El Enigma de Elisa Lynch: Xavier de Quatrefages

El Enigma de Elisa Lynch: Xavier de Quatrefages

Hoy en día, ya nadie sostiene los innumerables mitos y leyendas que se entretejieron en torno a la figura de Doña Elisa Lynch Lloyd de López (como ella misma firmaba sus documentos en la posguerra de 1864-1870). Las difamaciones, calumnias e injurias propagandísticas contra esta noble mujer han dado paso a una reivindicación casi universal, tal y como ha ocurrido con su glorioso e infortunado compañero, el «Mariscal de Nuestra Historia», según la alambicada pluma del paraguayo Arturo Bray.

Pero quedan algunos asuntos pendientes que quizás permanecerán por mucho tiempo ocultas entre el humo y la niebla, bajo las arenas del tiempo. Son esos «enigmas» de la Historia Universal, que nutren y despiertan la imaginación de propios y extraños. En el caso de «La Lynch», el enigma propiamente dicho posee nombre y apellido: «Xavier de Quatrefages».

1- UN OSCURO MÉDICO FRANCÉS.

Nacido el 15 de diciembre de 1815 en Montpeyroux, una villa a 450 kilómetros al sur de París, Charles Xavier de Quatrefages Cambon tuvo como padres al funcionario de la Gendarmería Francesa y comerciante Pierre Paul y la ama de casa Marie.

A partir de ese dato importante según el genealogista Alain Garric, ya no sabemos mucho más de este esquivo individuo. Aparentemente, el Señor Pierre Paul había fallecido a temprana edad, cuando Xavier era todavía un niño, pero gracias a ciertos contactos familiares, logró enrolarse en el Ejército bajo los auspicios de un importante jefe militar de la época, el Conde Edmond Charles de Martimprey (1808-1883), su amigo personal y tutor. El Conde de Martimprey se graduó como Teniente de Estado Mayor de la Academia Militar de Saint Cyr en París y en 1832 ya era Capitán sirviendo en las campañas coloniales del Ejército Francés en África del Norte. Probablemente, gracias a la recomendación del Conde de Martimprey, Xavier de Quatrefages accedió a los cursos de Medicina Militar, pasando primeramente por la carrera de las armas.

En 1840, el Conde de Martimprey ya era todo un Coronel del Ejército Francés y su amigo «protegé» (protegido), Xavier de Quatrefages, acababa de culminar los cursos básicos de Medicina. Sólo le faltaba hacer lo que hoy llamamos la «pasantía» y partió rumbo a Argelia, donde su amigo Edmond Charles servía como Jefe de Estado Mayor de los Generales La Morciére y Cavaignac. Empezó como «Cirujano Asistente», pero pronto empezó a dedicarse con más empeño a la química-farmacéutica, especializándose de hecho en Farmacia.

De nuevo, reconstruyendo con los pocos datos que poseemos, solo podemos decir que el joven Dr. Xavier de Quatrefages Cambon ejerció desde 1840 hasta aproximadamente 1848 en África del Norte, sirviendo como Médico Militar y Farmacéutico de varias unidades del Ejército Francés. Su amigo y protector el Conde de Martimprey, tras el famoso «Junio de 1848» en Francia que daría lugar a la breve «Segunda República» y posterior elección democrática del Príncipe Presidente Louis Napoleón (futuro Emperador Napoleón III), fue llamado a París y formó parte del llamado «Partido Bonapartista», aunque no muy abiertamente, pues este ilustre caballero siempre prefería mantener el bajoperfil: era militar de pura cepa.

Mientras Martimprey participaba de los intensos días políticos en la Francia de 1848, su protegido Xavier de Quatrefages decidió tomarse, por lo que podemos saber, unos años sabáticos viajando por varios lugares, aparentemente con el dinero acumulado por su servicio como Médico Militar. Ya tenía además los entorchados de Capitán, y en esos devaneos de galantería, propios de la Francia de la Belle Époque que empezaba a dar sus primeros pasos, aproximadamente en 1849 habría conocido en París a la joven Elisa Lynch, hija del médico irlandés John Lynch, esposo de la muy bien vinculada Jane Clarke Lloyd quien poseía contactos militares de toda índole por ser pariente de varios oficiales de la Marina Real Británica. Los Lynch-Lloyd emigraron hasta Francia pues en 1848 una terrible crisis socio-económica azotó Irlanda, fruto de las políticas imperialistas de Gran Bretaña: la llamada «Gran Hambruna». Es fácil inferir a partir de allí cómo el médico-militar Xavier de Quatrefages entró en contacto con la familia médica-militar de Elisa Lynch: «contactos profesionales» y «Belle Époque» serían dos factores de esa ecuación, aunque siguen existiendo varias versiones que se prestan a una plétora de conjeturas.

