lo que podáis sin darles nada a cambio a pesar de su extrema pobreza.

Bernardo de Claraval enseñando en la sala capitular.
 Dominio público

     ¿Por qué un fraile ha de convertirse en apóstata al dejar su orden y tomar el hábito y las reglas de otra orden, dado que Cristo ha fundado tan solo una religión que es buena, sirve para dar consuelo al afligido[9], y es igual para todos los hombres y mujeres? ¿Por qué, tras haberos casado por la ley del hombre, permanecéis desposado[10] con vuestro hábito más firmemente de lo que lo está un hombre con su esposa después de haberse casado por la ley de Dios?  El hombre puede abandonar a su esposa al cabo de un mes o de un año como suele hacer la mayoría, pero, por el contrario, si abandonáis vuestro hábito al cabo de una semana o al cabo de tres meses, se os considera apóstatas. Fraile, ¿os hace el hábito que lleváis puesto hombres de religión o no? Si es así, siempre que lleváis puesto el hábito, lleváis puesta vuestra religión, y cuanto mejor sea el hábito que lleváis puesto, mejor es vuestra religión. Y cuando dejáis de lado vuestro hábito, dejáis de lado vuestra religión, y entonces os convertís en apóstatas. Y si decís: “Jack, no, nuestra religión no está en nuestro hábito”, entonces, fraile, ¿por qué se os encarcela y se os llama apóstata al dejar vuestra orden y poneros una toga azul y una capucha roja? Decidme, fraile, ¿por qué compráis para lucir ropajes tan elegantes y finos que nadie usa sino como muestra de vanagloria, tal como dice San Gregorio, y, sin embargo, decís que sois pobres mendigos?

     Fraile, ¿qué significan vuestra gran capucha, vuestro escapulario y vuestro cinturón anudado, y vuestros grandes y anchos adornos semicirculares de tela atados al pecho que hacen de vos alguien vestido con ropas finas, pues llevar menos ropa y menos costosa constituye más un signo de pobreza? ¿Por qué hacéis uso todos vosotros de más de un color a diferencia del resto de los cristianos? ¿Por qué guardáis más silencio en una casa que en otra, puesto que en general el hombre debería anunciar las cosas buenas y dejar las malas?  ¿Y por qué coméis más carne en una casa que en otra? Fraile, si vuestra orden y vuestras reglas son perfectas tanto como vuestro fundador, que las hizo, ¿por qué habéis obtenido una dispensa del tribunal para suavizarlas? En verdad, parece que o bien vuestro fundador no fue perfecto, o bien fue un necio para fundar una orden tan estricta que no podéis resistir; o sino es que sois imperfectos a la hora de entrar en tal orden y ataros a ella, y después abandonarla y entrar en otra por dispensa; y entonces, primero traicionáis a vuestro fundador y después a vosotros mismos[11] al llamaros sus frailes y abandonar su orden, por lo que entonces se os debería llamar los frailes del Papa dado que él es el protector de vuestra orden; y sin embargo, afirmáis que vuestra primera fundación acaeció mediante la revelación del Espíritu Santo, a quién habéis abandonado al dejar vuestra regla anterior[12] por dispensa.

