El Parlante

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Guerra de la Triple Alianza Historia del Paraguay Uncategorized

Mariscal López y la Guerra según Douglas M. Gibler

La revisión histórica ha permitido que investigadores internacionales alcancen conclusiones mucho más acertadas sobre el inicio de la Guerra de la Triple Alianza y las causas inmediatas de su estallido. Es el caso del historiador estadounidense Douglas M. Gibler, quien publicó en su obra «International Military Alliances, 1648-2008» en Estados Unidos por CQ Press el año 2008.

Este libro que trata sobre las distintas alianzas militares internacionales en el señalado período de tiempo, sigue breve pero meticulosamente los tratados más importantes que condujeron a la Guerra de la Triple Alianza contra Paraguay (1864-1870). El estadounidense Douglas M. Gibler hace un análisis sesudo y cronológico sobre los acuerdos diplomáticos que explican el estallido de la más sangrienta conflagración bélica internacional del continente.

1- INTRODUCCIÓN: UNA PAZ CONFLICTIVA.

En la página 151 del citado libro, Douglas M. Gibler nos relata la «paz conflictiva» que existió en el Río de la Plata tras el derrocamiento del Dictador de Buenos Aires, Gral. Juan Manuel de Rosas. Aquí traducimos el texto (y luego lo comentamos):

3.166: TRATADO DE AMISTAD, COMERCIO, NAVEGACIÓN Y LÍMITES ENTRE LA CONFEDERACIÓN ARGENTINA Y EL PARAGUAY.

Miembros de la Alianza: Confederación Argentina, República del Paraguay. Tipo de Alianza: Pacto de Neutralidad II. Firmado: 29 de Julio de 1856 en la Ciudad de Asunción. Rigió hasta: 6 de Noviembre de 1862. Fuente: British Foreign and State Papers, vol. 46, p. 1305.

RESUMEN DE GIBLER:

«Este tratado fue firmado durante un tumultuoso período en las relaciones paraguayo-argentinas. Carlos Antonio López, líder del Paraguay en 1841-1862, declaró guerra a la Argentina para apoyar la rebelión fallida de la Provincia de Corrientes. Complicaciones con Inglaterra y Francia impidieron que Argentina actúe contra Paraguay, pero Rosas, Dictador Argentino, pronto estableció un embargo contra los productos paraguayos. Tras la caída de Rosas en 1852, López firmó un tratado con Buenos Aires que reconocía la independencia del Paraguay, aunque los porteños (bonaerenses) nunca lo ratificaron. Ese mismo año, López firmó acuerdos de amistad, comercio y navegación con Francia y Estados Unidos (aunque sin términos de alianza)».

«El tratado de 1856 aquí presentado fue un intento de ambos países para arreglar sus disputas territoriales y definir las bases para levantar los embargos y establecer un comercio más libre en la región. Es interesante notar que Brasil, un potencial y muchas veces verdadero rival de ambos estados, no estuvo alarmado por la firma de este tratado; esto es probablemente porque el tratado fue visto como un intento de resolver disputas más que una provocación de buscar alterar el status quo en la región. El tratado no fue renovado y expiró seis años después, como lo establecían sus propios términos».

«La terminación de la alianza casi corresponde con la muerte de López y la sucesión de su hijo Francisco Solano López (quien gobernó en 1862-1870). El segundo López siguió una política internacional mucho más agresiva con los vecinos de Paraguay. Empeñó al Paraguay a la defensa del Uruguay contra la intervención brasileña en Septiembre de 1864. Contando [Brasil, nota de E.U.] con el apoyo argentino en ese esfuerzo, López cometió un grave error de cálculo y terminó enfrentado a una Triple Alianza (Argentina, Brasil y Uruguay que estaba gobernada por un Gobierno Títere) contra él. (Ver: Alianza 3.1177). La Guerra de la Triple Alianza costó al menos 60.000 hombres al Paraguay para 1867 y el país dejaría de ser un miembro del sistema internacional por seis años (1870-1876)».