Elisa Lynch Lloyd (1833-1886) como señalamos, era hija del médico y aristócrata irlandés John Lynch (católico) y la encopetada Jane Clarke Lloyd (anglicana), hija y pariente de varios oficiales de la Royal Navy. Cabe recordar que desde el advenimiento de la Dinastía Tudor en Gran Bretaña, Irlanda sufrió una política sistemática de sometimiento y sojuzgamiento, atizada con la revolución protestante, acrecentada en tiempos de Elisabeth I y que alcanzó su clímax con el genocidio de los católicos irlandeses (y del resto de las Islas Británicas) en manos del tirano puritano Oliver Cromwell y sus adláteres en 1649-1653. Solo en Irlanda se habla de más de 600.000 católicos muertos por las armas, las pestes, hambrunas y deportaciones forzadas causadas por el «New Model Army», ejército profesional de fanáticos puritanos creado por el déspota «Lord Protector de la República del Reino Unido de Inglaterra» Oliver Cromwell, quien sin embargo fue un genio militar que introdujo visionarias innovaciones en el campo de las artes bélicas, además de adelantarse en lo ideológico unos 150 años a Maximiliano Robespierre y los «philosophes» genocidas de la Revolución Francesa.

En el Siglo XIX, luego de muchas más disputas y luchas entre irlandeses e ingleses, parecía que se podía alcanzar cierta paz tras la «Emancipación Católica» introducida por el famoso Duque de Wellington, anglo-católico él mismo. Sin embargo, las tensiones volvieron a acumularse hasta que las deliberadas políticas del Gobierno Británico generaron la terrible «Gran Hambruna» de 1848 en Irlanda, contexto al que pertenece nuestro relato. Todo esto habría sido otro factor para que Elisa Lynch y Xavier de Quatrefages decidan casarse, luego de los acuerdos pecuniarios de rigor, el 3 de Junio de 1850 en la Iglesia Anglicana Irlandesa de Folkestone, por recomendación de la Sra. Jane Clarke Lloyd y siguiéndose las costumbres establecidas. Todo esto ha sido muy bien documentado por una de las mejores investigaciones realizadas hasta la fecha, de Michael Lillis y Ronan Fanning.

¿Cuál fue la motivación de Xavier de Quatrefages? Imposible saberlo. Como dijimos anteriormente, quizás fuera un impulso propio de la «Belle Époque» y no haya deseado otra cosa sino concretar su conquista, como se dice vulgarmente, «llevar a la cama» a la jovencísima y hermosa Elisa Lynch, quien ya tenía fama de beldad angelical. Sea como fuere, el médico francés actuó sin autorización requerida de sus superiores militares y el matrimonio protestante entre dos bautizados católicos (pues Elisa se bautizó en la Iglesia Católica de Cork) era nulo de total nulidad para las leyes francesas tanto como para Roma.

Luego de la luna de miel, Xavier y Elisa partieron rumbo a Argelia donde el médico militar cumplía su servicio. Poco adaptada para las duras condiciones climáticas del Norte de África y viviendo en gran medida ignorada por su esposo, quien «ya consiguió lo que quería», no tardó la joven en caer en depresión y enfermar. Ni corto ni perezoso, Xavier la hace regresar a Francia poco menos de un año después del ilegítimo matrimonio.

2- UN TRATADO SECRETO DE TRIPLE ALIANZA.

La Guerra de Crimea (1853-1856) acababa de estallar. Desconocemos qué ocurrió con el Capitán y Médico Militar Xavier de Quatrefages ante ese acontecimiento de vital importancia en la historia europea: fue la última «guerra a la antigua» y primera «guerra moderna», dependiendo de la perspectiva que uno quiera utilizar para estudiarla. El Imperio Francés de Napoleón III, recientemente proclamado, se consideraba a sí mismo como «único protector» de la cristiandad y no podía permitir que la Rusia del Zar Nicolás I cumpla su viejo sueño de «recuperar Constantinopla». Gran Bretaña, por su parte, tenía intereses geopolíticos más prácticos: el dominio ruso del Bósforo era algo que podía complicar muchísimo la situación del Imperio Colonial Británico en el Levante.