     Fraile, ¿por qué decidís morir para el mundo cuando profesáis en vuestra orden, y después os convertís en los más vivos a la hora de mendigar bienes materiales y perseguir más que cualquiera a todos aquellos que os desagradan? Y, sin embargo, resulta tan impropio ver a los muertos mendigar con tanta viveza. Fraile, ¿por qué no permitís que vuestros novicios escuchen las sesiones de vuestro consejo en la sala capitular antes de que hayan profesado si las mismas tienen buenas intenciones y están de acuerdo con los preceptos de la Biblia? ¿Por qué construís casas tan suntuosas para vivir, puesto que ni Cristo ni sus apóstoles ni ningún santo de los que hayáis podido leer lo hicieron? Y todo es producto del robo a los pobres y de la caridad (o limosnas) de los señores, pues lo que hacen falta son más limosnas para socorrer a los necesitados en lugar de no dar nada y construir vistosas casas. Así también, los hombres mundanos[13] tendrían que poseer solamente sepulturas o moradas en las que guardar luto y no espléndidas casas que sirvan para asombrar al mundo con deleite, pues vosotros soléis hacer cortes que superan con creces a las de los señores para que así podáis atravesar casi todo el reino y yacer cada noche en una corte vuestra, a diferencia de aquellos. ¿Por qué arrendáis toda la tierra del rey a vuestros frailes mendicantes[14] (para que estos puedan beneficiarse de ella pidiendo dinero en las diferentes jurisdicciones en la que esta está dividida) como si fueseis los señores[15] de las posesiones de todos los hombres, y, sin embargo[16], no dejáis sin castigo a un solo fraile que pida limosna en la jurisdicción de otro fraile? Fraile, ¿por qué no sois súbditos leales de los reyes ni obedientes a los obispos, ni siquiera bajo su jurisdicción? Fraile, puesto que sois tan ricos como para pintar vuestras paredes de oro y decorarlas[17] con lienzos elegantes, y sois poseedores de infinidad de joyas y tesoros, ¿por qué no pagáis impuestos a nuestro rey con el fin de ayudar al reino y socorrer a los pobres a quienes robáis, puesto que Cristo pagó tributo al emperador pagano? Fraile, ¿por qué, con el fin de escuchar sus ruegos, no solicitáis cartas de hermandad[18] ni de los pobres ni de los devotos y cristianos creyentes, ni tampoco de los sacerdotes, de los monjes o de los obispos? La razón es que lo que deseáis es que sean los ricos[19] quienes os las soliciten a cambio de una cierta cantidad de dinero anual.

     Fraile, si dais por supuesto que sois más santos que los demás, y que vivís[20] en el amor más perfecto, ¿por qué no concedéis a todos los hombres vuestras cartas y oraciones de modo caritativo, y muy especialmente a los cristianos necesitados? Fraile, ¿podéis, a través de vuestras falsas cartas u oraciones vendidas a cambio de dinero, hacer a alguien más perfecto de lo que Dios haya podido hacerlo por la fe mediante el bautismo y por deseo propio?[21] Si decís que , entonces es que sois dioses que estáis por encima de nuestro Dios. ¿Por qué vosotros hombres hacéis creer que vuestros treintanarios de oro, vendidos por una cantidad de dinero determinada, cinco chelines o más, pueden sacar a un alma del infierno o del purgatorio? Si esto es cierto, ¿qué sucederá con vosotros que sois capaces de salvar con tanta ligereza a todas las almas, y permitís que estas sean condenadas o castigadas por vuestra culpa? ¿Por qué vosotros hombres hacéis creer que aquel que es enterrado con vuestro hábito nunca irá al infierno? Ni las vestiduras de Cristo, ni las de los apóstoles tenían tal poder y, sin embargo, no sabéis donde vais a parar vosotros mismos. Y si esto fuera cierto, lo cual es blasfemia, tendríais que vender vuestras suntuosas casas y fabricar vestiduras con el fin de salvar las almas de muchos hombres.

Esteban Harding y el abad de San Vaast de Arras depositando su abadía a los pies de la Virgen.
 Dominio público

     Fraile, ¿por qué robáis los hijos de los hombres para hacerlos miembros de vuestras sectas, puesto que el robo es contrario a los mandamientos de Dios, y por delitos menos graves son llevados los hombres a la horca? Y vuestra orden es imperfecta, y no sabéis si esa forma de vida es peor para ese niño, y puede ser motivo para su condena. Fraile, ¿dónde halláis en la Biblia que los sacerdotes han de encarcelar a sus hermanos en Cristo, y, por consiguiente, destruirlos, puesto que los Evangelios revelan que hay que enseñarlos mediante la caridad[22], y de este modo atraerlos? Y si no han de ser atraídos[23] ni por vosotros[24], ni por la Iglesia, tanto la Biblia como la regla de San Agustín nos enseña a alejarlos[25] de vosotros[26] como paganos[27]. Esto no significa encarcelarlos.

