NICHO ECONÓMICO Y LOS COSTOS DE TRANSACCIÓN

Introducción

Mucha tinta ya ha corrido buscando explicar los motivos por el que el Paraguay sigue siendo pobre o por qué no logra avanzar o salir de la condición de “en vías de desarrollo”, aunque ya se haya intentado la planificación o el intento de apertura hacia una economía de mercado, lo primero durante la dictadura y lo segundo tras la caída de Stroessner. Si bien ha existido cierta evolución en algunos aspectos, parecen insatisfactorios los resultados, ya que estamos hablando de un sistema complejo que no se limita exclusivamente a la economía en sí, sino también a otros campos como el social, institucional y cultural, o como diría Bunge: Toda política social eficaz tiene cuatro componentes: la biológica, la cultural, la política y la económica. Y quizá como veremos más adelante, sea un error el economicismo, o considerar a la economía como el primer motor de la sociedad y que se puede aislar de los demás subsistemas (Bunge, 1985).

Es por eso que en este ensayo pretendo hacer una analogía entre el entorno biológico y el desarrollo de las cualidades adaptativas de las especies asociándolo con el entorno institucional y el desarrollo de cualidades adaptativas de los individuos en las sociedades humanas, espero repetir el esquema de entregas semanales realizado con “Apuntes no matemáticos de economía” y espero que sea interesante a los lectores y por qué no, empezar a introducir el tema de los costes de transacción en el debate académico y en la producción de investigación al respecto. No considero que el trabajo sea innovador, puesto que existen ya extensos trabajos de investigación en lo que respecta al marco institucional de los grupos humanos, siendo que existe toda una escuela de pensamiento económico enfocado en ese asunto, en especial a todo el campo de la teoría de los costos de transacción. Sin embargo, algunos especialistas consideran que las ciencias sociales tienen mucho que aprender de la biología, por ejemplo, la ley de señales costosas que hace parte del marco teórico del Darwinismo, se manifiesta en los animales como en los humanos, que adoptan comportamientos temerarios en busca de ascender en la jerarquía social o acceder a replicación genética. Incluso leyendo trabajos de etología nos encontramos con una visión muy interesante al amalgamar biología con economía, como en este pasaje de Richard Dawkins, que fue en efecto, lo que me motivó a escribir este ensayo:

Los murciélagos tienen un problema: cómo orientarse en la oscuridad. Cazan de noche y no pueden usar la luz para ayudarlos a encontrar presas y evitar obstáculos. Se podría decir que, si esto es un problema, es un problema de su propia creación, un problema que podrían evitar simplemente cambiando sus hábitos y cazando de día. Pero la economía diurna ya está muy explotada por otras criaturas como las aves. Dado que hay que ganarse la vida por la noche, y dado que los oficios alternativos durante el día están completamente ocupados, la selección natural ha favorecido a los murciélagos que «intentan» el comercio de caza nocturna (Dawkins, The Blind Watchmaker: Why the evidence of evolution reveals a universe without design, 1986).

Para tratar de ordenar las ideas e hilvanarlos de manera que sea armonioso, empezaré este análisis explicando la teoría del nicho ecológico y luego voy a tratar de adaptar la idea del nicho al marco social, político y jurídico en que ocurre la economía entendida como acción humana en pos de la supervivencia. Pretendo dar un bosquejo general sobre la teoría del nicho ecológico, para luego introducir el modelo Halcón-Paloma de teoría de los juegos dentro de un escenario de dilema del prisionero y asociarlo de acuerdo al medio en que ambos jugadores se desarrollan, todo esto incorporaré a las instituciones de North, Acemoglu, Robinson y otros, al introducir los conceptos y descubrimientos de la teoría de los costos de transacción, con lo que trataré de exponer que el nicho ecológico o las instituciones de nuestro país son más propicio al desarrollo de Halcones pues, los medios políticos se imponen a los económicos, con lo cual, las posibilidades de éxito del país se ven reducidas ya que una superpoblación de halcones no forman una estrategia evolutiva estable.