Repetimos, no sabemos de la actuación que le cupo a Xavier de Quatrefages pero su amigo y protector, el Conde de Martimprey, fue ascendido recientemente a Mayor General y tenía reputación de ser un excelente organizador y eficiente comandante. El Emperador Napoleón III le asignó el rol de Jefe de Estado Mayor de las Fuerzas Expedicionarias Francesas en Crimea, bajo las órdenes de los Mariscales Saint-Arnaud y Canrobert. En Marzo de 1854, el Gral. Martimprey organizó a su Estado Mayor y poco tiempo después partió rumbo al frente, donde permaneció hasta el final del conflicto que culminó en victoria francesa.

En ese mismo momento, otro comandante militar, el joven General Francisco Solano López Carrillo, Ministro Plenipotenciario del Paraguay ante las Cortes de Europa, acababa de llegar a París. Era diciembre de 1853 y logró entrevistarse varias veces con el Emperador Napoleón III, con quien estableció cierta amistad. Según la leyenda, recogida por varios autores como la paraguaya Concepción Leyes de Chávez o más recientemente la estadounidense Kathleen Meisky, la familiaridad entre ambos llegó a ser tal que el francés compartía con el joven Solano López todo tipo de datos, hasta asuntos de Estado. Incluso se dice que Napoleón III, viendo que el joven paraguayo era algo «rústico» en sus relaciones sociales (debe entenderse, ciertamente, la gran diferencia que habría entre la Asunción ultra-conservadora de los López con el París de la «Belle Époque» Imperial), el Emperador Francés le habría recomendado pasar unos días en su corte para ver si así se conseguía alguna «cortesana» que le ayude a mejorar un poco sus formas y estilos. Desde luego, de todo esto no hay prueba alguna más allá de la leyenda.

Lo que sí es cierto es que Elisa Lynch, esposa ilegítima de un médico militar francés que era el «protegé» de un General y Jefe de Estado Mayor (y por su propia familia, con muchas conexiones), tenía «carta de acceso» a esas altas cortes. Y en alguna de esas ocasiones, el gran romance de la Historia del Paraguay tendría su alumbramiento…

Aquí se han especulado todo tipo de conjeturas que no valen la pena detallar. Lo que queda muy claro, como explica la misma Elisa Lynch en su famosa «Exposición y Protesta» (que terminó siendo confirmado por los ya mencionados Lillis y Fanning, quienes refutan y hasta ridiculizan a los relatos y obras panfletarias que surgieron en torno a la irlandesa y que constituyen, según ellos, el «Antiguo Testamento» del llamado «anti-lopismo»), es que «no hubo tiempo» para que Elisa haya sido una «cortesana» (en el mal sentido de esa palabra: prostituta) en París.

Pensar en las «cortesanas» de la Belle Époque nos lleva automáticamente a recordar a las grandes «cocottes» de ese siglo, matronas del sexo y el poder que realizaban legendarias conquistas a base de su belleza y su erótica sensualidad, accediendo a las más altas esferas. Nos viene a la mente una espléndida Carolina Augustina Otero, «femme fatale» con extensa leyenda parisina y sus varias rivales; Alphonsine du Plessis que inspiró tantas veces a Alejandro Dumas; Laure Hayman y Geneviéve Bizet-Straus, modelos reales de «Odette de Crecy», creación literaria del gran Marcel Proust en su legendaria «Du Coté Chez Swann» que en mis tiempos de adolescencia leía con fruición, con brillante traducción y notas de Carlos Pujol y que me introdujo, desde la brillante ficción novelesca de un judío francés, a entender un poco más el mundo de las «cocottes» del Segundo Imperio. Recuerdo haber visto una pintura al óleo de la Condesa Elisabeth de Greffulhe, modelo de Oriana la Duquesa de Guermantes para Proust, y quedé fascinado con esa belleza tan propia de la época como enigmática. Pero… ¿formó Elisa Lynch parte de ese demi-monde, tan documentado, tan conocido, tan célebre? Nada, absolutamente nada parece indicarlo.