     Fraile, ¿por qué codiciáis la confesión y el entierro de los feligreses de otros frailes[28], y no otros sacramentos que atañen a los cristianos? Y ¿por qué no codiciáis la confesión de los pobres, puesto que los señores[29] y los ricos pueden disponer de todos los sacerdotes que quieran a diferencia de aquellos? Y puesto que los pobres, como decís, son los más santos, ¿por qué no codiciáis enterrarlos en vuestras casas como hacéis con los ricos? ¿Por qué no queréis leer el Evangelio[30] en la casa de los pobres que no pueden ir a la iglesia por hallarse enfermos[31] postrados en cama, como hacéis en las casas y tiendas de los ricos que, en cambio, sí pueden ir a la iglesia y escucharlo leer allí? ¿Por qué no queréis recorrer un largo camino para cantar las endechas[32] de los pobres que han fallecido, aquellos mismos que en alguna ocasión os visitaron para daros una limosna, tal como hacéis con los ricos, puesto que Dios tiene en más estima a los pobres que a los ricos? Fraile, ¿por qué predicáis falsos cuentos de frailes y falsos milagros, y abandonáis el Evangelio que Cristo ordenó que se predicase, y que resulta, tanto para el cuerpo como para el alma, una enseñanza más provechosa, y de este modo también para nuestra fe en virtud de la cual solamente se nos ha de salvar?

     Fraile, ¿por qué odiáis que el Evangelio se predique según la verdadera interpretación de los santos doctores de la Iglesia, y la llamáis la nueva doctrina que calumnia a Cristo? En verdad[33], estáis más obligado a ella que a todas las reglas que escribiese alguna vez vuestro fundador, y es que ganáis más con In principio[34] que Cristo y Sus apóstoles y todos los santos del cielo, y en esto los trovadores son mejores que vosotros, pues no atentan contra los principios de su espectáculo, como hacéis vosotros[35]. Fraile, puesto que Cristo y Sus apóstoles ordenaron sacerdotes para que predicasen y orasen, y administrasen los sacramentos a la gente, sí, durante mil antes de que vuestros capitanes y sacerdotes os permitiesen a vosotros bribones deslizaros entre la gente, ¿por qué actuáis de una manera tan contraria a vuestros votos[36] al enviar a los sacerdotes a prisión y a la hoguera por predicar el Evangelio sin pedir dinero a cambio?

     Fraile, puesto que queréis predicar abiertamente contra las faltas de los prelados, los sacerdotes, los señores, los abogados, los mercaderes y los comunes, ¿por qué os encoleriza[37] tanto que los sacerdotes prediquen sobre vuestros defectos con el objeto de enmendar vuestra vida a través de la caridad, y después[38] los calumniáis falsamente llamándolos herejes? Y la mayoría de vosotros no sabe qué es la herejía, sin embargo, sí sabe lo que es ser hereje por experiencia. Fraile, puesto que Dios recibe las oraciones[39] de los hombres[40] que rezan y por los que se reza en función de si son dignos por sus buenas acciones en la vida o no, y puesto que vosotros[41] no sabéis de qué manera sois dignos ante Dios, ¿por qué habéis de obtener dinero por vuestras oraciones[42], y vender aquello que no sabéis ni qué estáis vendiendo? De todas las mercancías que están sujetas a la venta, esta es la más peligrosa, y la que más cerca se halla de la arrogancia de Balaam y de la lepra de Giezi.

     Fraile, puesto que oficiáis[43] la misa a tantos hombres a cambio de una moneda[44], ¿qué es lo que vendéis a cambio de esa moneda? ¿Vuestras oraciones[45], el cuerpo de Cristo o vuestro trabajo? Si no deseáis celebrar misa si no es cobrando una moneda, entonces, llevados por la codicia, amáis más una moneda que vuestra propia alma y a todos los miembros de la Santa Iglesia, tanto vivos como muertos. Y si vendéis el cuerpo de Cristo por una moneda, entonces sois peor que Judas que lo vendió por treinta monedas[46]. ¿Dónde se halla entonces el simoníaco más falso si vosotros mismos no habéis de rezar por alguien si no es a cambio de una moneda? ¿Cómo habéis aprendido el Evangelio de Cristo que os ordena rezar desinteresadamente tanto por los amigos como por los enemigos? Fraile, ¿por qué calumniáis[47] en falso a Cristo, Señor de todas las criaturas, por mendigar Sus propios bienes, tal como vosotros mendigáis los bienes de otros hombres, puesto que Él no tenía necesidad de ellos de la manera en la que vosotros sí tenéis necesidad de los mismos[48]?

     Fraile, puesto que en la Biblia mendigar en público[49] está completamente prohibido, ¿en qué ley os amparáis así para mendigar, y especialmente de quienes son más pobres que vosotros? En efecto, la cuestión es que, de este modo, nadie tendría que mendigar, pues si un hombre por derecho propio posee suficientes bienes materiales o fuerza, entonces[50] peca si mendiga. Y así, si el hombre es pobre y carece de fuerzas, entonces peca la gente a menos que lo visiten antes de que aquel necesite mendigar.