COMENTARIOS DE URDAPILLETA:

No hay mucho que añadir respecto a los primeros dos párrafos. Quizás podríamos señalar que Brasil y Paraguay habían tenido acuerdos previos en los que el Imperio de Braganza se comprometía a garantizar la independencia paraguaya a nivel internacional, por sus propios intereses de dividir e impedir la expansión territorial de uno u otro potencial enemigo (sea Paraguay o Buenos Aires).

Respecto al segundo párrafo, aunque en líneas generales está correcto, debemos hacer un par de apreciaciones: se habla de la «política agresiva» de Solano López (que parece ser un mantra recurrente en la historiografía anglosajona, que siempre pretende mostrar «neutralidad» utilizando adjetivos ambiguos y extraños) pero las evidencias de su actuación como diplomático demuestran claramente que el Regente de Paraguay siempre tuvo una política conciliadora, de acuerdos pacíficos y diplomáticos. Lo hizo así en varios incidentes internacionales con Brasil (Incidente del Almirane Ferreira), EEUU (Incidente Water Witch), Francia (Incidente Nueva Burdeos), Inglaterra (Incidente Canstatt). Incluso, fue Solano López quien se prestó, en nombre del Gobierno Paraguayo, para actuar como negociador y unificador de la República Argentina, lo que se concretaría en el Pacto de San José de Flores (11/XI/1859). Finalmente, antes del estallido de la Guerra de la Triple Alianza, constan muchísimos documentos en los que Solano López, a través de su Canciller Don José Berges, buscó la mediación y la solución pacífica del conflicto, cosa que fue siempre rechazada por los aliados (que entonces ya estaban en alianza oficial y formal).

Nos parece excelente que Gibler señale la Intervención Brasileña en el Uruguay como el verdadero inicio de la Guerra de la Triple Alianza (ningún solo historiador serio del mundo puede negar esto). Debemos aclarar nada más que Brasil y Argentina, en efecto, ya estaban cooperando abiertamente en los temas del Río de la Plata y muy pocas alternativas viables quedaban al Mariscal López, especialmente tras la agresión brasileña en Uruguay en la que se instaló el Gobierno Títere del Gral. Venancio Flores. Por esa razón, hablar de «error de cálculo» es muy relativo, aunque sin duda debatible. Lo que es bastante irrefutable, es que (como señala el historiador británico Chris Leuchars) Brasil y Argentina estaban operando en demasiada armonía y si López no hubiera actuado en ese momento, ante la contundencia y los eventos claramente visibles, se lo podía acusar de grave indolencia y fatal imprevisión.

Su Excelencia el Mariscal Presidente y Supremo del Paraguay, Don Francisco Solano López Carrillo, en pintura inspirada en su última fotografía de 1869. Autor desconocido. [Imagen: TodoArgentina.Net].

2- LOS PACTOS CONTRA PARAGUAY.

El historiador estadounidense Douglas M. Gibler nos presenta un tratado no muy conocido que ha sido firmado entre los principales liberal-progresistas del Río de la Plata y que tenía por intención un entendimiento entre Argentina, Brasil y Uruguay. En las páginas 153-155 presenta su resumen y luego publica el tratado completo.

3.1167: TRATADO DE ALIANZA ENTRE LA CONFEDERACIÓN ARGENTINA, BRASIL Y URUGUAY.

Miembros de la Alianza: Argentina, Brasil y Uruguay. Firmado: 2 de Enero de 1859 en Río de Janeiro. Rigió hasta: 14 de Septiembre de 1864, por la invasión del Brasil al Uruguay. Tipo de Alianza: Pacto de Defensa I. Fuente: British Foreign and State Papers, vol. 4 p. 1234.

RESUMEN DE GIBLER:

«A pesar de su historia de luchar por el Uruguay, Argentina y Brasil buscaron eliminar este particular hueso problemático de sus relaciones en 1859 al prometer, primero, que ninguno intentaría incorporar al Uruguay y segundo, ninguno firmaría un tratado con Uruguay contra el otro».

«Brasil violó esta alianza al invadir Uruguay para apoyar al Partido Colorado y derrocar al Partido Blanco. Argentina no reaccionó ante esta maniobra. Sin embargo, el líder de Paraguay, Francisco Solano López, creía que esta movida amenazaba el equilibrio de poderes en Sudamérica y actuó contra Brasil en 1865. Argentina y Uruguay se unieron a Brasil contra Paraguay en la Guerra de la Triple Alianza».