Aquí es donde debemos hacer ciertas definiciones lingüísticas: a pesar de que la palabra «cortesana» hoy tiene una connotación que implica actividad sexual de «alto perfil», lo cierto es que para los franceses de la época no era lo mismo ser «cortesana» que ser una «cocotte» (léase a los irónicos y estilizados maldicientes Hermanos Goncourt, creadores del afamado premio de las letras francesas, que nunca olvidaban su proverbial mala uva al momento de criticar a las «cocottes» del Faubourg Saint Germain y demás lugares del París decimonónico). Volvamos al brillante Marcel Proust y su genio novelístico para hacer la necesaria diferenciación: la Duquesa de Guermantes, Oriana des Larmes, era una respetable y no pocas veces cruel «cortesana». Odette de Crecy, esposa de Carlos Swann, una simple «cocotte» (o cocóta, en español arcaico). Una «cortesana» podía tener una vida perfectamente respetable o ser una «cocotte» trepadora y de allí a la «prostitución» no habían muchos pasos. Ahora, que Elisa Lynch haya sido, por breve tiempo, «cortesana», no la convierte necesariamente en «cocotte» y mucho menos en «prostituta» como tantos alucinados y anti-lopistas han querido hacerla pasar.

En Marzo de 1854 Elisa y Solano ya estaban viajando juntos rumbo a Roma. ¿Qué pudo ocurrir en el intermedio y a posteriori?

La realidad es que el futuro Mariscal Presidente era consciente de la situación de Elisa Lynch y su matrimonio con el Dr. Quatrefages. De allí que el Embajador Paraguayo haya permanecido desde Julio hasta Noviembre en Europa a pesar de que su misión diplomática ya estaba prácticamente concluida a finales de Junio de 1854, cuando regresó de Madrid a París. Todo lo que haya ocurrido en esos casi cinco meses, hasta la partida del Tacuarí rumbo a Asunción el 11 de Noviembre de ese año (y de hecho, todo el viaje de Solano López a Europa) pertenece al mundo de la conjetura, pues pocas investigaciones serias se han realizado al respecto.

A mediados de 1854, los «esposos» López y Lynch (así los denominaban sus mismos sirvientes) estaban viajando por distintos lugares gracias a la multimillonaria billetera en oro que poseía el General y «Príncipe Heredero» de la República del Paraguay. Se sabe que tuvieron tiempo de visitar Dublín (y esto no consta en ningún documento oficial) y de idéntica manera, llegaron hasta los campos de batalla en la Guerra de Crimea. No es difícil imaginar que en algún momento visitaron en Argelia al mismo Dr. Xavier de Quatrefages, quien seguía ejerciendo allí. De hecho, por intermedio de Quatrefages se llega a su tutor y protector, el General y Conde de Martimprey, Jefe de Estado Mayor del Ejército Francés en el conflicto contra Rusia. ¡Esto explicaría por qué se ha afirmado, tantas veces, que Solano López estuvo como un discreto «attaché militaire» al Estado Mayor de Francia durante la Guerra de Crimea!

Por esta razón hablamos del «Tratado Secreto» entre Quatrefages, López y Lynch. Todo parece indicar que el divorcio se concretó en 1854 en la misma Argelia. El futuro Mariscal obtuvo no solo a una «esposa» por medio del acuerdo de divorcio (de un matrimonio ilegal e ilegítimo) sino también muchos otros beneficios. Por su parte, Elisa Lynch, logró liberarse de un casamiento desastroso y proyectar un nuevo futuro, que en ese momento parecía maravilloso pero que tendría su final glorioso, pero trágico.

Francisco Solano López y Elisa Lynch
«Los esposos»: Francisco Solano López Carrillo y Elisa Lynch Lloyd. Imagen que aparentemente es una reconstrucción basada en varias fotografías. Origen desconocido.

Por su parte, Xavier de Quatrefages logró deshacerse de una piedra en sus zapatos, un problema especialmente grave que podía causarle un escándalo. Es cierto, era el París de la «Belle Époque» pero incluso entonces, un buen militar debía mantener las formas: no podía estar ventilándose como comidilla por toda la ciudad que realizó un matrimonio ilegal e ilegítimo para las leyes francesas, sin autorización de sus superiores y que era completamente nulo al ser ambos contrayentes bautizados católicos. Este escándalo fue evitado de manera exitosa, al punto tal que no hay registro alguno (que se conozca hoy) sobre el mismo. Podemos suponer que era parte del acuerdo que Solano López y Elisa Lynch permanecerían absolutamente callados ante cualquier acusación que se haya realizado contra la joven irlandesa. En la época de las «cortesanas» y las «cocottes» proustianas, lo mejor que se podía hacer era mantenerse en absoluto silencio para no dar pie a las alucinadas y exaltadas imaginaciones de la época. Esto funcionó en Europa lo suficiente como para no afectar la carrera de Xavier de Quatrefages, pero no tanto en el Río de la Plata, especialmente en la Buenos Aires de personajes como Héctor Varela en ese entonces, quien puede ser dignamente denominado el ancestro periodístico de un sórdido personaje de nuestros tiempos como Jorge Rial. El linaje de embustes contra la irlandesa nace con Héctor Varela y se expande hasta la infame obra de Héctor Decoud «Elisa Lynch de Quatrefages».