‘La Virgen se aparece a san Bernardo’, pintura de Filippino Lippi, c. 1485-1487.
 Dominio público

     Fraile, ¿por qué escribís[51] los nombres de algunos hombres[52] en vuestras tablillas? ¿Suponéis que Dios es tan necio que no conoce las acciones de los hombres a menos que se lo digáis a Él por medio de ellas? Fraile, si pensáis que constituye una buena acción mendigar en nombre de vuestros ociosos hermanos en casa, allí cada uno de vosotros posee uno o dos salarios anuales, ¿por qué no mendigáis para los pobres que están postrados en cama, que son más pobres que vosotros, más débiles que vosotros, y no pueden valerse por sí mismos[53]? ¿Acaso no reconocéis, hombres, a vuestros hermanos de religión[54] si no es por sus vestiduras de luto? En esto carecéis de toda bondad[55]. Fraile, puesto que decís que resulta una acción tan provechosa dar limosna, ¿por qué no queréis obtener nunca dicho provecho dando limosnas a los pobres que están enfermos y a los pobres que están en prisión sufriendo, ni visitar tampoco a los trabajadores pobres durante los dichosos veranos a quienes habéis saqueado durante los inviernos?

     Fraile, ¿por qué queréis hacer tantos maestros contra los mandatos de Cristo en el Evangelio, que revela que solo hay un maestro, que solo hay un Señor, y a esto os mostráis contrarios mediante tanto despilfarro y medios costosos? Fraile, ¿de quién son todas vuestras lujosas cortes y vuestras suntuosas joyas que poseéis, puesto que decís que nada poseéis en propiedad, ni tampoco en régimen compartido, en virtud de vuestra orden? Si decís que pertenecen al Papa, vuestro santísimo padre, ¿por qué hacéis acopio de tantos bienes que proceden de los pobres y señores[56] del reino para hacerlo tan rico? Y vosotros habéis elegido para mayor perfección no poseer bien alguno en propiedad, ni tampoco en régimen compartido en virtud de vuestra orden, y el Papa tendría que ser el más perfecto entre todos. Vosotros sois los hijos malditos[57] por calumniar así a vuestro padre y arrojar sobre él tanta imperfección.

     Fraile, ¿por qué no celebráis banquetes para los pobres y les dais presentes, como hacéis con los ricos? Fraile, puesto que Cristo envió a cada uno de Sus apóstoles cuando fueron perfectos a un país diferente[58], ¿por qué viajáis en parejas y decís que sois tan perfectos como aquellos? Fraile, puesto que recibís salarios, sí, en efecto, algunos hasta dos y tres salarios, ¿por qué mendigáis con tal fin más que los otros sacerdotes? ¿Acaso no sabéis bien que cuanto más tengáis, mayor será vuestra responsabilidad? Fraile, puesto que vuestros fundadores han dicho que establecieron vuestras reglas por medio de una revelación de Dios y Sus decretos, ¿por qué no cumplís los decretos de los mandamientos de Dios? En verdad, si Dios los ha decretado, el Papa no puede anularlos legalmente, y si no se tratara de los decretos de Dios, entonces vosotros mismos seríais testigos de que vuestros fundadores serían mentirosos ante Dios, y vosotros sois sus calumniadores como hijos malditos.

     Fraile, ¿por qué algunos miembros de vuestra orden no quieren tocar ni la Cruz ni la cabeza del rey de una moneda de plata, y sí queréis, en cambio[59], tocar una cuchara de plata y otros objetos hechos con ese mismo metal? Ciertamente, si despreciáis la Cruz y la cabeza del rey de una moneda de plata, merecéis que Dios y el rey y de este modo, junto con todos sus leales servidores, os desprecien; y puesto que deseáis recibir el dinero en vuestros corazones y no en vuestras manos, parece que guardáis más santidad en vuestras manos que en vuestros corazones. Por lo tanto, sois falsos ante Dios que conoce vuestros codiciosos corazones.  