COMENTARIO DE URDAPILLETA:

El tratado que nos presenta Douglas M. Gibler es una interesante muestra de la duplicidad y falsía de la cancillería brasileña en sus relaciones con los demás países del Río de la Plata. En este caso, en el acuerdo (que fue firmado por José María da Silva Paranhos y el Vizconde de Uruguay por Brasil, Luis José de la Peña por Argentina y Andrés Lamas por Uruguay) se establecía que ninguno de los dos países atentaría con la independencia y soberanía del Uruguay. Correctamente Gibler interpreta que Brasil no respetó este acuerdo al invadir la Banda Oriental en Septiembre y Octubre de 1864, dando inicio a la Guerra de la Triple Alianza. Pero este acuerdo puede ser mejor entendido ante la evidencia de que los gobiernos de Brasil y Argentina ya habían pactado otros acuerdos que dejaban a este «inactivo» o mejor dicho, «como mero complemento».

Por lo demás, que Brasil haya pisoteado este acuerdo da la razón (como correctamente da a entender Gibler) al Mariscal Presidente Solano López, quien vio con la invasión brasileña apoyada por Buenos Aires la ruptura inminente del equilibrio del Plata, que era una condición sine qua non para la política y diplomacia paraguaya.

3- LA TRIPLE ALIANZA CONTRA PARAGUAY.

Finalmente, Douglas M. Gibler llega hasta el momento culminante de la historia sudamericana: la Guerra de la Triple Alianza contra Paraguay. El sistema de alianzas brasileño-argentino tuvo como consecuencia natural que el polvorín en la Banda Oriental estalle. Ninguno de los principales actores en Río de Janeiro ni en Buenos Aires quería detenerse. La marcha era imparable y así se llegó al cataclismo y la confrontación decisiva. Es la página 166 de su mencionada obra.

Los Gobiernos de Argentina, Brasil y Uruguay firman el Tratado de la Triple Alianza contra Paraguay. Era simplemente, el eslabón final de una serie de acuerdos diplomáticos entre las facciones liberal-progresistas de esos países para imponer su predominio en el Río de la Plata. [Imagen: Colección Guerra del Paraguay/Militaria Uruguay].

3.1177: TRATADO DE ALIANZA CONTRA PARAGUAY ENTRE ARGENTINA, BRASIL Y URUGUAY (TRATADO DE LA TRIPLE ALIANZA).

Miembros de la Alianza: Argentina, Brasil y Uruguay. Firmado: 1 de Mayo de 1865. Rigió hasta el 30 de Julio de 1882, por los términos de la alianza que especificaban 5 años de alianza luego de cada ratificación. Tipo de Alianza: Pacto de Defensa I. Fuente: British Foreign and State Papers vol. 55, p. 461.

RESUMEN DE GIBLER:

«Esta alianza fue conformada al inicio de una de las más sangrientas guerras de la historia sudamericana, la Guerra de la Triple Alianza. La guerra se inició por la intervención del Brasil en la política doméstica del Uruguay, lo que Solano López de Paraguay percibió como una afrenta contra las naciones pequeñas de América del Sur. Armado con una fuerza masiva, López declaró la guerra al Brasil y marchó, requiriendo tránsito por la Argentina. López fue desairado por el Gobierno Argentino, que hacía tiempo estaba de acuerdo con la política brasileña en Uruguay. Impertérrito, López marchó en Argentina esperando que los residentes locales apoyen la movida de su Ejército contra Brasil y eliminar el apoyo argentino a los nuevos líderes de Uruguay. Sin embargo, Argentina firmó este pacto con Brasil y se les unió el nuevo Gobierno de Uruguay.»

«Inicialmente fuerte en números, a la larga las fuerzas de Paraguay no fueron partida para las fuerzas combinadas de la Triple Alianza. En 1870, Paraguay fue derrotado y su población entera diezmada, con algunas de las fuentes estimando en 90% las pérdidas en vidas masculinas y 300.000 muertes sólo en Paraguay».