Cuando la Sra. Elisa Lynch de López afirma en su obra «Exposición y Protesta» del año 1875 que ella nunca contestó a la sarta de embustes y chismeríos porteños contra su persona precisamente para no dar lugar al escándalo y proteger la reputación de su ex esposo el Dr. Xavier de Quatrefages, que en 1857 se había casado de manera legal y legítima con Nanette Victorine Servel y con quien tuvo tres hijos, está diciendo toda la verdad. De hecho, el médico y farmacéutico francés ya estaba residiendo en París aparentemente desde 1855, lo que coincide con la partida de Elisa Lynch al Paraguay, sirviendo en los hospitales militares de la capital. Luego es ascendido al grado de Mayor Farmacéutico, una vez más gracias a la influencia de su amigo y protector el General Martimprey, quien en 1867 fue designado Comandante Gobernador de Los Inválidos en París. Finalmente, coincidiendo con la presencia de su amigo el Conde en su misma región militar, alcanza el puesto de Director Farmacéutico del Hospital de los Inválidos de París y es condecorado como Oficial de la Legión de Honor.

¡Todos quisiéramos tener esa clase de amistades!

3- EL ENIGMA QUATREFAGES.

El primer esposo de Elisa Lynch Lloyd de López llegaría al rango de Teniente Coronel y Médico Farmacéutico antes de su muerte el 27 de Abril de 1893. Sin ser una persona de mucho lustre, de orígenes relativamente oscuros, logró todo lo que alguien como él podía aspirar. Todavía más, probablemente sería uno de los miles de millones de seres humanos anónimos de la historia si no fuera por la suerte que tuvo de cruzarse con esa mítica irlandesa y paraguaya, que le permitió convertirse en alguien algo conocido para la historiografía. A pesar de ello, sigue siendo un personaje tan menor que muchas veces se lo confunde con su contemporáneo y primo lejano, el médico y biólogo Jean Louis de Quatrefages et Bréau, quien es famoso en el ámbito científico por haber sido uno de los primeros en refutar las teorías de Charles Darwin, autor del libro «Orígen de las Especies».

Su gran amigo y protector, Edmund Charles de Martimprey, fue uno de los grandes militares de la Francia de ese entonces, desde luego eclipsados todos ellos por la preponderante figura del Emperador Napoleón III. De encomiable servicio en África del Norte realizando conquistas y aplastando brutalmente varias insurrecciones, su actuación fue fundamental para las victorias francesas en Crimea e Italia, aunque prefirió siempre mantener el perfil bajo y nunca alcanzó el grado de Mariscal. Ya retirado para el año 1864 luego de una impecable foja de servicios, fue Senador del Imperio hasta 1870, cuando se dio la debacle napoleónica en la Guerra Franco Prusiana. Su reputación permaneció intacta, sin embargo, pues en 1871 el Gobierno Republicano de su viejo compañero, el Mariscal Patrice de MacMahon le confirmó oficialmente su título hereditario de «Conde de Martimprey» en 1874 y recibió la «Gran Cruz» de la Legión de Honor. Falleció en París el 24 de Febrero de 1883 dejando viuda a su esposa Louise Thérese Mesnard de Chousy, con quien vivió casi 40 años y tuvo tres hijos.

Por lo demás, no sabemos con detalle cuáles fueron los acuerdos a los que llegaron Solano López y Elisa Lynch con Xavier de Quatrefages. Algunos de ellos podemos inferirlos, llegamos a suponer con ciertas evidencias que hubo todo tipo de arreglos económicos e incluso militares entre las partes interesadas para que Quatrefages permita todo aquello que finalmente se concretó. De hecho, hay innumerables detalles del viaje del Mariscal López a Europa que aun quedan envueltos en el manto del enigma. Por ejemplo, durante todo el mes de abril estuvo él acompañado de Elisa Lynch en su paso por Roma, donde asistieron a todas las misas y celebraciones de Semana Santa y recibieron la Eucaristía de manos del Papa Pío IX el Domingo de Pascua. Este ya era un honor bastante grande. ¿Pero por qué permanecieron tanto tiempo en el Vaticano, en innumerables visitas al Cardenal Giacomo Antonelli, principal Ministro del Sumo Pontífice? Se han arrojado varias hipótesis, desde el nombramiento de los Obispos Paraguayos, hasta la creación de un Colegio Pío Latinoamericano en Asunción, pasándose por el asunto del Patronato Regio que aun existía en el Paraguay. Pero… ¿quizás hubieran existido algunos motivos más personales para López y Lynch? ¿No habrían estado buscando alguna dispensa papal, tal vez la confirmación de la anulación del matrimonio ilegal e ilegítimo de Elisa con Xavier de Quatrefages? Es más, ¿no habrían buscado y quizás obtenido autorización del Papa para contraer matrimonio, al mejor estilo de las antiguas casas reales? Una católica irlandesa de buen linaje con un católico paraguayo de buen linaje, ¿acaso era imposible?