     Fraile, ¿por qué pagan cada año algunas de vuestras órdenes una cierta cantidad de dinero al provincial o a alguna otra dignidad[60] hasta que haya robado un cierto número de niños con el fin de convertirlos en frailes? Y de este modo, estáis obligados por vuestra orden a desobedecer los mandamientos de Dios en un acto de latrocinio que sobrepasa con mucho al robo de caballos y yeguas. Fraile, ¿por qué sois tan insensatos de permitir mediante cartas de hermandad[61] a quienes os paguen, así pues, que se beneficien espiritualmente de todas vuestras misas y de otras buenas acciones? Y no sabéis si vuestras acciones disgustan a Dios por vuestros pecados, y tampoco de si un hombre es digno de recibir algún beneficio espiritual debido a su modo de vida, pues si va a ser condenado finalmente, ni sus propias acciones, ni las vuestras le serán de provecho para alcanzar la dicha celestial.

     Fraile, ¿qué acto de caridad[62] es atosigar tanto al pueblo pidiendo limosnas a tantos hombres poderosos con la excusa[63] de la predicación, la oración y la celebración de misas[64], ya que las Sagradas Escrituras no ordenan sino todo lo contrario? Pues todas estas acciones espirituales deben realizarse sin pedirse nada a cambio[65], dado que Dios otorga siempre[66] sin pedir nada a cambio, o si no estaríamos ante un caso de simonía abominable[67]. Fraile, ¿qué acto de caridad es engañar a los niños inocentes antes de que tengan uso de razón con el fin de atarlos a vuestras órdenes que no están asentadas en la Biblia contra la voluntad de sus amigos y sin que puedan recibir la ayuda de sus padres y madres, mientras que la Biblia ordena lo contrario? Pues por causa de este disparate existen muchos apóstatas de corazón y voluntad toda su vida que querrían salir de obra de la orden en la que están[68], pero no lo hacen por temor a ser ejecutados si fueran prendidos de nuevo.

     Fraile, ¿qué acto de caridad es atosigar al pueblo con tantos frailes, puesto que los párrocos, vicarios y sacerdotes bastarían para dispensar al pueblo de los oficios religiosos[69] junto con los obispos, sí, monjes, canónigos y nadie más. Y de este modo, aumentar tanto el número de frailes resulta una gran carga para el pueblo, y es contrario a la voluntad de Dios, que dispuso todas las cosas con medida, número y peso; y Cristo ordenó a doce apóstoles junto con otros pocos sacerdotes para que fueran a ejercer su ministerio religioso[70] por todo el mundo y, por lo tanto, dicho ministerio[71] se hizo de la mejor manera posible. Y así como los cuatro dedos y el pulgar dispuestos en la mano del hombre le permiten trabajar, y el doble de ellos en una misma mano le impiden hacerlo, y el triple de ellos le impiden aún más realizar cualquier trabajo, así demasiados frailes y otras órdenes que sobrepasan los decretos de Dios impiden que la Iglesia de Cristo se eleve al cielo.

     Fraile, ¿por qué, por temor a la deshonra[72], sois capaces de mentirle al pueblo diciéndole que seguís a los apóstoles en la pobreza más que los demás hombres y, sin embargo, en ornamentadas y costosas casas, en elegantes y valiosas vestiduras, en comer llenos de gula deliciosas viandas, en tesoros, en joyas y en suntuosos adornos, los frailes sobrepasan a los señores[73] y a otros hombres ricos de este mundo? Y más pronto que los demás[74] lográis siempre[75] vuestros propósitos cuesten lo que cuesten y sin importar que estos sean contrarios a la Biblia.

La pintura de aceite de madera de monje cartujo (1855) de Filipo Balbi (1806-1890) en el claustro de Santa Maria degli Angeli. Museo Nacional (Termas de Diocleciano). Roma. Italia.