«Descripción del acuerdo: los aliados se unen en alianza ofensiva y defensiva, por ríos y tierra, contra Paraguay. Como la guerra debía iniciar en territorio argentino, la dirección de las fuerzas sería entregada al Presidente de Argentina. La dirección de las fuerzas navales sería dada al Brasil. La disciplina, vestimenta y abastecimientos sería responsabilidad de cada país con sus propias tropas. Ninguno de los países podía hacer la paz sin acuerdo de los otros. Siendo la guerra contra el Gobierno y no contra el Pueblo de Paraguay, los aliados apoyarían a cualquiera que quisiera derrocar dicho gobierno. Luego de la guerra, el Pueblo Paraguayo elegiría a su gobierno y los Aliados abrirán los Ríos del Paraguay para el pasaje libre de los buques aliados. Los Aliados esperan del Paraguay que reembolse los costos de la guerra que fueron forzados a aceptar. Este tratado sería secreto hasta que sus fines fueran conseguidos».

COMENTARIO DE URDAPILLETA:

De nuevo, muy correctamente, Douglas M. Gibler reconoce que la guerra estalla con la invasión brasileña de la República Oriental del Uruguay. Eso de por sí es más que suficiente para los que defienden la verdad, es decir, la causa paraguaya. Solano López responde ante una alevosa agresión contra un viejo aliado, que vio no sólo como un atentado contra el Equilibrio del Plata (como se señaló antes) sino también como una peligrosa afrenta contra las naciones más pequeñas del continente a manos de los países grandes y sus intenciones expansionistas. También, correctamente, Gibler señala que el Gobierno Argentino hacía largo tiempo venía apoyando todas las iniciativas y agresiones brasileñas en el Plata (esto especialmente desde la llegada de Bartolomé Mitre al poder). Sin miedo a nada y a nadie (y sobretodo, ante todas las pruebas que se presentaban, toda la evidencia y el peligro que se cernía), el Mariscal López va en apoyo del Gobierno Blanco de Uruguay y especialmente, por su propia supervivencia. Sin embargo, a pesar de tener un fuerte y bien entrenado Ejército, a la larga no se podía contra el poder combinado de la Alianza y todos los recursos internacionales que estos podían y pudieron obtener.

En líneas generales, estas apreciaciones de Gibler son acertadas. Como conclusiones finales podríamos decir que: ya ningún historiador serio y competente, sin intereses de secta o ideológicos, pretende presentar a Paraguay como iniciador de la guerra. Todo lo contrario, esta contienda bélica fue propiciada, provocada e iniciada por la Alianza brasileño-bonaerense. El evento inicial fue en Uruguay y Paraguay tuvo sus razones para responder ante una agresión alevosa, infame y que ponía en riesgo todos sus avances, progresos e intereses. Cabe señalar que, respecto a los verdaderos números de la población paraguaya antes y después de la guerra, no existe acuerdo alguno y la versión clásica sostiene que el país tendría 1.300.000 habitantes en 1864.

Cierto es que algunas cosas podrían discutirse, como los cálculos militares del Mariscal Solano López. Pero el tiempo y los historiadores más serios vienen dándole la razón con respecto a su observación política y diplomática. Paraguay no quiso la guerra, nunca la buscó, no la deseaba. La guerra le llegó impuesta ante circunstancias que estaban más allá de su control. El Mariscal López reaccionó en consecuencia, cuando todo el tablero estaba incendiado por una conflagración buscada por muchos (especialmente los liberal-progresistas en Argentina, Brasil y Uruguay) pero en su inmensa destrucción y muerte, esperada por nadie.

OBRA RESEÑADA:

*Gibler, Douglas M. (2008): «International Military Alliances: 1648-2008 (en dos volúmenes)». EEUU: CQ Press.

Douglas M. Gibler es escritor e historiador estadounidense, actualmente enseñando Ciencias Políticas en la Universidad de Alabama, EEUU. Publicó varios ensayos y libros sobre historia militar y diplomática. Google Scholar: https://scholar.google.com/citations?user=OmT2yvYAAAAJ&hl=en

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