Con la bendición del Papa y del «protector de la cristiandad» (en ese entonces) Emperador Napoleón III, volvemos a preguntar: ¿acaso era imposible?

Antes de regresar al Paraguay, el 6 de Noviembre de 1854 se reunen por última vez el sobrino del «Gran Corso» Bonaparte y el hijo del «Gran Constructor» Carlos Antonio López Ynsfrán. El paraguayo, que había comandado desfiles militares en París, visitado la Academia de Saint Cyr y participado, de manera extraoficial, en el Estado Mayor Francés como «attaché militaire» en la Guerra de Crimea, era condecorado por Decreto Imperial del 6 de Noviembre de 1854 como Comandante de la Legión de Honor. Muchos pretenden despreciar este acto, pero para un general de una nación relativamente desconocida en Sudamérica, este mérito en verdad debía representar mucho más que simple cortesía diplomática.

¿Qué más podríamos descubrir sobre el enigmático paso del Mariscal López y Elisa Lynch por Europa? Solo el tiempo lo dirá, pero definitivamente, Xavier de Quatrefages es uno de los caminos para llegar a muchas posibles respuestas.

4- FUENTES.

*Archivo Nacional de Francia: Legión de Honor (Leonore); LH/2789/113, N°: 04, «López, Francisco Solano (Paraguay)». LH/2243/65: «Quatrefages, Xavier».

*Bray, Arturo (2017): «Solano López: Soldado de la Gloria y el Infortunio». Asunción, Paraguay: Editorial El Lector.

*Derrécagaix, Victor Bernard (1913): «Le Général de Division Comte de Martimprey». París, Francia: Librairie Chapelot.

*Cancogni, Manlio; Boris, Iván (1977): «El Napoleón del Plata», pp. 40-43. Barcelona, España: Editorial Noguer.

*Decoud, Héctor Francisco (1939): «Elisa Lynch de Quatrefages». Buenos Aires, Argentina: Librería Cervantes J. Suarez.

*Garric, Alain: «Edmont de Martimprey le General» y «Xavier Quatrefages», disponibles en «Essai de Généalogie: Des Ascendants de ma Famille, Leurs Descendants et Plusieurs Ascendants de Leurs Collatéraux», extraído de Geneanet.org.

*Leyes de Chávez, Concepción (1996): «Madame Lynch y Solano López». Asunción, Paraguay: Editorial El Lector.

*Lillis, Michael; Fanning, Ronan (2009): «Calumnia: La Historia de Elisa Lynch y la Guerra de la Triple Alianza». Asunción, Paraguay: Taurus Editorial.

*Lynch, Elisa (1875): «Exposición y Protesta». Buenos Aires, Argentina: Imprenta Rural de Belgrano.

*Meisky, Kathleen (2013): «La Poderosa Sexualidad Femenina y la Mujer Decimonónica: La Falsificación de Elisa Alicia Lynch, la Madama Paraguaya». EEUU: Honours Tutorial College, Universidad de Ohio.

*Ocampos Caballero, Augusto (1995): «Emancipación y Diplomacia: Misión de Solano López en Madrid». Asunción, Paraguay: Editora Ricor Grafic.

*Schmitt, Peter (1990): «Paraguay y Europa: 1811-1870». Asunción, Paraguay: Editorial El Gráfico S.R.L.

*St. John Parker, Michael (1993): «The Civil War 1642-51», pp. 2-31. Londres, Inglaterra: Pavilion Books.

*Weil, Thomas E. (1972): «Area Handbook for Paraguay», p. 40-42. Washington DC, EEUU: US Government Press.

*Zubizarreta, Carlos: «Cien Vidas Paraguayas», pp. 159-164. Asunción, Paraguay: Editorial Araverá.

Emilio Urdapilleta

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