     Fraile, ¿qué acto de caridad es reunir los libros de la Biblia, muchos más de los que necesitáis, atesorarlos[76] y recluirlos en una prisión lejos de los sacerdotes seculares y coadjutores[77], por lo cual a los mismos se les impide conocer la Biblia para que puedan predicar el Evangelio libremente? Y, además, difamáis a los auténticos sacerdotes de herejía y les impedís la propagación de la palabra de Dios. ¿Qué poder tenéis para confesar a los señores[78] y a las damas[79] de los que sois confesores de los pecados a los que no renuncian, como robar a sus arrendatarios y vivir cometiendo lujuria y gula y otros pecados principales de los que no se apartan, sino, por el contrario[80], de los que son consolados mediante vuestra tolerancia?  Fraile, puesto que, como decís, vuestras órdenes son las más perfectas por vuestra pobreza, castidad y obediencia, ¿por qué ponéis tanto empeño, y especialmente vuestros compañeros los clérigos más renombrados, en ser obispos, prelados y capellanes del papa, y en ser exonerados de la pobreza y de la obediencia, y vivir siempre siguiendo los deseos de la carne y del mundo, todo lo cual constituye lujuria espiritual? Sois auténticos fariseos que hacéis una cosa, pero decís todo lo contrario. Fraile, ¿por qué calumniáis a los auténticos[81] sacerdotes y a otros hombres humildes[82] y fieles[83] al sacramento de la eucaristía por decir que el pan sagrado debidamente consagrado es el cuerpo de Dios en forma de pan, y vosotros decís que se trata de un accidente sin sustancia, y no el cuerpo de Dios?

     Fraile, ¿quiénes son los herejes aquí y quienes están alejados de las palabras de Cristo, el cual tomó el pan, lo bendijo, y lo partió diciendo: “Este es mi cuerpo”. Y San Pablo afirma que el pan que partimos es el cuerpo de Dios; y San Agustín afirma que no cada trozo de pan es el cuerpo de Dios, sino solo aquel trozo de pan que reciba la bendición es el cuerpo de Dios. Y en esto están de acuerdo los antiguos doctores[84] y la fe común más de mil años antes de que los frailes entrasen como ladrones al redil escalando la muralla[85]. Fraile, prestad atención a mi historia y también a su significado[86], pues el amor[87] es lo que me impulsa a enfrentarme a vuestros defectos para que podáis enmendar esta falta ante Dios y ante el hombre antes de que muráis, reconociendo abiertamente vuestro pecado, y para que podáis renunciar a él sin demora. Pues, ¿cómo habríais de soportar sin ser condenados en el infierno el abandonar a Cristo y Sus enseñanzas[88] por vuestras prácticas corruptas, y afirmar que la Biblia[89] es falsa en apariencia o para aprender hasta que hubieseis proporcionado una interpretación inventada por vuestro ingenio[90]? Iros ahora, fraile, tantead las opiniones o intenciones de vuestros compañeros los clérigos, basad vuestras enseñanzas en la Biblia[91], y dad a Jack una respuesta, y cuando pongáis solución a lo que os he dicho con seriedad y verdaderamente, yo os habré de liberar de vuestra orden para que podáis salvaros yendo al cielo[92].

FRAGMENTO DE JACK DE LAS TIERRAS ALTAS (JACK UPLAND)

Frere, sith God takith a mannes preier aftir that the persones ben worthi of her good lyvynge that preien and ben preied fore, and thou wost not hou thou art worthi bifore God, whi wolt thou take hire for thi preier and sillist thou wost never what? Of alle chaffaris, this is moste perelous, and next to Balams boost and Gizies lepre.

Frere, sith thou proferist to so manye men a masse for a penye, what sillist thou for that penye, whether thi preier or Cristis bodi or thi traveil? If thou woldiste not seie a masse but for a penye, thanne thou lovest coveitousli more a penye thanne thin owen soule, and alle Holi Chirche quicke and dede. And if thou sillist Cristis bodi for a penye, thanne art thou worse thanne Judas that soolde it for thritti pens.

Where is a falser symonyent if thou wolt not preie for a man but for a penye? Hou hast thou lerned Cristis Gospel that biddith thee preie freli for frende and fo? Frere, whi sclaundre ye falsli Crist, Lord of alle creaturis, that he beggid His owne good as ye don other mennes good, sith He had no nede therto on that wise?

Frere, sith in Goddis lawe suche clamerous beggeynge is uttirli forfendid, on
what lawe groundist thou thee thus for to begge, and nameli of porer than thou art thi-silf? For soth, it is that no man schulde thus begge; for if a man suffice to hym-silf bi goodis or bi strengthe, he synneth for to begge. And so if he be pore and unmyghty, thanne the peple synneth but thei visite hym or that he begge.

Frere, whi writist thou mennes names in thi tablis? Wenest thou that God is
suche a fool that He wot not of mennes dedis but if thou telle Hym bi thi tablis?

Frere, if thou thinkist it a good dede to begge for thin idil britheren at hoom,
there eche oon of you hath an annuel salarie ether two, whi wolt thou not begge for pore bedrede men – porer than ye, febeler than ye, that moun not go aboute?