Nicho ecológico y distribución de especies

La teoría del nicho ecológico es la base teórica para la distribución de especies. Factores ambientales y ecológicos interfieren en la distribución y determinan buena parte de esa distribución.  Un nicho se refiere a un espacio que sirve para abrigar algo, y el nicho ecológico es un espacio no necesariamente geográfico que abriga una especie. Victor Ernest Shelford es el primero en intentar formalizar la idea de nicho, enfocado en la dinámica poblacional, considera que en la naturaleza existen condiciones en que una especie asume un óptimo fisiológico (Crecimiento poblacional positivo), y existen zonas de estrés fisiológico, serían zonas marginales en que existen especies pero su crecimiento es nulo o negativo, también existen las zonas de intolerancia, en las que las especies pueden llegar a alcanzar, pero no logran reproducirse debido a las condiciones del ambiente. Joseph Grinnell es quien formaliza el término nicho, este también considera que el factor determinante para el desarrollo de las especies es el factor ambiental. Luego Charles Elton se enfoca en las interacciones ecológicas, es decir intercambios entre organismos, él considera que los nichos quedan determinados por las interacciones, y esto determina la distribución de las especies. Posteriormente George Hutchinson desarrolla la idea del nicho multidimensional que incluye condiciones ambientales y de interacciones y así se determina la distribución de las especies, cuyo concepto es formalizado con el cambio de visión sobre los nichos, con Jorge Soberon y Andrew Peterson, quienes separan los factores que influyen en la distribución de las especies en factores abióticos, bióticos, accesibilidad y la capacidad evolutiva de las especies a adaptarse (Oberon & Peterson, Interpretation of Models of Fundamental Ecológical Niches and Species Distributional Areas, 2005), es decir, el éxito para la proliferación de las especies dependerá del nicho fundamental abiótico (Shelford), que corresponde al medio ambiente, condiciones climáticas y geológicas, y las interacciones bióticas (Elton) o intercambio de energía entre especies, es decir, donde un apropiado conjunto de especies está presente (anfitriones, plantas alimenticias, polinizadores, dispersores de semillas, micorrizas) y ausentes (p. ej., competidores fuertes, enfermedades, depredadores especializados). Así, si el medio físico resulta amigable y existen posibilidades de intercambios bióticos, se logra el nicho realizado. Pero además de estos dos factores mencionados también se encuentra la accesibilidad de una especie a los lugares donde existe un nicho realizado.

El esquema heurístico de Soberón y Peterson, establece que las poblaciones estables o con “óptimo fisiológico” de una especie se encontrarán solo en la región de intersección de: a) aquellas partes del mundo «accesibles» para la especie en algún sentido ecológico, sin barreras para el movimiento y la colonización, b) aquella región donde se produce la combinación correcta de especies que interactúan y c) la región geográfica con el conjunto apropiado de factores abióticos (ambiente físico: geología, clima, etc.) para la especie, también denominada nicho fundamental.

Entonces podemos deducir que algunas especies que ocupan áreas que poseen los factores abióticos necesarios para su supervivencia no podrán lograr un óptimo fisiológico por carecer de complementos bióticos.

La idea en si queda representada en el diagrama de BAM desarrollado por Soberón y Peterson a saber:

La parte sombreada más oscura representa el nicho realizado, con accesibilidad en el que se logra el óptimo fisiológico de una especie (Oberon, Osorio-Olver, & Townsend, Diferencias Conceptuales entre Modelación de Nichos, 2017).

Ahora que la idea del nicho ecológico está definida, pasaremos a analizar las dos “especies” alegóricas que interesan a nuestro análisis y éstas serán tomadas prestado a la obra de Robert Axelrod y William Hamilton “La evolución de la cooperación” y en especial de la alegoría del juego Halcón-Paloma de Maynard Smith.

Por Victor Ocampos

Bibliografía

Bunge, M. (1985). Economía y Filosofía. Madrid: Tecnos.

Dawkins, R. (1986). The Blind Watchmaker: Why the evidence of evolution reveals a universe without design. Londres: Penguin.

Oberon, J., & Peterson, T. (2005). Interpretation of Models of Fundamental Ecológical Niches and Species Distributional Areas. Biodiversity Informatics, 1-10.

Oberon, J., Osorio-Olver, L., & Townsend, P. (Mayo de 2017). Diferencias Conceptuales entre Modelación de Nichos. Revista Mexicana de Biodiversidad.

Víctor Ocampos

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