Knowe ye no men for youre britheren but if thei have on moornynge clothis andbe of youre sett? Here you lackith charite. Frere, sith ye seie that it is so medeful a thing to geve almes, whi wolen ye never gete you that mede on pore sike men and pore prisoned men in her myscheef, ne visite the pore laborers in dere somers that ye han pilid in wynteris? Frere, whi make ye so many maistris among you agens Cristis biddynge in the Gospel, seiynge that oon is maister, oon is Lord, and this ye contrarien bi many waste and costli meenes?

Frere, whos ben alle youre riche coortis and youre riche jewels that ye han, sith ye seien ye han no thyng in propre, ne in comoun, bi vertu of youre ordre? If ye seien thei ben the Popis, youre holiest fadir, whi gadere ye so many goodis of pore men and lordis of the rewme to make the Pope so riche? And ye han chosun for moost perfeccioun to have no suche in propre ne in comoun bi vertu of youre ordre, and the Pope schulde be moost perfighte. Ye ben cursid children to sclaundre so youre fadir and putte on hym so moche unperfeccioun.


[1]El autor utiliza la expresión ever envy is her cauce at everi melis mete.

[2]James M. Dean (editor del texto impreso en 1991 en Six Ecclesiastical Satires: Kalamazoo, Michigan. Medieval Institute Publications) menciona en la edición digital de Jack Upland: http://d.lib.rochester.edu/teams/text/dean-six-ecclesiastical-satires-jack-upland a los franciscanos, dominicos, agustinos, carmelitas, y a una quinta orden, los hermanos portadores de la cruz, los llamados Fratres Cruciferi (en latín) o en Inglaterra Crutched Friars.

[3]En inglés medio cockers. En inglés moderno cooks (cocineros). Me ha parecido mejor traducirlo de esta manera porque es de suponer que la idea, tal como apunta M. Dean en su versión digital, no sería precisamente la de adular a los frailes. He querido darle a la traducción un sentido negativo o despectivo.

[4]En inglés medio Caymes castel-makers (inglés moderno: Cain´s castle makers/builders). He preferido traducirlo como consta más arriba, en el sentido en inglés moderno de offspring (hijos, progenie, retoños, prole, etc.).

[5]Así he traducido gifte (inglés moderno: gift: regalo), teniendo en cuenta la mención a los necesitados e indefensos.

[6]En el texto en inglés medio: This moost Antecristis ordre nede be. He añadido la partícula enfática “muy” en español para darle cierta ironía a la traducción en español que, según creo, resulta apropiado aquí.

[7]Como apunta acertadamente M. Dean en su versión digital, la ley de Dios hace referencia directa a la Biblia.

[8]He preferido mantener el plural a pesar de la presencia de este thee en el texto original.

[9]En el texto original esie.

[10]He querido mantener el sentido original del poema weddid.

[11] En el texto original a vos mismo (on you silf). He preferido optar por el plural. A lo largo del texto hasta ahora el autor ha estado combinando formas pronominales del singular y del plural a la hora de dirigirse al fraile.

[12]En el texto original that ordynaunce.

[13]En el texto original men fro the world.

[14]En inglés medio (Middle English): lymytouris (limiters). Frailes mendicantes que solamente podían pedir limosna en las zonas designadas para ello por las autoridades eclesiásticas. La profesora Melissa M. Furrow ha dicho al respect de los términos fermer, ferme y lymytouris: “In British English of the fifteenth century, the fermer is the man who leases land and who pays the owner a fixed fee (a ferme) in exchange for being able to keep the profits of the land.  Similarly, a fermer could pay the lord or the king a ferme for being the tax-collector for a designated area.  The limiters are friars who have certain boundaries within which they are allowed to beg”.

[15]En inglés medio lordis (lords).

[16]Añadido mío.

[17]Añadido mío.

[18]M. Dean explica en su nota 151 de su versión digital que las órdenes fraternales solían permitir a los laicos participar en sus servicios, y para ello les otorgaban cartas de confraternidad o hermandad a cambio de dinero.

[19]Lit. Other riche men (other rich men): otros hombres ricos.

[20] En el texto original ye most stonde.

[21]En el texto original and His owne grante.

[22]En el texto original in charite.

[23]Opto de nuevo por coherencia y cohesión por la traducción en plural a pesar de que en el texto original leemos he.

[24]Y de nuevo mantengo el plural. En el texto original you.

[25]Ídem 23 y 24. En el texto original hym

[26]Ídem 23, 24 y 25. En el texto original thee.

[27]Ídem 23, 24, 25 y 26. En el texto original as an hethen man.

[28]En inglés medio men.

[29]Lordis.

[30]En el texto original the Gospels. Lo he traducido en singular porque más adelante aparecerá el mismo término en singular the Gospel, y deseo mantener cierta coherencia al respecto.

[31]Añadido mío.

[32]En el texto original diriges (inglés moderno: dirges).

[33]Añadido mío.

[34]En la nota número 194 de su versión digital, M. Dean nos dice lo siguiente: “In principio. John 1.1. Friars intoned this formula before entering houses; antifraternal writers satirized this custom, regarding it as a pompous formula for making themselves appear more learned than they were and for trying to extract money from dupes”.

[35]En el texto original: for thei contrarien not her myrthis as ye don.

[36]En el texto original so unkynde as bastard braunchis (antinatural como ramas injertadas).

[37]En el texto original: whi be ye so wode (…)?

[38]Agregado mío.

[39]He optado por el plural. En el texto original a (…) preier.

[40]Aquí también he optado por el plural.

[41]He mantenido el plural a pesar de la naturaleza de este pronombre thou.

[42]En el texto original el término es singular: preier.

[43]Del uso de ye hemos pasado al uso de thou. De igual manera, sigo optando por el uso del plural en la traducción al español.

[44]En el texto original penye (penny, coin, money).

[45]Cfr. 42.

[46]En el texto original thritti pens.

[47]Ahora pasamos del pronombre thou al pronombre ye.

[48]En el texto original on that wise.

[49]En el texto original suche clamerous (…). Quizá también: tan abiertamente.

[50]Agregado mío.

[51]Un nuevo cambio a thou, y posteriormente, en las líneas más abajo, a ye.

[52]En el texto original mennes names.

[53]En el texto original that moun not go aboute (…).

[54]En el texto original sett.

[55]Charite.

[56]Lordis.

[57]Cursid children.

[58]Frere, sith Crist sente Hise apostlis whanne thei weren perfight oon to o cuntre,
another to another
(…).

[59]Añadido mío.

[60]En el texto original sovereyne.

[61]O confraternidad.

[62]O de amor. Charite.

[63]Coloure.

[64]Massis syngeynge. En la Edad Media la misa se cantaba en latín.

[65]O generosamente. Freeli.

[66]Añadido mío.

[67](…) and ellis it were cursid simony. He preferido traducir cursid (cursed) más como abominable que maldita.

[68]Añadido mío.

[69]O del sacerdote. (…) preestis office.

[70](…) to do service,

[71]Añadido mío.

[72]O por vergüenza. (…) for schame.

[73]Lordis.

[74](…) and sunnest (…).

[75]Agregado mío.

[76](…) putte hem in tresorie.

[77](…) do prisone hem fro seculer preestis and curatis (…).

[78]Lordis.

[79]O señoras. Ladies.

[80]Agregado mío.

[81]Trewe. Auténticos.

[82]Meke.

[83]Trewe. En esta ocasión he traducido el término como fieles con relación a (…) the
sacrament of Goddis bodi
(…).

[84]Los primeros Padres de la Iglesia. La nota a pie de página de M. Dean dice: “324 oolddoctouris, early Church Fathers”. En http://d.lib.rochester.edu/teams/text/dean-six-ecclesiastical-satires-jack-upland

[85]Para esta traducción me he basado en la nota 324-25 de M. Dean: “freris camen in over the walle. See John 10.1: «He that entereth not by the door into the sheepfold, but climbeth up another way, the same is a thief and a robber.»” En http://d.lib.rochester.edu/teams/text/dean-six-ecclesiastical-satires-jack-upland

[86]O propósito.

[87]Charite. Aquí he optado más por el amor que por la caridad. Cfr. nota 62.

[88]Lawe.

[89]Goddis lawe. Con anterioridad ya lo tradujimos así.

[90](…) til ye hadden founden a glos feyned of youre wittis.

[91](…) grounde you in Goddis lawe.

[92](…) and save thee to hevene.

José Antonio Alonso Navarro

2 comentarios en «Jack de las Tierras Altas (Jack Upland)»

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